Entrevista Pedro Buenaventura 1988

El 1 de diciembre de 1988 Eusebio Ríos fue cesado como técnico de la primera plantilla bética, después de una abultada derrota en el Calderón (6-2 ante el Atlético), con el equipo en la penúltima posición de la tabla tras 13 jornadas, con 2 victorias, 3 empates y 8 derrotas, una prestación muy alejada de lo que se planteaba al inicio de la campaña.
Su sustituto provisional fue Pedro Buenaventura, un hombre de la casa que, por cuarta vez, accedía al cargo de técnico verdiblanco, siempre en situaciones de emergencia y de transición. De hecho dirigió al Betis dos partidos, empate en casa a 1 ante el Cádiz y empate a 2 en Málaga, antes de que el 12 de diciembre se hiciera cargo del equipo Cayetano Re.
En esta entrevista, publicada en Diario 16 Andalucía, a cargo del periodista Guillermo Sánchez, Pedro Buenaventura dejaba sus impresiones ante el próximo partido con el Cádiz, en el que se daba la curiosa circunstancia que ejercía de preparador físico y segundo entrenador su hijo Lorenzo.
Pedro Buenaventura Gil toma posesión del Betis por cuarta vez en su vida y se enfrenta a su hijo, Lorenzo Buenaventura, preparador físico y segundo entrenador del Cádiz, en el primer duelo paterno filial de banquillos de la historia del fútbol español. Estos dos hechos insólitos condicionan el duelo andaluz de la jornada. Buenaventura sénior dice “que sería buena señal mi continuidad”, pero advierte que se trata en esta ocasión de una aventura fugaz. Mientras tanto, prosiguen las gestiones de la directiva bética encaminadas a encontrar el sustituto idóneo de Eusebio Ríos.
Es la cuarta vez que se hace cargo de la dirección técnica del Betis, superando un curioso récord en el fútbol español como entrenador de emergencia, y recurso urgente para evitar la orfandad del equipo. Como Mestre en el Valencia y Molowny en el Real Madrid, Pedro Buenaventura Gil es un hombre de la casa, un entrenador que goza de la confianza del palco y la grada para asumir la tarea de la estrategia en las transiciones.
Hoy para los directivos es, y según los casos, “director espiritual de los escalafones inferiores, poder fáctico y entrenador talismán” que permite negociar con cierto desahogo la nueva contratación de un estratega en periodo de crisis. Pedro Buenaventura desempeña el cargo de secretario técnico desde que accedió a la presidencia Juan Mauduit en el verano del 79, aunque ya llevaba más de una década ligado al club como ojeador y entrenador de infantiles y juveniles.
La primera aventura en calidad de máximo responsable técnico de este bético polifacético comenzó en la temporada 81-82. En aquella ocasión comenzó y terminó la campaña liguera, supliendo a Luis Aragonés en el primer partido del campeonato y al cesado Rafael Iriondo en las 5 últimas jornadas.
Las dos últimas derrotas béticas ante el Sevilla supusieron los detonantes de las carreras en Villamarín de John Mortimore y Eusebio Ríos. Como sustituto del entrenador inglés logró la permanencia con un final agónico en el estadio Insular de Las Palmas y ahora, como relevo de su amigo Eusebio Ríos, es consciente de que “mi paso será muy fugaz” y de que en esta ocasión no formará tándem con el nuevo entrenador hasta la conclusión de la Liga.
Esta vez está convencido de que no necesitará lucirse como letrista de sevillanas, otra de sus singulares facetas, para agradecer a la Blanca Paloma la permanencia, porque “hay equipo para estar arriba”. Ha sentido como un componente más de la plantilla el cese de Ríos y ha cuidado con una sensibilidad exquisita los preparativos de este trascendente Betis-Cádiz de hoy para no levantar la sospecha de que el técnico vasco estaba equivocado en sus planteamientos personales, deportivos y de organización interna. El propio Ríos ha llegado a decir “que vine como salvador y me echan como si fuera el tonto del pueblo”. Buenaventura se limita a subrayar que los resultados pesan en el fútbol más que los gestos y las gestiones. Esta tarde volverá a ese potro de martirio del que dice salir “con más canas y menos pelos” para experimentar, por cuarta vez en su vida, la relación entre el estímulo de los ceses y la reacción como respuesta del equipo en el terreno de juego.
- Aun dando por bueno que los equipos reaccionan tras los ceses de los entrenadores, ¿era necesario cortar la cabeza de Ríos para salvar la situación?
- Esa es la opinión de la Junta directiva del Betis. A Ríos se acudió la temporada anterior tras unas gestiones muy laboriosas. Él tenía sus dudas, precisamente por considerarse bético de corazón. Mi opinión es que han pesado más los resultados que los muchos condicionantes que ha tenido. La plantilla no se configuró en la pretemporada, llegaron jugadores importantes, pero también refuerzos de última hora que situaban su tarea en desventaja. No ha tenido tiempo suficiente para elaborar su equipo y ha tenido que intentar el acoplamiento dentro de la competición, con todos los riesgos que ello supone. Como siempre ocurre, los entrenadores son cesados sin que decisiones de este tipo signifiquen que el trabajo ha sido mal realizado
- Es decir, que había tiempo suficiente para rectificar y que Ríos estaba en ello…
- El equipo tenía que reaccionar; hay tiempo, soluciones, plantilla y ganas para sacar adelante esta situación con 5 negativos
- Los jugadores han censurado la decisión tomada por la directiva, se identifican con el entrenador. ¿Puede influir negativamente el cese?
- Ya hemos hablado entre nosotros y hemos llegado al acuerdo de que el menor homenaje que podemos brindarle a Eusebio Ríos es la victoria ante el Cádiz y un buen espectáculo. El cese ha dejado una marca, porque todos los futbolistas le apreciaban, pero son profesionales y tienen que superarlo, borrar la tristeza de sus semblantes tras una despedida como la que tuvieron en privado el pasado viernes
- Sobre todo, teniendo en cuenta que el Betis puede superar la crisis en un momento decisivo del calendario ¿no?
- Sí, los próximos partidos son importantísimos para el futuro del Betis, porque nos enfrentamos a equipos que están abajo. Es un bloque de cuatro partidos fundamental, el Cádiz en casa, viajamos a Málaga, y recibimos al Español y visitamos Elche
- ¿Se parecerá más esta nueva etapa a hola la sustitución de Luis Aragonés que a las sustituciones de Iriondo y Mortimore?
- Yo creo que sí, que se hacen gestiones y que no se va a dilatar la llegada del nuevo entrenador. Todo hace indicar que se parecerá más a la primera sustitución, que será un solo partido, un paso fugacísimo
- Y si una victoria ante el Cádiz lleva a la afición a corear su nombre, como ya ocurrió ante el Valencia la temporada anterior, y solicitan su continuidad, ¿qué ocurriría?
- Si yo finalizara la temporada sería bueno para el Betis, sería señal de que todo ha ido bien
- ¿Le molesta que le asocien con la idea del entrenador infalible y afortunado?
- No, al contrario, me gustaría volver a tener suerte, no fallar, que se repita y que el entrenador que me suceda tenga menos problemas en la clasificación
- ¿Sabe que ha batido el récord del fútbol español con esta cuarta toma de posesión?
- No lo sé, pero en la mayoría de los clubes hay hombres que están dispuestos a ocupar los puestos técnicos vacantes para evitar que el equipo se quede desamparado y para intentar mejorar la racha de resultados anterior
- También el Betis da lugar a que se establezca el cargo de “entrenador de emergencia”. ¿Por qué tantos ceses en los últimos años?
- No crea que son tantos ceses, el Betis no se caracteriza por eso especialmente. Tenemos últimamente una media de un entrenador por temporada que es, por desgracia, la media del fútbol español
- Con Martínez retamero de presidente ya han sido cesados Alzate, Carriega, Del Sol, Mortimore y Ríos. ¿Por qué tienen siempre la culpa los entrenadores?
- Este es un problema general; en España se le da demasiada importancia a la figura del entrenador. Se encumbran o se cargan en su contra todas las culpas de los malos resultados, cuando yo creo que el técnico tiene un porcentaje importante en el rendimiento del equipo, pero no hasta el punto de que sean cesados tras una serie de malos resultados
- Más aún cuando los presidentes tienen prisas y los entrenadores no pueden realizar ningún trabajo a largo plazo, ¿no?
- Por eso yo creo que sería bueno, y esto es una idea que se lanzó sin éxito hace dos años, que se limite la presencia de licencias de los entrenadores, y que solo sean posibles los cambios al inicio de la segunda vuelta por lo menos. Sería buena esta medida para los entrenadores y para el fútbol en general, porque los ceses, está demostrado estadísticamente, son caros, malos para la economía del club, y no mejoran a los equipos
- Su hijo, preparador físico y segundo entrenador del Cádiz, dice que es absurdo que hijo y padre hablen a tumba abierta del partido e intercambien informes…
- Nos conocemos los dos equipos muy bien. Los dos vamos a trabajar con honestidad, aunque yo no niego que me preocupe la marcha del Cádiz y que sea mi segundo equipo. Además, todavía no he podido hablar en serio con mi hijo de esto. La última vez que hablamos fue en el Carranza, a donde fui por indicación de Ríos
- No sospechaba Pedro Buenaventura que iba a ser el beneficiario de sus propios informes…
- No, antes de comenzar la jornada no podía sospecharlo, pensé que por lo menos iba a tener la oportunidad ante el Cádiz y que un buen partido este domingo podía devolver la confianza a todo el mundo
- Es decir, que el Betis ha tocado fondo y que a partir de ahora solo cabe mejorar y salir a flote…
- Estoy convencido. Entre todos vamos a superar esta situación y vamos a empezar dedicándole a Ríos el triunfo
