Otra vez los Sevilla-Betis.

En septiembre de 1958 volvían a enfrentarse los clubs sevillanos en partido de Liga 15 años después. Con este motivo Pedro Escartín publicó este artículo en el diario madrileño Pueblo. Escartín, ex árbitro entre 1928 y 1948, conoció los derbis que en el Campeonato de Andalucía y en el Mancomunado enfrentaron a los rivales sevillanos, con un balance de 2 empates y una victoria verdiblanca, y en este artículo los rememoraba, además de plantear la lucha que se iba a producir días después en el estadio Sánchez Pizjuán, que se iba a inaugurar oficialmente con la victoria bética.
La lucha entre Janos Kalmar y Antonio Barrios era otra de las grandes cuestiones que planteaba Escartín, también decantada del lado verdiblanco.
He aquí un partido que nos gustaría ver, Sevilla-Betis, el domingo en el estadio Sánchez Pizjuán, que inaugurarán los béticos igual que hace muchos años, cuando Nervión abrió sus puertas al fútbol. Es partido lleno de colorido, pasional y casi casi de los viejos tiempos.
Han decaído mucho las rivalidades regionales; hace años eran temibles los Barcelona-Español, Valencia-Levante, Betis-Sevilla, Real Sociedad-Real Unión, Atlético de Bilbao-Arenas, Madrid-Atlético de Madrid.
Hoy la pasión está más canalizada; en Sevilla no es así…
- Aquello—nos dice un amigo que acaba de venir de allí—es pura brasa y no se habla más que de fútbol
- La hinchada bética es fuerte y llena de moral
- Eso hay que haberlo vivido. En Tercera, después en Segunda y ahora de nuevo en el grupo de honor, y sin que éstos decayeran lo más mínimo
Y el Sevilla, que acaba de hacer un Chamartín pequeño, auténtica monada en cuanto a terreno e instalaciones tiene como técnico al húngaro Kalmar, hombre enérgico, que sabe el oficio; pero enfrente estará Barrios, preparador español estudioso y competente.
Sobre el papel, por los jugadores reunidos, el Sevilla parece estar en mejores condiciones que el Betis, pero hay que tener en cuenta el enorme entusiasmo que éstos ponen en sus luchas con los sevillistas, frente a quienes mantienen el mismo entusiasmo y temperatura de hace veinte años.
La rivalidad en el fútbol es necesaria, y sin ella no había nacido el estadio del Madrid, ni ahora se lanzaría el Atlético a su aventura de construir el nuevo terreno, ni el Betis habría luchado tanto desde el último escalón nacional de la tercera liga hasta lograr la vuelta a donde estuvo. La rivalidad es estímulo, entusiasmo, espíritu de emulación…, todo.
Kalmar, ante el Betis, tiene más bazas y de mejor calidad que Barrios; juega además en su terreno; pero Barrios es de los pocos técnicos españoles que, además de vivir al día en técnica y táctica, le agrada la maniobra, el movimiento de jugadores, y recordaremos siempre como magistral el planteamiento que hizo al Madrid en Chamartín, para ganar dos-cero.
Y el Betis, que reformó su campo de Heliópolis para una capacidad de 20.000 espectadores más, saltará al estadio Sánchez Pizjuán con esa fiebre que siempre fue característica de los blanquiverdes. Kalmar sabe el oficio…pero tendrá mucho trabajo.
Lo que hace falta es que béticos y sevillistas se den cuenta que el tiempo, los años, limaron viejas asperezas, que hoy no tienen sitio tal y como se concibe el fútbol moderno. La pena es que Ramón Sánchez Pizjuán no vea su obra a punto a y acabada. Él lo mereció todo.
