{"id":4247,"date":"2010-11-14T22:12:21","date_gmt":"2010-11-14T21:12:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/?p=4247"},"modified":"2017-08-13T21:21:02","modified_gmt":"2017-08-13T19:21:02","slug":"mi-historia-con-rosario-central","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/mi-historia-con-rosario-central\/","title":{"rendered":"Mi historia con Rosario Central, de Roberto Fontanarrosa"},"content":{"rendered":"<p><a class=\"lightbox\" title=\"images Fontanarrosa\" href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2010\/11\/images-Fontanarrosa.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-thumbnail wp-image-4252\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/images-Fontanarrosa-150x150.jpg?resize=150%2C150\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<p>Roberto <em>El Negro<\/em> Fontanarrosa (\u00a0 nacido en\u00a0 Rosario 26-9-1944 y fallecido el 19 de Julio de 2007) fue un humorista gr\u00e1fico y escritor argentino, que desarroll\u00f3 gran parte de su labor en el diario bonaerense Clar\u00edn.<\/p>\n<p>En el apartado de la literatura relacionada con el f\u00fatbol es, sin duda alguna, uno de los m\u00e1s grandes\u00a0 en un pa\u00eds, Argentina, que venera el deporte de la pelota. Conocida es su afici\u00f3n por Rosario Central, uno de los clubs de su ciudad. En este relato nos deja clara su pasi\u00f3n por este equipo, el equipo de los canallas.<\/p>\n<p><em><span style=\"text-decoration: underline\">Mi historia con Rosario Central\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <a class=\"lightbox\" title=\"images\" href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2010\/11\/images.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-4248\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/images-150x150.jpg?resize=150%2C150\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><br \/>\n<\/span><\/em><\/p>\n<p><em>\u201cTe aplaude y te saluda jubilosa<br \/>\nla hinchada deportiva que te admira<br \/>\ncampe\u00f3n de cien jornadas victoriosas<br \/>\nvaliente triunfador que orgullo inspira\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed empieza, se\u00f1ores, la vibrante marcha de Rosario Central, fruto del genio inmarcesible del rapsoda rosarino Laerte Carroli, pieza musical comparable, seg\u00fan historiadores y mel\u00f3manos, a la exultante La Marsellesa francesa.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEl s\u00edmbolo auriazul de tu divisa<br \/>\nflorece y resplandece como un sol<br \/>\ncada vez que la cancha se electriza<br \/>\nal estallar de la victoria el gol\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Y as\u00ed palmea, salta y canta, acompa\u00f1ando esos compases, la hinchada canalla cuando el brav\u00edo primer equipo auriazul pisa la grama del Gigante de Arroyito, estadio mundialista que se empina, intimidante, a orillas del r\u00edo Paran\u00e1, un r\u00edo tan largo que nunca termina de pasar.<\/em><\/p>\n<p><em>Hace alg\u00fan tiempo escrib\u00ed, en una pieza literaria sinceramente inmortal: \u201cRosario Central no tiene historia. Tiene mitolog\u00eda\u201d. Y esto es as\u00ed porque sus or\u00edgenes, sus avatares y sus formidables campa\u00f1as est\u00e1n siempre fluctuando entre la realidad y la fantas\u00eda, lo palpable y la ficci\u00f3n, lo comprensible y lo inexplicable.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo no ser hincha, entonces, de un equipo as\u00ed? \u00bfAcaso puede evitar, un intelectual s\u00f3lido y sensible como quien esto escribe, ser captado, atrapado y seducido por una divisa que desde la realidad m\u00e1s palmaria y comprobable se dispara hacia la exageraci\u00f3n y la desmesura? Todo es incre\u00edble, todo es sospechoso, mis amigos, en los relatos partidarios de hechos inusitados, de haza\u00f1as que rozan lo inconcebible, lo fantasioso y la imaginaci\u00f3n pura.<\/em><\/p>\n<p><em>Se dice, se cuenta, se afirma, que Central es uno de los equipos m\u00e1s antiguos del f\u00fatbol argentino, con sus 118 a\u00f1os de vida institucional. Se dice, se cuenta, se afirma y se asegura que sus or\u00edgenes fueron los talleres del ferrocarril y, por tanto, sus primeros partidarios eran humildes operarios del riel, miserables pordioseros hallados bajo los puentes ferroviarios, nobles verduleros, cochambrosas prostitutas, laburantes del puerto y marginales.<\/em><\/p>\n<p><em>Y que, por eso, el ind\u00f3mito rosarino Ernesto \u201cCh\u00e9\u201d Guevara es su hincha m\u00e1s reconocido. Porque simpatizaba, obviamente con la causa del pueblo, confrontando con el origen oligarca del otro club de la ciudad, rival eterno, nacido en un colegio privado ingl\u00e9s. Pero tambi\u00e9n se ha escrito que los fundadores de Rosario Central fueron navegantes fenicios que llegaron a estas costas remontando el Paran\u00e1 a comienzos del 1400. Y que le dieron a la camiseta los colores azul oscuro por el proceloso mar, y amarillo patito por una epidemia de hepatitis que termin\u00f3 con todos ellos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1nto hay de verdad y cu\u00e1nto de mitolog\u00eda, por ejemplo, en la narraci\u00f3n de los viejos seguidores cuando relatan el legendario gol de Aldo Pedro Poy en aquel lejano Diciembre de 1971, gol que abrir\u00eda las puertas al primer Campeonato Nacional obtenido por Rosario Central? \u00bfEs verdad o es mentira que Aldo convirti\u00f3 ese gol contra el rival de todos los tiempos, volando en palomita o en plancha, o como quiera usted llamarla, para asestar con su cabeza, testuz alado, el frentazo goleador?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfEs verdad o es mentira que, como afirman algunos, Aldo ya ven\u00eda volando desde San Nicol\u00e1s, localidad situada a mitad de camino entre Rosario y Buenos Aires, puesto que era una semifinal? \u00bfEs falso o es cierto que, como juran y perjuran muchos otros, se ve\u00edan en las espaldas del Aldo dos alas enormes y doradas que lo impulsaban por el aire?<\/em><\/p>\n<p><em>Pocos pueden entender, asimismo, mis amigos, que, desde aquella fecha patria, a\u00f1o a a\u00f1o, puntualmente, hasta nuestros d\u00edas, todos los 19 de diciembre se realice en Rosario, en Los \u00c1ngeles, en Barcelona, en Santiago de Chile o en donde sea, la reconstrucci\u00f3n del gol, escenificada y teatralizada por centenares de hinchas canallas que se re\u00fanen a ver c\u00f3mo Poy, hombre grande ya y respetable, vuelve a volar hacia ese bal\u00f3n para impactar con su parietal, hoy calvo, y repetir el gol de aquella tarde, arriesgando su cuerpo, en la actualidad un tanto endeble, al caer sobre la dura superficie del planeta, que se ha solidificado en demas\u00eda desde entonces.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfAlguien habr\u00e1 de aceptar, a pie juntillas, la versi\u00f3n oficial del apodo \u201ccanalla\u201d para el hincha centralista? Conspicuos ciudadanos, hombres probos, fuerzas vivas en general, no llegan a perdonar c\u00f3mo, tantos a\u00f1os atr\u00e1s, Rosario Central se neg\u00f3 a disputar un partido a beneficio de un leprosario propuesto por su cl\u00e1sico rival, el \u00d1uls Old Boys. De all\u00ed qued\u00f3, se\u00f1ores, el mote denigrante de \u201ccanallas\u201d para nosotros y el m\u00e1s vinculante de \u201cleprosos\u201d para los rojinegros. Pocos entendieron que esa actitud negativa no fue por falta de sensibilidad social o sanitaria sino, tan solo, para no hacerse c\u00f3mplice, la instituci\u00f3n, de una maniobra quiz\u00e1s demag\u00f3gica, sensiblera y populista.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfEs f\u00e1cil explicarle a un ser racional y criterioso, que un hincha puede saltar al c\u00e9sped, perforando la alambrada, desde atr\u00e1s de uno de los arcos, para impedir un gol en contra de su equipo? En el Gigante de Arroyito sucedi\u00f3 eso, mis amigos. El Turco Spil fue aquel valiente, el hincha que atraves\u00f3 la alambrada perimetral para ingresar como una exhalaci\u00f3n, interceptando ese bal\u00f3n insidioso que, tras sobrevolar la cabeza del m\u00edtico portero Edgardo \u201cGato\u201d Andrada, se anidaba en las redes, sellando la segura derrota de los locales. Y el Turco no despej\u00f3 esa pelota a cualquier parte, no la tom\u00f3 con sus manos para correr con ella como una criatura. No, se\u00f1ores, nada de eso. Fiel a una escuela, leal a una estirpe, la pis\u00f3 y se la toc\u00f3 corta al Coco Pascuttini para salir jugando ante la mirada at\u00f3nita de los jueces.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo no se va a sentir dominado por una pasi\u00f3n fatal, a esa divisa de franjas verticales azules y amarillas, un ensayista, un aspirante mayor al Premio Nobel, como quien esto escribe, cuando le ha tocado vivir otra jornada de estupefacci\u00f3n en la final de la Copa Conmebol de 1995? All\u00e1, en el inconmensurable estadio Mineirao de Brasil, el irrespetuoso Mineiro, sacando ventaja arteramente de una lluvia que llevaba cayendo tres meses con sus noches, somet\u00eda al enjundioso equipo rosarino por 4 a 0. Cuenta la imaginer\u00eda popular que hubo macumbas brasile\u00f1as ancestrales, presiones misteriosas de Orix\u00e1 y otros dioses umbanda, que convirtieron las piernas de nuestros jugadores en piedras le\u00f1osas y pesadas. Tenue era la esperanza para el desquite. No obstante, las deidades del f\u00fatbol condujeron esa noche de la revancha a 45.000 canallas hasta el Gigante de Arroyito. Y Central gan\u00f3 4 a 0, para luego imponerse en los penales. Juran, testigos presenciales, que, cuando el \u201cPetaco\u201d Carbonari convirti\u00f3 el cuarto gol a cinco minutos del final, su cabeza de tit\u00e1n refulg\u00eda cubierta por un casco de oro y marfilina que le hab\u00eda entregado la mism\u00edsima N\u00e9mesis, Diosa de la Venganza.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo no se va a sentir cautivado un estadista, un soci\u00f3logo, un arque\u00f3logo, un cosmet\u00f3logo como quien esto firma si, adem\u00e1s, le toca estremecerse ante otro acontecimiento inexplicable vivido por la escuadra canalla, ni m\u00e1s ni menos que en el hostil estadio del Am\u00e9rica de Cali, reducto del Diablo y sus demonios? En el primer partido por Copa Libertadores, Central hab\u00eda triunfado en Rosario con un gol marcado por su coloso invencible, Juan Antonio Pizzi. Escasa ventaja para volar a Cali, mis lectores, exigua diferencia para enfrentar al rojo en su reducto.<\/em><\/p>\n<p><em>Frente a la magia de la televisi\u00f3n vimos, defraudados, como a cinco minutos del final, cinco minutos digo, cinco apenas, el canalla perd\u00eda por 3 a 0, con un hombre menos, jugando espantosamente mal y con el \u00e1nimo deportivo por el suelo, aguardando tan solo el piadoso pitazo definitivo. Ya los jugadores suplantados en el equipo local, a\u00fan antes de finalizar el encuentro, sopesaban livianamente a qu\u00e9 rival prefer\u00edan enfrentar en la siguiente ronda, la de semifinales.<\/em><\/p>\n<p><em>Ya, en Rosario, ante las pantallas de televisi\u00f3n y en la calle, los partidarios del cl\u00e1sico rival rojinegro hac\u00edan explotar bombas de estruendo, celebrando la segura eliminaci\u00f3n de los canallas. Se pegaban ya en las paredes y muros de la ciudad, carteles ofensivos con bromas sangrientas sobre el indigno ca\u00eddo. Fue entonces, cuenta la leyenda, que Fortuna, diosa de la suerte casquivana, se apoder\u00f3 del alma del bal\u00f3n, hizo que este se escurriese de las manos del portero cale\u00f1o y otra vez Juan Jos\u00e9 Pizzi lo empuj\u00f3 a la red.<\/em><\/p>\n<p><em>Dos minutos m\u00ednimos restaban para el final y fue all\u00ed que en un contragolpe, tres, ocho, catorce, veintisiete, mil quinientos hombres del equipo rojo quedaron solos frente a las manos desvalidas del portero Tombolini. Y el Tombo salt\u00f3 y brinc\u00f3 como un demonio, ofrend\u00f3 su rostro y su pecho a los disparos salvando una vez m\u00e1s su porter\u00eda. Y ya en tiempo de descuento, Vespa, el bravo indio charr\u00faa, se hizo luz, relampagueo y centella sobre el flanco derecho de la cancha, env\u00edo un centro y, en ese instante, la diosa Justicia se quit\u00f3 la venda que cubre sus ojos y la coloc\u00f3 tapando los ojos del portero, que manote\u00f3 el aire vanamente y otra vez el coloso, el rubio Pizzi, cabece\u00f3 la pelota a los piolines. \u00c9xtasis e infarto. Festejo y gloria. Central ganar\u00eda luego en los penales. La mitolog\u00eda quedaba corta ante el misterio.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQuedar\u00e1 alguien, me pregunto, que se siga preguntando qu\u00e9 motivos o razones o argumentos, conducen a un hombre sabio y bien pensante a convertirse en un fan\u00e1tico seguidor de los colores auriazules? \u00bfQuedar\u00e1 alguien, me pregunto? Y si a\u00fan quedan, si a\u00fan persisten unos pocos descre\u00eddos aferrados a su esc\u00e9ptica, abrumadora necedad, restar\u00e1 simplemente invitarlos a que concurran alguna vez al Gigante de Arroyito. Y conste, lo aseguro, que ya no hay fanatismo en mis conceptos. Ahora, cuando las nieves del tiempo blanquean mis sienes, adquirida con el paso de los a\u00f1os la cordura, algo distante de estallidos partidarios, con alguna lejana frialdad de observador imparcial, simplemente convoco al forastero para que, acompa\u00f1ando a su equipo favorito pise en un buen d\u00eda el cemento formidable del Gigante. Para que compruebe, en persona, la leyenda. Y all\u00ed escuchar\u00e1 c\u00f3mo el pueblo canalla recibe a un invitado. All\u00ed sabr\u00e1 del saludo que la parcialidad auriazul dedica a la visita.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cYa todos saben que Rosario est\u00e1 de fiesta<br \/>\nya todos saben que en Rosario es carnaval<br \/>\nya todos saben que La Boca est\u00e1 de luto<br \/>\nque son todos negros putos de Bolivia y Paraguay\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Vengan, atr\u00e9vanse, a vivir lo mitol\u00f3gico en el Gigante de Arroyito, reducto de los canallas. Ya van a ver c\u00f3mo los cagamos a goles y les rompemos el culo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto El Negro Fontanarrosa (\u00a0 nacido en\u00a0 Rosario 26-9-1944 y fallecido el 19 de Julio de 2007) fue un humorista gr\u00e1fico y escritor argentino, que desarroll\u00f3 gran parte de su labor en el diario bonaerense Clar\u00edn. 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