{"id":14568,"date":"2013-07-31T10:37:16","date_gmt":"2013-07-31T08:37:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=14568"},"modified":"2016-08-25T19:31:21","modified_gmt":"2016-08-25T17:31:21","slug":"el-betis-de-la-memoria-de-manolo-rodriguez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/el-betis-de-la-memoria-de-manolo-rodriguez\/","title":{"rendered":"El Betis de la memoria, de Manolo Rodr\u00edguez"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">\u00a0<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/09\/11F-0744-08-0012-Grupo-de-jugadores-y-aficionados-en-la-Cra-de-Carmona-Mundo-Gr%C3%A1fico-27-12-1933.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26293\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/09\/11F-0744-08-0012-Grupo-de-jugadores-y-aficionados-en-la-Cra-de-Carmona-Mundo-Gr%C3%A1fico-27-12-1933.jpg?resize=614%2C446&#038;ssl=1\" alt=\"11)F-0744-08-0012 Grupo de jugadores y aficionados en la Cra de Carmona Mundo Gr\u00e1fico 27-12-1933\" width=\"614\" height=\"446\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/09\/11F-0744-08-0012-Grupo-de-jugadores-y-aficionados-en-la-Cra-de-Carmona-Mundo-Gr%C3%A1fico-27-12-1933.jpg?resize=1024%2C743&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/09\/11F-0744-08-0012-Grupo-de-jugadores-y-aficionados-en-la-Cra-de-Carmona-Mundo-Gr%C3%A1fico-27-12-1933.jpg?resize=300%2C217&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El relato de esta semana corresponde al libro Relatos en verdiblanco, editado en 2007 con motivo del centenario del Real Betis Balompi\u00e9. En esta ocasi\u00f3n el periodista sevillano Manolo Rodr\u00edguez nos deleita con esta magn\u00edfica evocaci\u00f3n de la Historia del Real Betis Balompi\u00e9, pero una historia vista desde el sentimiento personal y el recuerdo de la memoria \u00abhecha de todo eso que no alcanz\u00f3 a ver, pero que le contaron\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Disfrutad con esta deliciosa evocaci\u00f3n personal de nuestro pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><strong>El Betis de la memoria<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Lo encontr\u00f3 en un viejo libro de tapas gastadas. Un tomo imponente de color azul, que en la portada ten\u00eda silueteado en oro a un futbolista golpeando un bal\u00f3n de aquellos antiguos cosidos a mano.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Me lo mostr\u00f3. Se trataba de un anuario de la Delegaci\u00f3n Nacional de Deportes que, al principio de todo, tra\u00eda una foto de su presidente, el General Moscard\u00f3.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Aquel que pasara a la posteridad por su heroico comportamiento en el Alc\u00e1zar de Toledo, y al que en el Betis le estaban agradecidos porque fue el que le dio la raz\u00f3n al club cuando en 1946 sobrevino el ag\u00f3nico pleito por Ant\u00fanez.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>En el libro, vencido ya por los a\u00f1os y por la curiosidad de las manos que lo hab\u00edan abierto, se contaba la historia del f\u00fatbol espa\u00f1ol hasta 1950. Se daba cuenta de los partidos jugados por la selecci\u00f3n, se detallaban todos los campeonatos de Liga y de Copa que se llevaban disputados hasta entonces y hasta se publicaban los nombres de todos los \u00e1rbitros de las categor\u00edas internacionales.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Pero, adem\u00e1s, ven\u00eda la historia, uno por uno, de todos los clubes de Espa\u00f1a. Busc\u00f3 las p\u00e1ginas que hablaban del Betis y repas\u00f3 con la mirada las fotos que ilustran el reportaje. Nada que no hubiera visto antes: la del equipo campe\u00f3n de Liga, una de Peral de cuerpo entero y la de Heli\u00f3polis inundado en la riada de 1947.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Por fin, m\u00e1s abajo, casi en un rinc\u00f3n, ley\u00f3 la frase que escribiera en 1935 un periodista madrile\u00f1o que firmaba como Rienzi. Una frase que dec\u00eda que \u201cel aire del Betis es c\u00e1lido, vehemente y combativo. El Betis, se\u00f1ores, es lo m\u00e1s sevillano que hay en Sevilla\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y al pensar en la ciudad que era la suya y en el Betis que le hab\u00edan ense\u00f1ado sus mayores, al evocar lo ocurrido en aquella temporada en que los verdiblancos ganaron la Liga luchando contra todos, al o\u00edr tantas voces y tantos ecos, al reencontrarse de nuevo con la historia y con los sentimientos, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que hab\u00eda vivido mucho Betis, pero que su memoria tambi\u00e9n estaba hecha de todo eso que no alcanz\u00f3 a ver, pero que le contaron. En suma, de todas esas verdades mitol\u00f3gicas fabricadas a base de palabras que hab\u00edan levantado su universo verdiblanco.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Entonces, se vio sentado en presencia de Federico Cazorla, el que fuera tesorero de la Junta Directiva que presidi\u00f3 Ignacio S\u00e1nchez Mej\u00edas cuando Sevilla desembocaba en la tercera d\u00e9cada del siglo pasado.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Ya hace a\u00f1os de esto. Casi veinte, se dijo. Federico Cazorla, era un venerable anciano que intentaba atrapar con los recuerdos el tiempo que ya no volver\u00eda jam\u00e1s y en aquella entrevista le explic\u00f3 mejor que nadie a qu\u00e9 ol\u00eda el Patronato, c\u00f3mo se escuchaba el murmullo del gent\u00edo rebotando contra la pared del Front\u00f3n y de c\u00f3mo Timimi le grit\u00f3 a Zamora por d\u00f3nde iba a ir el bal\u00f3n que acab\u00f3 derrotando al Real Madrid aquella tarde de febrero de 1935. Aquella en que se agotaron las entradas y, en la que al decir de los peri\u00f3dicos, \u201cse provoc\u00f3 una animaci\u00f3n en la ciudad s\u00f3lo comparable a los d\u00edas grandes de la Semana Santa y de la Feria\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Una cosa trajo a la otra y se le vino a la cabeza la voz profunda de Manolo Sim\u00f3, otro b\u00e9tico legendario, contando con una pasi\u00f3n que desbordaba sus aires de gentleman los tiempos fundacionales y la ilusi\u00f3n con que Papa Jones captaba en el Prado a las futuras figuras del Balompi\u00e9.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>De nuevo, oy\u00f3 con los ojos cerrados el relato extraordinario sobre la final de Copa de 1931 y de c\u00f3mo la lluvia arras\u00f3 las esperanzas verdiblancas, mientras que el joven Sim\u00f3 y sus amigos se cobijaban en un trozo de hule amarillo que les hab\u00eda cedido el taxista que los llev\u00f3 a Chamart\u00edn.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Despu\u00e9s, la guerra. La llegada de los italianos a Heli\u00f3polis, el bombardeo en la Plaza Nueva que destroz\u00f3 la secretar\u00eda, la amistad de los ni\u00f1os del barrio con aquellos soldados de camisas negras, el horror en suma de ver que la sangre llamaba a la sangre y que por el camino se quedaban los sue\u00f1os que se hab\u00edan alimentado\u00a0 cuando el Betis era un equipo campe\u00f3n. <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Todo eso se lo explic\u00f3 Juan Petralanda en una sola frase. Apenas siete palabras que retrataban la ca\u00edda a los infiernos de la Tercera Divisi\u00f3n.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Lo dijo, lo recuerda muy bien: \u201cEn aquellos a\u00f1os \u00e9ramos menos que nada\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Un sentimiento un\u00e1nime entre todos los que sobrevivieron a la traves\u00eda del desierto y que m\u00e1s tarde, como le ocurri\u00f3 al propio Petralanda, tuvieron la satisfacci\u00f3n de ser dirigentes de un Betis reci\u00e9n amanecido.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Pero por medio hubo muchas cosas. A veces, lee viejos recortes de peri\u00f3dico y recuerda c\u00f3mo le contaron el principio de la reconquista. Una vez le dijo Alberto Tenorio, felizmente vivo para homenaje permanente de los b\u00e9ticos con memoria, que el hombre providencial para levantar las banderas fue Pepe Valera, Mister Valera, como lo llamaba Alberto entre su universo de ba\u00fales y camisetas.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Pepe Valera hab\u00eda jugado con los campeones del 35 y en 1948 volvi\u00f3 a Heli\u00f3polis con su uniforme de capit\u00e1n y su manual de guerrilla. Organiz\u00f3 los escalafones t\u00e9cnicos, le devolvi\u00f3 a los chavales el orgullo por jugar en el Betis y tuvo un buen ojo de rodearse de b\u00e9ticos tan ejemplares, y tan sabios, como Pedro Buenaventura, a quien fue a buscar un d\u00eda y le dijo:<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00bfT\u00fa cu\u00e1nto cobras en el equipo que est\u00e1 entrenando?<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a0Yo, nada, respondi\u00f3 Pedro<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Pues por el mismo dinero te vienes a trabajar en el Betis. <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y as\u00ed pudo salir el sol de nuevo. Piensa ahora lo mucho que le hubiera gustado conocer a Pascual Aparicio, mecenas en tiempos de hambre, y a Manuel Ruiz, el presidente de Coria, que una vez le contaron que lleg\u00f3 a enfermar por el Betis.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>No los conoci\u00f3. Ni a ellos ni a Andr\u00e9s Aranda, que lo fue todo en el club. Tanto que hasta muri\u00f3 en acto de servicio como entrenador del Betis en una concentraci\u00f3n en Aracena. Un m\u00e1rtir.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Vicente Montiel, \u201cmanos m\u00e1gicas\u201d, tambi\u00e9n desaparecido, y llorado, fue el primero en atenderlo aquella cruel noche de marzo de 1965 y quien se vio en la obligaci\u00f3n de decirle a los empleados del hotel que antes de llamar al m\u00e9dico llamaran a un cura.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Mucho antes, seg\u00fan le contaron, se hab\u00eda vivido la primera gran marcha verde de la que da cuenta la historia. Aquella a Utrera de 1954, cuando un equipo de vascos, siempre los vascos, como en el 35, redimi\u00f3 los pecados capitales devolviendo al equipo a Segunda Divisi\u00f3n.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Para aquel ascenso fue decisiva la aportaci\u00f3n de Sabino Barinaga, un ex jugador del Madrid, que hab\u00eda sido grande entre los grandes y que vino a Heli\u00f3polis cuando su vida deportiva empezaba a palidecer.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y cientos de veces ha o\u00eddo que el d\u00eda que entren\u00f3 por primera vez\u00a0 con su nuevo equipo entr\u00f3 en el vestuario para saludarle el Capit\u00e1n General S\u00e1enz de Buruaga, quiz\u00e1 la primera figura institucional que le prest\u00f3 su auxilio al Betis aquellos a\u00f1os en que todos los poderes prefer\u00edan sentarse en otros palcos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>No le resultaba dif\u00edcil imaginar c\u00f3mo deb\u00eda mandar en la Espa\u00f1a de entonces un Capit\u00e1n General, m\u00e1xime si, como ocurr\u00eda con S\u00e1enz de Buruaga, se trataba de un hombre pr\u00f3ximo a Franco y laureado vencedor de la batalla del Jarama.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>El General entr\u00f3 en la caseta con sus botas caladas, habl\u00f3 un momento con el entrenador G\u00f3mez, fue d\u00e1ndole la mano uno por uno a los futbolistas y al llegar a Barinaga, \u00e9ste se levant\u00f3 del banco, se cuadr\u00f3 vestido de futbolista, y llev\u00e1ndose la mano a la cabeza con saludo marcial le dijo:<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Mi General, aqu\u00ed hemos venido a subir al Betis.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Aquella vuelta a la civilizaci\u00f3n permiti\u00f3 que el genial dibujante Andr\u00e9s Mart\u00ednez de Le\u00f3n pudiera decir que \u201cEl Betis fue mil veces alanceado, pero nunca muerto\u201d. O que el poeta Moreno Galvache escribiera m\u00e1s tarde \u201cque el Betis siempre resucita de todas sus muertes\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Todo eso lo le\u00eda ahora en libros cansados que seguramente ir\u00e1n recobrando vida cuando la celebraci\u00f3n del centenario obligue al rescate de la mejor historia. Esa que habla de perdedores, de dignidad, de \u201cManque pierda\u201d, de heroicos militantes que abandonaban el estadio, Palmera arriba, esperando que amaneciera un lunes que no ser\u00eda mejor que el de la semana anterior.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Despu\u00e9s vino Del Sol. \u00a1Luis del Sol\u00a1. El \u00eddolo de su padre, al que \u00e9l vio con la camiseta del Betis, pero ya de vuelta, en 1972.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Cu\u00e1nto le contaron de Del\u00a0 Sol. De c\u00f3mo era cuando ten\u00eda la pelota en los pies, de ese coraz\u00f3n que no le cab\u00eda entre las trece barras, de aquel incidente con el brasile\u00f1o al que fue a darle con el palo del bander\u00edn de corner, de aquel larguero roto una tarde que golearon al Extremadura&#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00c9l hab\u00eda visto muchas veces las fotos de Del Sol. Aquella abraz\u00e1ndose a Juan Arza el d\u00eda del \u201cpizjuanazo\u201d; con la camiseta blanca del Madrid al lado de Di St\u00e9fano; con el brazalete de capit\u00e1n de la \u201cVecchia Signora\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>De c\u00f3mo dec\u00edan los peri\u00f3dicos que hab\u00eda llegado a Sevilla para pasar sus vacaciones, de las im\u00e1genes en blanco y negro en las que se le ve\u00eda jugando con la selecci\u00f3n.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Luis Del Sol. Conservado en plena juventud en aquellas entradas que se guardaban en su casa, fotografiado en recortes amarillentos que contaban su traspaso.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Un d\u00eda, sentados en un velador de la calle Reyes Cat\u00f3licos, Del Sol le cont\u00f3 que su llegada a Tur\u00edn estuvo marcada por la nostalgia. Por la distancia de hallarse tan lejos de todo lo conocido.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y aunque ya era un \u00eddolo del Comunale, a veces se asomaba a la terraza de su casa y se le llenaban los ojos de recuerdos. Una de esas tardes su hijo, euf\u00f3rico, vino a hablarle de lo mucho que lo quer\u00edan y de lo muy feliz que estaba de que fueran de la Juventus. <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y Del Sol precis\u00f3:<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Nosotros jugamos en la Juventus, pero de lo que somos es del Betis. Siempre del Betis.\u00a0 <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Del ascenso de 1958 tiene cumplida memoria. Seg\u00fan cuenta, fueron d\u00edas grandes en su casa. Y en la de todos los b\u00e9ticos. Otra vez la Primera Divisi\u00f3n despu\u00e9s de haber pasado tanto. Guarda como oro en pa\u00f1o la entrada del partido contra el Jerez y m\u00e1s de una vez ha hojeado el libro de C\u00e9sar del Arco en el que aparece Benito Villamar\u00edn en la portada ondeando la bandera desde el palco presidencial. Un palco revestido con una tela verdiblanca en la que destaca sobre el rayado el escudo antiguo, aquel que remataba la corona sobre un tri\u00e1ngulo, y que m\u00e1s tarde se modificar\u00eda a propuesta del recordado Jos\u00e9 Mar\u00eda de la Concha.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y al pensar en esto, busca entre sus papeles otra foto que tambi\u00e9n le impresion\u00f3 vivamente la primera vez que la tuvo delante. Se ve el palco de la Maestranza y tambi\u00e9n est\u00e1 envuelto en la bandera del Betis. Sabe la fecha y conoce el motivo. Fue el viernes 26 de Diciembre de 1958. La tarde en que, a las cuatro menos cuarto, sonaron los clarines para que se iniciara el festival taurino organizado con motivo de las Bodas de Oro del club.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Cuarenta pesetas costaron las entradas de sombra, veinte las de sol, que se llenaron hasta arriba, y la gente disfrut\u00f3 viendo torear a Antonio Ord\u00f3\u00f1ez y a lo mejor del escalaf\u00f3n en aqu\u00e9lla \u00e9poca.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Unos d\u00edas antes, en el hotel Alfonso XIII, se hab\u00eda celebrado la recepci\u00f3n a las autoridades e invitados con motivo de tan significativa efem\u00e9rides y en el transcurso de la misma Benito Villamar\u00edn ofreci\u00f3 un brindis por todos los b\u00e9ticos que desde los tiempos pioneros hab\u00edan hecho posible la vida del club y tuvo un recuerdo para los sevillanos, muchos de ello b\u00e9ticos, que se hab\u00edan visto castigados por las inundaciones que tambi\u00e9n ese invierno, como casi todos, sembraron la desolaci\u00f3n en las zonas m\u00e1s humildes.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>En ese mismo acto el Presidente de la Comisi\u00f3n Organizadora de las Bodas de Oro, Adolfo Cuellar, pidi\u00f3 una amnist\u00eda para todos los jugadores y clubes espa\u00f1oles que se hallaban penalizados, y esto lo llev\u00f3 a pensar en la generosidad de unos dirigentes que se manten\u00edan fieles a la tradici\u00f3n progresista y de vanguardia que siempre fue consustancial con el Betis. El equipo de las clases populares, como lo hab\u00edan llamado siempre. El Betis del pueblo, al decir de su admirado Alfonso Jaramillo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Por eso, volvi\u00f3 a evocar aquel atardecer en San Pedro que tuvo frente a frente la verdad que representaba Federico Cazorla. Le pregunt\u00f3 que era ser b\u00e9tico y el lugarteniente de S\u00e1nchez Mej\u00edas, aquel que tanto supiera de los misterios verdiblancos, le respondi\u00f3:<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Ser b\u00e9tico es no poder entender c\u00f3mo el resto del mundo no lo es.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>En ocasiones ha querido rescatar alg\u00fan recuerdo decisivo del Carranza ganado en 1964, pero no lo encuentra. Apenas una vaguedad sobre lo que contaba la radio la tarde en que derrotaron al Boca Juniors.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Entonces, despliega sobre la mesa el suplemento que public\u00f3 el Diario de C\u00e1diz la v\u00edspera del trofeo. Est\u00e1 fechado el 29 de Agosto y ah\u00ed, en sus p\u00e1ginas amarillentas, se puede leer que el Betis es \u201c el club m\u00e1s popular de Andaluc\u00eda\u201d. Viene una foto del estadio iluminado y otra\u00a0 de Benito Villamar\u00edn con una corbata a rayas, posiblemente verdiblanca.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Ha podido o\u00edr, conservado en cinta magnetof\u00f3nica, el discurso de Villamar\u00edn desde el balc\u00f3n del Ayuntamiento cuando la Copa lleg\u00f3 a Sevilla y sus palabras, firmes y solemnes, le han llevado siempre a recordar la noticia de su muerte.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00c9l y su familia estaban fuera de Sevilla aquel agosto mediado de 1966. Su padre lleg\u00f3 con el peri\u00f3dico y exclam\u00f3, como para el vac\u00edo, como para todos y para nadie: \u201cSe ha muerto Villamar\u00edn\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Aquello, seg\u00fan afirma, no lo olvidar\u00e1 nunca. La impresi\u00f3n que la noticia caus\u00f3 en su padre. La consternaci\u00f3n que se desprend\u00eda de sus palabras. La premonici\u00f3n, como realmente ocurrir\u00eda, de que se hab\u00eda cerrado una \u00e9poca.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>A partir de ah\u00ed ya tuvo al Betis delante de sus ojos. El sol rotundo cayendo sobre la tribuna de fondo de Heli\u00f3polis; el carnet picado en la puerta; el cartel\u00f3n de Taysa en amarillo y azul a su espalda; los equipos saliendo al campo por las esquinas de preferencia; las viseras para el sol; el marcador simult\u00e1neo y el recorte del peri\u00f3dico en el bolsillo; los pictolines; el \u201cmini\u201d d\u00e1ndole la vuelta al rect\u00e1ngulo de juego; la publicidad machacona de la megafon\u00eda; las medias de rayas horizontales; los balones verdiblancos; la vieja almohadilla heredada con el escudo en primer plano; las miradas perdidas al Instituto de la Grasa cuando lo que ocurr\u00eda en la hierba dol\u00eda m\u00e1s que alegraba; el marcador manual; tanto orgullo a pesar de que los rivales fueran el Onteniente, el Moscard\u00f3 o el Langreo\u2026<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y Rogelio. Como principio y final de los amores y los desamores. Como \u00eddolo y como culpable. Rogelio. Tan erguido, tan capaz, tan due\u00f1o de sus actos, tan genial y tan ausente, tan decisivo y tan intrascendente.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00c9l lo recuerda, sobre todo, remang\u00e1ndose la camiseta por encima del codo, dando \u00f3rdenes, incendiando el estadio con alg\u00fan regate, protest\u00e1ndole a los \u00e1rbitros con la vehemencia que s\u00f3lo le est\u00e1 permitida a los elegidos, colocando el bal\u00f3n con mimo para lanzar una falta \u00f3 un c\u00f3rner; escenificando al Betis, siendo en cada adem\u00e1n como es el Betis: distinto e imprevisible.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Rogelio siempre llev\u00f3 a cuestas el sambenito de ser capaz de lo mejor y de lo peor. Por eso, ley\u00f3 un d\u00eda que Antonio Barrios, en Mallorca, antes de un partido decisivo, lo cogi\u00f3 por el brazo a la salida del vestuario y le dijo: \u201cRogelio corre hoy, por lo menos hoy\u201d. Y el Betis gan\u00f3.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>A \u00e9l Rogelio siempre le pareci\u00f3 un sabio. Un tipo tan seguro que sus sentencias eran ley. Ley del f\u00fatbol y de la palabra. Se le atribuye aquello de que \u201ccorrer es de cobardes\u201d y de que \u201cla cabeza es para ponerse el sombrero\u201d. Una vez lo acusaron de no pisar el \u00e1rea por miedo a los defensas y replic\u00f3 como un rayo: \u201ceso no es verdad, porque el \u00fanico sitio del campo donde no te pegan patadas es en \u00e1rea. Porque si te las dan, es penalti\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Estas cosas justificaron que le diera tanta alegr\u00eda cuando lo vio aquella noche de junio con la Copa del Rey en alto. A hombros de sus compa\u00f1eros, como ten\u00eda que ser. A\u00fan con el pantal\u00f3n verde del ch\u00e1ndal puesto, loco de contento, consciente de que la historia le hab\u00eda hecho justicia y se iba a ir del f\u00fatbol por la puerta grande de los ganadores.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Como qued\u00f3 inmortalizado en aquella foto de Manolo Ruesga tomada en C\u00e1diz la temporada siguiente en la que se le ve con el bal\u00f3n en los pies, suspendido en el tiempo, mientras que enhiesto y se\u00f1orial, Rogelio mira al frente completamente desatendido de la pelota. Como si no le hiciera falta ver el esf\u00e9rico para saber que estaba ah\u00ed, a su merced, sometido, y presto a ser enviado con su zurda de caoba a aquel que estuviera en mejores condiciones de recibirlo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>De la final de Copa de 1977 ha conocido mil historias y mil an\u00e9cdotas. Supo pasados los a\u00f1os que el \u00e1rbitro del encuentro, Garc\u00eda Carri\u00f3n, quiso que el Betis se hubiera vestido de verde completo y no con sus camisetas de las trece barras. En esa controversia estaban cuando entr\u00f3 en la caseta Felipe Gonz\u00e1lez. Se organiz\u00f3 un revuelo que dur\u00f3 unos minutos, lo que aprovech\u00f3 Alberto Tenorio para proveer a los futbolistas de las camisetas de siempre. Enseguida llam\u00f3 el \u00e1rbitro para salir al campo porque estaba entrando el Rey. Y ya no hubo tiempo para rectificar.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Conoci\u00f3 tambi\u00e9n el terrible sufrimiento de Pepe N\u00fa\u00f1ez en el palco, y de c\u00f3mo un hombre tan discreto, tan se\u00f1or, tan cabal, sac\u00f3 a relucir su casta b\u00e9tica cuando oy\u00f3 en los proleg\u00f3menos al presidente del Athletic dar por hecho que iban a ganar el partido.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Te doy un 50% de posibilidades, ni una m\u00e1s, le espet\u00f3, sin perder las formas, a su colega. <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Con los mitos convive muy a menudo. Las circunstancias han querido que sean sus amigos y bien que lo agradece. Siempre le ha parecido que aquellos no solo fueron futbolistas extraordinarios, sino que son como jugaban: hombres de\u00a0 una pieza, que cuando dan la mano empe\u00f1an su palabra. Gente de bien.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Carde\u00f1osa, ese prodigioso \u201cFlaco\u201d\u00a0 al que un d\u00eda Heli\u00f3polis le entreg\u00f3 el tratamiento de Don Julio, le cont\u00f3 que le peg\u00f3 al suelo al tirar el penalti que fall\u00f3, pero que no quiso siquiera cojear, aunque estaba viendo las estrellas, porque pod\u00eda parecer una disculpa y \u00e9l no quer\u00eda dar la imagen de que estaba buscando excusas.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>As\u00ed eran.\u00a0 Y as\u00ed son.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Nada m\u00e1s y nada menos que los ganadores de\u00a0 la primera Copa del Rey. Los que tanto celebraron la segunda, la del 2005, y los que tanto lamentaron que veinte a\u00f1os despu\u00e9s de su gesta al Betis se le fuera viva la final del Bernab\u00e9u contra el Barcelona. Aquella que tan amargamente llor\u00f3 Alfonso P\u00e9rez.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Esa generaci\u00f3n de los Esnaola, Bizcocho, Biosca, L\u00f3pez, Alabanda, Carde\u00f1osa, Garc\u00eda Soriano, Ben\u00edtez, Del Pozo, etc, fue un acontecimiento.\u00a0 <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00c9l recuerda la llegada del Mil\u00e1n y, sobre todo, ha vuelto a releer hace poco las declaraciones del entrenador rossonero Nils Liedholm, quien en los campos de San Juan de Dios, que era donde entrenaron los italianos durante su estancia en Sevilla, dijo que \u201cL\u00f3pez, Alabanda y Carde\u00f1osa forman el mejor centro del campo de Europa\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y entre sonrisas, se le viene a la cabeza la desesperaci\u00f3n de Iriondo cuando, desahuciada la expedici\u00f3n b\u00e9tica en Rusia, no tuvo otra ocurrencia que pedir a voz en grito \u201cque quer\u00eda hablar con Breznev\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Iriondo fue el entrenador que hizo debutar en el Betis a Rafael Gordillo y esa pl\u00e9yade de futbolistas fue la que lo prohij\u00f3. Viendo v\u00eddeos antiguos, observa c\u00f3mo Carde\u00f1osa recibe el bal\u00f3n en el centro del terreno y, sin mirar siquiera, pone el bal\u00f3n en la banda izquierda. A la espalda de los defensas y siempre en ventaja. Y entonces, all\u00ed, aparece un vendaval de medias ca\u00eddas que corre, desborda, y saca un centro templado desde la l\u00ednea de fondo. <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>As\u00ed, mil veces en un partido. Un mill\u00f3n de veces en la temporada. Cada vez que el bal\u00f3n va al hueco, all\u00e1 va Gordillo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y \u00e9l, recordando, se contagia del rumor del estadio, del clamor, de la admiraci\u00f3n, de la comuni\u00f3n que nunca falt\u00f3 entre la grada y Gordillo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Sencillamente un prodigio que, adem\u00e1s, fue de los pocos futbolistas que siempre pareci\u00f3 lo que era. El mismo muchacho del Pol\u00edgono que repart\u00eda entre sus iguales, que habla sin afectaci\u00f3n, que no trasladaba al papel la grandeza de su esfuerzo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Una vez le preguntaron a Carde\u00f1osa si \u00e9l con sus pases medidos hab\u00eda hecho a Gordillo y el \u201cFlaco\u201d contest\u00f3: \u201cNo, yo no lo hice, Gordillo ya lo era\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Fue, sin duda, un grande. Tanto que ya ha tenido la oportunidad de contarle a sus hijos c\u00f3mo fue el recibimiento del \u201cGordo\u201d la primera vez que pis\u00f3 Heli\u00f3polis con la camiseta del Madrid. Hab\u00eda gente hasta en las escaleras y la ovaci\u00f3n fue imponente cuando el Real sali\u00f3 al campo vestido de morado. Pero lo mejor estaba por llegar.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Calentaba cada equipo en su terreno cuando Antol\u00edn Ortega cruz\u00f3 el c\u00edrculo central <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>y se trajo a Gordillo cogido por la cintura adonde estaban sus antiguos compa\u00f1eros. Y lo metieron entre ellos para hacerse la foto. El estadio enloqueci\u00f3.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Como lo hizo diez a\u00f1os m\u00e1s tarde con ocasi\u00f3n de su homenaje. Esa vuelta de honor est\u00e1 grabada en la memoria de todos los b\u00e9ticos de coraz\u00f3n limpio. Eran d\u00edas felices. El Betis ven\u00eda de haberse clasificado para la UEFA ganando precisamente en el Bernab\u00e9u.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Por cierto, que hablando de homenajes, abre un sobre lleno de carnets y de entradas antiguas y repasa los homenajes que recuerda haber visto: el de Eusebio R\u00edos en 1968 contra el Estudiantes de la Plata; el de Rogelio en 1974 contra el Wisla de Cracovia; el de Telech\u00eda en 1975 contra la Vojvodina; el de Esnaola en el 83 contra la Real Sociedad; el de Carde\u00f1osa en el 85 contra el Puebla de M\u00e9xico\u2026 <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y el partido contra el Cosmos de Nueva York que inaugur\u00f3 las obras del estadio para el Mundial, y el duelo contra los Pumas de M\u00e9xico en el 75 aniversario, y, cuando a\u00fan era muy ni\u00f1o, hasta el homenaje al viejo Adolfito, jugador de leyenda y utillero durante muchos a\u00f1os, que enfrent\u00f3 al Betis contra una selecci\u00f3n de extranjeros del f\u00fatbol espa\u00f1ol, en la que se alinearon, entre otros, Viberti y Dominicchi.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Recuerdos, muchos de ellos ya p\u00e1lidos, como la evocaci\u00f3n de aquel singular verano de 1959 en que jugaron en el campo del Betis dos formidables escuadras brasile\u00f1as como el Vasco de Gama y el Santos, esta \u00faltima con Pel\u00e9 en sus filas. L\u00e1stima que aquel partido contra \u201cO Rei\u201d no lo pudiera jugar Luis del Sol, que hubo de acudir a una convocatoria de la selecci\u00f3n B en San Sebasti\u00e1n.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Dos amistosos que, como el anteriormente jugado contra el Sporting de Lisboa, sirvieron para inaugurar la iluminaci\u00f3n el\u00e9ctrica del Villamar\u00edn.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Aquella visita de Pel\u00e9 que, seg\u00fan le contaron muchas veces, fue un suceso espectacular, lo ha llevado, casi sin querer, a poner en pie la primera vez que jug\u00f3 Cruyff en Heli\u00f3polis, aquel 1-0 con gol de Biosca casi al final, \u00f3\u00a0 la noche de mi\u00e9rcoles en que Maradona vino con el Barcelona, o el 5-0 al Bayern Munich de Beckenbauer en un Colombino, o el golazo que le marc\u00f3 Zico a Esnaola en la final de un Carranza\u2026<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>En fin, el Betis de la memoria y de los recuerdos. Historias que siempre empiezan en verde y acaban en blanco. Al final de la Palmera como dice el himno del centenario.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>A partir de un cierto momento, seg\u00fan me confiesa, todo\u00a0 se le hace presente. Demasiado presente. Sometido a\u00fan al debate de la coyuntura. Sin distancia para convertirlo en el material \u00a0precioso que vaya a enriquecer el joyero de lo vivido.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Por ah\u00ed est\u00e1 todav\u00eda, para bien \u00f3 para mal, por el limbo de lo que fue y a\u00fan uno piensa que pudo no haber sido, o que quiz\u00e1s pudo haber sido de otro modo, el \u201cBetis, Betis\u201d que sale de las entra\u00f1as del estadio tras perder la promoci\u00f3n contra el Tenerife.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y la lluvia fina que cala los corazones tras acabar con empate a cero el partido de promoci\u00f3n contra el Deportivo de La Coru\u00f1a.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y la llegada de Lopera aquel 30 de junio eterno.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y el ascenso de Burgos, con Gordillo otra vez vestido de verdiblanco, con Lorenzo Serra haciendo el milagro en doce jornadas, con Santa Justa atestada por el gent\u00edo, con Lopera desde el balc\u00f3n del estadio prometiendo un Betis nuevo, de los b\u00e9ticos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y Kaiserlautern. Y Alfonso haciendo magia. Y Finidi. Y los d\u00edas de vino y rosas, cuando el Betis parec\u00eda rico y poderoso. <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y la final de Copa del 97, y el comienzo de las obras del estadio, \u201cel platillo volante\u201d, que lo llamaron, y Aragon\u00e9s, y la Recopa, y Denilson, y Clemente y Griguol, y otra vez el abismo de lo que nunca se pens\u00f3 que suceder\u00eda.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y el ascenso. Y las tribunas nuevas, imponentes, de Gol Norte y Fondo, y los a\u00f1os planos, a pesar de las ilusiones.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0Y la vuelta feliz de Lorenzo Serra. Y el cielo de la Copa y de la Champions. El m\u00e1ximo orgullo para honrar a todos esos que en diversos momentos se asoman a estas p\u00e1ginas. Todos esos que hicieron el Betis d\u00eda a d\u00eda desde 1907 y que nunca jam\u00e1s hubieran so\u00f1ado siquiera con ver a ese equipo que tanto quisieron en la competici\u00f3n m\u00e1s grande. Gan\u00e1ndole al Chelsea, empatando en el campo del Liverpool.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Todo eso, me recuerda una vez m\u00e1s, est\u00e1 demasiado reciente y a\u00fan no ha superado el tribunal del tiempo. A\u00fan es actualidad, no recuerdo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Pero lo que s\u00ed tienen en com\u00fan, me explica, el ayer y el hoy es la ra\u00edz que los nutre, el sentimiento que les da forma. Porque entonces y ahora el Betis es el Betis, siempre el Betis, por encima de las personas y de las circunstancias.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>El Betis profundo, universal y eterno que no es menos porque pierda ni m\u00e1s porque gane. El Betis que va encadenando generaciones porque su ser natural trasciende las hojas del calendario hasta convertirse en una pasi\u00f3n. La simple pasi\u00f3n de ser del Betis.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Por eso, durante un siglo, ha sido capaz de sobrevivir al resultado del domingo, a la clasificaci\u00f3n de la temporada, a la categor\u00eda en la que milite, a las decisiones de sus dirigentes, a la inquina de sus detractores y a la maldad de sus enemigos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Con todo eso han podido los b\u00e9ticos. Porque no hay ca\u00f1ones bastantes para abatir una idea. Porque cuando caiga el que agita la bandera siempre habr\u00e1 otro que la enarbole. Quiz\u00e1 por lo que Joaqu\u00edn Romero Murube confes\u00f3 su beticismo: por \u201cromanticismo, tes\u00f3n y sevillan\u00eda\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Mira, me dice, hace unos a\u00f1os, en una asamblea, un socio proclam\u00f3 que el Betis era un pensamiento filos\u00f3fico-pol\u00edtico-religioso. Y el entonces presidente Juan Mauduit, mir\u00e1ndolo con socarroner\u00eda, le replic\u00f3: \u201c\u00bfnada m\u00e1s?\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>En definitiva, algo que tiene dif\u00edcil explicaci\u00f3n. Como todos los misterios. Por ello, prefiri\u00f3 volver sus recuerdos a aquella tarde de febrero en que habl\u00f3 durante m\u00e1s de una hora con Federico Cazorla, el que fuera directivo con S\u00e1nchez mej\u00edas.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Me dijo que con el Betis no puede nadie. Que al Betis lo \u00fanico que hay que hacer es quererlo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Despu\u00e9s cerr\u00f3 el viejo libro de tapas gastadas, lo coloc\u00f3 en la estanter\u00eda, y, como para \u00e9l, palade\u00f3 cada una de sus palabras:<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><em><span style=\"color: #008000\">Lo m\u00e1s sevillano que hay en Sevilla\u2026<\/span> <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00a0 El relato de esta semana corresponde al libro Relatos en verdiblanco, editado en 2007 con motivo del centenario del Real Betis Balompi\u00e9. En esta ocasi\u00f3n el periodista sevillano Manolo Rodr\u00edguez nos deleita con esta magn\u00edfica evocaci\u00f3n de la Historia del Real Betis Balompi\u00e9, pero una historia vista desde el sentimiento personal y el&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":26293,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1,1176],"tags":[3570],"class_list":["post-14568","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-portada","category-relatos-de-futbol","tag-manolo-rodriguez"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/09\/11F-0744-08-0012-Grupo-de-jugadores-y-aficionados-en-la-Cra-de-Carmona-Mundo-Gr%C3%A1fico-27-12-1933.jpg?fit=2216%2C1610&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1ij08-3MY","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14568"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14568\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26293"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}