{"id":19406,"date":"2012-05-27T07:10:24","date_gmt":"2012-05-27T06:10:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=19406"},"modified":"2012-05-23T13:44:19","modified_gmt":"2012-05-23T12:44:19","slug":"el-goleador-que-nunca-marco-con-la-mano-de-josea-antonio-martin-peton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/el-goleador-que-nunca-marco-con-la-mano-de-josea-antonio-martin-peton\/","title":{"rendered":"El goleador que nunca marc\u00f3 con la mano, de Jos\u00e9 Antonio Mart\u00edn \u00abPet\u00f3n\u00bb"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_19407\" aria-describedby=\"caption-attachment-19407\" style=\"width: 284px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2012\/05\/H%C3%A9ctor-Castro-Uruguay.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19407\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2012\/05\/H%C3%A9ctor-Castro-Uruguay.jpg?resize=284%2C178&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"284\" height=\"178\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19407\" class=\"wp-caption-text\">La selecci\u00f3n de Uruguay en los a\u00f1os 30<\/figcaption><\/figure>\n<p>H\u00e9ctor Castro fue el delantero centro de la selecci\u00f3n uruguaya de f\u00fatbol en su \u00e9poca dorada, aqu\u00e9lla en la que gan\u00f3 el primer Campeonato Mundial de F\u00fatbol, celebrado precisamente en Uruguay en 1930, y los Juegos Ol\u00edmpicos de Amsterdam en 1928, cuando, al no existir a\u00fan el Mundial, eran considerados la competici\u00f3n internacional m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>Suyo fue el gol de la final del Mundial de 1930 en el minuto 89 que hizo el 3-2 definitivo sobre Argentina, y suyo fue tambi\u00e9n el primer tanto conseguido oficialmente en el magn\u00edfico estadio construido para la ocasi\u00f3n en Montevideo: el Estadio Centenario.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n brill\u00f3 en el f\u00fatbol de club, siendo un elemento importante en el Nacional de Montevideo, el equipo tricolor de la capital uruguaya.<\/p>\n<p>Pero H\u00e9ctor Castro fue, sobre todo, el Divino Manco.\u00a0 Jos\u00e9 Antonio Mart\u00edn \u00abPet\u00f3n\u00bb nos ilustra sobre el porqu\u00e9 de dicho apodo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El goleador que nunca marc\u00f3 con la mano<\/strong><\/p>\n<p><em>Veinticinco a\u00f1os antes del maracanazo, el f\u00fatbol le regal\u00f3 al Uruguay otra historia de las suyas, otra historia imposible: la haza\u00f1a de H\u00e9ctor Castro. <\/em><\/p>\n<p><em>La familia Castro lleg\u00f3 desde Galicia tiempo atr\u00e1s como la de tantos otros ni\u00f1os montevideanos en los principios del siglo XX. La diferencia estaba en que ninguna de esas familias ten\u00eda un peque que jugara al f\u00fatbol como H\u00e9ctor; el parecido estaba en que todas esas familias ten\u00edan que pelear con esfuerzo el pan y hacer acopio por si un d\u00eda pod\u00edan volver a Espa\u00f1a. Entre las primeras letras a H\u00e9ctor Castro se le col\u00f3 un bal\u00f3n que le acompa\u00f1aba hasta la cama. As\u00ed que conocida su pasi\u00f3n por el f\u00fatbol y su poca gana de estudiar, decidi\u00f3 la familia que siguiera con la escuela nocturna, pero que , pasados los diez a\u00f1os de edad, ya pod\u00eda trabajar en una f\u00e1brica y llevar un jornal a casa. Lo pag\u00f3 la escuela nocturna, porque lo \u00fanico que hac\u00eda H\u00e9ctor fuera de la f\u00e1brica era jugar al f\u00fatbol, s\u00f3lo jugar al f\u00fatbol. Tantas pellas, pirulas, novillos, piparras, como pachangas, picados, goles rega\u00f1ados y partiditos en la calle. Cada vez m\u00e1s listo, m\u00e1s h\u00e1bil, m\u00e1s fuerte, por los barrios de la capital uruguaya se empezaba a hablar de un talento de trece a\u00f1os. <\/em><\/p>\n<p><em>No se sabe muy bien si fue un despiste en el taller o fue la mala suerte, si estaba inventando una jugada a medias con las musara\u00f1as o el azar se volvi\u00f3 oscuro y le puso en el lugar de la desgracia inevitable: un tajo feroz con una motosierra le destroz\u00f3 la mano derecha por encima de la mu\u00f1eca. H\u00e9ctor no pens\u00f3 \u201cc\u00f3mo me duele\u201d; s\u00f3lo pens\u00f3 \u201cno hay futbolistas mancos\u201d. Durante muchas noches al chaval\u00edn se le apoderaban dos dolores: uno al mirar su mu\u00f1\u00f3n y el otro al mirar su bal\u00f3n. En el hospital pensaba en los partidos que ya no jugar\u00eda en su equipo, el Nacional de Montevideo, y tambi\u00e9n pensaba en sus \u00eddolos, los jugadores que llevaban la camiseta con la que so\u00f1\u00f3, y en qu\u00e9 les dir\u00eda si les pudiera contar lo que le hab\u00eda pasado una ma\u00f1ana en la que lugar de ir a jugar se fue a trabajar.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando sali\u00f3 del hospital, H\u00e9ctor Castro era un hombre de trece a\u00f1os. Con una convicci\u00f3n: iba a ser el primer futbolista manco. Pero no un futbolista m\u00e1s. Iba a ser un campe\u00f3n. Y a ello se puso. Aprendi\u00f3 a compensar la falta de equilibrio, a caer sobre el callo de su brazo, a utilizar el mu\u00f1\u00f3n como arma de contacto en los choques. Desarroll\u00f3 una musculatura potent\u00edsima y un salto a la medida de sus palancas para ganar todas por arriba, a controlar los pases imposibles y a rematar entre los tres palos buscando el rinc\u00f3n. El Club Atl\u00e9tico Lito\u00a0 hizo debutar en la primera del f\u00fatbol uruguayo a un chaval\u00edn de diecis\u00e9is a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos llamado H\u00e9ctor Castro. Un jugador manco, para asombro de todos, pero tan bueno que antes de cumplir los 20 le llam\u00f3 el equipo de sus sue\u00f1os: Club Nacional de F\u00fatbol de Uruguay. En ese instante, justo en ese momento tricolor, naci\u00f3 de verdad la historia incomparable de un goleador de leyenda.<\/em><\/p>\n<p><em>H\u00e9ctor Castro muri\u00f3 con 55 a\u00f1os, en 1960. Si es verdad que en el \u00faltimo instante pasa como una r\u00e1faga imparable toda nuestra vida secuencia a secuencia, \u00e9l tuvo la dicha de despedirse contemplando un estadio colosal con cien mil espectadores dispuestos a jalearle con su nombre de batalla, el Divino Manco. Era la inauguraci\u00f3n del Estadio Centenario, en Montevideo. La selecci\u00f3n charr\u00faa firme en el centro del campo y a los aires del R\u00edo de la Plata, el himno de la Rep\u00fablica Oriental del Uruguay.<\/em><\/p>\n<p><em>El \u00faltimo minuto le regal\u00f3 a Castro el vistazo de su gol ese d\u00eda ante Per\u00fa, el primero en la historia del Centenario. Y otros 30 con la celeste en 54 partidos. Vio en su \u00faltimo momento los campeonatos ol\u00edmpicos ganados por Uruguay en Colombes y en Amsterdam; los dos panamericanos, en su tierra y en Per\u00fa. Y el primer Mundial de la historia, tambi\u00e9n ganado por la oriental con goles del Divino Manco para empezar el campeonato y para cerrarlo en la final. 231 partidos con Nacional vio en la despedida y 145 goles en ellos tambi\u00e9n vio. Vio los campeonatos ganados como jugador en Nacional y los que conquist\u00f3 seguidos como entrenador. Y despu\u00e9s de ver tanto y tan hermoso, enfil\u00f3 el camino del cielo y al llegar le dijeron: \u201cH\u00e9ctor, toma tu mano, ella lleg\u00f3 antes\u201d. Castro replic\u00f3: \u201cGracias, pero si no les importa para jugar me manejo mejor\u00a0\u00a0 sin ella y yo he venido para jugar una eternidad. Y si en el Para\u00edso no hay balones m\u00e1ndenme a un lugar donde los pueda rematar\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Si veis una foto del equipo del cielo (de la celeste) en cualquiera de los choques de aquel glorioso tiempo, observar\u00e9is que hay un jugado (abajo, en el centro) que tapa su mano derecha con la izquierda. Lo hace porque es manco. Manco y Divino.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e9ctor Castro fue el delantero centro de la selecci\u00f3n uruguaya de f\u00fatbol en su \u00e9poca dorada, aqu\u00e9lla en la que gan\u00f3 el primer Campeonato Mundial de F\u00fatbol, celebrado precisamente en Uruguay en 1930, y los Juegos Ol\u00edmpicos de Amsterdam en 1928, cuando, al no existir a\u00fan el Mundial, eran considerados la competici\u00f3n internacional m\u00e1s importante&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19407,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1,1176],"tags":[4843,5041,3963,3188],"class_list":["post-19406","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-portada","category-relatos-de-futbol","tag-club-nacional-de-football","tag-hector-castro","tag-jose-antonio-martin-peton","tag-uruguay"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2012\/05\/H%C3%A9ctor-Castro-Uruguay.jpg?fit=284%2C178&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1ij08-530","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19406"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19406\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19407"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}