En Prats se inicia el éxito verdiblanco.

Entre los mejores guardametas de la historia bética tenemos que resaltar la figura del mallorquín Toni Prats. Llegado desde el Celta de Vigo en 1996, durante 9 temporadas defendió con seguridad la portería bética, jugando 311 partidos oficiales con la elástica verdiblanca, una marca bajo los palos sólo superada por José Ramón Esnaola.
El artículo que hoy traemos se publicó en el diario deportivo Marca en diciembre de 2001, después de que en Anoeta el Betis de Juande Ramos arrancase un empate a 0 ante la Real Sociedad, y con Toni Prats como el seguro y último valladar de la defensa bética. Xabi Alonso, Jankauskas, Idiakez, Gabilondo y Rekarte tuvieron grandes oportunidades esa tarde para desnivelar el marcador, pero en todas ellas encontraron la respuesta acertada del portero mallorquín.
Con el punto arrancado en Anoeta el Betis se mantenía en la cuarta posición de la tabla clasificatoria, por debajo del sorprendente líder, el Alavés con 30 puntos, seguido de Deportivo con 29 y Real Madrid y Betis con 28.
Cuando uno realiza con regularidad y seguridad su trabajo, resulta que deja de ser noticia. Casi pasas inadvertido porque contigo cuentan como un jugador fiable.
Es el caso de Prats, que domina toda la extensión del oficio del guardameta. Su carisma personal, sin aspavientos, y su mejora técnica, hacen del bético un seguro de supervivencia para el conjunto verdiblanco.
Si el Betis puede seguir creyendo que se puede llegar a un destino sin marcar es porque desde atrás es sólido y eficaz. Prats es la primera piedra sobre la que se sujeta un Betis aguerrido.
