{"id":68148,"date":"2019-03-31T09:22:02","date_gmt":"2019-03-31T07:22:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=68148"},"modified":"2019-03-31T09:40:53","modified_gmt":"2019-03-31T07:40:53","slug":"el-hincha-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/el-hincha-2\/","title":{"rendered":"El hincha"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2019\/03\/El-hincha.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-68149 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2019\/03\/El-hincha.jpg?resize=680%2C497&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"497\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2019\/03\/El-hincha.jpg?resize=680%2C497&amp;ssl=1 680w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2019\/03\/El-hincha.jpg?resize=220%2C161&amp;ssl=1 220w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2019\/03\/El-hincha.jpg?resize=768%2C561&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2019\/03\/El-hincha.jpg?w=943&amp;ssl=1 943w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Traemos hoy un texto de enero de 1948 publicado en la revista deportiva Trofeo y en el que se glosa y ensalza la figura del hincha, ese apasionado seguidor de un club de f\u00fatbol que disfruta de forma intensa los \u00e9xitos de su club y que sufre de forma resignada tambi\u00e9n sus fracasos.<\/p>\n<p>El contexto en el que se entiende el art\u00edculo est\u00e1 en el permiso que la Delegaci\u00f3n Nacional de Deportes concedi\u00f3 en 1947 para que las directivas de los clubs de f\u00fatbol pudieran volver a ser elegidas por las juntas generales de socios, tal y como hab\u00eda sido desde el principio de la vida asociativa de los clubs. La normativa impuesta por el r\u00e9gimen franquista en sus comienzos cercen\u00f3 esta posibilidad, de forma que los dirigentes de los clubs eran nombrados por las Federaci\u00f3n que a su vez era nombrada por la Delegaci\u00f3n Nacional de Deportes.<\/p>\n<p>Esta liberalizaci\u00f3n obviamente no fue completa, dado que los directivos elegidos ten\u00edan que ser confirmados a posteriori por el ente federativo, con el fin de evitar la entrada en los organismos rectores de los clubs\u00a0 de personas no bien vistas por el r\u00e9gimen, pero ciertamente fue un avance respecto a la situaci\u00f3n anterior.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Esta es la fuerza absoluta del f\u00fatbol. Expresi\u00f3n genuina que se convierte en amo, en motivo, en argumento, en causa, en efecto. Malabarista que juega al sube y baja con las finanzas, que domingo tras domingo mantiene pendientes de su entusiasmo y de su fidelidad. Genio y Juez. Opini\u00f3n y fallo. Todo reunido en seis letras. HINCHA. Para el jugador febril preocupaci\u00f3n. Para el dirigente alerta constante. Faro que orienta. Pe\u00f1asco que hunde. Escal\u00f3n de una altura que consagra o de una profundidad que concluye. Individualmente, ferviente admirador o apasionado defensor.<\/em><\/p>\n<p><em>Fiel porque se convierte en creyente que, cumpliendo con su \u201cmisa dominical\u201d, ofrece su esp\u00edritu y su alma con esa comuni\u00f3n con los colores que los once defienden en el recuadro que es su altar donde entrega su pasi\u00f3n, de tal forma que vive el fragor del partido, en el pase cortado, en el tiro desviado, en el remate de cabeza, en el regate que va dejando contrarios al margen del pelot\u00f3n, en todo va entregando \u00e9l un pedazo de s\u00ed mismo, pateando, empujando y casi regateando como lo hacen en el campo. Por ello es por lo que el GOL, ese GOL que se produce, provoca una explosi\u00f3n que abre los estadios. En el desahogo de una fatigosa contenci\u00f3n de los sentidos que se desintoxican y que provocan luego ese cansancio inexplicable de los domingos a la noche.<\/em><\/p>\n<p><em>Es el HINCHA. Es el que a la ma\u00f1ana habla de f\u00fatbol, a la tarde de f\u00fatbol y a la noche de f\u00fatbol. Es el que espera el Domingo desde el Domingo mismo. Es el que quiere leer el partido despu\u00e9s que lo vio, en su insatisfecho af\u00e1n de f\u00fatbol. Es el que el s\u00e1bado sue\u00f1a. Es el que, en la cama, est\u00e1 nervioso, tiembla en el segundo antes de que el \u00e1rbitro d\u00e9 la pitada inicial. Es el que se enoja con la mujer, con los hijos, con su \u201c\u00edntimo\u201d, si perdi\u00f3 su cuadro. Es el que r\u00ede y llora. El que se mofa y aguanta. El que se moja si llueve. Es el que no sabe de incomodidades, ni de sacrificios. El que sigue al equipo. Generalmente y desde el punto de vista individual, heroico y simp\u00e1tico. Pero la HINCHADA, eso es ya harina de otro costal. \u00a1Caramba con la HINCHADA\u00a1<\/em><\/p>\n<p><em>Legi\u00f3n que en masa aprieta en el tabl\u00f3n o en el cemento, en la tierra endurecida o enfangada, al conjuro de un buen chut, de una falta, o de un fallo; se revela en sus manifestaciones como un torrente que arrastra, como un volc\u00e1n que aniquila. Fren\u00e9tica y entusiasta en la exteriorizaci\u00f3n de sus alegr\u00edas. Despiadada y hasta cruel en la demostraci\u00f3n de su desagrado. An\u00f3nima y confundida entre esa parda sombra que linda con el verde del campo. Esa es la HINCHADA. Pero\u2026siempre fiel. Siempre en caravana. Siempre rindiendo culto en holocausto a su club, al f\u00fatbol en sus consecuencias. Unas m\u00e1s numerosas, otras menos. Unas m\u00e1s entusiastas, otras menos. Pero todas brindando el homenaje de sus afectos, haciendo del pro y el contra el argumento que los hace actores en las jornadas deportivas semanales llevadas a cabo en todos los campos de f\u00fatbol espa\u00f1oles. Acreedoras todas ellas a m\u00e1s comodidades de las que se les da y a m\u00e1s beligerancia y cotizaci\u00f3n en sus algunas veces justas peticiones, y m\u00e1s a\u00fan a o\u00edrselas como afortunadamente va a ocurrir si, por fin, \u00a0los clubs se deciden a llevar a la pr\u00e1ctica y cumplimentar las nuevas normas dadas por la Federaci\u00f3n Espa\u00f1ola de F\u00fatbol para la celebraci\u00f3n de juntas generales y elecci\u00f3n de las directivas por los propios clubs, laguna que bien se ha dejado esperar y que por fin los regidores de nuestro deporte favorito han conseguido reglamentar, siquiera no es m\u00e1s que para premiar en parte a su HINCHADA en el continuado sacrificio de ingratas tardes en las que desde la entrada hasta la salida del campo de f\u00fatbol, todo ha sido esfuerzo.<\/em><\/p>\n<p><em>Con ello ganamos todos. Porque todos somos HINCHAS. Con cuello duro o sin corbata. Callando o gritando. Conteniendo el gol o atronando GOL. Todo es cuesti\u00f3n de lugar. En el palco el batir de mano que el \u201cotro yo\u201d\u2014como dice Casildo Os\u00e9s\u2014vocifera fren\u00e9ticamente. En las tribunas saliendo como se siente, con todo el alma, enronqueciendo las gargantas. Somos todos HINCHAS. Es cuesti\u00f3n de lugar o de tiempo para parecerlo m\u00e1s o menos. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traemos hoy un texto de enero de 1948 publicado en la revista deportiva Trofeo y en el que se glosa y ensalza la figura del hincha, ese apasionado seguidor de un club de f\u00fatbol que disfruta de forma intensa los \u00e9xitos de su club y que sufre de forma resignada tambi\u00e9n sus fracasos. 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