{"id":41925,"date":"2015-04-19T07:30:41","date_gmt":"2015-04-19T05:30:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=41925"},"modified":"2015-04-14T07:14:13","modified_gmt":"2015-04-14T05:14:13","slug":"el-hincha-y-el-fanatico-de-eduardo-galeano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/el-hincha-y-el-fanatico-de-eduardo-galeano\/","title":{"rendered":"El hincha y el fan\u00e1tico, de Eduardo Galeano"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/41925-el-hincha-y-el-fanatico-de-eduardo-galeano\/elfutbolasolysombra\/\" rel=\"attachment wp-att-41926\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-41926\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2015\/04\/elfutbolasolysombra.jpg?resize=182%2C294&#038;ssl=1\" alt=\"elfutbolasolysombra\" width=\"182\" height=\"294\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2015\/04\/elfutbolasolysombra.jpg?w=279&amp;ssl=1 279w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2015\/04\/elfutbolasolysombra.jpg?resize=136%2C220&amp;ssl=1 136w\" sizes=\"auto, (max-width: 182px) 100vw, 182px\" \/><\/a>El pasado lunes 13 de abril falleci\u00f3 el escritor uruguayo Eduardo Galeano, uno de los grandes referentes de la literatura latinoamericana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Comparti\u00f3 con los uruguayos una de las grandes pasiones de la peque\u00f1a rep\u00fablica oriental: el f\u00fatbol. De \u00e9l son frases m\u00edticas como \u00ab<em>en su vida un hombre puede cambiar de mujer, de partido pol\u00edtico o de religi\u00f3n, pero no puede cambiar de equipo de f\u00fatbol<\/em>\u00ab, \u00a0o \u00ab<em>el f\u00fatbol es la \u00fanica religi\u00f3n que no tienen ateos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>De su magn\u00edfica obra \u00abEl f\u00fatbol a sol y sombra\u00bb extraemos este relato como homenaje a uno de los grandes escritores de la literatura mundial. Un intelectual l\u00facido, cr\u00edtico y comprometido.<\/p>\n<p>Descanse en Paz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>El hincha<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Una vez por semana, el hincha huye de su casa y acude al estadio.<\/em><\/p>\n<p><em>Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpentinas y el papel picado: la ciudad desaparece, la rutina se olvida, s\u00f3lo existe el templo. En este espacio sagrado, la \u00fanica religi\u00f3n que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, m\u00e1s c\u00f3modamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinaci\u00f3n hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus \u00e1ngeles bati\u00e9ndose a duelo contra los demonios de turno.<\/em><\/p>\n<p><em>Aqu\u00ed, el hincha agita el pa\u00f1uelo, traga saliva, Glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovaci\u00f3n y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los \u00e1rbitros est\u00e1n vendidos, todos los rivales son tramposos.<\/em><\/p>\n<p><em>Rara vez el hincha dice: \u201cHoy juega mi club\u201d. M\u00e1s bien dice: \u201cHoy jugamos nosotros\u201d. Bien sabe este jugador n\u00famero doce que es \u00e9l quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin m\u00fasica.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria, qu\u00e9 goleada les hicimos qu\u00e9 paliza les dimos, o llora su derrota, otra vez nos estafaron, juez ladr\u00f3n. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vac\u00eda. En las gradas de cemento arden, aqu\u00ed y all\u00e1, algunas hogueras de fuego audaz, mientras se van apagando las luces y las voces. El estadio se queda solo y tambi\u00e9n el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melanc\u00f3lico como un mi\u00e9rcoles de ceniza despu\u00e9s de la muerte del carnaval.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>El fan\u00e1tico<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>El fan\u00e1tico es el hincha en el manicomio. La man\u00eda de negar la evidencia ha terminado por echar a pique a la raz\u00f3n y a cuanta cosa se le parezca, y a la deriva navegan los restos del naufragio en estas aguas hirvientes, siempre alborotadas por la furia sin tregua.<\/em><\/p>\n<p><em>El fan\u00e1tico llega al estadio envuelto en la bandera del club, la cara pintada con los colores de la adorada camiseta, erizado de objetos estridentes y contundentes, y ya por el camino viene armando mucho ruido y mucho l\u00edo. Nunca viene solo. Metido en la barra brava, peligroso ciempi\u00e9s, el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso. La omnipotencia del domingo conjura la vida obediente del resto de la semana, la cama sin deseo, el empleo sin vocaci\u00f3n o el ning\u00fan empleo: liberado por un d\u00eda, el fan\u00e1tico tiene mucho que vengar.<\/em><\/p>\n<p><em>En estado de epilepsia mira el partido, pero no lo vi. Lo suyo es la tribuna. Ah\u00ed est\u00e1 su campo de batalla. La sola existencia del hincha de otro club constituye una provocaci\u00f3n inadmisible. El Bien no es violento pero el Mal lo obliga. El enemigo, siempre culpable, merece que le retuerzan el pescuezo. El fan\u00e1tico no puede distraerse, porque el enemigo acecha por todas partes. Tambi\u00e9n est\u00e1 dentro del espectador callado, que en cualquier momento puede llegar a opinar que el rival est\u00e1 jugando correctamente, y entonces tendr\u00e1 su merecido.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado lunes 13 de abril falleci\u00f3 el escritor uruguayo Eduardo Galeano, uno de los grandes referentes de la literatura latinoamericana. &nbsp; Comparti\u00f3 con los uruguayos una de las grandes pasiones de la peque\u00f1a rep\u00fablica oriental: el f\u00fatbol. 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