{"id":18710,"date":"2012-04-29T06:32:14","date_gmt":"2012-04-29T05:32:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=18710"},"modified":"2012-04-24T22:27:04","modified_gmt":"2012-04-24T21:27:04","slug":"gallardo-perez-referi-de-osvaldo-soriano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/gallardo-perez-referi-de-osvaldo-soriano\/","title":{"rendered":"Gallardo P\u00e9rez, refer\u00ed, de Osvaldo Soriano"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18756\" aria-describedby=\"caption-attachment-18756\" style=\"width: 161px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2012\/04\/Osvaldo-Soriano.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-18756\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2012\/04\/Osvaldo-Soriano.jpg?resize=161%2C215&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"161\" height=\"215\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-18756\" class=\"wp-caption-text\">Caricatura de Osvaldo Soriano<\/figcaption><\/figure>\n<p>Una vez m\u00e1s retomamos a uno de los grandes\u00a0 en esto de narrar sobre f\u00fatbol: Osvaldo Soriano, con este relato\u00a0 en el que glosa el f\u00fatbol abandonado de las categor\u00edas inferiores, con los\u00a0 arbitros mediatizados por un ambiente proclive al equipo local y donde nadie \u00abosa\u00bb ganar fuera, excepto en este relato ubicado en la Patagonia&#8230;<\/p>\n<p>Gallardo P\u00e9rez, refer\u00ed<\/p>\n<p><em>Cuando yo jugaba al f\u00fatbol, hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, en la Patagonia, el refer\u00ed era el verdadero protagonista del partido. Si el equipo local ganaba, le regalaban una damajuana de vino de R\u00edo Negro; si perd\u00eda, lo met\u00edan preso. Claro que lo m\u00e1s frecuente era lo de la damajuana, porque ni el refer\u00ed, ni los jugadores visitantes ten\u00edan vocaci\u00f3n de suicidas. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Hab\u00eda, en aquel tiempo, un club invencible en su cancha: Barda del Medio. El pueblo no ten\u00eda m\u00e1s de trescientos o cuatrocientos habitantes. Estaba enclavado en las dunas, con una calle central de cien metros y, m\u00e1s all\u00e1, los ranchos de adobe, como en el far-west. A orillas del r\u00edo Limay estaba la cancha, rodeada por un alambre tejido y una tribuna de madera para cincuenta personas. Eran las \u00abpreferenciales\u00bb, las de los comerciantes, los funcionarios y los curas. Los otros ve\u00edan el partido subidos a los techos de los Ford A o a las cajas de los camiones de la empresa que estaba construyendo la represa. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Todos nosotros est\u00e1bamos bajo el influjo del maravilloso estilo del Brasil campe\u00f3n del mundo, pero nadie lo hab\u00eda visto jugar nunca: la televisi\u00f3n todav\u00eda no hab\u00eda llegado a esas provincias y todo lo conoc\u00edamos por la radio, por esas voces lejanas y vibrantes que narraban los partidos. Y tambi\u00e9n por los diarios, que llegaban con cuatro d\u00edas de atraso, pero tra\u00edan la foto de Pel\u00e9, el dibujo de c\u00f3mo se hac\u00eda un cuatro-dos-cuatro y la noticia de la cat\u00e1strofe argentina en Suecia. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Yo jugaba en Confluencia, un club de Cipolletti, pueblo fundado a principios de siglo por un ingeniero italiano que ten\u00eda un monumento en la avenida principal. Todav\u00eda las calles no hab\u00edan sido pavimentadas y para ir al f\u00fatbol los domingos de lluvia hab\u00eda que conseguir camiones con ruedas pantaneras. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Confluencia nunca hab\u00eda llegado m\u00e1s arriba del sexto puesto, pero a veces le gan\u00e1bamos al campe\u00f3n. Muy de vez en cuando, pero le d\u00e1bamos un susto. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Ese d\u00eda ten\u00edamos que jugar en la cancha de Barda del Medio y nunca nadie hab\u00eda ganado all\u00ed. Los equipos \u00abgrandes\u00bb descontaban de sus expectativas los dos puntos del partido que les tocaba jugar en ese lugar infernal. Los muchachos de Barda del Medio, parientes de indios y chilenos clandestinos, eran tan malos como nosotros supon\u00edamos que eran los holandeses o los suecos. Eso s\u00ed, pegaban como si estuvieran en la guerra. Para ellos, que perd\u00edan siempre por goleada como visitantes, era impensable perder en su propia casa. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>El a\u00f1o anterior les hab\u00edamos ganado en nuestra cancha cuatro a cero y perdimos en la de ellos por dos a cero con un penal y piadoso gol en contra de G\u00f3mez nuestro marcador lateral derecho. Es que nadie se animaba a jugarles de igual a igual porque circulaban leyendas terribles sobre la suerte de los pocos que se hab\u00edan animado a hacerles un gol en su reducto. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Entonces, todos los equipos que iban a jugar a Barda del Medio aprovechaban para dar licencias a sus mejores jugadores y probar a alg\u00fan pibe que apuntaba bien en las divisiones inferiores. Total, el partido estaba perdido de antemano. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>El refer\u00ed llegaba temprano, almorzaba gratis y luego expulsaba al mejor de los visitantes y cobraba un penal antes de que pasara la primera hora y la tribuna empezara a ponerse nerviosa. Despu\u00e9s iba a buscar la damajuana de vino y en una de \u00e9sas, si la cosa hab\u00eda terminado en goleada, se quedaba para el baile. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Ese d\u00eda inolvidable, nosotros salimos temprano y llevamos un equipo que nos hab\u00eda costado mucho armar porque nadie quer\u00eda ir a arriesgar las piernas por nada. Yo era muy joven y reci\u00e9n debutaba en primera y quer\u00eda ganarme el puesto de centro delantero con olfato para el gol. Los otros eran muchachos resignados que iban para quedarse en el baile y buscar una aventura con las pibas de las chacras.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s del masaje con aceite verde, cuando ya est\u00e1bamos vestidos con las deste\u00f1idas camisetas celestes, el refer\u00ed Gallardo P\u00e9rez, hombre severo y de p\u00e9sima vista, vino al vestuario a confirmar que todo estuviera en orden y a decirnos que no intent\u00e1ramos hacernos los vivos con el equipo local. Le faltaban dos dientes y hablaba a tropezones, confundiendo lo que dec\u00eda con lo quer\u00eda decir. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Le dijimos -y \u00e9ramos sinceros- que todo estaba bien y que tratara, a cambio, de que no nos arruinaran las piernas. Gallardo P\u00e9rez prometi\u00f3 que se lo dir\u00eda al capit\u00e1n de ellos, Sergio Giovanelli, un veterano zaguero central que ten\u00eda mal car\u00e1cter y pateaba como un burro. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Ni bien saludamos al p\u00fablico que nos abucheaba, el defensa Giovanelli se me acerc\u00f3 y me dijo: \u00abGuarda, pibe, no te hagas el piola porque te cuelgo de un \u00e1rbol\u00bb. Mir\u00e9 detr\u00e1s de los arcos y all\u00ed estaban, pelados por el viento, los siniestros sauces donde alguna vez hab\u00edan dejado colgado a alg\u00fan refer\u00ed idealista. Le dije que no se preocupara y lo trat\u00e9 de \u00abse\u00f1or\u00bb. Giovanelli, que ten\u00eda un p\u00e1rpado ca\u00eddo surcado por una cicatriz, hizo un gesto de aprobaci\u00f3n y fue a hacerles la misma advertencia a los otros delanteros. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>La primera media hora de juego fue m\u00e1s o menos tranquila. Empezaron a dominarnos pero tiraban desde lejos y nuestro arquero, el Cacho Osorio, no pod\u00eda dejarla pasar porque habr\u00eda sido demasiado escandaloso y nos habr\u00edan linchado igual, pero por cobardes. Despu\u00e9s dieron un tiro en un poste y el Flaco Ramallo sac\u00f3 varias pelotas al c\u00f3rner para que ellos vinieran a hacer su gol de cabeza. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Pero ese d\u00eda, por desgracia, estaban sin punter\u00eda y sin suerte. Todos hicimos lo posible para meter la pelota en nuestro arco, pero no hab\u00eda caso. Si el Cacho Osorio la dejaba picando en el \u00e1rea, ellos la tiraban afuera. Si nuestros defensores se ca\u00edan, ellos la tiraban a las nubes o a las manos del arquero. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Al fin, harto de esperar y cada vez m\u00e1s nervioso, Gallardo P\u00e9rez expuls\u00f3 a dos de los nuestros y les dio dos penales. El primero sali\u00f3 por encima del travesa\u00f1o. El segundo dio en un poste. Ese d\u00eda, como dijo en voz alta el propio refer\u00ed, no le hac\u00edan un gol ni al arco iris. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>El problema parec\u00eda insoluble y la tribuna estaba caldeada. Nos insultaban y hasta dec\u00edan que jug\u00e1bamos sucio. Al promediar el segundo tiempo empezaron a tirar cascotes. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>El esc\u00e1ndalo se precipit\u00f3 a cinco o seis minutos del final. El Flaco Ramallo, cansado de que lo trataran de maric\u00f3n, rechaz\u00f3 una pelota muy alta y yo piqu\u00e9 detr\u00e1s de Giovanelli, que retroced\u00eda arrastrando los talones. Saltamos juntos y en el af\u00e1n de darme un codazo pifi\u00f3 la pelota y se cay\u00f3. La tribuna se qued\u00f3 en silencio, un vaci\u00f3 que me calaba los huesos mientras me llevaba la pelota para el arco de ellos, solo como un fraile espa\u00f1ol. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>El arquerito de Barda del Medio no entend\u00eda nada. No s\u00f3lo no pod\u00edan hacer un gol sino que, adem\u00e1s, se le ven\u00eda encima un tipo que se perfilaba para la izquierda, como abriendo un \u00e1ngulo de tiro. Entonces sali\u00f3 a taparme a la desesperada, consciente de que si no me paraba no habr\u00eda noche de baile para \u00e9l y tal vez hasta tendr\u00eda que hacerme compa\u00f1\u00eda en el \u00e1rbol de fama siniestra. \u00c9l hizo lo que pudo y yo lo que no deb\u00eda. Era alto, narig\u00f3n, de pelo duro, y ten\u00eda una camiseta amarilla que la madre le hab\u00eda lavado la noche anterior. Me amag\u00f3 con la cintura, abri\u00f3 los brazos y se infl\u00f3 como un erizo para taparme mejor el arco. Entonces vi, con la insensatez de la adolescencia, que ten\u00eda las piernas arqueadas como bananas y me olvid\u00e9 de Giovanelli y de Gallardo P\u00e9rez y vislumbr\u00e9 la gloria. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Le amagu\u00e9 una gambeta y toqu\u00e9 la pelota de zurda, cortita y suave, con el empeine del bot\u00edn, como para que pasara por ese par\u00e9ntesis que se le abr\u00eda abajo de las rodillas. El narig\u00f3n se ilusion\u00f3 con el driblin y se tir\u00f3 de cabeza, aparatoso, seguro de haber salvado el honor y el baile de Barda del Medio. Pero la pelota le pas\u00f3 entre los tobillos como una gota de agua que se escurre entre los dedos. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Antes de ir a recibirla a su espalda le vi la cara de espanto, sent\u00ed lo que debe ser el silencio helado de los pat\u00edbulos. Despu\u00e9s, como quien desaf\u00eda al mundo, le pegu\u00e9 fuerte, de punta, y fui a festejar. Corr\u00ed m\u00e1s de cincuenta metros con los brazos en alto y ninguno de mis compa\u00f1eros vino a felicitarme. Nadie se me acerc\u00f3 mientras me dejaba caer de rodillas, mirando al cielo, como hac\u00eda Pel\u00e9 en las fotos de El Gr\u00e1fico.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>No s\u00e9 si el refer\u00ed Gallardo P\u00e9rez alcanz\u00f3 a convalidar el gol porque era tanta la gente que invad\u00eda la cancha y empezaba a pegarnos, que todo se volvi\u00f3 de pronto muy confuso. A m\u00ed me dieron en la cabeza con la valija del masajista, que era de madera, y cuando se abri\u00f3 todos los frascos se desparramaron por el suelo y la gente los levantaba para machucarnos la cabeza. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Los cinco o seis polic\u00edas del destacamento de Barda del Medio llegaron como a la media hora, cuando ya ten\u00edamos los huesos molidos y Gallardo P\u00e9rez estaba en calzoncillos envuelto en la red que hab\u00edan arrancado de uno de los arcos. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Nos llevaron a la comisar\u00eda. A nosotros y al refer\u00ed Gallardo P\u00e9rez. El comisario, un morocho aindiado, de pelo engominado y cara colorada, nos hizo un discurso sobre el orden p\u00fablico y el esp\u00edritu deportivo. Nos trat\u00f3 de boludos irresponsables y orden\u00f3 que nos llevaran a cortar los yuyos del campo vecino. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Mientras anochec\u00eda tuvimos que arrancar el pasto con las manos, casi desnudos, mientras los indignados vecinos de Barda del Medio nos espiaban por encima de la cerca y nos tiraban m\u00e1s piedras y hasta alguna botella vac\u00eda. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>No recuerdo si nos dieron algo de comer, pero nos metieron a todos amontonados en dos calabozos y al refer\u00ed Gallardo P\u00e9rez, que parec\u00eda un pollo deshuesado, hubo que atenderlo por hematomas, calambres y un ataque de asma. Deliraba y en su delirio insensato confund\u00eda esa cancha con otra, ese partido con otro, ese gol con el que le hab\u00eda costado los dos dientes de arriba. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Al amanecer, cuando nos deportaron en un \u00f3mnibus destartalado y sin vidrios, bajo la lluvia de cascotes, nuestro arquero, el Cacho Osorio, se acerc\u00f3 a decirme que a \u00e9l nunca le habr\u00edan hecho un gol as\u00ed. \u00abSe comi\u00f3 el amague, el pelotudo\u00bb, me dijo y se qued\u00f3 un rato agachado, moviendo los brazos, mostr\u00e1ndome c\u00f3mo se hac\u00eda para evitar ese gol. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>Cuando se despert\u00f3, a mitad de camino, Gallardo P\u00e9rez me reconoci\u00f3 y me pregunt\u00f3 c\u00f3mo me llamaba. Segu\u00eda en calzoncillos pero ten\u00eda el silbato colgando del cuello como una medalla. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>-No se cruce m\u00e1s en mi vida -me dijo, y la saliva le asomaba entre las comisuras de los labios-. Si lo vuelvo a encontrar en una cancha lo voy a arruinar, se lo aseguro. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>-\u00bfCobr\u00f3 el gol? -le pregunt\u00e9. -\u00a1Claro que lo cobr\u00e9! -dijo, indignado, y parec\u00eda que iba a ahogarse- \u00bfPor qui\u00e9n me toma? Usted es un pendejo fanfarr\u00f3n, pero eso fue un golazo y yo soy un tipo derecho. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>-Gracias -le dije y le tend\u00ed la mano. No me hizo caso y se se\u00f1al\u00f3 los dientes que le faltaban. <\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>-\u00bfVe? -me dijo-. Esto fue un gol de S\u00edvori de orsai. Ahora f\u00edjese d\u00f3nde est\u00e1 \u00e9l y d\u00f3nde estoy yo. A Dios no le gusta el f\u00fatbol, pibe. Por eso este pa\u00eds anda as\u00ed, como la mierda.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Una vez m\u00e1s retomamos a uno de los grandes\u00a0 en esto de narrar sobre f\u00fatbol: Osvaldo Soriano, con este relato\u00a0 en el que glosa el f\u00fatbol abandonado de las categor\u00edas inferiores, con los\u00a0 arbitros mediatizados por un ambiente proclive al equipo local y donde nadie \u00abosa\u00bb ganar fuera, excepto en este relato ubicado en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":18756,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1,1176],"tags":[1183],"class_list":["post-18710","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-portada","category-relatos-de-futbol","tag-osvaldo-soriano"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2012\/04\/Osvaldo-Soriano.jpg?fit=161%2C215&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1ij08-4RM","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18710","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18710"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18710\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18756"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}