Los penúltimos días de Pompeya, de Francisco Correal.

El 7 de abril de 1991 en el Villamarín el Betis recibió al Logroñés en partido de la jornada 29 del Campeonato de Liga de Primera División. El equipo verdiblanco era penúltimo en la clasificación, en una mala temporada que culminaría con el descenso a la Segunda División.
En ese partido, que el Betis ganó 3-2, estuvo presente el ex jugador madridista Francisco Gento en calidad de ojeador del Real Madrid, que dos semanas después sería el visitante del Villamarín.
Al día siguiente el periodista Francisco Correal le dedicó este artículo en su columna Grada y Palco, en las páginas de Diario 16 Andalucía del 8 de abril de 1991.
Con el Real Madrid a 18 puntos del Barcelona, ver a Paco Gento y Luis del Sol saludándose cordialmente en uno de los accesos del Benito Villamarín es como contemplar un retrato de Julio César en los últimos días de Pompeya. “¿Qué pasa pelón?”, le dice la Galerna del Cantábrico a Sette Pulmoni.
Ni Bobby Charlton, ni Uwe Seeler, ni Johan Cruyff, ni Alfredo Di Stéfano. Nadie, solo Paco Gento tiene en su vitrina particular 6 Copas de Europa, transición entre el equipo pentacampeón y los yeyés que conquistaron en la “escurriura” el sexto trofeo continental, va ya para 26 años.
Gento llegó a Heliópolis para observar al Betis, rival en la próxima salida del Madrid, un partido entre dos tipos de supervivencia, la del señorito desahuciado por la desamortización de un invisible Mendizábal, y la del desheredado que apuesta por esa especie de eutanasia que es la promoción.
En su dilatado álbum de recuerdos guarda gento la viñeta publicada por Gallego & Rey. Colas en el Museo del Prado para ver la exposición antológica del autor de Las Meninas. “Qué bueno era Velázquez”, dice uno de los que esperan. “Y Gento”, responde otro. “Tuvo mucha gracia”, dice el ariete de Guarnizo.
“Afortunadamente en el fútbol dos y dos no son cuatro”, comenta Gento, la paradoja de que el archimillonario equipo de la Quinta del Buitre no haya pasado de las semifinales y Vujadin Boskov llevase hace diez años al Madrid de los García a la final de la Copa de Europa frente al Liverpool. “Esta plantilla es mucho mejor, pero entonces no existía un Milán como ahora, un equipo que hoy por hoy es mucho mejor que el Real Madrid”.
No comparte el criterio según el cual el Madrid está pagando haberse desprendido de Schuster y Martín Vázquez. “En el equipo que ganó dos copas de la UEFA y las primeras ligas no jugaba Schuster y Martín Vázquez era suplente. Todos los equipos tienen sus ciclos. Nosotros ganamos 5 ligas seguidas y después tuvimos un bache. La gente nos pitaba y le silbaba a Bernabéu en el palco”.
El Real Madrid pagó 2 millones de pesetas al Racing de Santander en 1953 por la adquisición de Gento, dinero acompañado de la cesión de dos futbolistas. Fue un auténtico Matusalén del fútbol. “También les pasó a Di Stéfano y Puskas, me retiré con 38 años y todavía recibí oferta de Español y Valencia para seguir jugando. En la selección jugué hasta los 35, un partido contra Finlandia en el que me he sustituyó Quino”.
Jugando con el símil novelesco de Vázquez Montalbán, cree que las tácticas han matado al extremo izquierdo, “por esa banda me gustan mucho Beguiristaín y Gordillo”. Es el tío de una reputada saga de deportistas. “El problema de mi sobrino es que no ha jugado lo suficiente”, dice de Paco Llorente, “de no haberse encontrado en el Madrid con Hugo Sánchez y Butragueño sería titular indiscutible en la selección”.
