{"id":16347,"date":"2011-12-25T06:46:21","date_gmt":"2011-12-25T05:46:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=16347"},"modified":"2018-05-03T22:32:20","modified_gmt":"2018-05-03T20:32:20","slug":"motorola-de-eduardo-sacheri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/motorola-de-eduardo-sacheri\/","title":{"rendered":"Motorola, de Eduardo Sacheri"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/12\/descenso.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16349\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/12\/descenso.jpg?resize=276%2C183&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"276\" height=\"183\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n no le ha pasado?\u00a0 \u00bfQui\u00e9n no ha dicho basta ya de una vez?\u00a0 Tantas ilusiones, tanto cari\u00f1o entregado, tanta afici\u00f3n y tanta pasi\u00f3n, tantas horas de sufrimiento y desvelo, y todo eso para recibir tan poco:\u00a0derrotas, falta de entrega, excusas,\u00a0 las t\u00edpicas declaraciones de siempre: la mala suerte, los chicos lucharon, queda mucho campeonato, los postes, el \u00e1rbitro, hay que apoyarles, la semana que viene tendremos una nueva oportunidad, blablabla\u2026<\/p>\n<p>Y t\u00fa mientras tanto sufriendo por esos colores a los que tanto das y tan poco recibes, llev\u00e1ndote malos ratos y cabreos irracionales, mientras que tu parte racional te dice \u00bfde qu\u00e9 vas? \u00a0 \u00bfqu\u00e9 te da a ti que la pelotita entre \u00f3 salga fuera? \u00bfqu\u00e9 te va en ello? \u00bfvivir\u00e1s mejor? \u00bfte dar\u00e1n una recompensa ? \u00bftendr\u00e1s menos problemas? \u00bfayudar\u00e1s al mundo a ser mejor?<\/p>\n<p>Y piensas: se acab\u00f3, basta, me bajo, no quiero seguir. All\u00e1 ellos con sus locuras, con su cerraz\u00f3n y su vivir pendientes de once tipos que le dan patadas a una pelotita de cuero para meterla en un rect\u00e1ngulo y provocar el delirio \u00f3 la cat\u00e1strofe en unos y otros\u2026, como si la vida girase en torno a eso, como si no hubiera problemas m\u00e1s importantes que resolver, como si no tuvi\u00e9semos otra cosa a la que agarrarnos\u2026<\/p>\n<p>Pero no se acaba, no basta, no te bajas. Sigues. Porque no puedes dejar la herencia recibida, porque sientes que eres parte de ese sentimiento y lo amas como a uno m\u00e1s de los tuyos. Porque el coraz\u00f3n vence a la raz\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Y esto es lo que nos relata Eduardo Sacheri, en este gran relato, la pasi\u00f3n que el taxista Abelardo Tagliaferro siente por sus colores, los de Platense, el equipo del Calamar, a pesar de tantas decepciones, de tantos desenga\u00f1os y de tantas derrotas. Porque lo importante no es a qui\u00e9n o a qu\u00e9 uno ama, sino el modo en que uno ama lo que ama<\/p>\n<p><strong>Motorola<\/strong><\/p>\n<p><em>Abelardo Celestino Tagliaferro dobl\u00f3 la esquina sin prisa. Apret\u00f3 suavemente el embrague, puso la palanca de cambios en punto muerto, con las manos levemente posadas sobre el volante arrim\u00f3 el auto a la vereda y lo detuvo sin brusquedad al final de la hilera de autos amarillos y negros. Apag\u00f3 el motor, quit\u00f3 la llave del tambor, aspir\u00f3 profundamente y dirigi\u00f3 la mano izquierda hacia la puerta.<\/em><\/p>\n<p><em>Sus movimientos eran met\u00f3dicos, serenos. Pero para cualquiera que conociese su car\u00e1cter habitualmente en\u00e9rgico, impulsivo, aquellos gestos necesariamente hubiesen tenido algo artificial, algo de falso. Eran a todas luces ademanes nacidos de una reflexi\u00f3n profunda, concienzuda. Esos ademanes calmos que las personas adoptan en un intento de que su esp\u00edritu se contagie de esa paz y esa mansedumbre exterior de los gestos ante el mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>Abelardo Celestino Tagliaferro hab\u00eda tenido mucho tiempo para prepararse para esa ma\u00f1ana cargada de presagios tr\u00e1gicos. Cinco, seis meses tal vez. Los signos alarmantes hab\u00edan empezado algo antes, digamos en noviembre. Diciembre del a\u00f1o anterior. El receso del verano le hab\u00eda hecho abrigar algunas esperanzas. Pero desde fines de febrero la situaci\u00f3n se hab\u00eda tornado crecientemente tenebrosa. Para los \u00faltimos d\u00edas de abril Tagliaferro hab\u00eda comprendido que s\u00f3lo un milagro lo pondr\u00eda a salvo del abismo. \u00bfNo hab\u00edan existido acaso otros milagros anteriores? \u00a0Pero mayo y junio se hab\u00edan consumido sin que ese milagro tuviera lugar. Semana a semana se esp\u00edritu se hab\u00eda ido opacando. A medida que se acercaba julio, su car\u00e1cter, habitualmente expansivo, dado, campechano, se hab\u00eda tornado proclive a la meditaci\u00f3n, al silencio, al ensimismamiento. A medida que los d\u00edas se acortaban y los \u00e1rboles de la General Paz se desnudaban en colores ocres, Tagliaferro iba convirti\u00e9ndose en una suerte de cris\u00e1lida espiritual, encapsulada en melanc\u00f3licas meditaciones, ajena al caos cotidiano.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando no sin cierto esfuerzo baj\u00f3 del taxi, vio que los hombres que frecuentaban con \u00e9l la parada lo esperaban bajo el toldo del kiosco. Abiertos en un semic\u00edrculo, se pasaban el mate y le clavaban a la distancia siete pares de ojos inquisitivos. Abelardo Celestino Tagliaferro se acerc\u00f3 con el ment\u00f3n erguido y la vista clavada en un horizonte imaginario. A cada paso su cuerpo monumental se balanceaba levemente hacia los lados. Con la campera puesta daba la impresi\u00f3n de ser un astronauta gigantesco caminando en la ingravidez de la Luna.<\/em><\/p>\n<p><em>Calcul\u00f3, con precisi\u00f3n de experto, que el primer dardo lo alcanzar\u00eda cuando pasara a la altura del lavadero autom\u00e1tico, o no mucho despu\u00e9s de poner un pi\u00e9 en la vereda de la agencia de loter\u00eda. No se equivoc\u00f3.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00bfQu\u00e9 hac\u00e9s ac\u00e1, Gordo? Te hac\u00edamos en la cancha<\/em><\/p>\n<p><em>El que hab\u00eda hablado era Alvarez, el morocho del Gacel. \u201cEra l\u00f3gico\u201d, pens\u00f3 Tagliaferro. Pero estaba listo para ataques sencillos como \u00e9se.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Por favor, Alvarez, no me jod\u00e1s con pavadas<\/em><\/p>\n<p><em>Habl\u00f3 con serenidad, como transigiendo en explicar que dos m\u00e1s dos son cuatro a un ignorante. Pero no pudo evitar una lev\u00edsima irritaci\u00f3n al escuchar las risitas breves de los otros, las mismas risas que envalentonaron al morocho para volver al ataque.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a1Te hablo en serio, Gordo\u00a1 No pod\u00e9s dejar al equipo ahora, en semejante momento.<\/em><\/p>\n<p><em>Tagliaferro suspir\u00f3 mientras su expresi\u00f3n adquir\u00eda un cariz de angelical cansancio:<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Haceme el favor, no hablemos m\u00e1s de f\u00fatbol.<\/em><\/p>\n<p><em>De nuevo el coro de risitas c\u00f3mplices. Termin\u00f3 de acercarse, imperturbable. Salud\u00f3 con inclinaciones de cabeza y recibi\u00f3 alguna palmada. Como siempre, le cedieron uno de los banquitos de metal y estiraron hacia \u00e9l un mate humeante. Chup\u00f3 con placer, alarg\u00f3 la diestra hacia la bolsa engrasada de los bizcochos y se prepar\u00f3 para el pr\u00f3ximo round.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00bfC\u00f3mo que no hablemos m\u00e1s, Gordo? \u00bfNo eras vos el que siempre ven\u00eda insufrible los lunes cuando ganaban? Que Platense de ac\u00e1, que los Calamares de all\u00e1, que el equipo del Polaco del otro lado,-algunos de los otros asent\u00edan. \u00bfNo te cagabas de risa cada vez que perd\u00edan los grandes?<\/em><\/p>\n<p><em>Tagliaferro volvi\u00f3 a suspirar y a sonre\u00edr.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Mir\u00e1, Alvarez\u2026, -pareci\u00f3 dudar en busca de las palabras adecuadas-, eso era antes\u2026 yo qu\u00e9 s\u00e9. A veces la vida te ense\u00f1a cosas, sab\u00e9s. Y me apiol\u00e9 de que todo ese asunto del f\u00fatbol, viste, qu\u00e9 s\u00e9 yo, no tiene sentido\u2026-dej\u00f3 sus palabras flotando un momento y concluy\u00f3-: No hay caso, pibe. No tiene sentido.<\/em><\/p>\n<p><em>El morocho Alvarez era demasiado primario como para afrontar semejante despliegue de nihilismo. El Gordo sab\u00eda que el Piol\u00edn Acosta tomar\u00eda la posta con aportes algo m\u00e1s incisivos. El Piol\u00edn Acosta era un cincuent\u00f3n larguirucho, de piel blanqu\u00edsima. Hab\u00eda sido bautizado as\u00ed por el propio Gordo. En su origen el sobrenombre era Piol\u00edn de Matambre, porque era largo, finito, blanco y ordinario. El Gordo, especialista en apodos, consideraba su hallazgo con Piol\u00edn una de sus obras maestras, y a cada uno de los nuevos en la parada se lo hab\u00eda ido explicando como un modo de revivir la deliciosa indignaci\u00f3n del otro.<\/em><\/p>\n<p><em>El ataque de Piol\u00edn fue frontal:<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Y decime, Gordo, si hoy le ganan a River, y ponele que por una de esas putas casualidades del destino se terminan salvando\u2026 \u00bfvas a seguir con la huevada del escepticismo?<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a1Ah\u00ed est\u00e1, ah\u00ed est\u00e1\u00a1-algunos asent\u00edan, entusiasmados en la intuici\u00f3n de que el alto y p\u00e1lido fil\u00f3sofo estaba acorralando al reci\u00e9n llegado. El Gordo se pregunt\u00f3 cu\u00e1ntos de ellos sab\u00edan qu\u00e9 corchos era eso del escepticismo.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>No, Piol\u00edn, para m\u00ed el f\u00fatbol\u2026 \u00bfc\u00f3mo te explico? Ya fue, sab\u00e9s.<\/em><\/p>\n<p><em>Esas pocas palabras le fueron brotando de a poco, mientras miraba el toldo que ten\u00eda sobre la cabeza y mientras sus manos abiertas hacia arriba describ\u00edan ademanes vagos, como reforzando esa sensaci\u00f3n de vac\u00edo metaf\u00edsico que su due\u00f1o pretend\u00eda transmitir.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a1Dejate de joder, Gordo\u00a1 \u00a1A m\u00ed no me veng\u00e1s con el cuento\u00a1 \u00a1Que si no estuvieran por irse a la B te tendr\u00edamos que estar bancando como si el puto cuadro ese fuera el Manchester United\u00a1<\/em><\/p>\n<p><em>Tagliaferro volvi\u00f3 a considerarlo con indulgencia. Un nuevo suspiro hinch\u00f3 la mole de su cuerpo agazapado en el banquito.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>No querido, te equivoc\u00e1s. A veces la desgracia te abre los ojos, sab\u00e9s\u2026 Y si ten\u00e9s neuronas te pon\u00e9s a pensar.<\/em><\/p>\n<p><em>Hizo un silencio. Los siete pares de ojos segu\u00edan cada uno de sus ademanes y los catorce o\u00eddos atend\u00edan a cada una de las inflexiones de su voz:<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Suponete que Platense va y se salva. Dif\u00edcil, pero ponele que s\u00ed: \u00bfqu\u00e9 me cambia? \u00bfVoy a ser m\u00e1s rico? \u00bfVa a subir m\u00e1s gente al tacho? \u00bfVoy a volverme inmune a los afanos? No, loco, no me cambia nada. Y ponele que hoy se va al descenso: \u00bfqu\u00e9 pierdo, hermano? No hay vuelta, loco. El fulvo es una mentira, sab\u00e9s. \u00bfO ustedes piensan que a esos turros de los jugadores les importa algo? No, padre, los tipos cobran y se van. \u00bfQui\u00e9n se queda como un boludo parado en la popular? \u00bfVos o ellos? \u00bfY los dirigentes? \u00bfVos te pens\u00e1s que les calienta algo? \u00a1 Si son una manga de chorros \u00a1<\/em><\/p>\n<p><em>Hizo una pausa para tomar otro mate y para que su discurso penetrase mejor en las mentes de sus amigos. Volvi\u00f3 al ataque:<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>El f\u00fatbol est\u00e1 armado para que ganen los grandes, nada m\u00e1s. Es un negocio, pibe. Es todo un circo que vive de los giles como ustedes. A ver, mir\u00e1 los goles el domingo. \u00bfAlguno de ustedes sigue siendo tan nabo de mirar los goles? \u2013Los otros asintieron- \u00bfVes que la Argentina es una pa\u00eds de boludos? Todos ah\u00ed como giles, comi\u00e9ndose sesenta mil propagandas\u2026 \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfPara ver a esos maricones que le van de h\u00e9roes y que a la primera de cambio cuando les ponen dos mangos sobre la mesa se van a jugar a Europa? \u00a1 Por favor, muchachos, no jodamos \u00a1<\/em><\/p>\n<p><em>Cada vez m\u00e1s enardecido, sigui\u00f3:<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>A ver vos, Garc\u00eda-el aludido lo mir\u00f3 atentamente-, vos sos hincha de Gimnasia: si no juegan con River o Boca \u00bfcu\u00e1ntos minutos te pasan del partido? \u00bfUno? \u00bfUno y medio? Y vos, Mart\u00ednez: \u00bfno me contaste que para ver los goles de Col\u00f3n los grab\u00e1s y despu\u00e9s los ves cincuenta veces y te hac\u00e9s el bocho de que viste el partido entero?- El otro asinti\u00f3- \u00bfVen lo que digo? Entiendanl\u00f3, el fulbo no sirve para nada. \u00a1Para nada \u00a1 O vos, Pasos, que sos de River\u2026 \u00bfte volvi\u00f3 un tipo feliz que hayan ganado tres campeonatos al hilo? \u2013 Los ojos grises de Pasos se entornaron en un gesto suave que era tambi\u00e9n de infinita tristeza- Es todo verso, es todo mentira\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>Y como si fuera el resumen de su discurso, reiter\u00f3:<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Todo mentira, no hay vuelta.<\/em><\/p>\n<p><em>Tagliaferro call\u00f3. Los dem\u00e1s se pasaban el mate en silencio. Algunos miraban para cualquier lado para que los otros no vieran las huellas de la turbaci\u00f3n que les hab\u00eda sembrado. El Gordo advirti\u00f3, aliviado, que hab\u00eda conseguido el milagro de que se pusieran a hablar de otra cosa. El pod\u00eda tener mucho autocontrol y todo lo que quisieran. Pero tampoco era de fierro, qu\u00e9 tanto.<\/em><\/p>\n<p><em>Los otros se fueron yendo, en una ma\u00f1ana dominguera extra\u00f1amente movida. Cuando lleg\u00f3 el turno de Tagliaferro, le alarg\u00f3 el mate al que cebaba y se puso de pi\u00e9 con dificultad. Una mujer algo mayor se acercaba presurosa a la parada.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Necesito ir a Luj\u00e1n, muchacho. A la bas\u00edlica.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando la mujer se acomod\u00f3 atr\u00e1s y \u00e9l encendi\u00f3 el motor, su esp\u00edritu comenz\u00f3 a poblarse de sensaciones confusas. La se\u00f1ora ten\u00eda aspecto de abuelita de libro de cuentos. Tagliaferro se mordi\u00f3 el labio inferior mientras dudaba en hacer la pregunta que se le hab\u00eda ocurrido. Finalmente se decidi\u00f3:<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00bfLe molesta si enciendo la radio, se\u00f1ora?<\/em><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>No, muchacho, para nada.<\/em><\/p>\n<p><em>Apenas formul\u00f3 la pregunta se arrepinti\u00f3 de haberla hecho. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda salido con eso? \u00bfQu\u00e9 raz\u00f3n hab\u00eda para encender la radio? Ninguna, Gordo, ninguna, se amonest\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>La radio era un cachivache vetusto que no ten\u00eda nada que ver con el Renault 19 hecho un chiche de Tagliaferro. Era un artefacto antiguo que hab\u00eda pertenecido originalmente a un Siam Di Tella que en los a\u00f1os sesenta le hab\u00eda permitido a Tagliaferro parar la olla en su casa cuando lo hab\u00edan echado de la empresa. En los setenta hab\u00eda cambiado el Siam por un Dodge. Despu\u00e9s por un Peugeot y por un Senda. Pero la radio siempre hab\u00eda sido la misma. Era uno de esos ejemplares con dos perillas a los lados que s\u00f3lo funcionaban en amplitud modulada y que tienen una serie de teclas negras debajo del visor para cambiar velozmente de lugar en el dial. Adaptarla al tablero del Renault hab\u00eda sido complicado, y en el taller lo hab\u00edan mirado como si estuviese totalmente pirado. Pero a Tagliaferro le importaba un cuerno. La radio, esa radio, era para \u00e9l un talism\u00e1n infalible, un salvoconducto, un pasaporte para un retorno pac\u00edfico a su casa y a los suyos. Y otra cosa: con esa radio hab\u00eda escuchado al Calamar salvarse de todos los descensos.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero ese viaje a Luj\u00e1n parec\u00eda una se\u00f1al venida de los infiernos. Porque el aparato ten\u00eda un inconveniente (en realidad ten\u00eda varios, pero exist\u00eda uno verdaderamente delicado): por alguna extra\u00f1a raz\u00f3n que Tagliaferro no hab\u00eda logrado determinar, la radio callaba indefectiblemente apenas sal\u00eda un par de kil\u00f3metros de la Capital. Cuando traspasaba la General Paz comenzaban las interferencias. Y veinte cuadras m\u00e1s all\u00e1 lo \u00fanico que sal\u00eda del receptor era el sonido propio de una sartenada de papas fritas a medio cocinar.<\/em><\/p>\n<p><em>Haciendo un c\u00e1lculo sencillo, entre la ida y la vuelta se iba a perder el partido completo, que ya deb\u00eda estar empezando. Pod\u00eda escuchar los primeros minutos, s\u00ed, hasta que saliera de la autopista en Liniers, pero, \u00bfy despu\u00e9s? Tagliaferro detuvo en seco la sucesi\u00f3n de sus pensamientos. \u00bfQu\u00e9 estaba haciendo? \u00bfNo era cierto todo lo que acababa de decir? \u00bfNo eran esas frases que acababa de pronunciar frente a sus amigos la rotunda verdad a la que hab\u00eda llegado luego de dos meses de exploraci\u00f3n interior, de introspecci\u00f3n dolorosa, de disciplina moral? \u00a1Seguro que lo era\u00a1 De modo que Tagliaferro, apenas encendi\u00f3 la radio, sintoniz\u00f3 una emisora de tangos que se extingui\u00f3 poco m\u00e1s all\u00e1 de Ciudadela. Sufrir por un motivo tan pedestre, qu\u00e9 barbaridad, se dijo. Se record\u00f3 a s\u00ed mismo en tantos domingos de amarguras. \u00bfNo hab\u00edan sido infinitamente m\u00e1s abundantes que las inusuales jornadas de triunfo?<\/em><\/p>\n<p><em>A la altura de Mor\u00f3n apag\u00f3 la radio, que ya estaba en plena fritanga. Parece mentira, qu\u00e9 r\u00e1pido se va por la autopista, se dijo. Al ver que estaba a la altura de\u00a0 Mor\u00f3n lo cruz\u00f3 una noci\u00f3n sombr\u00eda: Platense volver\u00eda a jugar aqu\u00ed despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas en primera. Sacudi\u00f3 la cabeza. Disciplina, Gordo, disciplina, se repiti\u00f3. Pero sus labios empezaron a musitar una letan\u00eda que a cualquier sacerdote le hubiese resultado extra\u00f1a: Tigre, All Boys, Brown, Los Andes. Su \u00e1nimo ya era definitivamente sombr\u00edo. De pronto el p\u00e1nico lo cruz\u00f3 en varias oleadas sucesivas: San Telmo, Lamadrid, J.J.Urquiza. \u00bfY si no era una, sino dos o tres categor\u00edas perdidas al hilo?<\/em><\/p>\n<p><em>Intent\u00f3 reaccionar. \u00bfY a m\u00ed qu\u00e9 carajo me importa? Supuso que hab\u00eda sido un grito \u00edntimo, pero se dio cuenta de que algo del alarido interno se le hab\u00eda escapado porque la se\u00f1ora le miraba con un poco de temor y los ojos muy abiertos. El Gordo le sonri\u00f3 con dulzura por el espejo y despu\u00e9s clav\u00f3 los ojos en la ruta. <\/em><\/p>\n<p><em>Moreno: la autopista se redujo a dos carriles. Y por esto te cobran peaje, los muy turros, pens\u00f3. La pasajera iba ensimismada contemplando el paisaje por la ventanilla. \u00a1La ventanilla\u00a1 se dijo. En invierno o en verano, \u00e9l iba con la ventanilla del conductor baja, salvo que el pasajero le pidiera lo contrario. \u00bfY si probaba cerrar todo el auto, a ver si la radio emit\u00eda al menos un susurro? Corri\u00f3 el codo y cerr\u00f3. Encendi\u00f3 el catafalco negruzco y esper\u00f3. Acerc\u00f3 todo lo que pudo la oreja al receptor. El rumor de una voz era inconfundible. Trag\u00f3 saliva. Subi\u00f3 el volumen a tope y la vocecita adquiri\u00f3 mayor consistencia. Tratando de no perder de vista la ruta, acerc\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la oreja. Insult\u00f3 en voz baja. Era uno de esos programas religiosos en los que el conductor repart\u00eda sanaciones radiof\u00f3nicas en un castellano levemente extra\u00f1o. Movi\u00f3 el dial hacia la derecha. Folklore. Un poco m\u00e1s: tango. Luego top\u00f3 con el final de la banda. Inici\u00f3 el camino inverso. A la izquierda del pastor evang\u00e9lico detect\u00f3 el sonido inconfundible de un relato deportivo, pero demasiado lejano como para que se entendieran las palabras. Gir\u00f3 la perilla: ah\u00ed estaba el partido de Platense. Escuch\u00f3 con el alma en vilo el relato de una jugada intrascendente en el medio del campo. \u00a1C\u00f3mo van, que digan c\u00f3mo van, carajo\u00a1, pensaba. Pero de inmediato entend\u00eda que a esa altura deb\u00eda tener la expresi\u00f3n crispada, los ojos inyectados, la expresi\u00f3n tensa del hincha angustiado, y se dec\u00eda que no, que de ning\u00fan modo, que no deb\u00eda echar a la basura todos esos meses de autoeducaci\u00f3n que lo hab\u00edan librado al fin de su dependencia Calamar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo estaba acaso hermosa la ma\u00f1ana? \u00bfNo ba\u00f1aba el sol, radiante, el campo y la autopista? El Gordo volvi\u00f3 en s\u00ed por un instante. La temperatura del taxi con todas las ventanillas cerradas y el sol cayendo a pique deb\u00eda andar por los 35 grados. Tagliaferro observ\u00f3 a la pasajera y vio que abanicaba con una revista, mientras dos gruesos goterones de sudor le resbalaban por los lados de la cara. Estuvo a punto de bajar las ventanillas, pero se dijo que entonces perder\u00eda definitivamente cualquier esperanza de comunicaci\u00f3n radial con el mundo. De manera que opt\u00f3 por encender el aire acondicionado. El fresco me va a venir bien para poner en orden las ideas, se dijo.<\/em><\/p>\n<p><em>No te enchufes, Gordo, no te enchufes, se repet\u00eda. La cosa est\u00e1 perdida. No hay manera de que zafemos. Momento: \u00bfzafemos qui\u00e9nes? \u00bfAcaso yo soy Platense? \u00bfTen\u00e9s acciones ah\u00ed, Gordo boludo? Los que se van a la B son ellos, no vos. Los que van a perder con River son ellos. Los jugadores y lo dirigentes, qu\u00e9 tanto. Vos sos Abelardo Celestino Tagliaferro, a sus \u00f3rdenes, de profesi\u00f3n taxista, estado civil casado, padre de dos hijos y abuelo de tres nietos. Enterate. Lo dem\u00e1s es todo grupo. Para qu\u00e9 calentarse. Si al descenso se van a ir igual y despu\u00e9s te vas tener que bancar a toda esa manga de palurdos de la parada, empezando por el Piol\u00edn y terminando por el negado del morocho Alvarez.<\/em><\/p>\n<p><em>Empezaron las rotondas de Luj\u00e1n. Tagliaferro mir\u00f3 por el espejo y vio a la pasajera con las manos en los bolsillos, el gorro calzado hasta las orejas, la bufanda enrollada en tres vueltas alrededor del cuello y los lentes empa\u00f1ados. El Gordo not\u00f3 que la temperatura hab\u00eda bajado unos treinta grados de un saque. Apag\u00f3 el acondicionador de aire. Descartada la estrategia del encierro, opt\u00f3 por ventilar bien el taxi. Tal vez lograra captar alg\u00fan kilohertz extraviado en el \u00e9ter. El \u00faltimo tramo hasta la iglesia lo hizo veloz, con las cuatro ventanillas bajas y el aire como un torbellino en el interior del tacho.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando par\u00f3 frente a la catedral y se volvi\u00f3 a mirar a la pasajera, advirti\u00f3 con sorpresa que el pelo de la mujer hab\u00eda adquirido una cierta disposici\u00f3n salvaje y que sus ojos no paraban de parpadear alarmados. Daba la impresi\u00f3n de haber encontrado un nuevo motivo para agradecer a la Virgen. Tagliaferro dio vuelta a la plaza y se dispuso a emprender el retorno. Entonces los vio. Cuatro hinchas de River, ataviados con camisetas, vinchas y banderas, ven\u00edan sacudiendo los trapos y cantando a voz en cuello. El Gordo consult\u00f3 su reloj. Deb\u00eda estar empezando el segundo tiempo. No se atrevi\u00f3 a preguntarles el resultado del partido, pero la actitud festiva de los tipos lo hundi\u00f3 en una desesperaci\u00f3n creciente.<\/em><\/p>\n<p><em>Momento. \u00bfQu\u00e9 te pasa, Gordo? Par\u00e1 la moto. Par\u00e1 un poquito. Que se desesperen ellos. Todos esos nabos que se sienten los due\u00f1os de las camisetas y de los clubes. Pensar que \u00e9l mismo hasta hac\u00eda poco hab\u00eda sido uno de ellos. Y desde pibe, para colmo. Pero de m\u00e1s grande fue peor. El ascenso se le subi\u00f3 a la cabeza. Y la definici\u00f3n por penales con Lan\u00fas, Dios santo. Lo hab\u00eda ido a ver con Clarisa. Al final del partido \u00e9l se hab\u00eda desmayado y hab\u00edan tenido que sacarlo de la popular entre cinco tipos bien grandotes. Pero qui\u00e9n te quita lo bailado. Y el desempate con Temperley, mama m\u00eda, c\u00f3mo hab\u00edamos sufrido. Cortala. Cortala, Gordo palurdo, con la primera persona del plural. \u00bfMa qu\u00e9 \u201cnosotros\u201d, enfermo? Si vos segu\u00eds tan pobre como cuando vinimos de Espa\u00f1a. \u00bfQu\u00e9 hizo Platense por vos? \u00bfA ver?<\/em><\/p>\n<p><em>Al pasar el peaje no pudo evitar la tentaci\u00f3n. Se minti\u00f3 que ser\u00eda la \u00faltima, como esos fumadores que escatiman los puchos del primer atado que compran luego de una larga abstinencia. El cobrador estaba escuchando los partidos en la cabina. \u00bfC\u00f3mo va River?, pregunt\u00f3. Hincha de cuadro chico, sab\u00eda que la gente no tiene ni idea si uno le pregunta por Platense, Banfield o Ferro. Decime que va perdiendo, decime que va perdiendo, pens\u00f3. \u201cVa ganando\u201d, inform\u00f3 el fulano, con cara de gallina agradecida a la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando se levant\u00f3 la barrera se alej\u00f3 de all\u00ed sinti\u00e9ndose perdido, perplejo, como si la noticia lo hubiese dejando navegando en aguas desconocidas. Al pasar por Francisco Alvarez sus dedos comenzaron a tamborilear sobre el volante mientras silbaba inconscientemente, entre dientes, la melod\u00eda de un viejo estribillo que dec\u00eda \u201cPartir\u00e1, la nave partir\u00e1, donde llegar\u00e1, nunca se sabr\u00e1\u201d, o algo as\u00ed. Una letra de porquer\u00eda que ten\u00eda que ver con el arca de No\u00e9. Pero, \u00bfpor qu\u00e9? Eran las 11:31. Una canci\u00f3n del a\u00f1o del pedo. Cosa rara. Abelardo Tagliaferro se derrumb\u00f3 a las 11:35 cuando se dio cuenta de que lo que hab\u00eda estado tarareando los \u00faltimos diez kil\u00f3metros no era ninguna canci\u00f3n pasada de moda, sino la perpetua melod\u00eda del \u201cNo se va, Platense no se va, Platense no se va, Platense no se va\u201d, y las l\u00e1grimas se le desbarrancaron por la mejillas en dos torrentes tibios.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando entrevi\u00f3 que toda resistencia era in\u00fatil, y como los chicos cuando se apuestan a s\u00ed mismos que si logran determinada proeza la vida les conceder\u00e1 premios impresionantes ( al estilo de: si logro saltar toda la cuadra sobre el pi\u00e9 derecho sin trastabillar, entonces la rubiecita de la panader\u00eda gusta de m\u00ed), Tagliaferro se convenci\u00f3 de que si llegaba a la Capital Federal y encend\u00eda la Motorola antes de que terminara el partido, el Calamar iba a lograr dar vuelta su destino y los dem\u00e1s partidos se le iban a acomodar para seguir con chances.<\/em><\/p>\n<p><em>Apret\u00f3 el pie derecho contra el piso del auto y \u00e9ste salt\u00f3 hacia adelante a una velocidad francamente peligrosa. Era digna de verse la imagen de ese gigante que volaba aferrado con ambas manos al volante como un piloto de carrera, cuya cara ba\u00f1ada de l\u00e1grimas recientes se enrojec\u00eda por el esfuerzo de cantar a los alaridos un viejo estribillo con la letra cambiada. A la altura de Moreno tuvo miedo de que la promesa de llegar a tiempo para o\u00edr el final no fuese suficientemente grandiosa como para lograr el conjuro. De modo que prometi\u00f3 dejar de fumar a las cuatro de la tarde y para siempre. Temeroso de que los hados lo consideraran d\u00e9bil de esp\u00edritu, agreg\u00f3 la promesa de una dieta estricta que lo llevara treinta y cinco kilos debajo de su peso actual en un plazo m\u00e1ximo de tres meses. Mientras encend\u00eda la radio para ir ganando tiempo, y mientras volaba a la altura de Mor\u00f3n, las promesas se iban acumulando sobre sus espaldas. Prometi\u00f3 volver a misa todos los domingos. Prometi\u00f3 no volver a madrugarle un pasajero a ning\u00fan colega por un plazo se seis meses que luego extendi\u00f3 a dos a\u00f1os. Prometi\u00f3 dejar de construir fantas\u00edas er\u00f3ticas con la peluquera de la vuelta. Prometi\u00f3 regalarle flores a Clarisa todos los viernes hasta que la muerte los separase. Estuvo a punto de prometer que no iba a joderlos m\u00e1s a los nietos para hacerlos de Platense, pero se contuvo a tiempo porque Dios no pod\u00eda pedirle sacrificio semejante y porque supuso que ya hab\u00eda acumulado suficientes m\u00e9ritos con las promesas anteriores. <\/em><\/p>\n<p><em>A la altura del Hospital Posadas, en Haedo, levant\u00f3 el volumen de la radio hasta darle su m\u00e1xima potencia. Sintoniz\u00f3 la emisora que siempre lo acompa\u00f1aba para los partidos. Por detr\u00e1s del ruido de la fritura se adivinaban voces de relato. Descolg\u00f3 el rosario que llevaba anudado al retrovisor y empez\u00f3 a rezar en voz alta. A la altura de Ciudadela la radio recuper\u00f3 por completo sus funciones. Tagliaferro interrumpi\u00f3 el Ave Mar\u00eda y entrecerr\u00f3 los ojos. Estaba ba\u00f1ado en sudor y parec\u00eda diez a\u00f1os m\u00e1s viejo que en la ma\u00f1ana. <\/em><\/p>\n<p><em>Hab\u00edan perdido. Hab\u00edan perdido por robo. Estaban jugando el descuento, pero no hab\u00eda manera de remontar esa cat\u00e1strofe. Las conexiones con las otras canchas hablaban de la algarab\u00eda de los cuadros que se hab\u00edan salvado. En un arrebato de amargura infantil se sinti\u00f3 despechado porque Dios hubiese hecho caso omiso de sus promesas de regeneraci\u00f3n absoluta. Mientras tomaba la salida de la autopista hizo un \u00faltimo esfuerzo para que no le importara. Se detuvo en una cuadra desierta, llena de galpones en las dos veredas. Se dijo que no pod\u00eda ponerse as\u00ed. Que un dolor de ese tama\u00f1o solo pod\u00eda sentirse por la p\u00e9rdida de un ser querido. Que no pod\u00eda tirar a la basura los esfuerzos de los \u00faltimos meses. Y todav\u00eda le faltaba sobreponerse a la escenita que iban a hacerle los muchachos en la parada. Control, Gordo, control. Mejor seguir haci\u00e9ndose el distante, el superado, tal vez as\u00ed lo dejaran en paz. Tardo quince minutos en arrancar de nuevo rumbo a la parada.<\/em><\/p>\n<p><em>Abelardo Celestino Tagliaferro dobl\u00f3 en la esquina sin prisa. Apret\u00f3 suavemente el embrague, puso la palanca de cambios en punto muerto, con las manos levemente posadas sobre el volante arrim\u00f3 el auto a la vereda y lo detuvo sin brusquedad al final de la hilera de autos amarillos y negros. Apag\u00f3 el motor, quit\u00f3 la llave del tambor, aspir\u00f3 profundamente y dirigi\u00f3 la mano izquierda hacia la puerta.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando logro incorporarse no se dirigi\u00f3 inmediatamente hacia la esquina. Fue a la parte trasera del taxi y abri\u00f3 el ba\u00fal. Hurg\u00f3 un momento bajo la caja de herramientas y encontr\u00f3 lo que buscaba. Despleg\u00f3 la enorme tela rectangular con ademanes tiernos. Se anud\u00f3 la bandera blanca con la franja central marr\u00f3n en el cuello y la extendi\u00f3 sobre su espalda como si fuera una capa. Tanteo otra vez y encontr\u00f3 el gorrito tipo Piluso. Se lo plant\u00f3 hasta las orejas. Cerr\u00f3 el ba\u00fal. Levant\u00f3 los ojos hacia la esquina. Abiertos en un semic\u00edrculo los otros se pasaban el mate y le clavaban a la distancia siete pares de ojos inquisitivos.<\/em><\/p>\n<p><em>Tagliaferro no camin\u00f3 enseguida, porque acababa de entender que todos los hombres son cautivos de sus amores. Uno no entiende porque ama las cosas que ama. El intelecto no alcanza para escapar de los laberintos del afecto. Por eso es tan dif\u00edcil enfrentar el dolor: porque uno puede enga\u00f1arse inundando con argumentos razonables las llagas que tiene abiertas en el alma, pero lo cierto es que esas llagas no se curan ni se callan. Y por eso un hombre puede amar a una mujer que a los otros hombres les parezca funesta, o puede poner su coraz\u00f3n al servicio de amores que a los otros se les antojen in\u00fatiles o intrascendentes.<\/em><\/p>\n<p><em>Abelardo Tagliaferro estir\u00f3 los brazos, prendi\u00f3 las manos a la tela, como un extra\u00f1o superh\u00e9roe excedido de peso, y supo que lo importante no es a qui\u00e9n o a qu\u00e9 uno ama, sino el modo en que uno ama lo que ama. Reci\u00e9n entonces camino hacia la parada.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_16350\" aria-describedby=\"caption-attachment-16350\" style=\"width: 603px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/12\/platense-hinchada.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-16350 \" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/12\/platense-hinchada.jpg?resize=603%2C405&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"603\" height=\"405\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/12\/platense-hinchada.jpg?w=861&amp;ssl=1 861w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/12\/platense-hinchada.jpg?resize=300%2C201&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16350\" class=\"wp-caption-text\">La hinchada del Calamar<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfA qui\u00e9n no le ha pasado?\u00a0 \u00bfQui\u00e9n no ha dicho basta ya de una vez?\u00a0 Tantas ilusiones, tanto cari\u00f1o entregado, tanta afici\u00f3n y tanta pasi\u00f3n, tantas horas de sufrimiento y desvelo, y todo eso para recibir tan poco:\u00a0derrotas, falta de entrega, excusas,\u00a0 las t\u00edpicas declaraciones de siempre: la mala suerte, los chicos lucharon, queda mucho&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":16349,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1,1176],"tags":[322,4129],"class_list":["post-16347","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-portada","category-relatos-de-futbol","tag-eduardo-sacheri","tag-platense"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2011\/12\/descenso.jpg?fit=276%2C183&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1ij08-4fF","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16347"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16347\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16349"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}