{"id":37003,"date":"2014-08-31T08:07:23","date_gmt":"2014-08-31T06:07:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=37003"},"modified":"2014-08-21T08:16:54","modified_gmt":"2014-08-21T06:16:54","slug":"dignidad-y-decoro-de-javier-marias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/dignidad-y-decoro-de-javier-marias\/","title":{"rendered":"Dignidad y decoro, de Javier Mar\u00edas"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_37004\" aria-describedby=\"caption-attachment-37004\" style=\"width: 680px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/37003-dignidad-y-decoro-de-javier-marias\/el-duero-en-soria-a\/\" rel=\"attachment wp-att-37004\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-37004\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2014\/08\/el-duero-en-soria-a.jpg?resize=680%2C451&#038;ssl=1\" alt=\"El Duero a su paso por Soria \" width=\"680\" height=\"451\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2014\/08\/el-duero-en-soria-a.jpg?resize=680%2C451&amp;ssl=1 680w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2014\/08\/el-duero-en-soria-a.jpg?resize=220%2C146&amp;ssl=1 220w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2014\/08\/el-duero-en-soria-a.jpg?resize=960%2C637&amp;ssl=1 960w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2014\/08\/el-duero-en-soria-a.jpg?w=1024&amp;ssl=1 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-37004\" class=\"wp-caption-text\">El Duero a su paso por Soria<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el relato de hoy el escritor Javier Mar\u00edas rememora su infancia veraniega en Soria en los a\u00f1os 60, destacando tambi\u00e9n sus recuerdos del CD Numancia por aquel entonces un modesto club de la Tercera Divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El escrito, de 1996, coincidi\u00f3 con la primera de las grandes haza\u00f1as sorianas, cuando el Numancia, club de la Segunda B, elimin\u00f3 de la Copa a la Real Sociedad, Racing de Santander y Sporting de Gij\u00f3n, plant\u00e1ndose en los cuartos de final y enfrent\u00e1ndose al FC Barcelona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Durante bastantes a\u00f1os de mi infancia, mi familia veraneaba en Soria. Mis padres hab\u00edan ido all\u00ed por primera vez atra\u00eddos por la poes\u00eda de Machado, el rom\u00e1nico de la zona y la fresca temperatura de la estaci\u00f3n. Eran veraneos de tres meses, y mis hermanos y yo nos traslad\u00e1bamos con la sensaci\u00f3n de irnos a vivir a otro sitio, es decir, llev\u00e1ndonos todas nuestras pertenencias; tanto dura el tiempo cuando se es ni\u00f1o. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Comparada con\u00a0 Madrid, donde pas\u00e1bamos el resto del a\u00f1o, Soria era un lugar diminuto y pulcro en el que no hab\u00eda distancia que se resistiera al andar y que permit\u00eda la sensaci\u00f3n de abarcarlo entero. \u00cdbamos a ba\u00f1arnos al r\u00edo Duero, que all\u00ed nace y en el que tambi\u00e9n rem\u00e1bamos; jug\u00e1bamos en el parque conocido como la Dehesa, mientras los mayores tomaban algo en la terraza de quien llamaban El Reglero; en ese parque hab\u00eda un \u00c1rbol de la M\u00fasica, en torno a cuyo gigantesco tronco crec\u00eda una escalera met\u00e1lica de caracol por la cual ascend\u00edan uniformados los m\u00fasicos de la banda para tocar los domingos sobre una tarima instalada en la copa; hab\u00eda cuatro paseos cl\u00e1sicos al atardecer: al Castillo, a las Eras, al Mir\u00f3n y a San Saturio. Desde el Mir\u00f3n se divisaba el r\u00edo, atravesado por un puente ferroviario de vigas entrecruzadas desde el que se hab\u00eda arrojado alg\u00fan amante sin suerte; San Saturio era una escarpada ermita donde vivi\u00f3 un ermita\u00f1o, patr\u00f3n de la ciudad, que si mal no recuerdo hab\u00eda ca\u00eddo una vez desde gran altura y hab\u00eda aterrizado sano y salvo sobre las rocas. El lugar era lo bastante misterioso y oscuro para entusiasmar a los ni\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>En ese lugar he conocido a alguna de la mejor gente que he conocido nunca, sobre todo a don Heliodoro Carpintero y sus hermanas, Carmen y Mercedes, que viv\u00edan en una encantadora casa en la que yo me inici\u00e9 verdaderamente en la lectura y escrib\u00ed mi primer\u00edsima novela, a los quince a\u00f1os, bajo la mirada bondadosa de don Heliodoro que fumaba su pipa. Las hermanas Liso llevaban una exquisita pasteler\u00eda en la que mis hermanos y yo pasamos muchos ratos distra\u00eddos aprendiendo a doblar los envoltorios de sus estupendas mantecadas. Hab\u00eda una puericultora simpatiqu\u00edsima y alocada, do\u00f1a Felisa, que junto con su hermana Anto\u00f1ita revoloteaba en torno a los cr\u00edos; con ellas ning\u00fan mal parec\u00eda grave y todo era ligero. La familia Pastor, la familia Ruiz, los S\u00e1enz, los P\u00e1ramo, don Te\u00f3genes y don Oreste, un m\u00fasico italiano all\u00ed ca\u00eddo quien sabe por qu\u00e9 motivo y que daba clases a mi hermano Alvaro; todos ellos eran personas encantadores, con tiempo para regalarlo y un alt\u00edsmo nivel de dignidad y decoro en sus modestas vidas provinciales. Gente sonriente y nada ce\u00f1uda, alejada del t\u00f3pico del castellano adusto, gente sobria pero bienhumorada y con guasa, como la joven Celia de ojos claros y muchas pecas que viv\u00eda con los Carpintero, o el paciente se\u00f1or Vicen Vila que vend\u00eda discos, o el profesor de matem\u00e1ticas que me soport\u00f3 alg\u00fan a\u00f1o en que me hab\u00edan cateado, don Victorino. <\/em><\/p>\n<p><em>Hab\u00eda tres cines y uno de ellos se convert\u00eda en teatro ocasionalmente, y recuerdo haber jugado y haberme pegado numerosas veces con quienes eran mis amigos del verano y de los que no s\u00e9 nada desde hace siglos: los hermanos Casalduero, los Mazariegos, los Villuendas y Ochotorena.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Todav\u00eda all\u00ed la mayor parte de septiembre, \u00edbamos a los primeros partidos de Liga del equipo local, el Numancia. Tengo unas fotos hechas en aquel campo de tierra en 1961, y por detr\u00e1s se lee el resultado: \u201cNumancia 2 Logro\u00f1\u00e9s 0\u201d. En mi recuerdo aquel estadio con una sola tribuna lateral se llamaba San Juan, o quiz\u00e1 san Andr\u00e9s. Ahora leo que se llama Santa Ana y se lo conoce por Los Pajaritos. No s\u00e9 si ser\u00e1 el mismo, pero sea como sea se ha hecho famoso en las \u00faltimas semanas. Desde la infancia tengo la costumbre de mirar los lunes en el peri\u00f3dico qu\u00e9 ha hecho el Numancia en su campeonato de Tercera Divisi\u00f3n o Segunda B ahora, costumbre que me divirti\u00f3 descubrir que comparto con otro escritor, el austr\u00edaco Peter Handke, quien hace lo mismo est\u00e9 donde est\u00e9 cuando puede comprar prensa espa\u00f1ola, seg\u00fan confes\u00f3 en una entrevista a prop\u00f3sito de su libro Ensayo sobre el jukebox.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed que el Numancia es un equipo bastante literario, sobre todo ahora que sus haza\u00f1as en la Copa del Rey est\u00e1n siendo cantadas por todas las plumas. Cuando salgan estas l\u00edneas su eliminatoria contra el Barcelona habr\u00e1 concluido, pero pase lo que pase en el partido de vuelta en un estadio en el que cabr\u00eda tres veces toda la poblaci\u00f3n de Soria, ese equipo habr\u00e1 quedado a la altura de mis recuerdos de infancia de la ciudad que lo alberga: un lugar aseado y humilde, en el que el mundo parece estar en orden, con sus d\u00edas de fr\u00edo limpio y sus maravillosos paisajes callados o en verso de las afueras, un lugar que no protesta ni se queja de sus secular olvido, lleno de gentileza y dignidad y decoro. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En el relato de hoy el escritor Javier Mar\u00edas rememora su infancia veraniega en Soria en los a\u00f1os 60, destacando tambi\u00e9n sus recuerdos del CD Numancia por aquel entonces un modesto club de la Tercera Divisi\u00f3n. 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