Las pretensiones de Luis Del Sol.

Luis Del Sol llegó al banquillo del Betis a finales de marzo de 2001 para suplir en el puesto a Fernando Vázquez, pues el equipo se había descolgado de los puestos de ascenso con los resultados de ese mes.
Del Sol estaba al servicio del club ocupando el cargo de secretario técnico y no dudó en asumir el cargo de entrenador del primer equipo en las 13 jornadas que faltaban para la conclusión del campeonato. En esos partidos, con un balance de 8 victorias, 2 empates y 3 derrotas, se consiguió el objetivo y el Betis recuperó la primera categoría.
Este artículo de Manuel Fernández de Córdoba en las páginas de ABC ponía en valor la disposición y la entrega de Luis Del Sol para la causa verdiblanca. Su expulsión el 6 de mayo en el terreno de Butarque frente al Leganés se ponía como ejemplo a la hora de defender a su equipo ante la mala actuación del colegiado Pérez Izquierdo, que lo expulsó por doble amonestación.
Con toda su gloria a cuestas, habiendo sido lo que fue en los terrenos de juego y, siendo como es, y muy contento que está de seguir siendo igual que siempre, las pretensiones futboleras de Luis Del Sol, Cascajares por su madre, no han variado ni un gramo desde que se hizo cargo de un Betis que iba cuesta abajo y sin frenos y que él está poniendo en las mismas puertas de la vuelta a Primera División primero, culminar, de aquí a cuatro jornadas, ese sueño del ascenso que se estaba trocando en pesadilla y, después, volver a lo que siempre ha sido y será: un hombre de la casa, y de la causa, verdiblanca.
Todo lo demás le viene a importar bastante poco porque fue tanto lo que fue, y sigue siendo desde la historia y los recuerdos, que no tiene necesidad alguna de protagonismo porque él ya va de vueltas de todos esto cuando muchos van de ida y, por mucho que vayan, nunca llegarán a llegar donde llegó él-
Y no existe en este argumento contradicción alguna con el cómo vive los partidos, como tuvieron que sujetarle cuando aquel árbitro le mostró, injustamente, la tarjeta en el banquillo y cómo aquella casta que de futbolista tuvo siempre todavía le queda para arrancarse a quien haga falta y cómo se está mordiendo la lengua cuando ve que a su Betis le están buscando los tobillos los árbitros.
Su puesto, me imagino que hasta que él quiera, estará siempre en el Betis, y que cuando el Betis, como ahora, lo necesite para lo que sea, sin sacar pecho o buscar medallas. Tal como es.
