{"id":13895,"date":"2011-08-28T14:45:06","date_gmt":"2011-08-28T13:45:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=13895"},"modified":"2016-02-28T19:30:24","modified_gmt":"2016-02-28T18:30:24","slug":"barbosa-el-hombre-que-murio-dos-veces-de-juan-villoro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/barbosa-el-hombre-que-murio-dos-veces-de-juan-villoro\/","title":{"rendered":"Barbosa: el hombre que muri\u00f3 dos veces, de Juan Villoro"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_13896\" aria-describedby=\"caption-attachment-13896\" style=\"width: 302px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/08\/barbosa_1945-NMP.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-13896\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/08\/barbosa_1945-NMP.jpg?resize=302%2C400&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/08\/barbosa_1945-NMP.jpg?w=302&amp;ssl=1 302w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/08\/barbosa_1945-NMP.jpg?resize=226%2C300&amp;ssl=1 226w\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-13896\" class=\"wp-caption-text\">Moacyr Barbosa<\/figcaption><\/figure>\n<p>La historia de Moacyr Barbosa es una de las m\u00e1s crueles que hay relacionadas con el f\u00fatbol.\u00a0 Fue uno de los m\u00e1s grandes guardametas del f\u00fatbol mundial en los a\u00f1os 40, pero toda su vida qued\u00f3 para siempre marcada por la tarde del 16 de Julio\u00a0 de 1950, cuando en la gran final del Mundial en Maracan\u00e1 ante Brasil le bastaba el empate para ser por primera vez campe\u00f3n del mundo ante Uruguay, a quien s\u00f3lo val\u00eda la victoria.\u00a0 Un gol de Uruguay a falta de 11 minutos supuso la m\u00e1s grande de las decepciones que jam\u00e1s se han producido alrededor de una pelota, en un pa\u00eds que vive y viv\u00eda para el f\u00fatbol. Se le conoci\u00f3 para siempre como el Maracanazo. Pero a un hombre en concreto le cambi\u00f3 la vida para siempre y ya qued\u00f3 marcado s\u00f3lo por ese instante.<\/p>\n<p>A su muerte en el a\u00f1o 2000 el escritor y periodista mexicano Juan Villoro rememor\u00f3 su tragedia.<\/p>\n<p><strong>Barbosa: el hombre que muri\u00f3 dos veces<\/strong><\/p>\n<p>E<em>n ocasiones, el tiempo del futbolista se cumple tan cabalmente en la cancha que su vida fuera de ella semeja una borrosa posteridad. El reloj de la reputaci\u00f3n no siempre se ajusta al de la biolog\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>El 8 de abril de 2000 muri\u00f3 Moacyr Barbosa, primer portero negro de la selecci\u00f3n brasile\u00f1a. Unas 30 personas se acercaron a velar el ata\u00fad cubierto por la bandera del desaparecido equipo Ypiranga. Poco antes de que el f\u00e9retro fuera trasladado al cementerio, un directivo del Vasco de Gama llev\u00f3 una bandera del club de la franja negra.<\/em><\/p>\n<p><em>En un pa\u00eds donde los futbolistas alcanzan el rango de semidioses, Moacyr Barbosa fue despedido como un fantasma. Poco import\u00f3 que el portero hubiera contribuido a darle cinco t\u00edtulos de la liga de R\u00edo y un t\u00edtulo de Sudam\u00e9rica al Vasco de Gama. Su tragedia se cifr\u00f3 en un instante del que no podr\u00eda recuperarse.<\/em><\/p>\n<p><em>La escena ocurri\u00f3 el 16 de julio de 1950. El reci\u00e9n inaugurado Estadio Maracan\u00e1 reuni\u00f3 a doscientos mil fan\u00e1ticos\u2014para la final de la Copa del Mundo entre Brasil y Uruguay. De acuerdo con el reglamento de entonces, el equipo sede le bastaba un empate para levantar el trofeo. Los peri\u00f3dicos de Brasil ya ten\u00edan listos los titulares\u00a0 del d\u00eda siguiente con desaforados v\u00edtores para la oncena verde amarilla. Por su parte, Jules Rimet, inventor de los mundiales, llevaba un discurso en el que elogiaba la destreza de los futbolistas cariocas y la calidez de su p\u00fablico. Aquellas palabras no abandonaron el bolsillo de Rimet.<\/em><\/p>\n<p><em>M\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s, millones de brasile\u00f1os recuerdan el partido. Incluso quienes no lo vieron conocen el episodio que paraliz\u00f3 a un pa\u00eds. Brasil comenz\u00f3 ganando, con un gol de Fria\u00e7a, y la torcida pens\u00f3 que los suyos conquistar\u00edan la primera copa de su historia. Cuando Schiaffino anot\u00f3 para Uruguay, el gozo se mitig\u00f3 sin apagarse del todo: el empate disminu\u00eda la \u00e9pica pero bastaba para que Brasil saliera campe\u00f3n. Un lance de muerte decidi\u00f3 el partido: Ghiggia lanz\u00f3 un tiro cruzado y Moacyr Barbosa, guardameta curtido ante las roscas m\u00e1s sofisticadas del planeta, viaj\u00f3 en pos del bal\u00f3n. La subjetividad de los h\u00e9roes no siempre tiene que ver con la realidad. El \u00faltimo hombre de Brasil toc\u00f3 la pelota y se desplom\u00f3 con alivio en el pasto sagrado de Maracan\u00e1. Estaba seguro de haber desviado el tiro de Uruguay. El silencio lo devolvi\u00f3 a un pa\u00eds de espanto donde lo observaban doscientos mil espectadores mudos. La pelota estaba en las redes. Uruguay se hab\u00eda puesto 2 a 1.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_13899\" aria-describedby=\"caption-attachment-13899\" style=\"width: 264px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/08\/Gol-de-Uruguay-1950.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-13899\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/08\/Gol-de-Uruguay-1950.jpg?resize=264%2C191&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"264\" height=\"191\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-13899\" class=\"wp-caption-text\">El gol definitivo de Ghiggia Brasil 1 Uruguay 2<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>En la pel\u00edcula que narra la vida de Rey Pel\u00e9, \u00e9ste es el momento en el que el joven le\u00f3n se lanza sobre el radio y lo golpea entre sollozos. Brasil perd\u00eda en su propia cancha, contra todos los pron\u00f3sticos. La historia de Pel\u00e9 iba a ser, en buena medida, la historia de una enmienda. Sus m\u00e1s de mil goles estar\u00edan destinados a corregir el que no pudo detener Moacyr Barbosa.<\/em><\/p>\n<p><em>En su relato \u201cUn minuto de ausencia\u201d, Fran\u00e7ois Bott recuerda el triste lance de Luis Arconada, guardameta de la selecci\u00f3n espa\u00f1ola en la final de la Copa Europea de Naciones de 1984. Aunque la Francia de Platini era clara favorita, la victoria leg\u00f3 de un modo inveros\u00edmil, con un disparo que hubiera sido atajado en el patio de cualquier escuela. Como si en esa jugada cumpliera la profec\u00eda de su nombre, Arconada dej\u00f3 pasar una pelota tibia que s\u00f3lo por error pod\u00eda ser importante.<\/em><\/p>\n<p><em>El drama de Barbosa fue distinto; no cometi\u00f3 una pifia evidente como Arconada: se despist\u00f3 ante el destino. Crey\u00f3 hacer lo correcto y de pronto volvi\u00f3 a un mundo que lo ve\u00eda como un villano.<\/em><\/p>\n<p><em>El protagonista del cuento de Bott es Antoine Mercier, portero curtido en lances dif\u00edciles que fracasa ante una jugada simple. \u00bfQu\u00e9 sucede? En el momento clave de su carrera, el solitario del equipo hace lo que suelen hacer tantos porteros: piensa de m\u00e1s, se distrae, revisa su vida en c\u00e1mara lenta. Durante un dichoso lapso de abstracci\u00f3n deambula por sus recuerdos como por un laberinto, se a\u00edsla del entorno, tal vez inferior pero m\u00e1s urgente, en el que debe detener una pelota. El tiro enemigo no lleva mucho peligro dentro, pero \u00e9l est\u00e1 inmerso en su \u201cminuto de ausencia\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Al igual que Mercier, Barbosa cay\u00f3 dentro de s\u00ed mismo antes de caer en el c\u00e9sped. Curiosamente, su felicidad no se deb\u00eda a recordar, como su colega franc\u00e9s, un grato episodio sentimental, sino a la infundada creencia de haber hecho lo correcto. Su tristeza se vio agravada por la dicha que la hab\u00eda precedido. Moacyr Barbosa fracas\u00f3 en su estado de perfecta ilusi\u00f3n, y luego lo supo, y fue peor. \u201cToda una carrera y toda una vida destrozadas por un minuto de ausencia\u201d, escribe Fran\u00e7ois Bott a prop\u00f3sito de su protagonista.<\/em><\/p>\n<p><em>El tr\u00e1gico portero de Maracan\u00e1 sigui\u00f3 jugando hasta 1962, y a\u00fan obtuvo varios t\u00edtulos con el Vasco de Gama. En una pieza magistral del periodismo deportivo, escribi\u00f3 Eric Nepomuceno: \u201cFue siempre un arquero eficaz, elegante \u00e1gil, un cuerpo el\u00e1stico que se dirig\u00eda con r\u00e1pida precisi\u00f3n a la pelota. Pero cometi\u00f3 el peor de los fallos: no logr\u00f3 atrapar la pelota decisiva\u201d. Por su parte, Eduardo Galeano lo recuerda de este modo en El f\u00fatbol a sol y sombra : \u201c a la hora de elegir el arquero del campeonato, los periodistas del Mundial del 50 votaron, por unanimidad, al brasile\u00f1o Moacyr Barbosa. Barbosa era tambi\u00e9n, sin duda, el mejor arquero de su pa\u00eds, piernas con resortes, hombre sereno y seguro que transmit\u00eda confianza al equipo\u201d. Sin embargo, el prestigio entre los especialistas no pudo devolverle el cari\u00f1o de la fanaticada.<\/em><\/p>\n<p><em>Los prejuiciosos que nunca faltan lo acusaron de carecer del temple de los jugadores blancos. El primer portero negro de la selecci\u00f3n \u00a0brasile\u00f1a tuvo que sufrir la derrota y el desprestigio de su sangre.<\/em><\/p>\n<p><em>Barbosa se jubil\u00f3 con una pensi\u00f3n de 85 d\u00f3lares mensuales que luego le mejor\u00f3 el Vasco de Gama. Durante noches sin n\u00famero so\u00f1\u00f3 con el gol del desastre y padeci\u00f3 toda clase de humillaciones p\u00fablicas. En una ocasi\u00f3n, una mujer lo se\u00f1al\u00f3 en la calle y le dio a su hijo peque\u00f1o: \u201cEse es Barbosa, el hombre que hizo llorar a un pa\u00eds\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>En 1993 la televisi\u00f3n inglesa rod\u00f3 un documental para preparar el ambiente del Mundial de Estados Unidos. El equipo de grabaci\u00f3n quiso que Barbosa visitara a la selecci\u00f3n brasile\u00f1a, pero el entrenador, Mario Lobo Zagallo, le neg\u00f3 la entrada para impedir que el embajador de la mala suerte contagiara su desgracia a sus muchachos. Cuando lo interrogaron acerca de este incidente, Barbosa mir\u00f3 a una c\u00e1mara con ojos desolados y dijo que en Brasil la condena m\u00e1xima por un crimen era de 30 a\u00f1os. En un pa\u00eds sin cadena perpetua s\u00f3lo \u00e9l estaba condenado de por vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Clotilde, la esposa de Barbosa, muri\u00f3 en 1997. Moacyr la sobrevivi\u00f3 tres a\u00f1os, tiempo suficiente para comprobar el tama\u00f1o de su soledad. Finalmente, a los 79 a\u00f1os, el guardameta cay\u00f3 por \u00faltima vez.<\/em><\/p>\n<p><em>La primera muerte de aquel hombre hab\u00eda ocurrido medio siglo antes, en la soleada cancha de Maracan\u00e1. Recuperemos el trance en la imaginaci\u00f3n: Ghiggia lanza su tiro cruzado y el arquero va en pos de la pelota. Sus manos tocan el esf\u00e9rico y lo desv\u00edan levemente. Congelemos para siempre la estirada de Moacyr Barbosa. Un joven portero negro est\u00e1 en el aire; siente el contacto con la pelota y cree que ha salvado a los suyos. Es feliz. Est\u00e1 ah\u00ed, aislado en el silencio de lo que a\u00fan no \u00a0se decide, en el instante en que merece que lo recordemos.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de Moacyr Barbosa es una de las m\u00e1s crueles que hay relacionadas con el f\u00fatbol.\u00a0 Fue uno de los m\u00e1s grandes guardametas del f\u00fatbol mundial en los a\u00f1os 40, pero toda su vida qued\u00f3 para siempre marcada por la tarde del 16 de Julio\u00a0 de 1950, cuando en la gran final del Mundial&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13896,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1,1176],"tags":[3187,3189,3186,3185,3184,3188,1601],"class_list":["post-13895","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-portada","category-relatos-de-futbol","tag-brasil","tag-ghiggia","tag-juan-villoro","tag-maracana","tag-moacyr-barbosa","tag-uruguay","tag-vasco-de-gama"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/08\/barbosa_1945-NMP.jpg?fit=302%2C400&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1ij08-3C7","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13895"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13895\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13896"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}