{"id":54109,"date":"2016-11-06T09:52:07","date_gmt":"2016-11-06T08:52:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=54109"},"modified":"2016-11-05T10:18:44","modified_gmt":"2016-11-05T09:18:44","slug":"quasida-la-muerte-betica-antonio-burgos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/quasida-la-muerte-betica-antonio-burgos\/","title":{"rendered":"Quasida de la muerte b\u00e9tica, de Antonio Burgos"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_54111\" aria-describedby=\"caption-attachment-54111\" style=\"width: 680px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2016\/11\/Quasida-de-la-muerta-b%C3%A9tica.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-54111 size-medium\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2016\/11\/Quasida-de-la-muerta-b%C3%A9tica.jpg?resize=680%2C480&#038;ssl=1\" alt=\"quasida-de-la-muerta-betica\" width=\"680\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2016\/11\/Quasida-de-la-muerta-b%C3%A9tica.jpg?resize=680%2C480&amp;ssl=1 680w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2016\/11\/Quasida-de-la-muerta-b%C3%A9tica.jpg?resize=220%2C155&amp;ssl=1 220w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2016\/11\/Quasida-de-la-muerta-b%C3%A9tica.jpg?resize=75%2C52&amp;ssl=1 75w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2016\/11\/Quasida-de-la-muerta-b%C3%A9tica.jpg?w=695&amp;ssl=1 695w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-54111\" class=\"wp-caption-text\">Escudo del Betis sobre una sepultura en el cementerio de Sevilla<\/figcaption><\/figure>\n<p>En la edici\u00f3n del diario deportivo Marca del 21 de octubre de 1973 podemos leer la siguiente noticia:<\/p>\n<p><em>\u00abSe aproxima el mes de los difuntos, y ante la visita de personas al cementerio como es habitual, el Ayuntamiento ha procedido a preparar dicho lugar. Ello ha promovido un curioso y extra\u00f1o caso. Los empleados del Ayuntamiento, al recorrer la necr\u00f3polis hispalense de San Fernando, han observado que en la calle San Salvador n\u00famero 115, donde descansan los restos mortales de don Rufino P\u00e9rez Campo, de cuarenta y dos a\u00f1os de edad, sobre la l\u00e1pida est\u00e1 grabado un escudo del Betis. Los empleados dieron cuenta al director, quien ha ordenado a los familiares del difunto que levanten la l\u00e1pida en el plazo m\u00e1ximo de 48 horas.<\/em><\/p>\n<p><em>El escudo del Betis ha sido grabado cumpliendo la \u00faltima voluntad del finado, que falleci\u00f3 a consecuencia de un infarto de miocardio cuando presenciaba el partido Betis-Celta de la temporada pasada, aunque la muerte se produjo meses despu\u00e9s. El se\u00f1or P\u00e9rez Campo era propietario del bar Parada, situado en la plaza de Heli\u00f3polis. El finado, que deja viuda y cinco hijos, hab\u00eda pedido a su familia que le pusiesen en la l\u00e1pida el escudo de \u00absu\u00bb Betis, voluntad que han cumplido, y por la que ahora han sido requeridos para que levanten la l\u00e1pida, que lleva colocada unos tres meses.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, el 30 de octubre, en el diario ABC el periodista Antonio Burgos escribi\u00f3 este relato sobre la curiosa pol\u00e9mica en clave de humor.<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Hubo en la temporada pasada un andaluz que encontr\u00f3 la muerte en la posici\u00f3n te\u00f3rica de una mala tarde del club de sus amores. Resulta que este andaluz era b\u00e9tico y que no muri\u00f3 ciertamente infestado en cuanto a honores p\u00f3stumos. Porque m\u00e1s que en la posteridad, el espa\u00f1ol piensa en su entierro como una forma de empezar a alcanzarla. Recuerdo que hasta Gerardo Diego tiene, muy a lo C\u00e9sar Vallejo, predicho c\u00f3mo quiere que sea el suyo: \u201cTodos los paraguas ir\u00e1n a mi entierro\u2026\u201d<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>No hay tampoco que olvidar toda nuestra historia llena de entierros famosos, literarios y pol\u00edticos, religiosos y civiles. En las v\u00edsperas en llamas de nuestra guerra civil, dos entierros, dos Espa\u00f1as, se cruzan cejijuntas por los senderos de la Historia, jalonados de chopos; los que vienen de enterrar al teniente Castillo, los que van a enterrar a Calvo Sotelo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Todo nuestro folklore musical y parte del que dejamos en Am\u00e9rica est\u00e1 llenos de coplillas octos\u00edlabas que comienzan\u2026 \u201cel d\u00eda que yo me muera\u201d\u2026 y que piden como \u00faltima voluntad balazos, varas de cinta negra, mechones de pelo, odio, amistad, hasta olvido. Porque aqu\u00ed se elige sitio y hora, rito y mito. Hay toda una teor\u00eda del entierro y la tumba, casi tan espa\u00f1ola como la liturgia laica de una tarde de toros. Los ricos aspiran a enterrarse como los pobres; los pobres, como los ricos, y para ello est\u00e1n pagando toda su vida los duros semanales de El Ocaso. Se compra el nicho familiar como quien invierte en el chalet de la sierra o en el apartamento de Benidorm. Algunos hasta arreglan con la agencia de viajes al m\u00e1s all\u00e1 los detalles del \u201cforfait\u201d para la eternidad: bien la sencillez, nada de misas de tres capas, un coche f\u00fanebre sin coronas; o bien la ampulosidad, el discurso necrol\u00f3gico en la Academia, los lacayos de librea, el arm\u00f3n de artiller\u00eda, el monumento en el mausoleo. Buena parte de la escultura espa\u00f1ola est\u00e1 en funci\u00f3n de la muerte; por eso es tan fr\u00eda y tr\u00e1gica de Benlliure a Vitorio Macho, de Avalos a Venancio Blanco. Cuando un espa\u00f1ol se encarga una cabeza empieza a oficiar el rito de su propia muerte; cuando quiere que un escultor haga el busto de su mujer, alguien piensa indefectiblemente que est\u00e1 pensando en asesinarla.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Pero los ritos de la muerte y la tumba se ofician con diversa fortuna. Mala ha sido ciertamente para don Rufino P\u00e9rez Campo, ese andaluz que en la temporada pasada muri\u00f3 de infarto de miocardio viendo un partido y a quien no dejan descansar eternamente bajo el escudo de su Betis de su alma.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Don Rufino era due\u00f1o de un bar en Sevilla, muy cerca del campo del Betis. Era b\u00e9tico, algo que va m\u00e1s all\u00e1 de la vida y de la muerte. Ser del Espa\u00f1ol o del Rayo Vallecano puede implicar determinadas connotaciones sociales, sentimentales, hasta folkl\u00f3ricas.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Ser colchonero, periquito o cul\u00e9 puede determinar una forma de ser y de sentir, unos usos sociales, la aceptaci\u00f3n de unos inexistentes c\u00f3digos morales. Pero ser b\u00e9tico, seg\u00fan los seguidores del club nos demuestran cada d\u00eda con sus hechos, va m\u00e1s all\u00e1 de todo eso: implica una cosmograf\u00eda, es sentirse inmerso en la filosof\u00eda del manquepierda, un vud\u00fa andaluz muy especial que rinde culto a la fatalidad y al \u00e9xito, a la esperanza y al des\u00e1nimo, a la persona y a la colectividad y al verde, muy especialmente al color verde. Inmerso en la sociolog\u00eda del manque pierda, nuestro don Rufino, como la cosa m\u00e1s natural del mundo, hab\u00eda dicho una y otra vez a su mujer, a sus amigos:<\/em><\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #008000\"><em>Cuando yo me muera me pon\u00e9is en la tumba el escudo del Betis<\/em><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Hay incluso razones antropol\u00f3gicas para creer que tras la formulaci\u00f3n de este deseo gritar\u00eda con voz entrecortada por la emoci\u00f3n:<\/em><\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #008000\"><em>\u00a1Ol\u00e9, mi Betis \u201cg\u00fceno\u201d\u2026\u00a1<\/em><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Producida su muerte a ra\u00edz de un desdichado Betis-Celta, en el que los visitantes obtuvieron lo que llaman los cronistas un valioso positivo, su viuda, cumpliendo la \u00faltima voluntad, encarg\u00f3 al marmolista que esculpiera en la l\u00e1pida el m\u00e1gico tri\u00e1ngulo de las trece barras blanquiverdes, con la dos bes entrelazadas y rematadas por la corona de Don Alfonso XIII.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>En el cementerio de Sevilla, municipal y cat\u00f3lico, ha habido, pues, durante tres meses, una tumba rematada por una cruz y un escudo del Real Betis Balompi\u00e9. A nadie le ha extra\u00f1ado. Si sacan de pila a muchos ni\u00f1os vestidos de jugadores del Betis, \u00bfpor qu\u00e9 a don Rufino no le pod\u00edan poner el escudo en la tumba? Si muchos reci\u00e9n casados llevan en el ajuar s\u00e1banas blanquiverdes, manteler\u00edas blanquiverdes, toallas blanquiverdes, \u00bfpor qu\u00e9 don Rufino no pod\u00eda decorar a su gusto su \u00faltima morada? Porque el ser b\u00e9tico comienza en el bautizo seguido de inscripci\u00f3n como socio infantil y puede que no acabe con la muerte, como le est\u00e1 ocurriendo a nuestro hombre.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Porque en Espa\u00f1a todav\u00eda, el reglamento es el reglamento. De nada vale que haya leyes b\u00e9ticas si los reglamentos son sevillistas. O poco menos. Porque los reglamentos, en general, y los de los cementerios, en particular, no suelen ser precisamente liberales y flexibles. Ser\u00eda pedir demasiado a algo que depende de nuestros ordenancistas ayuntamientos. Y el reglamento del cementerio de Sevilla no parte peras con nadie en este sentido. Admite a toda la gitaner\u00eda de la Alameda para llevar a la tumba a Joselito el Gallo, con tal de que entre en bronce y de la mano de Benlliure; admitir\u00e1 en su d\u00eda una escultura del bailar\u00edn Antonio eternizado en \u201cEl sombrero de tres picos\u201d, como admite el m\u00e1rmol rom\u00e1ntico para dar tierra a la Avellaneda. Pero no admite el escudo del Betis.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><em>Y, claro, la gente no se acaba de creer que un reglamento que permite esa especie de falla valenciana en bronce que es el mausoleo de Joselito el Gallo, proh\u00edba un simple escudo grabado en una l\u00e1pida. Y como los espa\u00f1oles tenemos tanto respeto para las \u00faltimas voluntades como malicia para adivinar las intenciones del legislador, ya han encontrado en Sevilla la raz\u00f3n de que no pueda ser cumplido el deseo de don Rufino:<\/em><\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #008000\"><em>No, lo que pasa es que el director del cementerio es sevillista\u2026<\/em><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la edici\u00f3n del diario deportivo Marca del 21 de octubre de 1973 podemos leer la siguiente noticia: \u00abSe aproxima el mes de los difuntos, y ante la visita de personas al cementerio como es habitual, el Ayuntamiento ha procedido a preparar dicho lugar. Ello ha promovido un curioso y extra\u00f1o caso. 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