{"id":14966,"date":"2011-10-16T07:11:06","date_gmt":"2011-10-16T05:11:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=14966"},"modified":"2011-10-12T17:16:33","modified_gmt":"2011-10-12T15:16:33","slug":"el-penal-mas-largo-del-mundo-de-osvaldo-soriano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/el-penal-mas-largo-del-mundo-de-osvaldo-soriano\/","title":{"rendered":"El penal m\u00e1s largo del mundo, de Osvaldo Soriano"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\u00a0<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/10\/images.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-15005\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/10\/images.jpg?resize=120%2C172&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"120\" height=\"172\" \/><\/a>Retomamos los relatos de los domingos volviendo a uno de los grandes cl\u00e1sicos de la literatura futbol\u00edstica: el argentino Osvaldo Soriano.<\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">El penal m\u00e1s largo del mundo<\/p>\n<p align=\"center\"><em><strong>E<\/strong>l penal m\u00e1s fant\u00e1stico del que yo tenga noticia se tir\u00f3 en 1958 en un lugar perdido del Valle de R\u00edo Negro, un domingo por la tarde en un estadio vac\u00edo. Estrella Polar era un club de billares y mesas de baraja, un boliche de borrachos en una calle de tierra que terminaba en la orilla del r\u00edo. Ten\u00eda un equipo de f\u00fatbol que participaba en el campeonato del Valle porque los domingos no hab\u00eda otra cosa que hacer y el viento arrastraba la arena de las bardas y el polen de las chacras. Los jugadores siempre eran los mismos o los herma\u00adnos de los mismos. Cuando yo ten\u00eda quince a\u00f1os ellos tendr\u00edan treinta y me parec\u00edan viej\u00edsimos. D\u00edaz, el arque\u00adro, ten\u00eda casi cuarenta y el pelo blanco que le ca\u00eda sobre la frente de indio araucano.<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><em>\u00a0En la copa participaban diecis\u00e9is clubes y Estrella Polar siempre terminaba m\u00e1s abajo del d\u00e9cimo puesto. Creo que en 1957 hab\u00edan termi\u00adnado en el decimotercer lugar y volv\u00edan a sus casas cantando, con la camiseta roja bien doblada en el bolso porque era la \u00fanica que ten\u00edan. En 1958 empezaron gan\u00e1ndole uno a cero a Escudo Chileno, otro club de miseria.<\/em><\/p>\n<p><em>A nadie le llam\u00f3 la atenci\u00f3n eso. En cambio, un mes despu\u00e9s, cuando hab\u00edan ganado cuatro partidos seguidos y eran los punteros del torneo, en los doce pueblos del Valle empez\u00f3 a hablarse de ellos.<\/em><\/p>\n<p><em>Las victorias hab\u00edan sido por un gol, pero alcanza\u00adban para que Deportivo Belgrano, el eterno campe\u00f3n, el de Pad\u00edn, Constante Gauna y el Tata Cardiles, quedara relegado al segundo puesto, un punto m\u00e1s abajo. Se hablaba de Estrella Polar en la escuela, en el \u00f3mnibus, en la plaza, pero nadie imaginaba todav\u00eda que al terminar el oto\u00f1o tuvieran 22 puntos contra 21 de los nuestros.<\/em><\/p>\n<p><em>Los terrenos se llenaban para verlos perder de una buena vez. Eran lentos como burros y pesados como; roperos pero marcaban hombre a hombre y gritaban-como marranos cuando no ten\u00edan la pelota. El entrenador, un tipo de traje negro, bigotitos finitos, un lunar en la frente y pucho apagado entre los labios, corr\u00eda junto a la l\u00ednea de toque y los azuzaba con una vara de mimbre cuando pasaban a su lado. El p\u00fablico se divert\u00eda con eso y nosotros, que por ser menores jug\u00e1bamos los s\u00e1bados, no nos explic\u00e1bamos por qu\u00e9 ganaban si eran tan malos. Daban y recib\u00edan golpes con tanta lealtad y entusias\u00admo que terminaban apoy\u00e1ndose unos sobre otros para salir de la cancha mientras la gente les aplaud\u00eda el 1 a 0 y les alcanzaba botellas de vino refrescadas en la tierra h\u00fameda. Por las noches celebraban en el prost\u00edbulo de Santa Ana y la Gorda Zulema se quejaba de que se comieran las pocas cosas que guardaba en la heladera. Eran la atracci\u00f3n y en el pueblo se les permit\u00eda todo. Los viejos los recog\u00edan de los bares cuando tomaban demasiado y se pon\u00edan pendencieros; los comerciantes les regalaban alg\u00fan juguete o caramelos para los chicos y en el cine las novias les consent\u00edan caricias por encima de las rodillas. Fuera de su pueblo nadie los tomaba en serio, ni siquiera cuando le ganaron a Atl\u00e9tico San Mart\u00edn por 2 a 1. En medio de la euforia perdieron como todo el mundo en Barda del Medio y al terminar la primera rueda dejaron el primer puesto cuando Deportivo Belgrano los puso en su lugar con siete goles. Todos cre\u00edmos, entonces, que la normalidad se hab\u00eda resta\u00adblecido.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero el domingo siguiente ganaron 1 a 0 y siguieron con su letan\u00eda de laboriosos, horribles triunfos y llegaron a la primavera con s\u00f3lo un punto menos que el campe\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>El \u00faltimo enfrentamiento fue hist\u00f3rico por el penal. El estadio estaba repleto y los techos de las casas vecinas tambi\u00e9n y todo el pueblo esperaba que Deportivo Belgrano, de local, repitiera por lo menos los siete goles de la primera rueda. El d\u00eda era fresco y soleado y las manzanas empezaban a colorearse en los \u00e1rboles. Estrella Polar trajo m\u00e1s de quinientos hinchas que tomaron la tribuna por asalto y los bomberos tuvieron que sacar las mangueras para que se quedaran quietos.<\/em><\/p>\n<p><em>El arbitro que pit\u00f3 el penal era Herminio Silva, un epil\u00e9ptico que vend\u00eda rifas en el club local y todo el mundo entendi\u00f3 que se estaba jugando el empleo cuando a los cuarenta minutos del segundo tiempo estaban uno a uno y todav\u00eda no hab\u00eda sancionado la pena m\u00e1xima por m\u00e1s que los de Deportivo Belgrano se tiraran de cabeza en el \u00e1rea de Estrella Polar y dieran cabriolas y volteretas para impresionarlo. Con el empate el local era campe\u00f3n y Herminio Silva quer\u00eda conservar el respeto por s\u00ed mismo y no daba el penal porque no hab\u00eda infracci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero a los 42 minutos todos nos quedamos con la boca abierta cuando el puntero izquierdo de Estrella Polar clav\u00f3 un tiro libre desde muy lejos y puso 2 a 1 al visitante. Entonces s\u00ed, Herminio Silva pens\u00f3 en su empleo y alarg\u00f3 el partido hasta que Pad\u00edn entr\u00f3 en el \u00e1rea y no bien se le acerc\u00f3 un defensor pit\u00f3. Ah\u00ed nom\u00e1s dio un pitazo estridente, aparatoso, y se\u00f1al\u00f3 el penal. En ese tiempo el lugar de ejecuci\u00f3n no estaba se\u00f1alado con una marca blanca y hab\u00eda que contar doce pasos de hombre. Herminio Silva no alcanz\u00f3 siquiera a recoger la pelota porque el lateral derecho de Estrella Polar, el Col\u00f3 Rivero, lo durmi\u00f3 de un cachetazo en la nariz. Hubo tanta pelea que se hizo de noche y no hubo manera de despejar la cancha ni de despertar a Hermi\u00adnio Silva. El comisario, con la linterna encendida, sus\u00adpendi\u00f3 el partido y orden\u00f3 disparar al aire. Esa noche el comando militar dict\u00f3 el estado de emergencia, o algo as\u00ed, y mand\u00f3 enganchar un tren para expulsar del pueblo a toda persona que no tuviera apariencia de vivir all\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em>Seg\u00fan el tribunal de la Liga, que se reuni\u00f3 el martes, faltaban jugarse veinte segundos a partir de la ejecuci\u00f3n del tiro penal, y ese match aparte entre Constante Gauna el shoteador, y el Gato D\u00edaz al arco, tendr\u00eda lugar el domingo siguiente, en el mismo estadio, a puertas cerradas. De manera que el penal dur\u00f3 una semana y fue, si nadie me informa de lo contrario, el m\u00e1s largo de toda la historia.<\/em><\/p>\n<p><em>El mi\u00e9rcoles faltamos al colegio y nos fuimos al pueblo vecino a curiosear. El club estaba cerrado y todos los hombres se hab\u00edan reunido en la cancha, entre las bardas. Formaban una larga cola para patearle penales al Gato D\u00edaz, y el entrenador de traje negro y lunar en la frente trataba de explicarles que \u00e9sa no era la mejor manera de probar al arquero. Al final, todos tiraron su penal y el Gato ataj\u00f3 unos cuantos porque le pateaban con zapatillas y zapatos de calle. Un soldado bajito, callado, que estaba en la cola, le tir\u00f3 un puntazo con el borcegu\u00ed militar y casi arranca la red.<\/em><\/p>\n<p><em>Al caer la tarde volvieron al pueblo, abrieron el club y se pusieron a jugar a las cartas. D\u00edaz se qued\u00f3 toda la noche sin hablar, tir\u00e1ndose para atr\u00e1s el pelo blanco y duro hasta que despu\u00e9s de comer se puso un palillo en la boca y dijo:<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014Constante los tira a la derecha.<\/em><br \/>\n<em> \u2014Siempre \u2014dijo el presidente del club.<\/em><br \/>\n<em> \u2014Pero \u00e9l sabe que yo s\u00e9.<\/em><br \/>\n<em> \u2014Entonces estamos jodidos.<\/em><br \/>\n<em> \u2014S\u00ed, pero yo s\u00e9 que \u00e9l sabe \u2014dijo el Gato.<\/em><br \/>\n<em> \u2014Entonces t\u00edrate a la izquierda y listo \u2014dijo uno de que estaban en la mesa.<\/em><br \/>\n<em> \u2014No. El sabe que yo s\u00e9 que \u00e9l sabe \u2014dijo el Gato D\u00edaz y se levant\u00f3 para ir a dormir.<\/em><br \/>\n<em> \u2014El Gato est\u00e1 cada vez m\u00e1s raro \u2014dijo el presiden\u00adte del club cuando lo vio salir pensativo, caminando despacio.<\/em><\/p>\n<p><em>El martes no fue a entrenar y el mi\u00e9rcoles tampoco, el jueves, cuando lo encontraron caminando por las v\u00edas del tren, estaba hablando solo y lo segu\u00eda un perro con el rabo cortado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014\u00bfLo vas a atajar? \u2014le pregunt\u00f3, ansioso, el em\u00adpleado de la bicicleter\u00eda.<\/em><br \/>\n<em> \u2014No s\u00e9. \u00bfQu\u00e9 me cambia eso? \u2014pregunt\u00f3.<\/em><br \/>\n<em> \u2014Que nos consagramos todos, Gato. Les tocamos el culo a esos maricones de Belgrano.<\/em><br \/>\n<em> \u2014Yo me voy a consagrar cuando la rubia Ferreira me quiera querer \u2014dijo y silb\u00f3 al perro para volver a su casa.<\/em><\/p>\n<p><em>El viernes, la rubia Ferreira estaba atendiendo la tercer\u00eda cuando el intendente del pueblo entr\u00f3 con un ramo de flores y una sonrisa ancha como una sand\u00eda abierta.<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014Esto te lo manda el Gato D\u00edaz y hasta el jueves vos dec\u00eds que es tu novio.<\/em><br \/>\n<em> \u2014Pobre tipo \u2014dijo ella con una mueca y ni mir\u00f3 las flores que hab\u00edan llegado desde Neuqu\u00e9n por el \u00f3mnibus de las diez y media.<\/em><\/p>\n<p><em>A la noche fueron juntos al cine. En el entreacto el Gato sali\u00f3 al hall a fumar y la rubia Ferreira se qued\u00f3 sola en la media luz, con la cartera sobre la falda, leyendo cien veces el programa sin levantar la vista.<\/em><\/p>\n<p><em>El s\u00e1bado a la tarde el Gato D\u00edaz pidi\u00f3 prestadas dos bicicletas, y fueron a pasear a orillas del r\u00edo. Al caer la tarde la quiso besar, pero ella dio vuelta la cara y dijo que el domingo a la noche tal vez, si atajaba el penal, en el baile.<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014\u00bfY yo c\u00f3mo s\u00e9? \u2014dijo \u00e9l.<\/em><br \/>\n<em> \u2014\u00bfC\u00f3mo sabes qu\u00e9?<\/em><br \/>\n<em> \u2014Si me tengo que tirar para ese lado.<\/em><\/p>\n<p><em>La rubia Ferreira le tom\u00f3 una mano y lo llev\u00f3 hasta donde hab\u00edan dejado las bicicletas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014En esta vida nunca se sabe qui\u00e9n enga\u00f1a a qui\u00e9n \u2014dijo ella.<\/em><br \/>\n<em> \u2014\u00bfY si no lo atajo? \u2014pregunt\u00f3 el Gato.<\/em><br \/>\n<em> \u2014Entonces quiere decir que no me quer\u00e9s \u2014respondi\u00f3 dio la rubia, y volvieron al pueblo.<\/em><\/p>\n<p><em>El domingo del penal salieron del club veinte camio\u00adnes cargados de gente, pero la polic\u00eda los detuvo a la entrada del pueblo y tuvieron que quedarse a un costado de la ruta, esperando bajo el sol. En aquel tiempo y en aquel lugar no hab\u00eda televisi\u00f3n ni emisoras de radio ni forma de enterarse de lo que ocurr\u00eda en un terreno cerrado, de manera que los de Estrella Polar establecieron una posta entre el estadio y la ruta.<\/em><\/p>\n<p><em>El empleado del bicicletero subi\u00f3 a un techo desde donde se ve\u00eda el arco del Gato D\u00edaz, y desde all\u00ed narraba lo que ocurr\u00eda a otro muchacho que hab\u00eda quedado en la vereda, y que a su vez transmit\u00eda a otro que estaba a veinte metros, y as\u00ed hasta que cada detalle llegara a donde esperaban los hinchas de Estrella Polar.<\/em><\/p>\n<p><em>A las tres de la tarde los dos equipos salieron a la cancha vestidos como si fueran a jugar un partido en serio. Herminio Silva ten\u00eda un uniforme negro, deste\u00f1ido pero limpio y cuando todos estuvieron reunidos en el medio de la cancha fue derecho hasta donde estaba el Col\u00f3 Rivero, que le hab\u00eda dado el cachetazo el domingo anterior, y lo expuls\u00f3 de la cancha. Todav\u00eda no se hab\u00eda inventado la tarjeta roja, y Herminio se\u00f1alaba la boca del t\u00fanel con una mano firme de la que colgaba el silbato. Al fin, la polic\u00eda sac\u00f3 a empujones al Col\u00f3 que quer\u00eda quedarse a ver el penal. Entonces el arbitro fue hasta el reo con la pelota apretada contra una cadera, cont\u00f3 doce pasos y la puso en su lugar. El Gato D\u00edaz se hab\u00eda peinado a la gomina y la cabeza le brillaba como una cacerola de aluminio.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros lo ve\u00edamos desde el pared\u00f3n que rodeaba la cancha, justo detr\u00e1s del arco, y cuando se coloc\u00f3 sobre la raya de cal y empez\u00f3 a frotarse las manos desnudas empezamos a apostar hacia d\u00f3nde tirar\u00eda Constante Gauna.<\/em><\/p>\n<p><em>En la ruta hab\u00edan cortado el tr\u00e1nsito, y todo el mundo estaba pendiente de ese instante, porque hac\u00eda diez a\u00f1os que el Deportivo Belgrano no perd\u00eda una copa ni un campeonato. Tambi\u00e9n la polic\u00eda quer\u00eda saber, as\u00ed que dejaron que la cadena de relatores se organizara a lo largo de tres kil\u00f3metros, y las noticias llegaban de boca en boca apenas espaciadas por los sobresaltos de la respiraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Reci\u00e9n a las tres y media, cuando Herminio Silva consigui\u00f3 que los dirigentes de los dos clubes, los entre\u00adnadores y las fuerzas vivas del pueblo abandonaran la cancha, Constante Gauna se acerc\u00f3 a acomodar la pelota. Era flaco y musculoso y ten\u00eda las cejas tan pobladas que parec\u00edan cortarle la cara en dos. Hab\u00eda tirado tantas veces ese penal \u2014cont\u00f3 despu\u00e9s\u2014, que volver\u00eda a hacerlo a cada instante de su vida, dormido o despierto.<\/em><\/p>\n<p><em>A las cuatro menos cuarto, Herminio Silva se puso a medio camino entre el arco y la pelota, se llev\u00f3 el silbato a la boca y sopl\u00f3 con todas sus fuerzas. Estaba tan nervioso y el sol le hab\u00eda machacado tanto sobre la nuca que, cuando la pelota sali\u00f3 hacia el arco, sinti\u00f3 que los ojos se le reviraban, y cay\u00f3 de espaldas echando espuma por la boca. D\u00edaz dio un paso al frente y se tir\u00f3 a su derecha. La pelota sali\u00f3 dando vueltas hacia el medio del arco y Constante Gauna adivin\u00f3 enseguida que las piernas del Gato D\u00edaz llegar\u00edan justo para desviarla hacia un costado. El Gato pens\u00f3 en el baile de la noche, en la gloria tard\u00eda, en que alguien corriera a tirar la pelota al c\u00f3rner porque hab\u00eda quedado picando en el \u00e1rea.<\/em><\/p>\n<p><em>El petiso Mirabelli lleg\u00f3 primero que nadie y la tiro afuera, contra el alambrado, pero Herminio Silva no pod\u00eda verlo porque estaba en el suelo, revolc\u00e1ndose con un ataque de epilepsia. Cuando todo Estrella Polar se arroj\u00f3 sobre el Gato D\u00edaz para festejar, el juez de l\u00ednea corri\u00f3 hacia Herminio Silva con la bandera levantada y desde el pared\u00f3n donde est\u00e1bamos sentados o\u00edmos que gritaba: \u00ab\u00a1No vale, no vale!\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>La noticia corri\u00f3 de boca en boca, jubilosa. La atajada del Gato y el desmayo del \u00e1rbitro. Entonces en la ruta todos abrieron damajuanas de vino y empezaron a cele\u00adbrar, aunque el \u00abno vale\u00bb llegara balbuceado por los mensajeros con una mueca at\u00f3nita.<\/em><\/p>\n<p><em>Hasta que Herminio Silva no se puso de pie, desencajado por el ataque, no hubo respuesta definitiva. Lo primero que pregunt\u00f3 fue \u00abqu\u00e9 pas\u00f3\u00bb y cuando se lo contaron sacudi\u00f3 la cabeza y dijo que hab\u00eda que tirar de nuevo porque \u00e9l no hab\u00eda estado all\u00ed y el reglamento se\u00f1ala que el partido no puede jugarse con un \u00e1rbitro desmayado. Entonces el Gato D\u00edaz apart\u00f3 a los que quer\u00edan pegarle al vendedor de rifas de Deportivo Belgrano, y dijo que hab\u00eda que apurarse porque esa noche \u00e9l ten\u00eda una cita y una promesa y fue a ponerse otra vez bajo el arco.<\/em><\/p>\n<p><em>Constante Gauna deb\u00eda tenerse poca fe porque le ofreci\u00f3 el tiro a Pad\u00edn y s\u00f3lo despu\u00e9s fue hacia la pelota mientras el juez de l\u00ednea ayudaba a Herminio a mante\u00adnerse parado. Afuera se escuchaban bocinazos de festejo de los de Deportivo Belgrano y los jugadores de Estrella Polar empezaron a retirarse de la cancha rodeados por la polic\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>El pelotazo sali\u00f3 a la izquierda y el Gato D\u00edaz fue para el mismo lado con una elegancia y una seguridad que nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a tener. Constante Gauna mir\u00f3 al cielo y se ech\u00f3 a llorar. Nosotros saltamos el pared\u00f3n y fuimos a mirar de cerca a D\u00edaz, el viejo, que miraba la pelota que ten\u00eda entre las manos como si se hubiera sacado la sortija en la calesita.<\/em><\/p>\n<p><em>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando el Gato era una ruina y yo un joven insolente, me lo encontr\u00e9 otra vez, a doce pasos de distancia y lo vi inmenso, agazapado en puntas de pie, con los dedos abiertos y largos. En una mano llevaba un anillo de matrimonio que no era de la rubia Ferreira sino de la hermana del Col\u00f3 Rivero, que era tan india y tan vieja como \u00e9l. Evit\u00e9 mirarlo a los ojos y le cambi\u00e9 la pierna; despu\u00e9s tir\u00e9 de zurda, abajo, sabiendo que no llegar\u00eda porque ya estaba muy duro y le pesaba la gloria. Cuando fui a buscar la pelota dentro del arco estaba levant\u00e1ndose como un perro apaleado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014Bien, pibe \u2014me dijo\u2014. Alg\u00fan d\u00eda vas a andar contando por ah\u00ed que le hiciste un gol al Gato D\u00edaz, pero nadie te lo va a creer.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Retomamos los relatos de los domingos volviendo a uno de los grandes cl\u00e1sicos de la literatura futbol\u00edstica: el argentino Osvaldo Soriano. 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