Impresiones viajeras. La Coruña 1978.

El 24 de septiembre de 1978 el Betis visitó La Coruña, para jugar en Riazor contra el Deportivo en partido de la jornada 4 del Campeonato de Liga de Segunda División. El equipo que dirigía José Luis García Traid llegaba a terreno deportivista en la primera plaza de la clasificación con 6 puntos, tras las 3 victorias en las jornadas iniciales, mientras que los locales, a quienes dirigía Enrique Mateos, eran el 13º con 2 puntos, tras una victoria y 2 derrotas.
Con un planteamiento conservador el Betis arrancó un empate a 0, manteniendo la primera posición de la tabla con 7 puntos, por delante de Málaga, Algeciras, Murcia y Almería con 6 puntos, mientras que el Deportivo descendió al 15º puesto.
En las páginas de ABC el periodista Fernando Gelán, enviado especial al partido, nos dejó estas Impresiones Viajeras, centradas en la cultura y el turismo, la convocatoria del «joven Alberto Tenorio», los problemas de la proyectada Ciudad Deportiva bética, los tremendos roces entre los dos técnicos y el Mazinger Z que Sebastián Alabanda llevaba para su hijo de 3 años.
Llegar ahora a La Coruña, ciudad donde nadie se siente forastero, es complicado, porque hay que realizar un largo recorrido en tren desde Madrid hasta la ciudad gallega, ya que el aeropuerto de Santiago, que permite reactores, está en obras, y el de “la ciudad de cristal” solo admite aparatos de pocas plazas. Desde Sevilla a La Coruña hay que atravesar España entera hasta llegar al fin de la tierra. Entre ida y venida, más de 24 horas en tren… Pero la meta, como las jornadas anteriores, se cumplió.
Cultura y turismo. Sevilla, para nosotros, fue el sábado el kilómetro cero para el viaje a La Coruña. Esta vez el Betis jugaba en Riazor su nuevo partido liguero. En el aeropuerto de San Pablo, porque desde nuestra ciudad a la del “consenso” cubrimos el recorrido en avión, me encontré a uno de los máximos responsables del Congreso de Cultura andaluza, Emilio Pérez Ruiz. ¿No está dormida la organización? El señor Pérez Ruiz nos dijo que no: “Dentro de unos días vamos a tener una reunión con el ministro de Cultura. Ya sabes, la promesa de una ayuda económica. El Congreso andaluz no puede realizar su labor sin tener unos medios. El ministro para las Regiones, señor Clavero Arévalo, ha leído ya nuestro programa. Se ha tomado mucho interés y realizará en Madrid una serie de gestiones para que el Ministerio de Cultura nos apoye ampliamente. Hay muchos proyectos en marcha y sería una pena que todos se quedara paralizado…”
En pleno vuelo hacia Madrid dialogué durante todo el viaje con el miembro del CIT, Centro de Iniciativas Turísticas de Sevilla, Juan Ramón Martínez Fonseca, que ese mismo día iniciaba un viaje de promoción a Oriente Medio y a los países árabes. El señor Martínez Fonseca visitará, en estos momentos se encontrará en el primer país programado, Bagdad, Kuwait, Doha, Abu Dabbi y Dubai. En las maletas de Juan Ramón podemos decir que iba toda Sevilla: carteles, folletos, películas, regalos (libros de la ciudad, llaveros con la Giralda, discos de flamenco, postales etcétera), y además, todo lo que puede ofrecer Sevilla en instalaciones hoteleras. En todos los países que visitará el señor Martínez Fonseca habrá reuniones con los representantes de las empresas turísticas: “Tenemos programado una serie de cócteles e invitaciones especiales, porque deseamos promocionar Sevilla en todas las localidades ya citadas. Hay que aumentar el turismo hacia nuestra ciudad, abrir un mercado importante…”
El CIT trabaja firme y seguro. En el próximo mes de noviembre apoyará el montaje de cuatro semanas de cocina sevillana en los restaurantes del aeropuerto de Zurich, hay 21, donde se promocionará de forma especial el plato más típico: el gazpacho.
El “joven Alberto”. Juan Ramón Martínez Fonseca, al llegar a Madrid, se fue en vuelo directo, unas seis horas, a Bagdad. Nosotros, en tren, once horas a La Coruña. Aquí, en este pueblo gallego, pote, lacón con grelos, pulpo… El Betis velaba sigilosamente sus armas en un céntrico hotel de la ciudad. Los béticos llegaron la mañana del sábado, y los jugadores, el entrenador y el ATS verdiblanco, Vicente Montiel, comentaban una nota de la prensa local referente al partido Coruña-Betis, en la que se hacía referencia al “joven Alberto” como un nuevo jugador del Betis. Lógicamente, el “joven Alberto” era Alberto Tenorio, encargado del material deportivo que lleva el Betis en sus desplazamientos: “No podré jugar porque estoy lesionado”, diría en broma «el joven Alberto Tenorio».
García Traid, siempre elegante, siempre cuidando la imagen, era constantemente abordado por los numerosos cazadores de autógrafos que acudían al hotel donde se hospedaba el equipo viajero y que mantienen una guardia permanente para lograr las firmas de los artistas del balompié.
Le pregunté al entrenador del Betis sobre el trabajo que está realizando Rogelio. Su primer espionaje fue en Pamplona, partido Osasuna-Elche, y el segundo, el domingo pasado en Murcia, donde el equipo local jugó en La Condomina con el equipo de Pamplona: “Rogelio está cumpliendo admirablemente su trabajo, nos dijo García Traid, realizando unos informes muy amplios, muy exactos, muy convenientes. Rogelio sabe lo que hay que hacer…”
También le pregunté a García Traid sobre su nuevo cargo, el de asesor de Kubala: “Ya empezaremos a trabajar. Espero que próximamente se celebre una reunión de toda la comisión para concretar la labor a realizar. ¡No sé cuántas cosas tengo que hacer¡. El trabajo es enorme… Lo de Kubala, el problema de nuestras reivindicaciones, la Escuela de Preparadores… Este verano, ni he podido descansar unos días. De ver fútbol en Argentina, en todas partes se aprende algo nuevo, a Oviedo para los cursos nacionales, y de aquí a Sevilla, para trabajar por el ascenso…”
La Ciudad Deportiva del Betis. Las empanadas gallegas son buenas. En el centro de la ciudad, cerca de una amplia avenida que conduce hacia Riazor, las venden recién salidas del horno, rellenas de bonito, tomate, grelos y queso…, en un establecimiento que tiene comidas frías o calientes a todas las horas del día. Allí, en La Coruña– luego llamaría a Márquez Medrano para confirmar–me enteré que había problemas con la Ciudad Deportiva del Betis. Por una parte, nos dijeron que la Renfe no permitía ninguna construcción en unos 15.000 metros cuadrados cercanos a la vía férrea que pasa junto a la zona deportiva verdiblanca. Pero la realidad es que esos 15.000 metros cuadrados están ocupados por los cables de alta tensión que allí tiene instalados la Sevillana. Las gestiones para que aquellos terrenos puedan ser utilizados por el Betis, en la compra están incluidos, van muy avanzadas. Parece que la Sevillana desviará sus cables. Sin embargo, si hay dificultades para realizar el traslado los propietarios que vendieron al club los terrenos le facilitarán otros 15.000 m2 en una zona lindante con Pino Tenis.
Ayer martes, según estaba previsto, la comisión pro ciudad deportiva del Betis, que preside Juan Salas Tirado, presentó a la Junta directiva el libro de honor, en el que se recogerán los nombres de todas las personas que colaboren en la realización de las nuevas instalaciones. Un libro de pastas de madera labrada, con el escudo del Betis en oro que ha realizado Peralta, y con hojas de pergamino para grabar los nombres de quienes den su donativo, sea grande o pequeño.
La guerra fría y el Mazinger Z. Y en Riazor, en los comienzos, la fiesta y el recelo. Los forofos del Deportivo con tamboril y gaitas. La provincia volcada. Hasta de Betanzos, con gritos elogiosos a Mateos y al cuadro que dirige. En los comienzos del partido, fricciones entre García Traid y Mateos pero a la sombra, en una especie de “guerra fría”. El preparador bético comentaba: “Si Mateos no da la alineación, yo tampoco la doy”. Y ambos se hicieron esperar. Luego, al final, cuando terminó el partido, otra “guerra fría” entre los dos entrenadores, pero el ambiente se caldea por la reacción del público y las palabras de cada responsable en uno y en otro cuadro: “Mateos está loco” ¿Para qué ese recorte de periódico?. No es un entrenador responsable. No debe estar en un banquillo. No comprendo su actitud”.
Enrique Mateos, dolido, explicaba sus roces con García Traid: “En La Línea, cuando el Salamanca y el Cádiz participaron en aquel trofeo, ni siquiera me felicitó por el ascenso. Solo me dijo ¡hola¡, y me miró por encima del hombro. Por eso, cuando aquí, en este recorte que tengo donde vienen unas declaraciones suyas, dice que lo que más teme del Deportivo es a su entrenador… Y eso va contra mí y no hay derecho. Yo soy un entrenador muy humilde que sabe perder con elegancia. Enseño a mis jugadores a luchar con honradez, trabajar con deportividad… Con el equipo que tiene García Traid debe ganar todos los domingos… ¿Cuántos internacionales tiene?. Sin embargo, los míos: una lección de humildad, de caballerosidad…”
Y la vuelta. La Coruña-Madrid, 13 horas de express, para partir de Barajas a San Pablo. Alabanda llevaba en sus manos un muñeco de Mazinger Z: “Es para mí chaval. Tiene 3 años y se apasiona con todo lo que hace el robot de la televisión”. ¡Puños fuera¡.
