Un final feliz para el secuestro de la toalla 2002.

En la final de la Copa África jugada en el pasado mes de enero entre Marruecos y Senegal pudimos ver los intentos de quitarle al guardameta senegalés Edouard Mendy la toalla que tenía junto a la portería, que le servía para secar el balón antes de sacar, por parte de los recogepelotas locales, y que tuvo que ser vigilada por el portero suplente de Senegal Yehvan Diouf.
Hace ya bastante años, enero de 2002, en el Ruiz de Lopera ocurrió algo parecido, en la disputa de un Betis-Valencia, cuando al guardameta visitante Santiago Cañizares le sustrajeron la toalla roja con su nombre bordado que había colocado en la red de la portería. El portero valencianista ofreció una recompensa de 5.000 pesetas a quien le ayudara a recuperarla, ya que indicó que era un regalo muy especial y al que tenían gran cariño.
Días después, durante un entrenamiento del Betis en la Ciudad Deportiva, se presentaron 3 individuos con la toalla, reclamando el pago de la recompensa.
Así se contó esta historia en las páginas del diario deportivo Marca:
El fútbol vive, de vez en cuando, rocambolescas historias paralelas. Una de ellas es el ya famoso episodio del robo de la toalla de Cañizares en el Ruiz de Lopera. Un hecho sorprendente y repudiable que ayer se resolvió de forma tan feliz como insólita.
Hoy la película de los hechos tiene un primer protagonista, nuestro compañero gráfico Roberto Pardo, que lo testifica en primera persona:
- A las 10:00 h de la mañana llegué a la ciudad deportiva del Betis, junto a Heliópolis, para cubrir el entrenamiento del primer equipo. Se ejercitaron en el segundo terreno de juego, ya que el Betis B jugaba un partido aplazado contra el Melilla. No habían pasado ni 5 minutos desde que Juande dio por concluido el entrenamiento y un chico que aún no debe haber cumplido los 20 años se acercó:
- – ¿Para qué periódico trabajas?, me preguntó
Respondí que era redactor gráfico de Marca y acto seguido sacó una toalla de una bolsa pequeña de El Corte Inglés.
- Te acuerdas de la información que publicaba tu periódico ayer en la contraportada. Pues yo soy el que tiene la toalla de Cañizares
Y me enseñó la famosísima toalla roja, con el nombre impreso del guardameta internacional del Valencia, y el ejemplar de Marca correspondiente al pasado martes.
Me quedé de piedra. Mientras tanto, se habían aproximado a él dos compañeros. Uno, que aparentaba su misma edad y otro que ya pasaba de los 30 años
- ¿Sois vosotros los que os llevasteis la toalla de Cañizares?, les pregunté
En un primer momento me respondieron afirmativamente, aunque después aseguraron que fue un “ultra” bético el que saltó al césped y se hizo con la prenda. El chaval que me enseñó la toalla reconoció ser aficionado del Valencia. Aseguraba que evitó que la toalla fuera quemada por los “ultras” verdiblancos, arrebatándosela en la grada.
- Haznos una foto, me dijeron
- ¿Queréis salir así, a cara descubierta?
No tuvieron inconveniente.
- Queremos que venga Cañizares y nos dé las 5.000 pesetas que ofreció por recuperar su toalla, concluyó el mayor de ellos
El último capítulo de esta peculiar historia se vivió en el programa Supergarcía de Onda Cero.
García puso en contacto a Cañizares con el chaval de la toalla. Ante el guardameta, el chico renunció a toda recompensa: “Solo quiero dártela en persona para conocerte”. “Eso está hecho”, le prometió el portero valencianista.
