Juan Corbacho, de Manuel Fernández de Córdoba

Juan Corbacho fue contratado por el Real Betis Balompié para dirigir a la plantilla del Betis Deportivo la campaña 1989-90 en Tercera División. A sus 48 años no había pasado de entrenar en Segunda B, por lo que era una apuesta arriesgada.
La primera plantilla estaba previsto que la dirigiese Luis Aragonés, quien tenía ya un contrato cerrado con el club que dependía de que éste se mantuviera en Primera División, cosa que no sucedió por la derrota ante el Tenerife en la promoción de permanencia.
Cuando Hugo Galera llegó al club el 11 de julio uno de los problemas pendientes era encontrar un entrenador para la primera plantilla. El cargo se ofreció a algunos prestigiosos entrenadores como Vicente Miera o Colin Addison, pero sus pretensiones económicas estaban muy alejadas de la maltrecha economía bética.
Por ello se decidió que fuera Juan Corbacho el encargado de preparar a la primera plantilla verdiblanca, lo que conllevó que Julio Cardeñosa, hasta entonces de uno de los equipos juveniles, ascendiera al filial.
En las páginas de ABC el periodista Manuel Fernández de Córdoba escribió este artículo dedicado al nuevo técnico bético el 24 de julio de 1989.
Sonaron muchos nombres en la reunión de la junta directiva, se pasó lista de los disponibles, que vienen a ser los de siempre, rebotados de mil batallas ganadas y muchas guerras perdidas, nombres en el escaparate de los intermediarios, hombres que suelen prometerlo todo y después apenas si dan casi nada y cobrando el dineral que hoy cobra cualquier medianía de banquillo; junto a ellos, el de dos mitos béticos que están ahora sacando el carné de entrenador, pertenecientes a la plantilla más brillante del Betis de todos los últimos tiempos, sabedores de lo que era bajar a Segunda y volver a subir, pero también de qué era aquello de una Copa grande parando los nervios en cada lanzamiento de penalty o tener en el currículum el aval de haber sido mundialista y uno de los pocos grandes genios que el fútbol hispano dio. José Ramón Esnaola será el segundo de a bordo y Julio “Flaco” Cardeñosa quedará ahí, en la reserva, porque todavía puede quedarle al canijo mucha historia bética por escribir. Y, entre tanto, saltó el nombre de Juan Corbacho y la junta le echó toda la valentía del mundo, compartida con la necesidad de no gastar un duro, porque ni un duro han dejado para nada, para dar el paso adelante y ponerlo al frente.
Su historial deportivo es tan conocido en los aficionados de escalafones inferiores como absolutamente desconocido por el resto. La primera impresión alterna la sorpresa con la desconfianza. Pero hay que abrir puertas de esperanza, mientras no existan motivos para cerrarlas porque llega sin prometer nada, pero dispuesto a darlo todo porque siente los colores que va a defender y sabe, además, que de lo que sea capaz de hacer o no depende todo su futuro profesional. Está ante la gran ocasión de su vida: o pasar a la historia verdiblanca o quedarse en el intento. Por supuesto que más que él se juega el club como entidad, porque necesita tocar Segunda y saltar a Primera en el mínimo tiempo posible, pero ya he escrito más arriba que a la valentía directiva dando el paso al frente ha coincidido con un arquero en el que todas las demás posibilidades quedaban fuera de su alcance y, además, sin que ninguna de ellas supusiera un seguro de vida, sino jugar la temporada y verle la punta después invirtiendo un dinero que el Betis, como ya saben los béticos, no tiene una peseta para gastar, anda metido en las mismas lindes de la quiebra y tiene, por tanto, que aplicar a su presente una auténtica economía de guerra, cartilla de racionamiento futbolística, el plato único de no tener otra cosa para comer.
Hoy, según estaba previsto, Juan Corbacho informará a la junta albiverde de lo que piensa hacer, cómo hacerlo y con qué gente. No sé cuáles serán sus planes, pero no se equivocará nadie si quiere, por pura lógica, soltar lastre de los que bajaron al equipo y no sabrían subirlo, buscar material barato y fiable, con ganas e ilusiones donde lo haya y exigir a su gente lo que él se exigirá a sí mismo cada vez que se vea en el banquillo de sus sueños: tener en las manos el presente inmediato de un equipo llamado Real Betis Balompié. El Betis.
