{"id":87038,"date":"2022-12-11T10:33:00","date_gmt":"2022-12-11T09:33:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/?p=87038"},"modified":"2022-12-08T10:58:19","modified_gmt":"2022-12-08T09:58:19","slug":"locos-por-el-futbol-de-manuel-leguineche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/locos-por-el-futbol-de-manuel-leguineche\/","title":{"rendered":"Locos por el f\u00fatbol, de Manu Leguineche"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"700\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2022\/12\/USA-1994.jpg?resize=700%2C700&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-87039\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2022\/12\/USA-1994.jpg?resize=700%2C700&amp;ssl=1 700w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2022\/12\/USA-1994.jpg?resize=600%2C600&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2022\/12\/USA-1994.jpg?resize=220%2C220&amp;ssl=1 220w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2022\/12\/USA-1994.jpg?resize=768%2C768&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2022\/12\/USA-1994.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.manquepierda.com\/historiarealbetis\/files\/2022\/12\/USA-1994.jpg?w=960&amp;ssl=1 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n<p>El Campeonato Mundial de F\u00fatbol de 1994, celebrado en los Estados Unidos, fue el primero en jugarse en un pa\u00eds en el que la tradici\u00f3n futbol\u00edstica no era el deporte imperante. A pesar de ello la pasi\u00f3n y el seguimiento que tuvo fue masivo, aprovechando las retransmisiones televisivas que llevaron el espect\u00e1culo a todos los confines del orbe mundial. Y en el propio pa\u00eds fue todo un \u00e9xito con una asistencia media de 69 mil espectadores por partido, uno de los m\u00e1s altos de la historia del Campeonato.&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre este asunto, y otras materias relacionadas con el evento mundialista, reflexiona el periodista Manu Leguineche en este art\u00edculo publicado en Diario 16&nbsp; el 17 de junio de 1994, el d\u00eda en que se inauguraba el Campeonato&nbsp; con un Alemania-Bolivia.<\/p>\n<p><em>Cuando Vujadin Boskov dijo que \u201cel f\u00fatbol es el f\u00fatbol\u201d lleg\u00f3 hasta donde pod\u00eda. Pero est\u00e1 claro que el f\u00fatbol es algo m\u00e1s que un deporte comercial. Es una pasi\u00f3n, una identificaci\u00f3n, una v\u00e1lvula de escape, comedia, pero sobre todo drama, pol\u00edtica y mercadotecnia, negocio o ruina, bolsa de valores para jugadores de nota, una emoci\u00f3n coral, un suced\u00e1neo de la religi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Alguien dijo que los ingleses inventaron el f\u00fatbol para mantener a los mineros lejos de las calles, o sea que no fue una idea de Franco para anestesiar al pueblo. Ha llegado la hora de la catarsis, el Mundial. Y por primera vez se celebra en un pa\u00eds sin tradici\u00f3n futbol\u00edstica.<\/em><\/p>\n<p><em>A pesar de los esfuerzos del secretario de Estado, Kissinger, de origen alem\u00e1n, el balompi\u00e9 no ha penetrado en el alma deportiva de los yanquis ni, lo que es m\u00e1s importante, en su inmenso mercado. Jugar con los pies y con la cabeza (a Zarra le llamaron \u201cla mejor cabeza de Europa despu\u00e9s de la de Churchill\u201d) les parece a los norteamericanos un capricho de ingleses exc\u00e9ntricos.<\/em><\/p>\n<p><em>El 56 por ciento de los estadounidenses dejar\u00e1 de lado el Mundial, porque esa jungla de jugadores en pantal\u00f3n corto con un se\u00f1or vestido de negro y un silbato en la boca, que tan bien nos describi\u00f3 Fern\u00e1ndez Fl\u00f3rez, les parece tan impenetrable como a nosotros el cricket de los brit\u00e1nicos. Y sin embargo, mientras las instituciones tradicionales, la familia o la religi\u00f3n pierden intensidad como aglutinador social, el f\u00fatbol llena los huecos.<\/em><\/p>\n<p><em>El f\u00fatbol va a m\u00e1s en todo el mundo. El USA\u00b494 re\u00fane todas las condiciones para el gran acontecimiento: se celebra cada cuatro a\u00f1os (una larga espera), interviene la televisi\u00f3n, se pone algo de patria en la competici\u00f3n, se descubren nuevos h\u00e9roes o se consagran los ya conocidos, los Baggio, el argentino Caniggia, el colombiano Asprilla o los brasile\u00f1os Bebeto y Romario. La atm\u00f3sfera es el\u00e9ctrica. \u201cCrazy about football\u201d, escriben los norteamericanos.<\/em><\/p>\n<p><em>Dos mil millones de personas pegadas al televisor para seguir las evoluciones de 24 equipos nacionales que han superado las m\u00e1s duras pruebas. El f\u00fatbol es el espect\u00e1culo m\u00e1s televisado del mundo. 16.500 horas de retransmisiones para audiencias en 150 pa\u00edses. La \u201cSoccerfest\u201d, la fiesta del f\u00fatbol, invade un escenario que no es el suyo. Los futboleros norteamericanos aprovechar\u00e1n el Mundial para un nuevo intento de lanzamiento del juego europeo, para convertirlo en espect\u00e1culo electr\u00f3nico y en una nueva fiesta del consumo con rituales y s\u00edmbolos desconocidos.<\/em><\/p>\n<p><em>El otro d\u00eda un ciudadano de Nueva York confesaba que el f\u00fatbol es un deporte que no comprende: \u201cS\u00e9 muy poco de \u00e9l, tan s\u00f3lo lo conozco a trav\u00e9s de esas broncas monumentales que estallan en los campos de f\u00fatbol europeos durante los partidos. Es una violencia que no me explico\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>En Estados Unidos la violencia est\u00e1 en casi todas las partes salvo en los campos de juego.<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;Se han celebrado 491 partidos entre a43 naciones para dar con los elegidos de la gloria mundialista. Han quedado en la cuneta selecciones tan brillantes como la de Inglaterra, que gan\u00f3 el Mundial de 1966, Francia o Dinamarca. Esta criba hace a\u00fan m\u00e1s apasionante el Mundial.<\/em><\/p>\n<p><em>El semanario \u201cTime\u201d divid\u00eda el campeonato de Estados Unidos entre cenicientas, retadores o pr\u00edncipes de la corona. Sit\u00faa a Espa\u00f1a entre estos \u00faltimos y se maravilla que un jugador de la selecci\u00f3n nacional gane tres veces el sueldo del presidente del gobierno Felipe Gonz\u00e1lez.<\/em><\/p>\n<p><em>No hay por estas fechas del Mundial peor fastidio que no ser hincha de f\u00fatbol. La influencia, la presencia del bal\u00f3n redondo es tan impresionante que resulta misi\u00f3n casi imposible escapar de esa realidad. El f\u00fatbol como pasi\u00f3n humana, y como cuesti\u00f3n de Estado; vivir\u00e1n por televisi\u00f3n los azares de su equipo, y si \u00e9ste gana abandonar\u00e1n la intimidad del hogar para lanzarse a las calles con banderas y gritos: todos locos por el f\u00fatbol. &nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Campeonato Mundial de F\u00fatbol de 1994, celebrado en los Estados Unidos, fue el primero en jugarse en un pa\u00eds en el que la tradici\u00f3n futbol\u00edstica no era el deporte imperante. 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