{"id":15602,"date":"2011-11-13T06:42:33","date_gmt":"2011-11-13T04:42:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=15602"},"modified":"2017-05-11T19:01:06","modified_gmt":"2017-05-11T17:01:06","slug":"la-ultima-cena-de-felipe-evangelista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/la-ultima-cena-de-felipe-evangelista\/","title":{"rendered":"La \u00faltima cena, de Felipe Evangelista"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/11\/Ferro_1.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15603\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/11\/Ferro_1.jpg?resize=320%2C240&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"240\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/11\/Ferro_1.jpg?w=320&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/11\/Ferro_1.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/11\/Ferro_1.jpg?resize=80%2C60&amp;ssl=1 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Ferrocarril Oeste, el popular club del barrio bonaerense de Caballito, es glosado en este relato del que es autor Felipe Evangelista, quien lleg\u00f3 a ser presidente del club entre 1993 y 1996.<\/p>\n<p>Fue en los a\u00f1os 80 cuando Ferro vivi\u00f3 su \u00e9poca dorada, aunque este relato se va unos a\u00f1os atr\u00e1s, a los 60 y se centra en las peripecias de un componente de la hinchada que sigue a Ferro traslad\u00e1ndose con la barra verdolaga a varios partidos importantes.<\/p>\n<p>La \u00faltima cena<\/p>\n<p><em>El f\u00fatbol fue mi primera pasi\u00f3n, pero no fui el \u00fanico, tambi\u00e9n mis amigos adolescentes de entonces fueron cautivados por la redonda, estrictamente como juego a muchos, y por el folklore de su gente o de su entorno a otros.<\/em><\/p>\n<p><em>Yo fui uno de esos otros, a quien lo deslumbr\u00f3 la tribuna, el colorido, los c\u00e1nticos, los personajes y la algarab\u00eda. Mi primo Nicola, nacido en Italia pero llegado a nuestro pa\u00eds de muy chico, fue el primero que se enganch\u00f3 y por supuesto el culpable de nuestra adicci\u00f3n; hablo en plural,\u00a0 ya que mi hermano no me fue en zaga por su fanatismo, al contrario, despu\u00e9s de pasada su timidez infantil me super\u00f3 ampliamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Mientras Ferro compet\u00eda en Primera Divisi\u00f3n, Nicola nos llevaba los domingos puntualmente a todos los estadios donde jugase, pero los s\u00e1bados, el tano no pod\u00eda con su origen y nuestras gargantas acompa\u00f1aban los goces y padecimientos de miles de connacionales suyos, siguiendo la campa\u00f1a de la Azociacione Italiana di Calcio in Argentina, (ACIA) que no era otro que el Sportivo Italiano, representativo it\u00e1lico que compet\u00eda en Primera C y hac\u00eda las veces de local en la vieja cancha de Platense en Manuela Pedraza y Cr\u00e1mer, \u00e9sa que ten\u00eda detr\u00e1s de una de sus cabeceras un vel\u00f3dromo.<\/em><\/p>\n<p><em>En ese tiempo las colectividades italiana y espa\u00f1ola eran muy numerosas y sus equipos futbol\u00edsticos mov\u00edan multitudes. La Copa Dos Pen\u00ednsulas que disputaban el Sportivo Italiano con el Deportivo Espa\u00f1ol cada a\u00f1o se jugaba a cancha llena. Ese partido ten\u00eda seguramente m\u00e1s convocatoria que algunos de Primera Divisi\u00f3n. El ACIA ascendi\u00f3 a Primera B y una casualidad llamativa nos acerc\u00f3 aun m\u00e1s en nuestros afectos futbol\u00edsticos, la dirigencia it\u00e1lica decidi\u00f3, a partir del ascenso, utilizar la cancha de Ferro para sus partidos de local, as\u00ed que los equipos que ocupaban nuestras preferencias futbol\u00edsticas estaban unificados en Caballito.<\/em><\/p>\n<p><em>A pesar de esta dualidad de propuesta, la ligaz\u00f3n fuerte y permanente fue con el equipo de nuestro Barrio.\u00a0 Mi memoria empieza a registrar con claridad recuerdos a partir del a\u00f1o 59, donde ya jugaban para Ferro Roma y Marzolini que luego fueran transferidos a Boca Juniors.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser simpatizante de un equipo chico no era f\u00e1cil ni aun en el barrio donde estaba ubicado, por ejemplo, en la barra solo dos \u00e9ramos seguidores fieles del verde, y en el grado de la escuela primaria a la que concurr\u00edamos no ser\u00edamos m\u00e1s de tres. Era un sufrimiento estar siempre en la cola de la tabla aguantando las cargadas de los hinchas de Boca, de River o de cualquier otro equipo grande,\u00a0 que frecuentemente nos goleaba,\u00a0 y con el fantasma del descenso acosando casi todos los a\u00f1os. Pero ser hincha de un cuadro chico ten\u00eda para m\u00ed un gusto especial.<\/em><\/p>\n<p><em>En el a\u00f1o 62 sufrimos el primer descenso; entonces todav\u00eda concurr\u00edamos a la cancha con la mirada atenta y la custodia de nuestro primo italiano; gracias a Dios, apenas un a\u00f1o m\u00e1s tarde disfrutamos la alegr\u00eda del ascenso a Primera Divisi\u00f3n. Cada vez que descend\u00edamos, ten\u00edamos en Primera B un apoyo masivo de todos los que hinchaban por otros equipos y viv\u00edan en la zona, as\u00ed que en esa divisional \u00e9ramos de los grandes. Una multitudinaria concurrencia acompa\u00f1\u00f3 nuestra alegr\u00eda cuando volvimos a la Primera Divisi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Entre los jugadores que integraban aquel equipo recuerdo al flaco Marrapodi, a Rub\u00e9n Ber\u00f3n, Antonio Garabal, el vasco Mogaburu, al flaco Etcheveste, que fue el \u00fanico jugador de ese equipo que salido de los potreros del barrio lleg\u00f3 luego a jugar en aquella Primera del verde,\u00a0 y como goleadores ten\u00edamos a Pastorini junto a Felipe Ribaudo, recordado jugador de aquella \u00e9poca, que luego alcanzar\u00eda valiosos triunfos internacionales integrando el legendario equipo de Estudiantes de La Plata, primer equipo chico que logr\u00f3, adem\u00e1s de varios campeonatos, trascender internacionalmente, de la mano de Osvaldo Zubeld\u00eda como director t\u00e9cnico.<\/em><\/p>\n<p><em>Ese ascenso fue de final infartante. Como de costumbre el sufrimiento no pod\u00eda faltar en una definici\u00f3n que el verde estuviese disputando. Despu\u00e9s de un a\u00f1o brillante, el t\u00edtulo de campe\u00f3n parec\u00eda un hecho consumado; hab\u00edamos llegado a la ultima fecha con una ventaja de dos puntos sobre el resto de los equipos participantes, un empate nos dejaba en Primera. \u00c9ramos locales y no pod\u00edamos perder, el barrio todo fue pintado de verde y blanco, cordones, \u00e1rboles, paredes.<\/em><\/p>\n<p><em>Mis viejos, que ya estaban sospechando mi acercamiento fan\u00e1tico al f\u00fatbol, me obligaron a estudiar guitarra para alejarme de la cancha y la calle. El profesor decidi\u00f3 participar con sus alumnos en un festival que se organizaba a beneficio de un colegio de Ramos Mej\u00eda, con tan mala suerte que el d\u00eda elegido para nuestra actuaci\u00f3n, era justo el s\u00e1bado en que se disputaba ese \u00faltimo partido del campeonato, tan esperado para festejar el ascenso. <\/em><\/p>\n<p><em>La brillante idea me impide concurrir al estadio, a\u00fan tengo grabadas las risas ir\u00f3nicas con que Nicola y mi hermano menor me despidieron, cuando acept\u00e9 con la guitarra al hombro que me acompa\u00f1aran hasta el colectivo, para luego seguir ellos hacia a la cancha.<\/em><\/p>\n<p><em>Ese d\u00eda descubr\u00ed la importancia que ya estaba significando mi amor por un equipo de f\u00fatbol. Amargado acept\u00e9 la decisi\u00f3n de los viejos y no fui al partido, cargando adem\u00e1s de la guitarra con una bronca b\u00e1rbara porque me iba a perder el festejo.<\/em><\/p>\n<p><em>El destino quiso otra cosa, lo que parec\u00eda imposible ocurri\u00f3 -nunca hay que adelantarse a los acontecimientos me dec\u00eda siempre mi viejo- la dirigencia del club festej\u00f3 el ascenso antes de empezar el partido con una suelta de palomas en el centro del campo que termin\u00f3 por ilusionar a toda la parcialidad local, era imposible que nos arrebataran esa alegr\u00eda, pero el f\u00fatbol es impredecible. <\/em><\/p>\n<p><em>Al minuto de juego el \u00e1rbitro Miguel Comesa\u00f1a expulsa al loco Biaggio y nos deja con 10 hombres.\u00a0 Sarmiento de Jun\u00edn no desaprovecha la oportunidad y nos gana 2 a 1, con dos goles de penal; los hinchas verdolagas estaban tan confundidos que ni siquiera atinaron a reaccionar contra el \u00e1rbitro.<\/em><\/p>\n<p><em>Este triunfo provoc\u00f3 un cu\u00e1druple empate en la primera colocaci\u00f3n, lo que obligo a la realizaci\u00f3n de un petit-torneo con la participaci\u00f3n de nuestro equipo, San Telmo, Uni\u00f3n y el propio Sarmiento de Jun\u00edn, equipo que nos hab\u00eda arrebatado la alegr\u00eda del ascenso directo.<\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s de este golpe del destino pude ser testigo presencial del ascenso que irremediablemente se iba a producir. Los partidos se realizaron en la cancha de Hurac\u00e1n y San Lorenzo,\u00a0 porque deb\u00edan disputarse en terreno neutral; en ese entonces el f\u00fatbol del interior no ten\u00eda demasiado peso en la AFA, por lo tanto Sarmiento de Jun\u00edn y Uni\u00f3n de Santa Fe, tuvieron que aceptar ser neutrales a 20 cuadras de nuestra cancha y a m\u00e1s de 300 km. de sus local\u00edas habituales.<\/em><\/p>\n<p><em>El primer partido contra Sarmiento, el rival que hab\u00eda provocado esta situaci\u00f3n, me permiti\u00f3 descubrir el di\u00e1logo de las multitudes a trav\u00e9s de los c\u00e1nticos de hinchada cuando, con sorna los hinchas de Jun\u00edn nos recibieron cantando:<\/em><br \/>\n<em> -\u00a1Ferro boludo, ahora las palomas se las meten en el culo!- en clara referencia a la suelta que durante el partido anterior hab\u00edan organizado nuestros directivos, adelant\u00e1ndose a los festejos del ascenso.<\/em><\/p>\n<p><em>Menos mal que en el campo de juego, le contestaron los jugadores con goles,\u00a0 y esta vez los vencimos 2 a 0. Luego hicimos lo propio con Uni\u00f3n, al que vencimos 1 a 0, y por ultimo le ganamos a San Telmo por 3 a 1. La alegr\u00eda postergada explot\u00f3, pero por fin pude ser protagonista y testigo presencial de esa locura colectiva que provoca obtener un t\u00edtulo, m\u00e1s a\u00fan si se trata de un ascenso de categor\u00eda, esta vez a pocas cuadras de nuestra cancha, en el Viejo Gas\u00f3metro, el m\u00edtico estadio de San Lorenzo de Almagro en la avenida La Plata. Desde ese estadio, toda la masa verdolaga volvi\u00f3 caminando hasta Caballito llenando de alegr\u00eda las calles que transit\u00e1bamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros volvimos acompa\u00f1ando la caravana a paso de hombre con el Chevrolet 28 del viejo, manejado por Nicola y con una multitud arriba de la caja del camioncito, que le cost\u00f3 la rotura de sus viejos y herrumbrados el\u00e1sticos, que evidentemente no estaban preparados para una carga semejante. Esa caminata y esa algarab\u00eda popular me termin\u00f3 de acercar a la magia de la movilizaci\u00f3n de masas a trav\u00e9s del f\u00fatbol.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando Nicola se cas\u00f3, empezamos con mi hermano a concurrir solos a los partidos que disputaba Ferro, cada vez m\u00e1s cerca del \u00abn\u00facleo central de simpatizantes\u00bb, como sol\u00eda llamar el gordo Cacho Caputo a la hinchada. Metidos entre las banderas, los c\u00e1nticos y los papelitos, esos que tanto combati\u00f3 el querido relator Jos\u00e9 Mar\u00eda Mu\u00f1oz, y que se popularizaron durante el Mundial 78&#8242;, costumbre que fue aceptada con el correr de los a\u00f1os, al reconocer esta actitud como una verdadera muestra aut\u00f3ctona de manifestaci\u00f3n de alegr\u00eda. As\u00ed empezamos con mi hermano a recorrer todas las canchas donde jugaba nuestro equipo.<\/em><\/p>\n<p><em>Una vez en Primera Divisi\u00f3n tuvimos algunas actuaciones descollantes, pero los recuerdos son fundamentalmente por algunas individualidades de los jugadores que integraron los equipos representativos en esos a\u00f1os, como por ejemplo el primer gol del campeonato de 1965 que Antonio Garabal le convierte al legendario Amadeo Carrizo a los diecis\u00e9is segundos de juego,\u00a0 o el gol que Juancito Pastorini le mete a San Lorenzo, despu\u00e9s que un compa\u00f1ero suyo, el tano Di Gioa hace un gol en contra y una vez movida la pelota del medio del campo Juancito pate\u00f3 inmediatamente al arco con toda su bronca, incrustando la pelota en el \u00e1ngulo del marco que defend\u00eda el mono Irusta, haciendo realidad esa utop\u00eda futbolera del golazo de media cancha.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero nuestro destino de cuadro chico condenado a descender parec\u00eda no terminar nunca.\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>En el 68 volvimos a perder la categor\u00eda;\u00a0 esta vez con mi hermano y algunos de los amigos de la barra, \u00a0ya emborrachados de fanatismo, \u00a0sufrimos el descenso como algo irreparable. A los llantos que no entend\u00eda por mi corta edad cuando eran derramados por tantos y tantos hinchas que lloraban desconsoladamente la p\u00e9rdida de la categor\u00eda all\u00e1 por el a\u00f1o 62, esta vez se sumaron los nuestros. A\u00fan recuerdo los ojos de Loli enrojecidos por las l\u00e1grimas, cuando sentado en el primer escal\u00f3n de la tribuna de madera, trataba de encontrar explicaci\u00f3n al momento que viv\u00edamos despu\u00e9s de perder el \u00faltimo partido del campeonato, circunstancia que nos condenaba nuevamente a jugar en Primera B.<\/em><\/p>\n<p><em>Creo que ese sufrimiento diferencia definitivamente a los fan\u00e1ticos de un cuadro chico, de los que solo sufren cuando alg\u00fan cuadro grande pierde la oportunidad de obtener un campeonato. Pelear solo por salir campe\u00f3n es como vivir pensando en que no existe la muerte. Los que sufrimos por un cuadro chico sabemos perfectamente qu\u00e9 es la vida y qu\u00e9 es la muerte.<\/em><\/p>\n<p><em>Con el descenso nos quedaba el consuelo de pensar que nuestro equipo siempre que hab\u00eda descendido, hist\u00f3ricamente lograba el ascenso al a\u00f1o siguiente, pero esta vez no ocurri\u00f3 lo mismo. <\/em><\/p>\n<p><em>Un ardid reglamentario ,que obligaba al campe\u00f3n de Primera B jugar un reclasificatorio con los \u00faltimos clasificados del torneo de Primera A, que de esta manera ten\u00edan una chance m\u00e1s de conservar la categor\u00eda, nos complic\u00f3 el panorama. Banfield fue el rival que no desaprovech\u00f3 la oportunidad, ayudado por un fallo pol\u00e9mico del \u00e1rbitro Ducatelli que, ignorando un evidente penal a favor de nuestro equipo, permiti\u00f3 al taladro mantener el empate y luego, con un contragolpe veloz, conseguir el gol que nos conden\u00f3 a jugar un a\u00f1o m\u00e1s en el f\u00fatbol de los s\u00e1bados.<\/em><\/p>\n<p><em>El fanatismo hab\u00eda copado nuestros corazones, motivo por el cual ya recorr\u00edamos todos los estadios donde jugaba nuestro equipo acompa\u00f1ando a la barra, con las banderas y los bombos.<\/em><\/p>\n<p><em>La noche de la derrota con Banfield, sufrimos una frustraci\u00f3n adicional que esta vez no fue deportiva. Un grupo de la hinchada de Racing, que todo el a\u00f1o nos hab\u00eda acompa\u00f1ado en el aliento para la b\u00fasqueda del ascenso, nos traiciona y aprovechando que el partido se jug\u00f3 en Avellaneda roban las bolsas con todas las banderas, afrenta m\u00e1s que dolorosa en el folklore de nuestro f\u00fatbol. La venganza no se hizo esperar y el loco Delacha -conocido miembro de la barra racinguista- hijo de un fan\u00e1tico de Ferro y habitante de Caballito, pag\u00f3 los platos rotos; algunos de los pesados verdolagas lo visitaron en su domicilio, no con fines amistosos precisamente, logrando con esa visita que las banderas aparecieran al poco tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>Al a\u00f1o siguiente, logramos ascender, pero esta vez un hecho desgraciado prolonga el sufrimiento familiar m\u00e1s all\u00e1 del mero resultado deportivo al que est\u00e1bamos condenados por nuestro inexplicable fanatismo, a partir de vivenciar la cercan\u00eda de una p\u00e9rdida que no era precisamente la p\u00e9rdida de una categor\u00eda en el f\u00fatbol.<\/em><\/p>\n<p><em>El torneo se disput\u00f3 de manera similar al del a\u00f1o anterior, cuando Banfield en un partido nos hab\u00eda dejado en la B un a\u00f1o m\u00e1s.\u00a0 Otra vez deb\u00edamos jugar un reclasificatorio, esta vez junto a Almirante Brown, adem\u00e1s de Col\u00f3n y Quilmes que hab\u00edan ocupado las \u00faltimas posiciones del campeonato de Primera A. La experiencia anterior nos ten\u00eda bastante preocupados, los Clubes del Interior consiguieron m\u00e1s respaldo de la Asociaci\u00f3n del F\u00fatbol Argentino y Col\u00f3n, a la inversa de lo que hab\u00eda ocurrido en el a\u00f1o 1963, logr\u00f3 que fuera designada como cancha neutral el estadio de Uni\u00f3n, en la ciudad de Santa Fe a pocas cuadras de su estadio, y a pesar de ser su archirrival, le daba la posibilidad de no perder la local\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Nadie en Caballito crey\u00f3 que la decisi\u00f3n se tom\u00f3 mediante un sorteo, esta situaci\u00f3n gener\u00f3 una verdadera conmoci\u00f3n y, al pensar que esta situaci\u00f3n disminu\u00eda notablemente la chance de nuestro equipo, una multitud de hinchas cop\u00f3 las instalaciones del Club en la semana previa,\u00a0 pidiendo a las autoridades que retirasen el equipo de la competencia. <\/em><\/p>\n<p><em>Por supuesto que esto no ocurri\u00f3, por lo tanto la fiel y seguidora hinchada organiz\u00f3 la excursi\u00f3n a Santa Fe para alentar al equipo. Tuvimos que trabajar bastante para convencer al viejo y a la vieja, ellos no quer\u00edan dejarnos viajar, argumentando nuestra minoridad. La preocupaci\u00f3n de los viejos estaba fundamentada, los hechos posteriores les dieron la raz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Una vez conseguido el permiso correspondiente, casi sobre la hora de partida de los micros, nos sumamos a la caravana que intentaba copar Santa Fe, donde un triunfo nos permitir\u00eda seguir so\u00f1ando con el preciado ascenso acariciado el a\u00f1o anterior, pero no concretado. La madrugada del domingo mostraba una inusitada actividad en los alrededores de la sede social del Club.\u00a0 Todos, con banderas, bombos y dem\u00e1s elementos adecuados para un correcto aliento, est\u00e1bamos listos para el viaje. Hasta el pelado Miguel, responsable del puesto de venta de diarios y revistas de Primera Junta, que al pasar y contagiado por la algarab\u00eda de los viajeros, se subi\u00f3 a nuestro micro con el manojo de diarios que se aprestaba a repartir, olvid\u00e1ndose del trabajo que perdi\u00f3 a su regreso.<\/em><\/p>\n<p><em>El viaje se inici\u00f3, con la l\u00f3gica euforia de estos casos. El micro que elegimos era el de la barra, el m\u00e1s bullicioso, el de los c\u00e1nticos y las banderas. Ese fue nuestro primer viaje al interior del pa\u00eds acompa\u00f1ando a un equipo de Ferro. Por entonces la marihuana no exist\u00eda, y apenas alguna que otra damajuana de vino -que convenientemente alguien se encarg\u00f3 de acomodar en los asientos traseros- era el \u00fanico estimulante que algunos necesitaban para estos agotadores viajes.<\/em><\/p>\n<p><em>Por fin los micros se pusieron en marcha;\u00a0 la Panamericana no estaba construida as\u00ed que todo el trayecto deb\u00eda cumplirse por la antigua ruta 9, que solo ten\u00eda dos manos, raz\u00f3n por la cual el viaje demandaba unas cuantas horas m\u00e1s que en la actualidad. Al llegar a Rosario sucedi\u00f3 lo inesperado: todo el pasaje del micro ven\u00eda cantando alegremente con las cabezas fuera de las ventanillas, golpeando con las manos la carrocer\u00eda del micro que nos transportaba, anunciado as\u00ed nuestro paso por esa ciudad, previo a nuestro arribo a Santa Fe. <\/em><\/p>\n<p><em>El cruce Alberdi en Rosario era un complicado nudo de tr\u00e1nsito, all\u00ed varias Avenidas converg\u00edan en un paso a nivel que permit\u00eda seguir viaje a Santa Fe, luego de cruzar las v\u00edas del ferrocarril que divide esa ciudad en dos.Por supuesto que ni la avenida de circunvalaci\u00f3n actual ni los puentes que hoy atraviesan esas mismas v\u00edas exist\u00edan, as\u00ed que era imposible para llegar a Santa Fe evitar entrar en Rosario y trasponerlas. El tr\u00e1nsito se complicaba a\u00fan m\u00e1s en ese sitio debido a la gran cantidad de camiones que circulaban hacia el norte de nuestro pa\u00eds, y ten\u00edan ese lugar como paso inevitable. Esta situaci\u00f3n oblig\u00f3 a la caravana de micros que nos transportaba a moverse lentamente. En total eran diez los buses que hab\u00edan salido de Caballito con ese destino, pero a pesar del inconveniente nadie renunciaba al c\u00e1ntico y a la algarab\u00eda. Me encontraba charlando con el acompa\u00f1ante del chofer, cuando un golpe seco seguido de gritos interrumpi\u00f3 la conversaci\u00f3n, gir\u00e9 la cabeza y vi como Gabriel lo tra\u00eda a mi hermano envuelto en su campera con la cabeza totalmente ensangrentada.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin saber qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido bajamos del transporte, corr\u00edamos desconsolados y desorientados, hasta que un taxista nos hizo subir a su auto y nos llev\u00f3 hasta el hospital de emergencias de esa ciudad. En el viaje me enter\u00e9 en detalle de lo que hab\u00eda sucedido, un cami\u00f3n hab\u00eda golpeado la cabeza de Beto, un manotazo a tiempo de Quique logr\u00f3 meterlo nuevamente dentro del interior del bus, cuando inconsciente segu\u00eda golpeando su cabeza contra los parantes de la carrocer\u00eda del cami\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias a esa acci\u00f3n las lesiones no fueron tan graves. Ese fue el final del viaje para mi hermano y para m\u00ed, el micro esper\u00f3 en Rosario hasta que los m\u00e9dicos informaron que el golpe hab\u00eda sido serio, la hemorragia se produjo a trav\u00e9s de las fosas nasales y los o\u00eddos, pero incre\u00edblemente mi hermano volvi\u00f3 en s\u00ed, confundido y desorientado nos reconoci\u00f3 a m\u00ed, a Gabriel y al tano, pregunt\u00e1ndonos inmediatamente:<\/em><br \/>\n<em> -\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 loco? \u00bfNos agarraron los de Col\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo sali\u00f3 el partido?<\/em><\/p>\n<p><em>Eso nos tranquiliz\u00f3, porque mi hermano estaba vivo y aparentemente sin da\u00f1os importantes. Los facultativos decidieron internarlo para realizarle todos los estudios pertinentes, el micro sigui\u00f3 hacia su destino final en la ciudad de Santa Fe. Conmigo se quedo Gabriel, no olvidar\u00e9 nunca su gesto ni como qued\u00f3 su campera de jean arena te\u00f1ida de rojo por la hemorragia. No sab\u00eda c\u00f3mo avisar a mis viejos en Buenos Aires, tom\u00e9 valor y llam\u00e9 por tel\u00e9fono a casa, mi viejo enloquecido, exigi\u00f3 trasladarlo a Buenos Aires como sea.<\/em><\/p>\n<p><em>Los m\u00e9dicos no autorizaron el traslado a menos que se hiciese por v\u00eda a\u00e9rea, as\u00ed que prestos fuimos hasta un aeroclub donde un taxi a\u00e9reo podr\u00eda trasladarnos hasta aeroparque; solo as\u00ed conseguimos la autorizaci\u00f3n m\u00e9dica e iniciamos el regreso a nuestra ciudad. Ese fue nuestro bautismo a\u00e9reo, en un peque\u00f1a avioneta. Despu\u00e9s de casi dos horas de viaje, llegamos a Buenos Aires donde una ambulancia nos esperaba en la pista para trasladarnos hasta el sanatorio Ant\u00e1rtida tambi\u00e9n en Caballito, donde trabaj\u00e1bamos algunos miembros de la familia. Una vez en el sanatorio nos enteramos que Ferro -de visitante- hab\u00eda vencido 3 a 0 a Col\u00f3n, iniciando as\u00ed su nuevo ascenso a Primera Divisi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>El chiste del viaje le cost\u00f3 al rey de la canaleta, mi viejo, los ahorros de muchos a\u00f1os de Am\u00e9rica, tuvo que hipotecar la casa de la calle Canalejas para poder enfrentar los gastos de las lesiones que produjo el accidente y mi hermano carg\u00f3 con una par\u00e1lisis facial durante unos cuantos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>El accidente ocurri\u00f3 un 12 de Diciembre, el 15 en cancha de Argentinos Juniors vencimos por 3 a 1 a Almirante Brown y consegu\u00edamos el ascenso. Despu\u00e9s del partido toda la hinchada caminando lleg\u00f3 desde la Paternal hasta el sanatorio; a trav\u00e9s de la ventana pudimos verlos demostrar la alegr\u00eda por el ascenso y el afecto hacia el amigo accidentado; nos trajeron la camiseta del goma Vidal, diminuto centro delantero, s\u00edmbolo del club que ya era \u00eddolo indiscutido de la gente, alguien la obtuvo como trofeo del partido para dej\u00e1rsela al convaleciente.<\/em><\/p>\n<p><em>En la semana, todos los jugadores lo visitaron y le dejaron su cari\u00f1o, entre ellos el rulo Lorea que era adem\u00e1s amigo de la barra, puesto que nacido futbol\u00edsticamente en un Club del barrio, hab\u00eda llegado a la Primera de nuestro equipo.<\/em><\/p>\n<p><em>Un abogado intent\u00f3 convencer al viejo de iniciar acciones legales contra el Club, porque argumentaba que los micros no ten\u00edan habilitaci\u00f3n ni seguro; tanto mi viejo como yo nos negamos rotundamente. Lejos de alejarnos de ese fanatismo inexplicable, esto potenci\u00f3 nuestra pasi\u00f3n, al poco tiempo mi hermano pas\u00f3 a ser Tabl\u00f3n, apodo con que lo conocieron propios y extra\u00f1os, perdi\u00f3 su timidez y me super\u00f3 en su fanatismo y locura. La tribuna popular fue nuestro lugar, un lugar m\u00e1gico donde todos conoc\u00edamos nuestro nombre o simplemente nuestro apodo, el apellido no contaba, ni nuestras ocupaciones ni preocupaciones.<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1Tantos a\u00f1os de andar juntos corriendo y guardando trapos y me entero leyendo la revista \u201cGente\u201d que el loco Hugo era el hijo de Celestino Rodrigo!<\/em><br \/>\n<em> Me dijo Tabl\u00f3n cuando en la revista Gente sali\u00f3 la foto del entonces ministro de Econom\u00eda, que utilizaba el subte para trasladarse desde su domicilio en Jos\u00e9 Mar\u00eda Moreno y Rivadavia hasta el Ministerio en Plaza de Mayo, acompa\u00f1ado por su hijo que no era otro que uno de nuestros compinches del tabl\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Sucesos como \u00e9ste eran frecuentes; aquellos adolescentes fan\u00e1ticos, que solo nos conoc\u00edamos nuestro nombre o el apodo fuimos ocupando distintos puestos en la vida, algunos profesionales importantes, pol\u00edticos, actores o simplemente trabajadores, pero con un origen compartido y feliz, donde la pasi\u00f3n nos uni\u00f3 en un destino com\u00fan, siguiendo una divisa deportiva que no cambiar\u00edamos nunca en la vida.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ferrocarril Oeste, el popular club del barrio bonaerense de Caballito, es glosado en este relato del que es autor Felipe Evangelista, quien lleg\u00f3 a ser presidente del club entre 1993 y 1996. Fue en los a\u00f1os 80 cuando Ferro vivi\u00f3 su \u00e9poca dorada, aunque este relato se va unos a\u00f1os atr\u00e1s, a los 60 y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15603,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1,1176],"tags":[3960,3959],"class_list":["post-15602","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-portada","category-relatos-de-futbol","tag-felipe-evangelista","tag-ferrocarril-oeste"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/11\/Ferro_1.jpg?fit=320%2C240&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1ij08-43E","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15602","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15602"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15602\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}