Entrevista Gerardo Martínez Retamero 1988.

La entrevista que hoy traemos a Manquepierda se publicó en febrero de 1988 en Diario 16 Andalucía a cargo de la periodista Lola Cintado, y su protagonista es el presidente bético Gerardo Martínez Retamero que, por entonces, atravesaba una complicada situación.
Esa temporada 1987-88 el equipo se devaluó mucho, con la salida de jugadores emblemáticos como Calderón, Hadzibegic o Parra. La comprometida situación económica que el club arrastraba desde las obras de renovación del Villamarín en 1980 para el Mundial de 1982 influyó poderosamente en esa devaluación de la plantilla, y, aunque Retamero había sido reelegido en las urnas sólo un año antes, la situación de contestación de una gran parte de la afición se fue agravando con el paso del tiempo.
La entrevista es más que jugosa, pues se tocan en ella otros temas de actualidad del momento, como la amistad que Retamero mantenía con políticos importantes del momento, las gestiones para solventar la deuda de los clubs mediante una mayor asignación de recursos económicos procedentes de la administración a través de las quinielas, o la posibilidad de mantener en el puesto al entrenador inglés Johan Mortimore, que acabó cayendo el mismo día en que se publicaba esta entrevista, el 8 de febrero de 1988.
Hoy está recién afeitado, huele a colonia y, a pesar de que el día no ha hecho más que empezar, va contrarreloj y tiene una cola de gente esperándolo en la oficina del Benito Villamarín; pero él despacha el trabajo con rapidez y aparente eficacia, primero una cosa y después otra. Vestido con un traje azul y camisa a rayas, Martínez Retamero es un hombre de cara ancha que no pierde la sonrisa ante las dificultades, aunque estas ya asoman a los ojos en forma de bolsas y le despiertan dos horas antes que de costumbre. Una amplia mesa de camilla con brasero incluido aporta su toque personal al despacho del presidente del Betis, que se siente más íntimo y arropado en esta mesa circular en la que, según dice, puede estar en un plano de igualdad con sus colaboradores.
- El Betis vive una situación crítica, amenazado por el peligro del descenso. ¿Se crece usted o se deprime ante las adversidades?
- Normalmente me crezco, aunque tengo momentos de depresión, pero el peligro de descenso es relativo porque falta una vuelta entera y con el equipo que tenemos hay muchas posibilidades de salvar la situación
- ¿Le quita el sueño la situación de su equipo?
- Más que quitármelo me lo acorta, porque me duermo muy bien, pero cuando me voy preocupado en vez de despertarme a las 7:30 lo hago a las 5:30 o a las 6. Durante dos horas me dedico a pensar. Y la verdad es que he resuelto grandes problemas de mi vida en ese tiempo, porque entre las 6 y las 7:00 de la mañana tengo una gran lucidez para analizar los problemas
- ¿Necesita el Betis una idea genial para salir del atolladero?
- Más que en las genialidades creo en el trabajo, la ilusión, la entrega y el sacrificio. El Betis, como todos los equipos, está atravesando una gran crisis financiera, porque tiene una deuda importante. Lo que sí fue una idea genial fueron las medidas de emergencia que se adoptaron para sanear a todos los equipos. Era un objetivo que parecía inalcanzable porque muchos no creían que la Administración ayudaría a los clubs. Lo que ocurre es que el brillante arreglo se transformó en opaco e insuficiente tras el invento de la Loto, que hizo descender los ingresos de las quinielas; pero hay otros proyectos con la Administración para sanear a los clubs que espero que prosperen
- ¿Qué es lo que lo más necesario para remontar la crisis: imaginación, suerte o paciencia de los hijos o de los socios?
- Dinero, porque la crisis del Betis se produce por la necesidad de renunciar a una serie de buenos jugadores a lo que a los que no podíamos pagar lo que pedían. El Betis tiene que mantener unos criterios de austeridad para poder sanearse, porque es uno de los clubes que más dinero debe y nuestra obligación es contener la masa salarial y no aceptar las cantidades exorbitantes que piden algunos futbolistas, seguramente justas. La crisis deportiva y la económica están íntimamente ligadas, pero soy partidario de los grandes números y creo que no se puede juzgar a un club ni en los momentos de euforia ni en los de hundimiento, porque, como en cualquier empresa, se producen curvas ascendentes y descendentes. Hay que juzgar el rendimiento medio y yo ahí salgo ampliamente favorecido, porque si tenemos en cuenta la lucha con nuestro eterno rival, lo que para nosotros es muy importante, de cuatro veces tres hemos quedado por encima en los últimos 4 años
- Parece que presidir un club de fútbol es tan complicado como gobernar un país
- Salvando las distancias, es lo más parecido
- ¿Y no ha tenido la tentación de consultar con su amigo, el presidente González?
- Jamás, jamás. He tenido la tentación, pero las tentaciones se vencen. Lo único que hice fue pedirle una audiencia para la junta directiva tras ser elegido, pero no lo he molestado porque no está para que le entretengamos con minucias como ésta.
- Parece que las crisis no vienen solas. La suya se corresponde con la de su gran amigo el presidente Rodríguez de la Borbolla. ¿Ha hablado con él ahora que están los dos en horas bajas?
- No he hablado con él, pero he pensado en la coincidencia varias veces. En el espacio ha habido una onda que nos ha conectado estos días, al menos he tenido esa sensación, porque comprendo el mal rato que está pasando, como lo estoy pasando yo, aunque sean situaciones muy diferentes, dada la inmensa categoría de su puesto
- ¿Quién es su Alfonso Guerra en el Betis?
- He tenido un Alfonso mucho tiempo que ha sido García de la Borbolla, un hombre fiel, muy inteligente, al que quiero muchísimo. Él se fue por razones personales, aunque yo intenté que se quedara. Después de su marcha tuvimos diferencias, pero las normales, aunque nunca podremos decir cuál fue la causa real por la que se fue
- ¿Ha pensado en la posibilidad de que Antonio Ojeda sea gafe, porque tras su paso por la ejecutiva regional del PSOE Rodríguez de la Borbolla se hunde, y ahora que se incorpora a la directiva del Betis le toca el turno a usted?
- Antonio Ojeda es un lujo para nosotros, un hombre de una categoría excepcional, y lo ha demostrado en el tiempo que lleva como secretario del Betis
- ¿El hecho de que los hombres que gobiernan en España y Andalucía militen en el Betis, perjudica o beneficia al equipo?
- Le favorece y le perjudica. Es bueno, porque siempre son más receptivos a nuestras peticiones y tenemos más facilidad que otros para llegar a ellos, pero cuando se sabe públicamente la debilidad de un político éste procura ser honesto y muchas veces favorece al enemigo para que no pueda pensarse que favorece al amigo
- ¿Es ése el caso de la recalificación municipal de los terrenos aledaños al Sánchez Pizjuán?
- La bondad o maldad de esa decisión del Ayuntamiento es muy discutible. Se ha seguido el procedimiento más fácil, legal por supuesto. Otros procedimientos hubieran desembocado en un debate que no sabemos cómo habría acabado, así que intuyo, porque no me consta, que se ha actuado así para que no se pensara que se iba contra el Sevilla para favorecer al Betis. De todas formas, nosotros tenemos nuestros derechos y estoy seguro de que los poderes públicos serán justos y harán algo por nosotros
- ¿Se siente injustamente tratado por la afición o ésta, por definición, siempre tiene la razón?
- Le puedo dar dos respuestas: una política y otra sincera. La primera sería que la afición es soberana y tiene derecho a protestar. Yo estoy aquí porque quiero y tengo la obligación de aceptar las críticas, igual que acepto los aplausos. La respuesta sincera es que me da pena, porque tras la palmada o el vete fuera en muchas ocasiones se ve el odio, que no se debe exclusivamente a la gestión, sino a la ingratitud de muchas personas
- Dicen de usted que tiene la extraña virtud de armar a sus enemigos por dejar que la presidencia del peñismo haya caído en manos de uno de sus contrincantes en las últimas acciones
- Tienen mucha razón, pero eso demuestra mi honradez política. Antonio Bustos, el presidente de las peñas, y con el que me llevo muy bien, fue mi adversario en las elecciones, pero entendí que no era honesto que por haber sido mi contrincante no accediera al cargo. Otra cosa es que su actitud en la última reunión de las peñas fuera lamentable, porque no se respetaron los mínimos cauces reglamentarios para hacer una cosa absurda a todas luces
- ¿Va a echar mano de la socorrida solución de despedir al entrenador?
- No le puedo decir que no porque nunca diré de esta agua no beberé, pero le aseguro que soy de los que más aguanto a los entrenadores, ya que el único al que he despedido ha sido a Alzate, porque el equipo se puso en un mes de menos tres a menos cinco y él me dijo que no sabía lo que pasaba. Mortimore está con siete negativos y sigue al frente del Betis porque está convencido de que saldremos de ésta. Estamos aguantando, aunque en el fútbol el entrenador suele ser siempre la primera cuerda que se rompe
- ¿Qué tiene que pasar para que Martínez Retamero se vaya de la presidencia del Betis?
- Muy poco. Si me lo preguntas hace 4 años hubiera contestado que me tendrían que echar las urnas. Quiero ser un buen presidente y eso pasa por cumplir el compromiso de sanear la economía del club. Para eso falta poco, porque estoy convencido de que el plan de saneamiento se materializará definitivamente antes del 30 de junio. Si es así, ese mismo día estoy en la calle. Si es después continuaré en la medida en que me lo permitan los socios. Lo que está claro es que no abandonaré por cobardía o porque me saquen los pañuelos.
Apasionado, pero frío; calculador, pero sentimental, Gerardo Martínez Retamero se fijó la meta de ser presidente del Betis cuando tenía 13 años. Esa ya la ha alcanzado y ahora dice que le surgen en el horizonte nuevos proyectos que no desvelará de momento. Amante del flamenco, del Rocío, la Feria y la Semana Santa, es un viajero impenitente que ha dado la vuelta al mundo varias veces. Defiende a capa y espada la máxima de que el bético nace y no se hace, y explica el hecho de que sus 5 hermanos sean sevillistas con el argumento de que su padre se equivocó con los demás. La cosa llega al extremo de que la primera vez que pisó un estadio fue el del Sevilla, y ya entonces, a pesar de que todavía no era bético, decía que militaba en el Athletic de Bilbao.
- El primer día que pisé el Benito Villamarín me di cuenta de que mi pasión era el Betis
