{"id":4433,"date":"2020-08-02T13:30:36","date_gmt":"2020-08-02T11:30:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/?p=4433"},"modified":"2024-08-05T07:26:10","modified_gmt":"2024-08-05T05:26:10","slug":"de-padres-a-hijos-de-abuelos-a-nietos-una-pasion-llamada-betis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/de-padres-a-hijos-de-abuelos-a-nietos-una-pasion-llamada-betis\/","title":{"rendered":"De padres a hijos, de abuelos a nietos, una pasi\u00f3n llamada Betis"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2020\/08\/nino-betis.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-76008\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2020\/08\/nino-betis.jpg?resize=356%2C423&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"356\" height=\"423\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2020\/08\/nino-betis.jpg?w=252&amp;ssl=1 252w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2020\/08\/nino-betis.jpg?resize=185%2C220&amp;ssl=1 185w\" sizes=\"auto, (max-width: 356px) 100vw, 356px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Manuel Ram\u00edrez Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba (nacido en Constantina el 29 de Septiembre de 1948 y fallecido en Talavera de la Reina el 23 de Marzo de 2007) fue periodista. Trabaj\u00f3 en Radio Sevilla y los diarios Suroeste y ABC de Sevilla, del que lleg\u00f3 a ser director. Vinculado de siempre al f\u00fatbol y al mundo taurino, escribi\u00f3 much\u00edsimas cr\u00f3nicas relacionadas con el Real Betis Balompi\u00e9.<\/p>\n<p>Traemos aqu\u00ed su colaboraci\u00f3n publicada en el libro Relatos Verdiblancos, uno de los m\u00e1s hermosos relatos sobre el Betis y el Beticismo, y que ya forma parte de nuestra identidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em><strong>&#8211;<\/strong>\u00bfVes hijo, todo lo que ves?\u00bfVes que no te exager\u00e9 nunca c\u00f3mo era el Betis? Pues ay, hijo, si yo te contara\u2026 <\/em><strong><em><br \/>\n<\/em><br \/>\n<\/strong><em>Hab\u00edas vuelto al Villamar\u00edn de la mano de su hijo. Hac\u00eda mucho, much\u00edsimo tiempo que ya no ibas a Heli\u00f3polis como a ti te gustaba hacer. Era cuando tu padre te llevaba al campo, cuando, y entonces tu no sab\u00edas ni qu\u00e9 era aquello, hab\u00eda que comprar el emblema que, seg\u00fan te dec\u00edan, era para Auxilio Social que, en aquellos tiempos, la d\u00e9cada de los cincuenta del siglo pasado, no s\u00e9 si hab\u00eda o no hab\u00eda hambre, pero s\u00ed que se com\u00eda lo que se pod\u00eda, hab\u00eda muchos brazaletes de luto en las mangas de las chaquetas y ol\u00eda a linimento no m\u00e1s pasar el umbral del campo, ya fuese en tribuna, o, tambi\u00e9n, en fondo, o en los goles, o donde pudieras sentarte, que partidos hubo que t\u00fa recordabas que se pon\u00edan sillas en el campo, al borde de la yerba, con un cord\u00f3n que era como la aduana para no pisar el c\u00e9sped y hasta dejarle sitio al futbolista que fuese a sacar de banda, y de cuando los fot\u00f3grafos de prensa se sentaban al lado de la porter\u00eda y hasta tiempo ten\u00edan para hablar con el portero, el del Betis, no el del rival, o comentar hasta lances del juego o celebrar los goles encajados por el portero de enfrente, no del suyo, como si fuesen propios. Y ese d\u00eda, quince de mayo del noventa y cuatro, t\u00fa hab\u00edas vuelto a las gradas, aunque nunca hubieses faltado en muchas, muchas temporadas, pretendiendo que el ritual entre el\u00a0 presente y el pasado no tuviese fronteras, porque en esa fecha volv\u00eda tu Betis a Primera y llevabas de la mano al hijo que tanto deseaste y al que no hab\u00edas querido llevar nunca antes, \u00a0ya cumplidos los seis a\u00f1os, porque nunca antes pod\u00edas haberlo llevado, hasta ese d\u00eda, para que viera, con los ojos de su abuelo y los tuyos, a un Betis de Primera.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y recordabas ahora cuando, desde la misma cuna, tanto y tanto le hab\u00edas hablado de ese sentimiento, que puede que no lo entendiera \u00e9l entonces, pero que ya tu hijo lo llevaba dentro, o de c\u00f3mo su abuelo te llevaba a ti \u00a0para que, desde muy peque\u00f1o, fueras y vinieras al comp\u00e1s de unas maneras, qu\u00e9 m\u00e1s da si mejores o peores que otras, pero s\u00ed distintas, de entender la vida para disfrutar en las maduras de los \u00e9xitos y tener el manquepierda, bendito manquepierda, \u00a0para las duras de los fracasos, que s\u00ed, que fueron muchos, pero que curtieron a aquellos, como el abuelo, que, de tanto sufrir, tambi\u00e9n gozaron, y bien que gozaron, de un campeonato de Liga, lo que ning\u00fan club de los alrededores de entonces hab\u00eda conseguido, para sentirse en los cielos de Primera, aunque tiempo despu\u00e9s, tambi\u00e9n ir\u00edan, aunque de eso t\u00fa te libraste y ojal\u00e1 que tu hijo se libre tambi\u00e9n, a los infiernos de Tercera, -siete a\u00f1os, hijo, siete a\u00f1os como las plagas de Egipto, en una larga noche que no parec\u00eda tener fin ni se vislumbrara un tibio amanecer- \u00a0o poder, como ese d\u00eda que no se te quitaba del pensamiento la ilusi\u00f3n de volver a Heli\u00f3polis, aunque de Heli\u00f3polis no te hab\u00edas ido nunca, y sentir el mismo grito, las mismas banderas, id\u00e9nticos suspiros, iguales l\u00e1grimas de aquellos otros ascensos que viviste con tu padre y aquellos otros\u00a0 que tuviste \u00a0la enorme compa\u00f1a de su ayer con \u00e9l y el hoy de tu hijo, y siempre en ti, ay, el imborrable recuerdo de su ausencia y siempre, ay, en ti, el saber que, desde detr\u00e1s de las nubes, se sigue dibujando, en cada partido, el perfil de su sonrisa. <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>-\u00bfVes, hijo, ese chiquito, el que lleva el \u201cdiez\u201d, el que tan bien la mueve? Pues hab\u00eda otro, no hace mucho tiempo, rubito y peque\u00f1o, un muchachito de Valladolid que, f\u00edjate si fue grande que, siendo tan canijo y tan chico, terminaron llam\u00e1ndole don Julio Carde\u00f1osa<strong>.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em><br \/>\nEstaban all\u00ed, contigo y con tu hijo, \u00a0las mismas banderas, las mismas pancartas, las mismas pe\u00f1as, las mismas gentes, los mismos gritos, el mismo eco que parec\u00eda bajar desde por detr\u00e1s de las nubes, y t\u00fa buscabas por los rincones del alma, mientras tu Betis y el Espa\u00f1ol jugaban el partido del adi\u00f3s a la infernal Segunda, y tu hijo saltaba como un resorte en cada jugada, aquella fila tercera de tribuna lateral derecha, de agujero en el cemento para poner a\u00f1ej\u00edsimas almohadillas de las que ya no se acuerda casi nadie de antiguas que eran, y de aquellas pirindolitas verdes, como bellotas puestas de pie, en los muros de los vomitorios, que parec\u00edan estar de guardia y fielato en los palquitos de preferencia, o el olor a chester, tabaco rubio americano como pregonaba quien lo vend\u00eda, y a pictol\u00edn, que era el caramelo m\u00e1s b\u00e9tico porque se envolv\u00eda en un papel blanco y verde como el propio Betis. \u00a0\u00bfY aquel \u00a0marcador simult\u00e1neo con el anuncio de la sal de fruta Eno, que dejaba a sus espaldas la Venta Ruiz; o el letrero grande de Fundador Domecq en las esquinas de fondo? ; \u00bf O\u00a0 aquel gol norte chiquito y familiar que dejaba ver desde el campo, \u00a0casi hasta la puerta del Instituto de la Grasa y que ten\u00eda, como una palmera cerca de la misma Palmera, aquel marcador, que parec\u00eda un \u00a0palomar, con los n\u00fameros apilados en la baranda menos el 0-0 del casillero del comienzo de cada partido ; \u00bfy la de veces que el bal\u00f3n se iba a la calle Padre Garc\u00eda Tejero y hasta dec\u00edamos entonces que hab\u00eda chavales que se llevaban aquellos balones como preciados tesoros porque les sab\u00eda y les ol\u00eda a Betis? ; y buscabas t\u00fa \u00a0a Laureano el del Ayuntamiento con su andar patizambo y su eterno mono azul de cremallera cruzada y sonrisa permanente al que sentaban en un murete de banco de pista, que casi no pod\u00eda bajarse, y all\u00ed lo pasaba la mar de bien; o a aquel Antonio Moguer que ten\u00eda la sangre verde y borbotones de pasi\u00f3n; \u00bf y el \u201cMercedes\u201d celeste cielo, dos plazas, descapotable, de Benito Villamar\u00edn, que asombraba y al que se le respetaba para que no se acercara nadie ni a rozarlo?; \u00bf y la cazadora de ante de Barrios camino del banquillo, serio, andando m\u00e1s derecho que una vela, casi mascullando, como un Rafael El Gallo del banquillo, cualquiera sabe qu\u00e9 pensamiento en cualquier partido?<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Todo se iba quedando atr\u00e1s y t\u00fa segu\u00edas buscando esta tribuna lateral, ese gol norte de apreturas, ese fondo de viseras cuando deslumbraba y que, cuando se remodel\u00f3 el campo para el Mundial-82, sinti\u00f3 en los adentros esa ausencia, el c\u00f3mo la tribuna de fondo, la misma en la que estuviste mucho tiempo, te dec\u00eda adi\u00f3s crujiendo en explosiones controladas para que, en pleno derrumbe, cuando Juan Manuel Mauduit,\u00a0 ya hablaremos m\u00e1s delante de Alberto Tenorio, le busc\u00f3 a Tenorio el Viejo una caravana para que no se tuviera que ir de su casa, que estaba en las entra\u00f1as mismas del gol sur, mientras duraran las obras.<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y la boina calada de Ventura Castell\u00f3. \u00bfSabes, hijo, que Ventura Castell\u00f3, cuando hicieron las obras en el campo para el Mundial del ochenta y dos, y hubo que jugarse en Nervi\u00f3n, se vino aqu\u00ed, entre las piedras de lo que quedaba en pie, con un transistor, para escuchar el partido? Y \u00e9l lamentaba no haberse podido sentar en aquella tribuna lateral para acordarse, siempre y para siempre, de cuando iba de la mano de quien iba, lo mismo que t\u00fa, hijo, a ver ganar, o perder, aunque, siendo m\u00e1s b\u00e9tico que el escudo, asum\u00eda el triunfo o la derrota sin un mal gesto que, as\u00ed lo comentaba muchas veces, porque el Betis no se merec\u00eda ni siquiera ese mal gesto.<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y siguen los recuerdos que te van saliendo hilvanados desde el coraz\u00f3n, as\u00ed, a botepronto; y las a\u00f1oranzas de tantas nostalgias; y esa forma de entender el Betis como ellos, los mayores, lo entend\u00edan, lo comprend\u00edan y lo adoraban, aunque pasaran tantas angustias y tantos malos ratos porque siempre estuvieron, hasta que se los llev\u00f3 Dios al Heli\u00f3polis del Cielo, para bien o para mal, con su Betis, para repasar desde la memoria aquellos b\u00e9ticos del alma.<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>\u00bfY el se\u00f1or\u00edo de Pascual Aparicio? \u00bfY el nervioso ir y venir de Jos\u00e9 Mar\u00eda Dom\u00e9nech, que ve\u00eda, sin verlos, m\u00e1s partidos por el corredor de las entra\u00f1as del campo que sentado en su palquillo? \u00bfY el ch\u00e1ndal gris moteado de Adolfito, haciendo juego con sus canas, portando la bolsa del agua milagrosa? \u00bfY aquel d\u00eda en que Tenorio el Viejo tuvo que arreglar el larguero que parti\u00f3 Luis Del Sol -\u00bfte he dicho algo, hijo, de este sietepulmones que naci\u00f3 b\u00e9tico por la gracia de Dios?- en un partido contra el Extremadura, que ya se hac\u00eda casi de noche y que termin\u00f3 con un resultado a favor de muchos goles? Eran tiempos en que, en los triunfos se quemaban tracas, que a m\u00e1s de uno lo dejaron sin dedos, se soltaban globos que se iban a las nubes, y humareda, no de bengalas, sino de c\u00f3mo herv\u00edan las palmas a comp\u00e1s y ese monocorde estribillo de Betiiii, eeeetiiiii, eeeetiiiii, que parec\u00eda ir y venir por los rincones del Villamar\u00edn, que lo mismo acompa\u00f1aba la salida de los jugadores que no paraba hasta terminar el primer tiempo, que tiempo quedaba, en el descanso, para ir mirando el simult\u00e1neo o, si se acercaba la hora, meterse entre pecho y espalda dos o tres perros calientes; o, ay, en aquella \u00e9poca que hab\u00eda que ir a Blanco Cerrillo, a\u00f1os de Segunda, porque all\u00ed, en una pizarra, se escrib\u00edan con tiza los resultados, cuando casi no se hab\u00eda inventado esto del transistor o hab\u00eda que aguardar a La Goleada para venirse arriba o abajo si las cosas no sal\u00edan como se hab\u00edan so\u00f1ado en el traquetear del tranv\u00eda con gente arracimada en la jardinera y casi cerquita del trole.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em><br \/>\n-\u00bfVes hijo ese zanquilargo de medias bajas y nervio alto que, cada vez que coge la pelota, el campo parece enteramente un manicomio? Fue uno, Rafael Gordillo, que aqu\u00ed se hizo \u00eddolo, que de aqu\u00ed se fue \u00eddolo y que aqu\u00ed volvi\u00f3\u00a0 porque de aqu\u00ed, sabes hijo, no se hab\u00eda ido nunca y que como Luis del Sol, siempre volv\u00eda porque llevaban ambos, y lo llevar\u00e1n mientras el cuerpo les haga sombra, ese orgullo b\u00e9tico de ida y vuelta hasta la vuelta para siempre; como tampoco se fueron nunca, aunque tambi\u00e9n lo pareciera, el gordito de San Jer\u00f3nimo o este\u00a0 extreme\u00f1o del Pol\u00edgono, y que volvi\u00f3 sin irse y que, mientras por ah\u00ed estuvo, tan lejos como en Italia, bien que le dec\u00eda a su hijo: \u201chijo, aqu\u00ed en Italia nos quieren,\u00a0 nos miman, aqu\u00ed casi nos adoran, pero no te olvides nunca, hijo, no te olvides nunca de nuestro Betis\u2026\u201d <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Eran tiempos aquellos, los que pasaron, que ahora se le iban y ven\u00edan, como flashes fotogr\u00e1ficos, por la memoria. De cuando los ol\u00e9s secos y cortos eran para una finta elegant\u00edsima llamada Joaqu\u00edn Sierra, \u201cQuino\u201d en las alineaciones y en las mejores p\u00e1ginas de la historia verdiblanca que, en la yerba fue poeta de los campos de f\u00fatbol que maravillaba desde que cog\u00eda el bal\u00f3n y que tu abuelo, hijo, que conoci\u00f3 a su padre, Juan Sierra, magn\u00edfico poeta, que ven\u00eda a decir que ya no era poeta sino el padre de Quino y, para que t\u00fa, hijo, sepas c\u00f3mo era Joaqu\u00edn Sierra, podr\u00eda decirte que sus fintas de cintura, con el bal\u00f3n en los pies part\u00edan a los contrarios desde el amago, y sus goles, sus goles eran de oro; y otra cosa m\u00e1s que lo define como el caballero que es: lo breaban a patadas y ni se coscaba, era como un ir a lo suyo que ya los que le admir\u00e1bamos sab\u00edamos que era as\u00ed y as\u00ed nos gustar\u00eda que fuesen todos los futbolistas del Betis; \u00a0y los \u00f3les arrastrados, de esquina a esquina de Heli\u00f3polis, iban para las \u201croscas\u201d y las \u201ctost\u00e1s\u201d que llegaban, seg\u00fan se hac\u00edan con la izquierda, desde Coria, firmadas por Rogelio Sosa.\u00a0 Y a ver qui\u00e9n puede explicar la \u201ctost\u00e1\u201d, cuando era m\u00e1s o menos as\u00ed:\u00a0 volver con el bal\u00f3n controlado, amparar la pelota, esperar al rival, ense\u00f1\u00e1rsela por un lado, hacer que picara el anzuelo del bal\u00f3n, y, en menos de un suspiro, donde el rival iba ya no hab\u00eda bal\u00f3n porque el de la zurda de caoba se la hab\u00eda cambiado de pierna y sal\u00eda del trance, torero trance porque su f\u00fatbol era tan de Heli\u00f3polis como de la Maestranza, para salir andando y sin mirar al suelo ni para ver si hab\u00eda crecido la yerba. Y que en un partido contra el Atl\u00e9tico de Madrid en el Metropolitano, all\u00e1 que se le ocurri\u00f3 hacerle la \u201ctost\u00e1\u201d a Griffa, un central colchonero que, dicho entre nosotros, pegaba m\u00e1s patadas que un cigarr\u00f3n dentro de una lata, y que all\u00e1 que trag\u00f3 el defensa, pegadito a la raya de banda, para irse a por el bal\u00f3n, ni verlo siquiera, y salir como el p\u00e1jaro loco, rastreando por la yerba hasta llegar al albero y, en ese viaje, preguntarle Rogelio \u201c\u00bfAd\u00f3nde vas Griffa?\u201d Y el mismo le contesto: \u201cA matarte\u201d. Afortunadamente no supo ni matarle porque, cuando iba a darle, ya no estaba. Ni el bal\u00f3n tampoco.<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>-\u00bfVes, hijo, ese gigant\u00f3n de poco pelo y mucho poder\u00edo? Ay, si hubieras visto a su padre, o aquel d\u00eda en que debut\u00f3 su padre\u2026 <\/em><em><strong><br \/>\n<\/strong><br \/>\nEra el hijo de Eusebio, aquel que jug\u00f3 de central en el 2-4 de Nervi\u00f3n y que, con la prima que le di\u00f3 Benito Villamar\u00edn, veinticinco mil pesetas, o dicho de otra forma, cinco mil duros, que era lo que antes de llegar a su Betis ganaba en un a\u00f1o.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Aquel 2-4, marcador simult\u00e1neo Dardo, que le dio la vuelta a todos los pron\u00f3sticos y que se cerr\u00f3 en fiesta grande en la ciudad y que todav\u00eda se recuerda cada vez que hay que subrayar c\u00f3mo fue aquello y que se ha ido transmitiendo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Segu\u00eda el partido, y la fiesta de aquel quince de mayo del noventa y cuatro, y toda la catarata de c\u00e1nticos, y toda la satisfacci\u00f3n verde, y el campo reventando en puros gritos, y t\u00fa, a mitad de camino entre el presente y aquel pasado, entre tu padre y tu hijo, ay, de abuelo a nieto, benditas cu\u00f1as de la misma madera, para acordarse, al tirar Aquino una falta, de aquel Pibe Calder\u00f3n \u00a0que callaba a la grada; o el batallar de Ca\u00f1as, o el de aquel Javier L\u00f3pez y su reolina que con dos goles, al alim\u00f3n con Carde\u00f1osa, puso en las vitrinas la primera Copa del Rey y que ese monta\u00f1\u00e9s ya sevillano apuntill\u00f3 al Mil\u00e1n en el mism\u00edsimo San Siro ; o \u00a0del f\u00fatbol por buler\u00edas de Antonio Ben\u00edtez, que si Antonio hubiese querido, pod\u00eda haber echado a muchos peloteros caros a los alba\u00f1iles; o aquel gol de caoba, \u00bfde qui\u00e9n si no de Rogelio?, en \u201cLos C\u00e1rmenes\u201d; aquel parad\u00f3n de Campillo en la misma tarde; aquellos tantos y tantos de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Esnaola; \u00bfte acuerdas Jos\u00e9 Ram\u00f3n, cuando llegaste a la Sevilla de los cuarenta y tantos grados al sol y que te quer\u00eda volver a tu tierra y que menos mal que te quedaste para ser, sin duda alguna, uno de los mejores porteros, por no decir el mejor, de toda la historia del Betis? Y t\u00fa recordabas a Gonz\u00e1lez, portero en los a\u00f1os cincuenta, de camiseta amarilla casi siempre; o las salidas de Otero; o las palomitas de Eugenio, que siempre llevaba vendadas las mu\u00f1ecas; o el bigotito de Am\u00e9rico, camiseta celeste, siempre meta suplente; \u00a0y qu\u00e9 contar de los zapatazos de Sobrado, el artillero de aquellos tiempos \u00bf Y Portu?, que fue el \u00fanico, si no me equivoco, que subi\u00f3 de Tercera a Primera con el mismo equipo, es decir, el Betis de su alma; y rebobinando recuerdos, espigando nostalgias, \u00bfqui\u00e9n fue m\u00e1s r\u00e1pido, Casta\u00f1os o Enrique Mor\u00e1n?; dicen que ha fichado don Benito uno de la Florentina que se llama Jonson que\u2026; \u00bf y aquel gol de Antonio Biosca, contra el Espa\u00f1ol que convirti\u00f3 el Beti-eti-eti en s\u00ed, s\u00ed, s\u00ed, nos vamos \u00a0a Madrid, con Rafa Iriondo contra los leones, \u00bfes que al Betis le daba miedo alguien? de San Mam\u00e9s\u2026<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Aquellos poquitos pero buenos que dec\u00eda Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez Naranjo. El hermano de Vicente Montiel poniendo en las redes de Esnaola la medalla de la Virgen del Roc\u00edo, Ben\u00edtez queri\u00e9ndose morir en un bal\u00f3n hacia atr\u00e1s con el desparpajo de su f\u00fatbol y t\u00fa, que mirabas arriba m\u00e1s que abajo, porque arriba, detr\u00e1s de las nubes, estaba quien estaba y la emoci\u00f3n, hijo, se me desparramaba hasta anegarme el alma en l\u00e1grimas.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Ay, aquella noche, hijo, de la Copa Grande, aquella madrugada de Sevilla, aquella tarde en la Plaza Nueva, aquel Pepe N\u00fa\u00f1ez, presidente, llevando tanto empaque como elegancia en los triunfos y en las derrotas que, desde el balc\u00f3n principal del Ayuntamiento, cuando todo era euforia, se acord\u00f3 de aquellos poquitos b\u00e9ticos que fueron a ver a su Betis jugando una de las eliminatorias coperas contra el Valladolid; \u00a0o el ascenso de Ferenc Szusza, el Tito Ferenc, que se nos ha muerto hace poco tiempo, que as\u00ed lo llamaban el T\u00edo Pepe y su Sobrino, Manolo M\u00e9ndez, Pepe da Rosa y Francisco Garc\u00eda Montes en su nacimiento y Juan Tribuna en los micr\u00f3fonos, o Le\u00f3n Lasa a hombros por el ascenso aquel d\u00eda del Granada en Heli\u00f3polis; otra vez las mismas banderas; como las de aquel\u00a0 d\u00eda contra el Jerez que se volv\u00eda a Primera en otro ascenso de clamor,- te hablo, hijo, de muchos m\u00e1s a\u00f1os de lo que yo quisiera que hubiesen pasado, aquel del cincuenta y siete-cincuenta y ocho-, y aquel documental, blanco y negro, casi tocando el sepia de aquel Betis-Jerez, ya los dos pies en el ascenso a Primera, que \u00edbamos a ver a los cines al alim\u00f3n con el No-Do en un Heli\u00f3polis llenito de pancartas, bandas de m\u00fasica de las pe\u00f1as, tambores y cornetas, humo de habanos, pictol\u00edn-caramelo-chicle, tabaco-rubio-americano, perritos calientes, los futbolistas llegando al campo, el runr\u00fan de c\u00f3mo saldr\u00eda la tarde, las incertidumbres, una tribuna de preferencia en que se conoc\u00eda a casi todo el mundo, viseraspals\u00f3, aquellos c\u00e1ntaros con dos ca\u00f1os trascalando el tap\u00f3n de corcho, que parec\u00edan de oro por reluciente, pregonando el agua, vamos a beber, y esos vasos de cristal, llevados en la cintura a modo de cartuchera para saciar la sed, esos altavoces dando las alineaciones y ese ya veremos que siempre es, porque as\u00ed tendr\u00e1 que ser, de incertidumbre sobre lo que pudiera pasar. Eran los tiempos donde las banderas de la clasificaci\u00f3n ondeaban al viento de Heli\u00f3polis, y por la Palmera se ve\u00eda venir la marcha verde\u2026<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em><br \/>\n-\u00bfVes hijo ese masajista de ch\u00e1ndal tan verde como su mismo coraz\u00f3n que se asoma por el banquillo? Todav\u00eda recuerdo, como si fuera ayer mismo, aquel primer ascenso que vivi\u00f3 su padre: Vicente, \u201cManos M\u00e1gicas\u201d le dec\u00edan. Un se\u00f1or de los pies a la cabeza, un profesional como la copa de un pino y una grandeza de esp\u00edritu que contagiaba a quienes tuvimos la oportunidad y la satisfacci\u00f3n de tratarle muchos a\u00f1os.<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Iban y segu\u00edan yendo y viniendo las a\u00f1oranzas, atr\u00e1s y adelante rememorando recuerdos y acariciando nostalgias. \u00a0Y segu\u00eda la fiesta. Y segu\u00eda el sano jolgorio de una gente que siente en verde, quiz\u00e1s, como t\u00fa, por bendita herencia de tus antepasados, que no tienen edad, como no la tienes t\u00fa, de almacenar muchos recuerdos, pero s\u00ed tienes a\u00f1os por delante para ir madurando, paladeando, sufriendo y gozando a este mismo Betis que siempre es igual y distinto, que se quiere o se odia aunque esto \u00faltimo sea de mentira, queri\u00e9ndolo siempre y odi\u00e1ndolo nunca, porque el jo\u00edo Betis naci\u00f3 as\u00ed, as\u00ed se cri\u00f3, as\u00ed fue creciendo y as\u00ed ser\u00e1 hasta la eternidad y f\u00edjate c\u00f3mo ser\u00e1, c\u00f3mo sigue siendo, que t\u00fa, chaval, que casi lo acabas de conocer, ya lo quieres como si lo conocieras desde siempre, que tambi\u00e9n es verdad que tu padre, y no digamos tu abuelo, te explicaba mil veces c\u00f3mo era el Betis y s\u00f3lo t\u00fa lo conseguir\u00e1s entender no m\u00e1s que por las cosas que este Betis hace, para bien o para regular, que nunca para mal, creyendo t\u00fa que te va a dar todo y no te da nada, o cuando parece que no te va a dar nada y resulta que te lo da todo. Y mira que entonces, cuando te cuento lo que te estoy contando, no pens\u00e1bamos m\u00e1s que en ir a verlo y, como un d\u00eda me dijo un b\u00e9tico, de esos que lo quieren tanto que nunca dejar\u00e1n de quererlo, que \u00e9l iba, y sigue yendo, y seguir\u00e1 siempre, \u00bfverdad que s\u00ed Jos\u00e9 Mar\u00eda Cabeza?, hasta que lo vea desde arriba, ni\u00f1o, que el cielo tiene que ser verde a la fuerza, que llegaba al campo como el que va a casa de un amigo y, si estaba bien, se alegraba, y se sigue alegrando, y, si estaba mal, pues all\u00ed que estaba \u00e9l, aunque fuese \u00e9l solo, para consolarlo y venir a decirle, como a un amigo, que no pasa nada, que ya vendr\u00e1n m\u00e1s partidos, y m\u00e1s d\u00edas luminosos y que, si no vienen, pues tampoco tiene uno por qu\u00e9 enfadarse.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Fue por esos a\u00f1os, de cuando el pizjuanazo, en los cincuenta y tantos, en que este Betis iba y ven\u00eda como pod\u00eda cuando, curiosamente, en la Maestranza debutaba un chaval de Camas que, entrando por la puerta de la sustituci\u00f3n en el cartel, form\u00f3 un alboroto que los que lo vieron no lo olvidaron y quienes no lo pudimos ver lo hemos siempre so\u00f1ado. Y de ah\u00ed surgi\u00f3, como un noviazgo, el Betis y Curro, tanto a la hora de jugar como si se toreara como a las de templar con el capote y la muleta para que Betis y Romero fueran las dos partes de un mismo sentimiento, porque hay como un lazo invisible que los ata y empareja; hay como un estilo y unas maneras que los hacen distintos a los dem\u00e1s y, al mismo tiempo, iguales a s\u00ed mismos. Son, que ni falta hace decirlo, Curro y el Betis. Uno ha llevado paseando el toreo puro y ha toreado ante cinco generaciones de aficionados; al otro lo avalan, ya, un siglo de historia y tanto igual de leyenda. Los dos han sabido, desde siempre, lo que es salir a hombros y por la puerta chica; lo que es estar en la cumbre y bajar a los s\u00f3tanos; lo que es volver toda Sevilla al rev\u00e9s y que toda Sevilla se le vuelva en puro grito. Dos im\u00e1genes, dos escenarios distintos: Maestranza y Heli\u00f3polis, para pasar del esc\u00e1ndalo a la apoteosis. En uno gargantas rotas, quej\u00edo hondo y almohadillas en la arena; en otro, todo un Betis en el suelo partido en dos. Y Sevilla sabe bien lo que dice: son las cosas de Curro y el Betis. Y a ambos se les esperaba siempre porque ambos siempre dieron margen a la esperanza.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y ya hijo, cuando se ha cumplido un siglo, pues resulta que viene a ser igual y uno sigue remachando recuerdos ya antiguos, ya a\u00f1ejos, ya vividos con tu abuelo, ay tu abuelo, hijo, que siguen, que se repiten por m\u00e1s que m\u00e1s a\u00f1os pasen y que cada cual cuenta a su manera, entre la realidad y el deseo que, para que veas si es complicado, en trat\u00e1ndose del Betis, que el deseo llega a hacerse realidad y, ser\u00e1 por el t\u00edtulo de Real que le concedi\u00f3 el Rey de Espa\u00f1a, la realidad se hace realeza import\u00e1ndole un comino que el deseo se quede en el camino. O que pase de largo, o que se quede de corto.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Todo lo dem\u00e1s, lo que te he ido contando, lo que se qued\u00f3 en el tintero, lo que me contaron y a\u00fan recuerdo, lo que imagin\u00e9 y sue\u00f1o, lo que se qued\u00f3 grabado a fuego o lo que se diluy\u00f3 en muchos, much\u00edsimos despertares, tambi\u00e9n se ha ido acumulando en la memoria, y siendo cosa del Betis, necesariamente tiene que ser inmemorial, porque siempre hizo f\u00e1cil lo dif\u00edcil y, a veces, rizando el rizo de su propia forma de entender el f\u00fatbol, hizo dif\u00edcil lo f\u00e1cil; lo mismo a hombros que entre almohadillas, bien por la puerta grande o tir\u00e1ndose de cabeza al callej\u00f3n.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Ya pas\u00f3 aquel tiempo como pasar\u00e1 el de ahora, y volver\u00e1n a seguir pasando ante un Betis que, despu\u00e9s de cien a\u00f1os, sigue siendo el mismo, que es como asegurarse la eternidad desde su propio nombre. Estar\u00e1, ni lo dudes, ni\u00f1o, arriba o abajo e, incluso, puede que hasta m\u00e1s abajo que arriba, pero siempre tendr\u00e1 algo que no tienen los dem\u00e1s, eso que llaman la capacidad de sorpresa, la sensaci\u00f3n de ir a su aire, que es al aire del propio Betis, pasito a pasito, avanzando o retrocediendo seg\u00fan soplen los vientos porque, en cien a\u00f1os, que ya son a\u00f1os, ha ido como ha ido, dando barquinazos o partidazos, dejando con la boca abierta a quien lo entendiera y no quedando indiferente a quien no lo conociera y capaz y capataz de ponerse el mundo por montera, cortar orejas y rabos o decir sin decir diciendo que-aqu\u00ed-no-hay-nada-que-hacer para que los b\u00e9ticos, nacidos y criados con el sino y el destino de un escudo y un sentimiento, se agarren al blas\u00f3n del manquepierda aunque se llegue tan alto y tan lejos, casi donde los vientos dan la vuelta, sin t\u00e9rminos medios. O todo, o nada. O triunfo y apoteosis, o derrota y barquinazo, o miel o hiel, o en las nubes o en los s\u00f3tanos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y hay, gracias a Dios, todav\u00eda, quien sabe del Betis mucho m\u00e1s que el Betis mismo porque en el campo del Patronato naci\u00f3, porque all\u00ed lo pari\u00f3 su madre, porque all\u00ed se cri\u00f3 y porque su padre, Tenorio el Viejo, le ense\u00f1\u00f3 el camino a seguir, la veredita verde cuaj\u00e1 de yerba para que Alberto Tenorio, su hijo, a los setenta y tantos y los muchos que le queden por cumplir, muleta en la izquierda como la llevan los buenos toreros, siga yendo y viniendo por su casa, que es el Betis, sufriendo y gozando con su Betis, almacenando y rememorando recuerdos y an\u00e9cdotas de su Betis, y porque el senequismo de su propio talante le hace venirse arriba cada vez que habla, porque se le iluminan los ojos cuando, desde la misma yerba, estando tan cargado de a\u00f1os, sigue enamorado de su Betis y hasta se le nublan los ojos en l\u00e1grimas cuando recuerda tanta vida vivida como la que Dios quiera que siga viviendo. Va por ti, Alberto Tenorio, estampa viva de un Betis inmortal. El que t\u00fa con tu presencia representas.<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/4433-de-padres-a-hijos-de-abuelos-a-nietos-una-pasion-llamada-betis\/nino-betis\/\" rel=\"attachment wp-att-36087\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-36087\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2013\/08\/nino-betis.jpg?resize=252%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"nino-betis\" width=\"252\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2013\/08\/nino-betis.jpg?w=252&amp;ssl=1 252w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2013\/08\/nino-betis.jpg?resize=184%2C220&amp;ssl=1 184w\" sizes=\"auto, (max-width: 252px) 100vw, 252px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Ram\u00edrez Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba (nacido en Constantina el 29 de Septiembre de 1948 y fallecido en Talavera de la Reina el 23 de Marzo de 2007) fue periodista. Trabaj\u00f3 en Radio Sevilla y los diarios Suroeste y ABC de Sevilla, del que lleg\u00f3 a ser director. Vinculado de siempre al f\u00fatbol y al mundo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":36087,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1,1176],"tags":[12767,1168],"class_list":["post-4433","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-portada","category-relatos-de-futbol","tag-manuel-fernandez-de-cordoba","tag-relatos-en-verdiblanco"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2013\/08\/nino-betis.jpg?fit=252%2C300&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1ij08-19v","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4433","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4433"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4433\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":95415,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4433\/revisions\/95415"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36087"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4433"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4433"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4433"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}