{"id":17403,"date":"2012-02-19T06:23:01","date_gmt":"2012-02-19T05:23:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=17403"},"modified":"2015-02-14T19:07:21","modified_gmt":"2015-02-14T18:07:21","slug":"ese-dia-estuvimos-todos-de-rodrigo-martin-gaite","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/ese-dia-estuvimos-todos-de-rodrigo-martin-gaite\/","title":{"rendered":"Ese d\u00eda estuvimos todos, de Rodrigo Mart\u00edn Gaite"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_17404\" aria-describedby=\"caption-attachment-17404\" style=\"width: 275px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2012\/02\/Maradona-debut-1976.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-17404\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2012\/02\/Maradona-debut-1976.jpg?resize=275%2C183&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"275\" height=\"183\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17404\" class=\"wp-caption-text\">Maradona debuta con Argentinos Juniors 20 de Octubre de 1976<\/figcaption><\/figure>\n<p>Este relato del argentino Rodrigo Mart\u00edn Gaite deja un rescoldo amargo, muy amargo.\u00a0 Nos traslada al 20 de Octubre de 1976, el d\u00eda en que un chico, al que faltaban a\u00fan 10 d\u00edas para cumplir los 16 a\u00f1os, salt\u00f3 a la cancha de Argentinos Juniors para enfrentarse al Talleres de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 al comienzo de la segunda parte, sustituyendo a Giacobetti y nada m\u00e1s recibir el bal\u00f3n ya dej\u00f3 constancia de que hab\u00eda llegado para ser alguien distinto en la historia del f\u00fatbol mundial.<\/p>\n<p>Pero el relato tiene un trasfondo muy triste El 24 de Marzo de 1976 un golpe de estado militar condujo a Argentina a una dictadura que acab\u00f3 con el r\u00e9gimen democr\u00e1tico, y ejerci\u00f3 una represi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre todos aquellos\u00a0 sospechosos de oponerse a los planes de la junta militar.<\/p>\n<p>El llamado \u00abProceso de Reorganizaci\u00f3n Nacional\u00bb se llev\u00f3 por delante las ilusiones de toda una generaci\u00f3n, hundiendo al pa\u00eds en la miseria y el oprobio, adem\u00e1s de crear miles de desaparecidos. Desaparecidos\u00a0 que se esfumaron como le pas\u00f3 a Manuel, el protagonista de nuestro relato de hoy.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ese d\u00eda estuvimos todos<\/strong><\/p>\n<p><em>La semana anterior, mientras acomodaba unos apuntes sobre el mantel de hule en la mesa de la cocina, le prometi\u00f3 a Clarita que la plata del pr\u00e9stamo la iba a emplear en la refacci\u00f3n de la casa. O parte de la refacci\u00f3n, porque para todo no iba alcanzar. En el ba\u00f1o iba a cambiar los azulejos y los artefactos, pero lo m\u00e1s probable era que la cocina quedara para m\u00e1s adelante. Pero por lo menos hasta que se casaran podr\u00eda dedicarse tranquilo a arreglar la vivienda de sus padres, sobre todo la habitaci\u00f3n matrimonial que comenzar\u00edan a utilizar cuando regresaran de la luna de miel. Ten\u00eda que rasquetear las paredes y darles unas manos de pintura, reparar el placar y engrasar las bisagras de las puertas.<\/em><\/p>\n<p><em>Y como iba a ver polvo por todas partes, le pidi\u00f3 que esperara para llevar el Wincofon y los discos de vinilo de rock nacional, encima ella era tan cuidadosa que a los de Almendra y Pescado Rabioso solo faltaba que los pusiera adentro de una caja de cristal.<\/em><\/p>\n<p><em>A ella la conoc\u00eda de toda la vida por que viv\u00edan en el mismo barrio, pero reci\u00e9n en un asalto que hicieron sus compa\u00f1eras de 5\u00ba comercial, se anim\u00f3 a encararla, desde entonces comenzaron un noviazgo que fue afianz\u00e1ndose cada vez m\u00e1s hasta que lleg\u00f3 la propuesta que a ella casi la deja muda: El casamiento.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando lleg\u00f3 al bar se acord\u00f3 que al otro d\u00eda deb\u00eda llevar la se\u00f1a por el juego de muebles del comedor.<\/em><\/p>\n<p><em>Hac\u00eda rato que el Ford Falcon estaba estacionado sobre la calle Gavil\u00e1n, pero Manuel no lo vio; de haberlo visto, tampoco le hubiese llamado la atenci\u00f3n. Desde que ve\u00eda camiones del ej\u00e9rcito apostados en las esquinas parando a los colectivos y haciendo una minuciosa requisa de los pasajeros, ya nada le llamaba la atenci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Desde que hab\u00eda comenzado a trabajar en la empresa nunca le manifestaron nada por su aspecto personal, pero hac\u00eda unos d\u00edas, le hab\u00edan \u201csugerido\u201d que se cortara el pelo, para que sus cabellos casta\u00f1os luciesen lo m\u00e1s prolijos posible.<\/em><\/p>\n<p><em>Le pidi\u00f3 al mismo mozo lo mismo de todos los d\u00edas. Se le vinieron a la mente las palabras que no se atrevi\u00f3 a decirle a su madre cuando la encontr\u00f3 en el patio regando los malvones y hablando con los canarios: \u201cTengo el presentimiento que hoy va a pasar algo importante\u201d. Pero para qu\u00e9. No fuese a ser que con la situaci\u00f3n que se estaba viviendo la vieja pensara cualquier cosa y se hiciese mala sangre.<\/em><\/p>\n<p><em>De hecho no era un d\u00eda cualquiera, cientos de cordobeses hab\u00edan llegado al barrio porte\u00f1o de La Paternal para ver a su amado Talleres, ese Talleres fino y exquisito de Valencia, Ludue\u00f1a, Galv\u00e1n, Bravo y Bocanelli.<\/em><\/p>\n<p><em>Manuel, acodado en la superficie de madera y con los dedos de la mano entrecruzados, los ve\u00eda pasar caminando a trav\u00e9s del ventanal, siempre tardaba bastante el gallego para traerle un simple caf\u00e9 con leche y tres medias lunas. Igual ten\u00eda tiempo para entrar a la cancha, no para ver a Talleres sino para ver a su querido Argentinos Juniors, y de paso ver si ese pibe que vio jugar un par de partidos en la tercera pod\u00eda soportar la presi\u00f3n y las patadas en primera divisi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n lo hab\u00eda visto tiempo atr\u00e1s en el programa de Pipo Mancera haciendo malabares con la pelota, cuando su primo Rafael invit\u00f3 a toda la familia para mostrarles el nuevo televisor blanco y negro que hab\u00eda comprado y costado un ojo de la cara. Pero lo que m\u00e1s le llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue la estampa y la personalidad de ese pibe que ahora le faltaban diez d\u00edas para cumplir los 16 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>Como en su casa el f\u00fatbol importaba poco y nada, no se sinti\u00f3 afectado para ser de determinado equipo. Le gustaba Independiente por que le gustaba la camiseta roja. Pero quiz\u00e1s si haya tenido influencia eso de querer ser distinto, de pensar de otra manera, porque de Boca, de River y hasta de Independiente eran todos. Entonces no dud\u00f3 en hacerse hincha de otro que tambi\u00e9n ten\u00eda la divisa roja y el nombre ya lo hac\u00eda sentir orgulloso: \u201cArgentinos\u201d. Claro que para eso tambi\u00e9n deb\u00eda soportar el mote de equipo chico y el sin sabor de magras campa\u00f1as.<\/em><\/p>\n<p><em>Alguna vez llor\u00f3 por su cuadro, era muy chico pero recordaba bien que hab\u00eda sido all\u00e1 en el 60. Hicieron una campa\u00f1a brillante, pero perdieron 3 a 1 con Lan\u00fas en La Paternal y con esa derrota terminaron segundos a dos puntos del campe\u00f3n Independiente. Pero nunca en su vida hab\u00eda llorado con tanta angustia y tanto dolor, como dos a\u00f1os antes cuando aquel 1\u00ba de Julio falleci\u00f3 el General. Igual se puso contento cuando en el 73, los diablos rojos vencieron a la Juventus con el gol antol\u00f3gico de Bochini.<\/em><\/p>\n<p><em>Durante su adolescencia se enter\u00f3 que los fundadores de Argentinos eran de ideales socialistas y por eso no era un club, sino una \u201casociaci\u00f3n atl\u00e9tica\u201d y de ah\u00ed el color rojo para la casaca. Cuando no lo iba ver de visitante, le gustaba escuchar al gordo Jos\u00e9 Maria Mu\u00f1oz, en la oral deportiva. Por que de tanto en tanto interrump\u00edan la transmisi\u00f3n para informar desde las otras canchas y as\u00ed se enteraba de la suerte de su equipo. Por eso el bichito colorado era algo especial en su vida, era una alegr\u00eda ir a la cancha, encima desde aquel 24 de Marzo lo que menos ten\u00eda el pueblo era alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Se le escap\u00f3 una sonrisa ir\u00f3nica con eso de \u201cProceso de Reorganizaci\u00f3n Nacional\u201d. Hac\u00eda poco hab\u00eda estado con otros compa\u00f1eros en La Plata reclamando por el boleto estudiantil cuando sucedi\u00f3 lo que m\u00e1s tarde se conocer\u00eda como \u201cla noche de los l\u00e1pices\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cLinda manera de reorganizar al pa\u00eds a palazo limpio\u201d, pens\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando sali\u00f3 del bar, se dirigi\u00f3 r\u00e1pidamente al estadio y se ubic\u00f3 en la colmada platea que daba espaldas a Boyac\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>El campo de juego estaba en muy malas condiciones y no daba pie con bola Argentinos cuando empez\u00f3 el partido, y como era de suponer a mediados del primer tiempo Talleres se puso en ventaja con gol de Ludue\u00f1a. Cuando termin\u00f3 la primera etapa, todos se preguntaban por el pibe que estaba sentado en el banco de suplentes.<\/em><\/p>\n<p><em>En el entretiempo Manuel desvi\u00f3 sus pensamientos hacia otras cuestiones. Pens\u00f3 en sus viejos y sus hermanos, en el sue\u00f1o de compartir con Clarita toda la vida, en el sue\u00f1o de que sus hijos crecieran en un pa\u00eds mejor, sin miedos y sin ataduras, con la libertad de expresarse y de elegir, en un pa\u00eds con igualdades sociales. Maldijo la hora de haberse metido en la facultad, estaba jodida la mano en Filosof\u00eda y Letras. Maldijo la hora de pensar distinto.<\/em><\/p>\n<p><em>Ese zurdito que la descos\u00eda en los potreros de Villa Fiorito y se preparaba para ingresar en el segundo tiempo, lo hizo volver a la realidad. La melena enrulada, la camiseta roja con la banda blanca cruzada en diagonal, el n\u00famero 16 en la espalda y los botines Adidas, eran el centro de atenci\u00f3n de todos los presentes. Era el mismo que Manuel hab\u00eda visto llegar a la cancha vestido con camisa blanca y pantal\u00f3n de corderoy turquesa con botamangas y se hab\u00eda preguntado si el pibe no tendr\u00eda calor con la temperatura que hac\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>A\u00f1os despu\u00e9s el pibe contar\u00eda casi con gracia que ese pantal\u00f3n era el \u00fanico que ten\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>El \u00e1rbitro Maino autoriz\u00f3 el cambio que todos esperaban que hiciera el t\u00e9cnico Montes por Giacobetti, y Manuel se acord\u00f3 de sus presentimientos \u201cVa a pasar algo importante\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00c9l, nunca le podr\u00eda contar a nadie, que a la primera jugada el pibe recibi\u00f3 el bal\u00f3n a espaldas de su marcador, se dio vuelta al tiempo que hac\u00eda pasar la pelota Pintier por entremedio de las piernas del n\u00famero 8 Cabrera y mientras bajaban los aplausos de las tribunas, sin saber muy bien porqu\u00e9 Manuel tuvo la sensaci\u00f3n que comenzaba a escribirse una nueva historia y a partir de ese momento muchas cosas importantes iban a suceder.<\/em><\/p>\n<p><em>Para la historia quedar\u00e1 que Talleres se llev\u00f3 la victoria por la m\u00ednima diferencia. Para las estad\u00edsticas tambi\u00e9n quedar\u00e1 que esa no ser\u00eda una tarde m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Al salir de la cancha, no tuvo mucho tiempo de pensar en lo que hab\u00eda presenciado. A pocos metros de la parada de colectivos los cuatros integrantes del Ford Falcon se bajaron y lo increparon al tiempo que le ped\u00edan documentos. Eran todos iguales: peinados a la gomina, con camperas de cuero y lentes oscuros. El que ten\u00eda cierto aire de \u201cjefe\u201d le inmoviliz\u00f3 los brazos y lo meti\u00f3 a los empujones en el asiento trasero del auto que aceler\u00f3 bruscamente. Sus ojos marrones se vieron por \u00faltima vez con un brillo de resignaci\u00f3n y desconsuelo. Nunca m\u00e1s se supo de \u00e9l. Por supuesto nadie vio nada.<\/em><\/p>\n<p><em>En ese momento, en un rinc\u00f3n oculto del deteriorado vestuario, el pibe estaba sentado en un banco de madera cubierto por una toalla, contestando las preguntas de algunos cronistas.<\/em><\/p>\n<p><em>L\u00e1stima que Manuel y miles m\u00e1s no podr\u00e1n contar jam\u00e1s, la historia que comenzaba a escribirse desde aquel caluroso mi\u00e9rcoles, del 20 de Octubre de 1976.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este relato del argentino Rodrigo Mart\u00edn Gaite deja un rescoldo amargo, muy amargo.\u00a0 Nos traslada al 20 de Octubre de 1976, el d\u00eda en que un chico, al que faltaban a\u00fan 10 d\u00edas para cumplir los 16 a\u00f1os, salt\u00f3 a la cancha de Argentinos Juniors para enfrentarse al Talleres de C\u00f3rdoba. 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