{"id":43891,"date":"2015-10-11T08:42:20","date_gmt":"2015-10-11T06:42:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=43891"},"modified":"2017-10-21T18:17:57","modified_gmt":"2017-10-21T16:17:57","slug":"alberto-tenorio-o-el-betis-en-carne-viva-de-manolo-rodriguez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/alberto-tenorio-o-el-betis-en-carne-viva-de-manolo-rodriguez\/","title":{"rendered":"Alberto Tenorio, o el Betis en carne viva, de Manolo Rodr\u00edguez"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2015\/10\/Alberto-Tenorio.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-43892\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2015\/10\/Alberto-Tenorio.jpg?resize=633%2C557&#038;ssl=1\" alt=\"Alberto Tenorio\" width=\"633\" height=\"557\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2015\/10\/Alberto-Tenorio.jpg?w=633&amp;ssl=1 633w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2015\/10\/Alberto-Tenorio.jpg?resize=220%2C194&amp;ssl=1 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 633px) 100vw, 633px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por aqu\u00ed han desfilado jugadores, directivos, entrenadores, aficionados, t\u00e9cnicos y un sinf\u00edn de personajes relacionados con el Real Betis Balompi\u00e9 y su historia. Quien viene hoy es todo eso y mucho m\u00e1s, en palabras del autor del relato \u00abes el Betis mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Nuestro personaje, Alberto Tenorio, vino al mundo nada m\u00e1s y nada menos que en el campo del Patronato. Hijo de un jugador b\u00e9tico de los a\u00f1os 20 y 30, Antonio Tenorio, all\u00ed se cri\u00f3 y al estadio de la Exposici\u00f3n se traslad\u00f3 cuando el Betis lo arrend\u00f3 en 1936.<\/p>\n<p>Su padre, tras dejar el f\u00fatbol en activo en 1932, pas\u00f3 a trabajar en el cuidado y mantenimiento del terreno de juego, adem\u00e1s de otros trabajos como el cobro de las cuotas a los socios. En ese ambiente b\u00e9tico creci\u00f3 Alberto Tenorio, quien toda su vida laboral la desarroll\u00f3 en el Betis, primero como utillero de los equipos de cantera desde los a\u00f1os 50, y posteriormente del primer equipo, cuando sustituy\u00f3 en ese puesto a otro mito de la historia verdiblanca, como fue Adolfito.<\/p>\n<p>El 24 de enero de 1988 Manolo Rodr\u00edguez dedic\u00f3 en ABC este reportaje a Alberto Tenorio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Sobre el Betis se han escrito muchas definiciones. Desde aquella de Rienzi en la que se dec\u00eda \u201c<em>que el Betis es lo m\u00e1s sevillano que hay en Sevilla<\/em>\u201d, hasta esa maravillosa sentencia de Mart\u00ednez de Le\u00f3n en la que reun\u00eda las penalidades verdiblancas afirmando que \u201c<em>el Betis siempre hab\u00eda sido alanceado, pero nunca muerto\u201d<\/em>.\u00a0 Todas esas cosas se han escrito sobre el esp\u00edritu del Betis. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Pero lo que debe saber la gente es que esas palabras tuvieron por detr\u00e1s hombres de carne y hueso, capaces de elevar ese sentimiento y de justificar que se puede vivir por una idea hecha f\u00fatbol. Y entre esos hombres, con muchos otros, est\u00e1 una saga que lleva al Betis en las entra\u00f1as. La saga de los Tenorio. Una familia que cada ma\u00f1ana tuvo un amanecer verdiblanco, y que, por tanto, fue luchadora en tiempos de conquista y centinela en los momentos de felicidad. Una casta que no tiene necesidad de sentir el Betis, porque es el Betis mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Y a esa casta pertenece Alberto Tenorio. Algunos pensar\u00e1n que s\u00f3lo es el utillero del Betis, pero se equivocan. Alberto Tenorio representa muchas cosas m\u00e1s. Es un espejo donde asomarse y ver al Betis de los misterios, al Betis campe\u00f3n y al Betis desahuciado, al equipo de las grandezas y al equipo de las miserias. Tenorio es un trozo de Betis que se pasea por el estadio, y que se refugia en los pliegues del vestuario para estar cerca de los s\u00edmbolos, siempre verdiblancos, que hay que preservar de los peligros cotidianos. Un contador de historias que siempre empiezan en la R de Real, y que terminan en la E de Balompi\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Porque Alberto Tenorio, por si faltaba algo, naci\u00f3 en el campo del Betis. No en el Villamar\u00edn del presente, sino en el Patronato, junto a la yerba donde los verdiblancos ganaron la \u00fanica Liga que atesoran en sus vitrinas. All\u00ed, en mitad del coraz\u00f3n del beticismo, vio la luz. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Su padre, el primero de los Tenorio, hab\u00eda sido un defensa de categor\u00eda en el Betis de los or\u00edgenes, y en la d\u00e9cada de los treinta estaba oficiando como encargado del campo. Ese fue el principio. Su infancia m\u00e1s infancia transcurri\u00f3 entre las cuatro paredes donde entrenaban los \u00eddolos, y por eso Alberto, utilizando la terminolog\u00eda de aquella \u00e9poca, se resiste a definir como El Patronato lo que \u00e9l llamaba \u201cFront\u00f3n Betis Tennis Club\u201d. Ese era el verdadero nombre del estadio verdiblanco, \u201c<em>el Front\u00f3n estaba donde ahora se encuentran los talleres de los coches del Ayuntamiento, y all\u00ed era impresionante ver a la mujer de nuestro jugador Saro, que era la mejor pelotari de toda Sevilla\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">El Patronato, o el Front\u00f3n, dura hasta el 36. D\u00edas antes del estallido de la guerra, el Betis alquila el estadio de la Exposici\u00f3n, el actual Heli\u00f3polis, e inmediatamente comienzan las tareas de la mudanza. Alberto recuerda aquellas tardes en que se andaba la Palmera, acompa\u00f1ado por su perra Flora, y tiene ante sus ojos, como casi si fuera ayer, la vivienda de Antonio y de la se\u00f1ora Caridad, los conserjes que el Ayuntamiento estableci\u00f3 en el estadio, \u201c<em>y que se portaron con nosotros estupendamente, quit\u00e1ndonos todo el hambre que pod\u00edan\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Al nuevo campo se entraba por lo que hoy ser\u00eda Gol Sur, y all\u00ed desahogaba sus tertulias de chaval con algunos amigos como ese Mu\u00f1oz, que era el encargado del material deportivo, y que a\u00f1os m\u00e1s tarde tuvo una hermana que fue bailarina de Antonio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Desatada la guerra, los tanques italianos que tomaron M\u00e1laga utilizaron el c\u00e9sped de Heli\u00f3polis como cuartel general. \u201c<em>Aquellos muchachos eran buena gente, y nosotros, \u00a0los chavales, compr\u00e1bamos pl\u00e1tanos en las fruter\u00edas cercanas y despu\u00e9s se los revend\u00edamos a los italianos dici\u00e9ndoles que eran bananas\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Aquella ingenuidad infantil no fue, sin embargo, la constante de la guerra. Espa\u00f1a se llen\u00f3 de muerte, y en el terreno deportivo el Betis recibi\u00f3 heridas muy considerables. Tras los vaivenes de los primeros a\u00f1os de la paz, el equipo verdiblanco se hundi\u00f3 en Tercera en 1947.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Concretamente un 13 de abril qued\u00f3 certificado un descenso que para cualquier otro equipo hubiera sido sin\u00f3nimo de fallecimiento. Pero no para el Betis. Esos d\u00edas en que \u201c<em>eramos menos que nada<\/em>\u201d, un pu\u00f1ado de locos luchaba desde las trincheras. Y entre ellos Alberto Tenorio. Ya incluso quedaban lejos aquellos momentos de la segunda en la que Alberto Tenorio recuerda su admiraci\u00f3n por Inchausti, y por una pareja de amigos que se iban a Heli\u00f3polis por las ma\u00f1anas a coger ranas. Eran Castillo y Ant\u00fanez. Dos defensas de raza, sobre todo el segundo, del que dice Tenorio que \u201c<em>si hubiera seguido en el Betis habr\u00eda sido el mejor central del mundo\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Pero la historia, entonces, era dura por encima de las ilusiones. El Betis malvive en Tercera, y solo se mantienen a flote gracias al tes\u00f3n de hombres como \u201c<em>Juan Nadal, Evaristo Cort\u00e9s, Alfonso Jaramillo, Juan Petralanda y, sobre todo, Pascual Aparicio, que fue siempre el caballo de oro que encontr\u00f3 el Betis en los momentos dif\u00edciles<\/em>\u201d. A estos pr\u00f3ceres que recuerda Alberto Tenorio les acompa\u00f1aron, sin duda, muchos otros que lucharon hasta la extenuaci\u00f3n por mantener viva la idea, a\u00fan cuando la tarea fue tan prosaica como \u201c<em>tener que andar buscando a unos y a otros para poder pagar los diez duros que costaba mover el rulo del campo, que era una peque\u00f1a apisonadora que pesaba ochocientos setenta y cinco kilos y de la que ten\u00edan que tirar cuatro personas\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">En esos a\u00f1os de traves\u00eda del desierto, Alberto Tenorio recuerda a muchos patriarcas, pero reconoce que <em>\u201cel beticismo estaba como indefenso, como temeroso del futuro, como no sabiendo qu\u00e9 hacer para salir del atasco<\/em>\u201d. Y entonces, seg\u00fan su punto de vista, llega el hombre providencial, al que admira por encima de todas las cosas, a su aut\u00e9ntico \u00eddolo\u2026<\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #008000\">S\u00ed, entonces llega M\u00edster Valera, nuestro Pepe Valera, un hombre de oro, que ejerce una disciplina deportiva como antes no se hab\u00eda conocido, que desarrolla la cantera, que estudia como zafarnos del yugo del eterno rival, que coloca entrenadores en sitios estrat\u00e9gicos, que planifica la sociedad, en fin, que lo cambia todo<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"color: #008000\">A Alberto Tenorio se le sale el coraz\u00f3n por la boca cuando habla de Pepe Valera: \u201c<em>Mister Valera reun\u00eda a todos los t\u00e9cnicos que estaban a sus \u00f3rdenes, conoc\u00eda a todos los futbolistas, ped\u00eda imaginaci\u00f3n para tener a base de amor propio lo que otros pod\u00edan tener con dinero. Y eso comenz\u00f3 a dar sus frutos, eso resucit\u00f3 al Betis. Y fue el final, pero tambi\u00e9n el principio\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #008000\">\u00bfEl principio de qu\u00e9, Alberto?<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #008000\">De una nueva \u00e9poca, ya que enseguida lleg\u00f3 a la presidencia del club otro b\u00e9tico imponente, don Manuel Ruiz, de Coria, que dio por el Betis su vida. Ese hombre quer\u00eda al Betis m\u00e1s que a su familia, que ya es querer. Don Manuel Ruiz y Mister Valera levantaron el orgullo de los b\u00e9ticos y dejaron escrito un camino de honradez en el que lo \u00fanico importante era la bandera del Betis. Lo dem\u00e1s siempre pod\u00eda esperar<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"color: #008000\">Dice Alberto Tenorio que Manuel Ruiz tuvo la grandeza de confiar en los b\u00e9ticos que merec\u00edan la pena. En Valera, en su padre, en Adolfito, en Andr\u00e9s Aranda, en la ra\u00edz eterna que ya arrancara en el Patronato. Todos juntos, con el apoyo inestimable del general S\u00e1enz de Buruaga, \u201c<em>el primero de otros muchos militares que empieza a ayudar al Betis despu\u00e9s de muchos a\u00f1os<\/em>\u201d, consiguen el ascenso a Segunda, y le entregan el testigo a un gallego que se convirti\u00f3 al beticismo en Sevilla. Se llamaba Benito Villamar\u00edn y fue el motor del definitivo cambio del Betis.<\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #008000\">Don Benito ten\u00eda una enorme personalidad, sab\u00eda exactamente lo que quer\u00eda y fue una pena que lo llevara el mal que se lo llev\u00f3, porque si no hubiera sido m\u00e1s grande que el Cid Campeador<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"color: #008000\">Los tiempos de Villamar\u00edn ya eran otros, \u201c<em>ya ten\u00edamos dinero\u201d<\/em>, y se pod\u00edan hacer las cosas con m\u00e1s desahogo. Era la herencia del \u201cvalerismo\u201d hecha realidad. La clave del retorno a Primera Divisi\u00f3n y, sobre todo, de aquel triunfo hist\u00f3rico en Nervi\u00f3n el d\u00eda que se inaugur\u00f3 el coliseo\u2026<\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #008000\">Aquel d\u00eda nosotros hab\u00edamos ganado el partido antes de jugar contra el eterno rival. El partido lo hab\u00eda ganado durante veinte a\u00f1os la afici\u00f3n del Betis. Llegar all\u00ed y ver que hab\u00eda veinte mil b\u00e9ticos en las gradas ya era un triunfo, el triunfo de la fe y del cari\u00f1o a unos colores. Despu\u00e9s, sobre el campo, tambi\u00e9n fuimos superiores, pero conste que el m\u00e9rito fundamental fue el de haber sido capaces de presentarnos all\u00ed despu\u00e9s de lo que hab\u00edamos pasado<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"color: #008000\">De ese 21 de septiembre del 58 tiene Alberto Tenorio recuerdos imborrables. Desde la alegr\u00eda de la caseta al juego espl\u00e9ndido de R\u00edos y Del Sol, pasando por la fiesta de los gitanos de Triana cuando ya la tarde era noche. Fue el final del \u00e9xodo, el tiempo nuevo, el regate m\u00e1s impresionante que jam\u00e1s se le ha dado a la l\u00f3gica. A eso siguieron a\u00f1os de ir y venir, m\u00e1s arriba o m\u00e1s abajo, pero ya con otro talante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\">Desde el 68 anduvo Tenorio con los ba\u00fales del equipo, y en el 77 presenci\u00f3 en Madrid la haza\u00f1a de la Copa Grande. Un partido \u201c<em>que ten\u00edamos que ganar porque \u00e9ramos mejores que el Bilbao\u201d<\/em>, y del que refiere una an\u00e9cdota que merece la pena<\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #008000\">Los de la Federaci\u00f3n nos hab\u00edan dicho que el Betis ten\u00eda que vestir de verde, pero yo no estaba conforme. Est\u00e1bamos discutiendo cuando, de pronto, entr\u00f3 en la caseta Felipe Gonz\u00e1lez. Se organiz\u00f3 un revuelo que dur\u00f3 un cuarto de hora, y yo aprovech\u00e9 para darle a los jugadores la camiseta de rayas, con la que ten\u00eda que jugar el Betis un partido tan importante<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"color: #008000\">Siempre de verdiblanco. Como el propio Betis. As\u00ed es el talante de Alberto Tenorio, ese que camina en silencio por los pasillos de Heli\u00f3polis, ese que levanta el cart\u00f3n cuando el Betis hace un cambio. Ese que algunos creen que es el utillero, sin saber que, en realidad, es un testigo de que el Betis existe.\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por aqu\u00ed han desfilado jugadores, directivos, entrenadores, aficionados, t\u00e9cnicos y un sinf\u00edn de personajes relacionados con el Real Betis Balompi\u00e9 y su historia. Quien viene hoy es todo eso y mucho m\u00e1s, en palabras del autor del relato \u00abes el Betis mismo\u00bb. 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