El nombre del día. Carlos Alinho. 1976.

Carlos Alinho fue un defensa internacional portugués que el Betis fichó en el mes de junio de 1976. 50 años se cumplen en estos días, y por ello vamos a recordar las circunstancias de su fichaje.
En el verano de 1975 Alinho estuvo a punto de ser contratado por el Atlético de Madrid, pero fue rechazado en el reconocimiento médico al detectársele en la pierna unos clavos producto de una operación quirúrgica anterior. Por eso en el Betis fue sometido a un extenso reconocimiento médico que certificó su aptitud.
Que el Betis certificase su aptitud y que el Atlético lo rechazara el año anterior es el tema del artículo periodístico que se publicó en el diario deportivo Marca el 26 de junio de 1976, donde se explicaba el caso de la rigurosidad con la que el servicio médico rojiblanco actuaba desde el desgraciado caso de Martínez, el futbolista bético traspasado en 1964 el Atlético, y que cayó en coma a los pocos meses de su llegada, hasta que falleció en 1972.
Esta rigurosidad fue la que impidió el fichaje de Javier López por el Atlético, pues fue rechazado por unos supuestos problemas cardíacos, que no le impidieron jugar y destacar en el Betis durante 12 temporadas.
Alinho sólo jugó en el Betis partidos amistosos, dado que las dos plazas de extranjero las ocupaban Gerrie Muhren y Attila Ladinszky, el futbolista húngaro al que se pretendía nacionalizar, pero lo que no se consiguió, por lo que Alinho fue cedido al Benfica en septiembre de 1976.
Este mundo del balón no hay quien lo entienda. Ahora resulta que el portugués Alinho, barbudo y excelente defensa, según cuenta su historia, se va a quedar en el Betis, después de que el Atlético lo rechazó por “no dar la puntuación mínima” en el examen médico, según declaró el doctor Ibáñez.
En el Betis, sí. En el Betis, su cuadro médico ha declarado que el portugués—que este año jugó en el Oporto—está como una rosa, con lo que la historia se repite, justamente, en relación con los clubs españoles, pues todo el mundo sabe que López—uno de los baluartes del equipo de Szusza—también fue rechazado por el doctor Ibáñez.
Sin duda tiene que haber un baremo diferente para juzgar la capacidad física y salud de los jugadores, pues de lo contrario no habría manera de entender cuestiones como la que nos ocupa hoy. Sin duda, también el baremo del doctor Ibáñez es más estrecho, más riguroso, quizás forzado por circunstancias adversas que se vio obligado a sufrir el club de la calle Barquillo.
En la memoria de todos está Martínez y su largo calvario. Martínez vino a Madrid desde el Betis, con Luis y Colo. Aquella tragedia produjo impacto y dejó secuela ejemplarizante. Por eso sucedió después el caso de Ramón, que dio—desgraciadamente para el muchacho—la razón al doctor Ibáñez. Se puede comprender que el médico atlético ponga el máximo rigor en el reconocimiento y en cuanto ve algo, por pequeño que sea, prefiera pecar de exagerado que de optimista.
En fin, Alinho estará—si se arregla la nacionalización del húngaro Ladinszky—en Sevilla la próxima temporada. Le deseamos al Betis la misma suerte que en la caso de López. Tanto por cuanto el portugués pueda significar como refuerzo, como por el propio jugador.
