Otra carta en contra de Pascual Aparicio 1951.

En los dos domingos anteriores hemos visto las cartas que se publicaron en el diario Sevilla en contra y a favor de la gestión de la directiva que presidía Pascual Aparicio durante el mes de agosto de 1951. La tremenda decepción que supuso el fracaso en la liguilla de ascenso a Segunda División disputada a finales de la campaña anterior fue la mecha que prendió una gran contestación entre la afición.
Hoy traemos otro ejemplo, publicado el 9 de agosto y en el que se explicaba que esta protesta se debatía en la prensa ante la falta de convocatoria de la asamblea anual de socios, que hubiera sido el lugar correspondiente.
Las asambleas de socios anuales estaban fijadas en los reglamentos que regulaban el funcionamiento interno del club, pero con la llegada del franquismo dejaron de celebrarse, por no estar autorizadas por el régimen dictatorial, que prohibió cualquier tipo de asamblea pública.
A finales de la década de los años 40 el régimen volvió a permitirlas, aunque no con el carácter abierto que fijaban los estatutos del club, que las hacían accesibles a todos los socios numerarios de la entidad, sino a través de un régimen de socios compromisarios, que eran elegidos y que estaban así mucho más controlados que en el periodo anterior.
En la carta se repiten los argumentos en contra de la gestión de Pascual Aparicio que vimos anteriormente, además de criticar en profundidad los que se expresaron a su favor que vimos la semana pasada.
Sobre el “caso Betis” recibimos otra carta, cuyo texto íntegro transcribimos a continuación:
Señor director del diario SEVILLA.
Muy señor mío:
Aprovechando su ofrecimiento, tengo el honor de remitirle la siguiente carta para su publicación.
Muy agradecido, y sepa que cuenta con la gratitud de los buenos béticos, que con su amabilidad han encontrado esta oportunidad para poder manifestarse, cosa que nos estaba vedada.
Al margen de las manifestaciones, ya habiendo leído las dos cartas publicadas en el diario SEVILLA, como bético y socio del Club, me voy a permitir hacer algunas objeciones.
Con respecto a la carta de “los 72”, sin meterme en si llevan o no razón, estimo que la única contestación que tiene es demostrar lo contrario con hechos; por lo tanto, la contestación de la misma se podrá dar en el próximo año.
Con referencia a la carta del señor Ledesma se pueden objetar muchísimas cosas; a saber:
Primero. El señor Ledesma dice que, “por razón de su situación cerca de un elemento rector del Real Betis, se considera bastante más informado de lo que sucede en la Sociedad”. Y yo pregunto: ¿Se trata, acaso, de un empleado del elemento rector que indica? ¿Es amigo de él? En alguno de estos casos, que por fuerza tienen que concurrir, debido a “su situación”, ha debido de abstenerse de dar una opinión pública, ya que forzosamente por ese compromiso que le liga a dicho elemento no puede enjuiciar con imparcialidad lo que tanto nos preocupa
Segundo. Los 72 firmantes de la carta del día 4 parece que no pretenden demostrar si ellos componen una minoría o no, sino solamente decir a los cuatro vientos, por medio de la Prensa, ya que no se le ofrece otra ocasión—como, por ejemplo, una asamblea general—los errores que a juicio de ellos viene cometiendo el señor Aparicio durante su interminable permanencia en la presidencia del Betis y en Tercera División. Y yo me pregunto: ¿Si los 72 socios son una minoría, al señor Ledesma y cuatro más cómo los llamaremos?
Tercero. Pregunta el señor Ledesma que cuántos de los 72 firmantes han hecho aportaciones. Considero esto una impertinencia, pues, por lo que se ve, en nuestra Sociedad, para poder apreciar, hay que comprar estos derechos con dinero. ¿Es que la masa de socios que tiene el Betis, en su mayoría personas modestísimas, no cuentan para nada? ¿Es que a los socios del Betis hay que tasarlos por su dinero? ¿Es que los modestos que contribuyen con sus aportaciones mensuales, Días del Club y de “tinajas” en el campo, no son tan dignos y buenos béticos como los que más? Señor Ledesma, ha ido usted demasiado lejos, menospreciando a quienes tienen dadas tantas y tantas muestras de sacrificios
Cuarto. El señor Ledesma pretende justificar el traspaso de Patricio con lo único que no puede justificarse; culpando al jugador de poco rendimiento al equipo. No soy un defensor de jugadores, ni amigo de ellos, pero sí digo que este muchacho ha sido un buen jugador en el Betis, y además digno de mayor consideración a su honradez profesional.
Además, si jugó tan mal como se dice, ¿por qué no se sustituyó? Es por lo tanto al “rector” de quien había a quien hay que pedir explicación, pues es dicho rector quien pudo quitarlo del equipo y poner a otro de los veintitantos jugadores que “jugaban” en la nómina del Club. También hace referencia el señor Ledesma del partido de Mestalla. Sepa el señor Ledesma que en él, no solamente Patricio, sino todos los jugadores, hicieron un esfuerzo por superar, y, como en todos los órdenes de la vida, el más débil quiso demostrar su amor propio con un esfuerzo sobrehumano, y por eso se ganó el partido por cuatro a cero. No es por tanto culpa de Patricio, sino rindió lo debido en el partido de Alicante, sino de quien concertó un encuentro amistoso a dos días del decisivo de Alicante, acarreando con tal imprudencia que en dicho partido los jugadores, después de una primera tarde espléndida, en el segundo tiempo no podían con las calzonas. Es decir, que contrariamente a lo que se suele hacer en estos casos por todos los Clubs, que recluyen a sus jugadores y los cuidan al máximo, el Betis comete la insensatez de exponer a sus jugadores al cansancio y a cualquier lesión. ¿Quién fue entonces el culpable del partido de Alicante? ¿Patricio, o quien con tanta ignorancia puso al equipo en tal situación?
Quinto. Y vamos con don Helenio. La diferencia que existe entre el señor Herrera y el señor Aparicio no es más que los errores cometidos por el primero llevaron a su equipo a campeón de Liga, y los aciertos del señor Aparcicio, según el señor Ledesma, no han hecho más que el Betis continúe en Tercera División. Hay alguna diferencia, ¿verdad, señor Ledesma?
Sexto. Por lo que desprende del señor Ledesma, debido a su situación cerca de un rector del Betis, está enterado de todo—cosa mala, pues de las interioridades del Club no debe enterarse cualquiera—se pretende indicar la posibilidad de traspasar a Domínguez, y que para evitarlo los 72 firmantes aporten dinero, otra vez dinero…necesario. Y digo yo, ¿Si la única solución es traspasar al mejor jugador, dónde están esos sacrificios?
Y si éstos han existido y no pueden continuar, creo que lo más correcto es marcharse y no destrozar el equipo con mutilaciones que lo lleven a la categoría regional, actuando, como vulgarmente se dice, de “enterrador”. Si se hace lo primero, será siempre para todos un señor de grato recuerdo, pero si se realiza lo contrario no será así la opinión de los béticos.
¿No opina usted igual, señor Ledesma?
Séptimo. No pretendo demostrar que entiendo de fútbol más que otro cualquiera, pero me atrevería a opinar contrariamente a lo de los licenciamientos de jugadores, como así mismo a la adquisición de otros (ya que podría perjudicar a muchachos que sólo tienen el defecto de no saber jugar), pero no lo hago y lo dejo al criterio de ese “rector” amigo del señor Ledesma
Octavo. Por último, estimo, señores béticos, que ya se ha dicho bastante y debe dejarse la polémica para dentro de varios meses. Si ocurriera lo contrario de lo que anuncian “los 72”, supongo que ellos serían los primeros en celebrarlo, pero si dieran en el clavo, ya tenemos más responsables.
El socio Antonio Romero López.
