El Betis y sus dos directivas, de Luis Carlos Peris.

El artículo periodístico que traemos hoy a Manquepierda se publicó en enero de 1986 en las páginas de Diario 16 Andalucía, en la sección Desde mi córner a cargo del periodista Luis Carlos Peris.
Era indudablemente otro fútbol y eran otras las circunstancias que concurrían y por las que se gobernaba el mundo del balón. Pero lo que Peris nos narra desde luego no puede menos que llevarnos a una situación de incredulidad.
El Betis jugaba en casa contra la Real Sociedad, en partido de la jornada 21 del Campeonato de Liga de Primera División, mientras que ese mismo domingo el filial, el Betis Deportivo, tenía que ir a Granada para jugar en Los Cármenes en la jornada también 21 de la Liga en Segunda B.
Ante la apurada situación económica del club, una circunstancia recurrente en el Betis de los 80, la directiva de Martínez Retamero planificó que el primer equipo no se concentrase el sábado anterior al partido en un hotel en Sevilla, lo que entonces era lo habitual, y que el filial se desplazase a Granada la misma mañana del domingo en que tenía que jugar.
Pero esto segundo no fue así, y el filial bético marchó a Granada el sábado para alojarse en un hotel de la capital nazarí, por órdenes de la directiva del filial verdiblanco.
Luis Carlos Peris no podía menos que llevarse las manos a la cabeza ente este hecho, que venía a poner de relieve cómo la dirección de Gerardo Martínez Retamero nunca llegó a gobernar en las profundidades de la institución, una de las cosas que se le achacaron durante su presidencia, y que frecuentemente dejaron en evidencia el supuesto cambio que su etapa debería de haber supuesto.
El Betis es un club muy particular y cuando llueve se moja como todos los demás. Hasta ahí se parece a todos, pero luego vienen sus peculiaridades, que no hay club en España tan singular por dentro y por fuera. De puertas a la calle todos sabemos cuáles son sus especiales características, ese Betis en cualquier viaje seguido por una legión de incondicionales y un incondicional, al menos, en cada punto de destino. El Betis y esa forma de ser que se mete en lo sociológico con un desparpajo grande y no repetido por ningún otro. Hasta ahí, todo va bien y redunda en un club que cuenta entre sus seguidores a una inmensa mayoría que nunca lo vio jugar.
Claro, que luego está el Betis por dentro, el singularísimo Betis de puertas adentro, con sus luchas intestinas. Es un club de solistas desde tiempo inmemorial y gobierne quien gobierne, que pocas veces gobernó alguien de verdad, esas voces siguen atronando sin dejarse llevar por el papel pautado ni la batuta del director. Además, si todos los clubs tienen una directiva, el singularísimo Betis tiene dos; una es la que debiera ser, la que salió de las urnas. Hay otra, la que ejecuta lo concerniente a la cantera.
Esta última tiene más poder que la legalmente constituida, es lo que se conoce como un poder fáctico, operadora en la sombra y conspirando por pasillos y cenáculos del Betis mismo, cuando no le dicen al lucero del alba que el presidente llegó al puesto por las habilidades que ellos lucieron en la lucha electoral. Ejemplos al canto los hay para escribir un libro; el último está calentito, justo de hace unas horas. El Betis Deportivo ha dormido esta noche en Granada cuando la directiva que preside Martínez Retamero, acordó a mediados de semana que viajase hoy mismo.
Se han pasado estos ejecutivos paralelos la decisión del presidente por el arco triunfal una vez más. Han ganado un nuevo pulso, y tal como están las cosas no es bueno; este dispendio no puede hacerse cuando los jugadores de la primera plantilla, los futbolistas del Real Betis Balompié, pernoctaron en sus domicilios para recibir a toda una Real Sociedad y hace 20 días viajaron en autocar para comparecer en el Bernabéu ante el Realísimo.
Luego dicen que protesta Calderón y que el argentino es un lujo para el Betis; a lo mejor, el bético de a pie quiere quedarse con Calderón y que el Deportivo viaje a Granada el día del partido.
