{"id":62123,"date":"2017-11-05T09:44:25","date_gmt":"2017-11-05T08:44:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=62123"},"modified":"2017-11-04T09:50:44","modified_gmt":"2017-11-04T08:50:44","slug":"hombre-devoro-zapato-viendo-partido-futbol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/hombre-devoro-zapato-viendo-partido-futbol\/","title":{"rendered":"El hombre que devor\u00f3 un zapato viendo un partido de f\u00fatbol"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2017\/11\/Cuartillas.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-62124\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2017\/11\/Cuartillas.jpg?resize=680%2C194&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2017\/11\/Cuartillas.jpg?resize=680%2C194&amp;ssl=1 680w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2017\/11\/Cuartillas.jpg?resize=220%2C63&amp;ssl=1 220w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2017\/11\/Cuartillas.jpg?resize=768%2C219&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2017\/11\/Cuartillas.jpg?w=942&amp;ssl=1 942w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Traemos hoy a los relatos de f\u00fatbol que publicamos los domingos uno publicado en el diario deportivo bilba\u00edno Excelsius el 2 de julio de 1936, firmado por Eulogio de Aldecoa y que, en clave humor\u00edstica, relata lo sucedido en un partido de la local bilba\u00edna entre el Santuchu y el Guecho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Nadie se ofenda si tenemos la sinceridad de publicar que el f\u00fatbol es un espect\u00e1culo al aire libre que no se adapta a todos los temperamentos. Un partido eliminatorio entre equipos de modesta categor\u00eda brinda lecciones provechosas a los psic\u00f3logos y neur\u00f3patas.<\/em><\/p>\n<p><em>A todas las Sociedades dedicadas al cultivo del balompi\u00e9 sugerimos una proposici\u00f3n interesante. Colocar en la parte superior de las taquillas este letrerito: \u201cSe proh\u00edbe la entrada al campo de las personas afectadas por enfermedades nerviosas\u201d. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00edan los espectadores sensatos y pac\u00edficos presenciar los encuentros futbol\u00edsticos sin molestias de ning\u00fan g\u00e9nero. Distrae m\u00e1s ver a un hincha gesticulando como un epil\u00e9ptico que a un jugador enemigo metiendo el bal\u00f3n en la red.<\/em><\/p>\n<p><em>Tampoco ser\u00eda desacertado abolir eso de \u201cGeneral\u201d, \u201cPreferencia\u201d, \u201cGradas\u201d, \u201cPalcos\u201d, y otras denominaciones comunes. Ser\u00eda m\u00e1s pr\u00e1ctico y consolador distinguir las entradas seg\u00fan el car\u00e1cter y disposici\u00f3n del p\u00fablico, habilitando localidades especiales y aisladas. Por ejemplo: \u201cPara silbar solamente\u201d. \u201cPara silbar y pronunciar palabras re\u00f1idas con el respeto y educaci\u00f3n deportivas\u201d. \u201cPara molestar al \u00e1rbitro, a los jugadores y al pr\u00f3jimo\u201d. \u201cReservado a las personas serias y formales\u201d, etc, subiendo la tarifa de precios de las localidades cuanto mayor sea la concesi\u00f3n de libertad de vocabulario malsonante y gestos de mam\u00edferos unguiculados.<\/em><\/p>\n<p><em>Enfrente tenemos el campo del Santuchu. Detr\u00e1s, unos terrenos de labranza colosalmente custodiados por su due\u00f1o y se\u00f1or, armado de una vara flexible. A la derecha una porter\u00eda o goal. A la izquierda, sentados sobre un declive tapizado de hierba, hay un matrimonio con una ni\u00f1a de unos cuatro a\u00f1os, atareado en desatar un voluminoso paquete con manchas de grasa sobre la superficie del envoltorio. En el campo se libraba a la saz\u00f3n una rabiosa batalla entre el Santuchu y el Guecho.<\/em><\/p>\n<p><em>Aprovechando un fault, una solemne patada a los tobillos como para hacer una visita de urgencia a un gabinete ortop\u00e9dico, giramos la cabeza a la izquierda y lanzamos una mirada oblicua y amorosa al paquetito de marras objeto de nuestra obsesi\u00f3n y causa manifiesta de nuestra intranquilidad y desvelos. Conten\u00eda algo serio, que soliviantaba la apacibilidad del est\u00f3mago m\u00e1s ecl\u00e9ctico. Descansando sobre una otana, cortada por el centro, entre dos tapas de c\u00edrculo desmesurado, como para celebrar una corrida de toros, yac\u00edan unas valientes tajadas de merluza frita cuidadosamente enfiladas. Encima de las tajadas, rodajas de pimientos fritos con el hocico puntiagudo y agresivo. Sobre los pimientos fritos dorm\u00eda la siesta una brillante fila de tajadas de ternera albardada. \u00a1La pila de Volta en charcuter\u00eda! Los amenos alrededores estaban magn\u00edficamente adornados con fruta de variado g\u00e9nero.<\/em><\/p>\n<p><em>Ascend\u00eda un tufillo provocador y apetitoso, que enervaba los sentidos hasta la inconsciencia. A\u00f1or\u00e1bamos el chacol\u00ed sencillo, henchido de aromas campestres y rodeado de paisaje buc\u00f3lico, para una saturaci\u00f3n de vitaminas a base de cazueladas, hasta el vil hartazgo con propensi\u00f3n al artritismo. La nena, quej\u00e1ndose con moh\u00edn pamplinoso, se descalz\u00f3 y coloc\u00f3 sus blancos zapatitos en las proximidades del escenario de la horrenda merienda, porque martirizaban sus pies diminutos. El feliz marido, dominado por un sue\u00f1o devorador, no apartaba la vista del campo. Instintivamente alargaba la mano izquierda, la sumerg\u00eda en el paquete, agarraba una tajada y se la llevaba a la boca. Adquiri\u00f3 tal confianza practicando este h\u00e1bito gastron\u00f3mico, que en una ocasi\u00f3n, precisamente en el instante en que se produc\u00eda un barullo cerca de la porter\u00eda del Santuchu, tante\u00f3 en falso y sufri\u00f3 una lamentable equivocaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Divisamos que un objeto blanco, el zapato de la ni\u00f1a, se agitaba en su boca, por la cual iba introduci\u00e9ndose poco a poco con suaves estremecimientos de voluptuosidad. Absorta su atenci\u00f3n en las fases del partido de balompi\u00e9, deglut\u00eda y masticaba el calzado como si fuera queso de bola aut\u00e9ntico. En aquel momento nos hubiera complacido admirar la expresi\u00f3n enternecida de los seres sometidos a un asc\u00e9tico r\u00e9gimen de alimentaci\u00f3n por el sistema del doctor Vander. All\u00ed no hubo escamoteos de barraca ni trucos de prestidigitaci\u00f3n. El hombre de la merienda engull\u00eda suela aut\u00e9ntica con la sonrisa pintada en los ojos.<\/em><\/p>\n<p><em>Faltaban escasamente dos mil\u00edmetros para que el tac\u00f3n del zapato se internara cautelosamente en los dominios de la boca\u2026Ya tomaba contacto con los labios glotones\u2026Ya pasaba bajo el arco de los dientes amenazadores\u2026Lleg\u00f3, por fin, al departamento de trituraci\u00f3n\u2026Cuando los molares ejecutaron su misi\u00f3n, el tac\u00f3n machacado aguard\u00f3 bajo la b\u00f3veda bucal, esperando abriesen las puertas del plano inclinado que conduce directamente al est\u00f3mago.<\/em><\/p>\n<p><em>Un nuevo tanto maravillosamente realizado por el Guecho, una contracci\u00f3n nerviosa experimentada por el hombre extraordinario, acompa\u00f1ada de un \u201c!gl\u00f3!\u201d clar\u00edsimo, y el zapato rod\u00f3 por el tobog\u00e1n a los calientes abismos estomacales, donde probablemente estar\u00e1 buscando a su compa\u00f1ero.<\/em><\/p>\n<p><em>No volveremos a hollar un campo de f\u00fatbol. Estas escenas gastron\u00f3micas excitan el apetito de tal manera, que perturban la placidez de la econom\u00eda dom\u00e9stica.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: Eulogio de Aldecoa en Excelsius 2 de julio de 1936<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traemos hoy a los relatos de f\u00fatbol que publicamos los domingos uno publicado en el diario deportivo bilba\u00edno Excelsius el 2 de julio de 1936, firmado por Eulogio de Aldecoa y que, en clave humor\u00edstica, relata lo sucedido en un partido de la local bilba\u00edna entre el Santuchu y el Guecho. &nbsp; Nadie se ofenda&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":62124,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1,1176],"tags":[16489],"class_list":["post-62123","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-portada","category-relatos-de-futbol","tag-eulogio-de-aldecoa"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2017\/11\/Cuartillas.jpg?fit=942%2C269&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1ij08-g9Z","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62123"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62123\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62124"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}