El bad boy del Pumarejo, de Alejandro Delmás.

En noviembre de 1990, 35 años por estas misma fechas, Sevilla y Betis se volvían a enfrentar en el terreno extradeportivo. El motivo era el precontrato que el futbolista José Luis Loreto, una de las grandes promesas de la cantera bética, había presuntamente firmado con el Sevilla de Luis Cuervas.
El tema era jurídicamente peliagudo, y enfrentó a los dos equipos en los tribunales, primero en los federativos y luego en los ordinarios, aunque en ambos casos el Betis salió vencedor, con lo que el jugador se quedó en el equipo bético, con el que debutó oficialmente el 21 de noviembre en partido de Copa contra el Binéfar.
En las páginas de Diario 16 Andalucía el periodista Alejandro Delmás relataba el momento en el que el fallo de la Federación Andaluza comenzó a enderezar el rumbo del futbolista.
“¿Las causas por las que Loreto ha vuelto a cambiar de opinión? No es una, son muchas”, decíamos ayer, e invirtiendo términos, hoy puede escribirse: hubo una causa sobre todas…
El promotor del mayor escándalo deportivo desatado entre Sevilla y Betis en varios años, el objeto del deseo de Hugo Galera y de Luis Cuervas, esto es, José Luis Loreto, decidió fulminar su precontrato con el Sevilla el día en el que el Comité Jurisdiccional de la Federación Andaluza decidió… en contra del Betis. Ese día, el organismo federativo advirtió de pasada al Betis (y al jugador) que “si el Betis puede demostrar la existencia de un precontrato con otro equipo, la situación cambiaría tanto que entonces sí podría llegarse a la suspensión de licencia de José Luis Loreto”.
Léase en cristiano: como el Betis pudiese presentar a la Andaluza un ejemplar o facsímil del famoso precontrato, tras caza y captura por las notarías sevillanas, el jugador podía haberse reducido a una inactividad no ya de un año, sino… de dos. Todos estos extremos los confirmó ayer personalmente el propio Loreto, en un momento en el que, además, delataba a gente del Betis su inquietud por las posibles represalias que le pudiesen caer en el cuartel a instigación de terceros. Es más, Loreto insistía: “En el momento en que la Andaluza falló de esa manera, no podía arriesgar un paso más, porque peligraba mi carrera deportiva”.
¿Y ahora? Federativamente, los derechos se quedan en manos del Betis, que ya ha visado su contrato.
Lo del Sevilla, como dijese en su día uno de los agentes del jugador, no pasa de simple documento de intenciones, papel mojado en lo deportivo. Sobre la indemnización de cien millones que estipularon los hombres de Cuervas en caso de ruptura (el tema lo llevó muy directamente José María del Nido), el jugador y el Betis alegan que todo es inútil y nada sirve, puesto que el precontrato fantasma comienza “cuando termina la vinculación del jugador con el Betis”, cualquiera sabe cuándo…
Así, la batalla jurídica promete ser interesante, el Betis vive glory days, días gloriosos, y el staff Cuervas de pura y simple depresión. Todo por un niño macareno (chico malo, bad boy), primo de Julio Aparicio, y en lo futbolístico una fiera del área criada en el Pumarejo. Extremos de aldeanismo, nada más…
