Carta pidiendo respeto para la historia, fama y prestigio del Betis. 1951.

Terminamos hoy la serie de cartas que hemos visto en los tres domingos precedentes relativas a la crisis social que atravesó la entidad a consecuencia del fracaso en la liguilla de ascenso a Segunda División disputada entre mayo y julio de 1951.
Lo hacemos con esta otra misiva publicada en el diario SEVILLA a cargo de Alfonso Cárdenas, que venía a pedir, como se dice en el encabezamiento de la publicación, «respeto al historial, fama y prestigio del Betis».
En ella desarrolla una sentida reivindicación de la historia bética, aludiendo a la conquista del título de Liga en 1935, y pidiendo amor por el Club y respeto a éste.
Acogiéndose a su derecho de exponer su punto de vista sobre “el caso Betis” y al ofrecimiento hecho para publicar las cartas que se nos envíen, don Alfonso Cárdenas nos ha remitido la siguiente, cuyo texto íntegro dice:
Señor redactor deportivo del diario SEVILLA:
Muy señor mío:
Sirva de preámbulo a estas líneas una aclaración: ni quito ni pongo presidente—y perdóneseme el plagio—pero ayudo en la medida de mis fuerzas, ahora y siempre, a la afición bética, sana y desapasionada, enemiga de polémicas inútiles, que a nada conducen sino es al desprestigio de nuestro Club y a que se nos tome a los béticos “por el pito del sereno”.
¡Qué contentos estarán a estas horas “los de la acera de enfrente”, los enemigos de los colores blanquiverdes, los que aún no nos han perdonado el haber sido campeones de Liga en 1935 tan brillantemente¡…
Un poquito de formalidad, de amor al Club, de serenidad y sensatez, de sevillanismo y de respeto es lo que se impone. Si no de respeto a lo que ahora somos—que bien poca cosa es—por lo menos de respeto a lo que hemos sido y a lo que pretendemos volver a ser, a nuestro historial, a la aureola de fama y prestigio que aún conserva, como reliquia imperecedera, el nombre del Real Betis Balompié.
¿Que don Pascual Aparicio no ha cumplido a satisfacción de todos? Perfectamente cierto. Y tal vez ni él mismo se halle satisfecho; más no debe ello ser motivo para que un apasionado grupo pida poco menos que la cabeza de don Pascual. Además, ¿por qué no elevaron los “setenta y tantos” ese grito angustioso y desesperado en otro momento, en vez de aguardar a que sobreviniera el que consideran un derrumbamiento definitivo y total de las aspiraciones y ambiciones blanquiverdes?
Y si hubiéramos ascendido a Segunda División, ¿cuál habría sido la reacción de estos detractores de don Pascual? ¡Qué fácil resulta transformar en leña el tronco derribado por los vendavales del infortunio y la desgracia¡
En honor a la verdad, hagamos una afirmación rotunda y desapasionada que nos alcance a todos por igual: los sevillanos somos unos malos aficionados al fútbol. No sabemos perder; carecemos de la capacidad deportiva que tan necesaria es para encajar caballerosamente los golpes de la adversidad…o de la escasez de méritos y suficiencia.
Y, por lo que respecta a “los otros”, a los defensores de don Pascual, bien poco he de decir. Algo sí, desde luego: que aquieten sus impulsos partidistas o que, si se dejan llevar por ellos, no le larguen “el mochuelo” a otra víctima propiciatoria—Patricio–que puede muy bien resultar perjudicada por los argumentos a que innecesariamente recurren en descargo del defendido.
El señor Aparicio es ya mayorcito para cuidarse de sí mismo y para rebatir de manera convincente las acusaciones de cualquier sector. Si es incierto lo que de él se dice, que dé fe de vida y ponga los puntos sobre las íes. Que ésa, y no otra, es su obligación, pues el dar la callada por respuesta significaría el otorgamiento de la razón al grupo que lo combate.
Creo que en estas breves líneas queda condensado el sentir de la mayoría bética. No hace falta recurrir a ningún Instituto Gallup para llegar a la conclusión determinativa de nuestro verdadero sentir, gratitud hacia cuantos sirven al Betis y al deporte, y repulsa contra quienes pretender desmembrar y desarticular, guiados por fines ambiciosos, la unidad indestructible de los que continuamos agrupados firmemente, en Tercera División o en categoría regional, bajo los colores del Real Betis Balompié.
Atentamente le saluda,
Alfonso Cárdenas Py

Alfonso, eternamente agradecido por acercarnos la historia noble de nuestro Betis. Gracias
A vosotros por leerla y apreciarla