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1917-1918: «Los clubes, los equipos y los jugadores de fútbol».

«Comenzó la temporada futbolística 1917-1918 lo mismo que las anteriores o peor quizás,  y doy el calificativo de mala por existir peores condiciones en clubes,  en equipos  y aún en jugadores.

Respecto a los clubes,  han nacido en ellos la vanidad,  la envidia,  el orgullo,  el afán de lucrarse,  etcétera;  unos piden una gran suma por jugar sus equipos con aquellos otros con quienes no se quiere tener amistad y,  cómo no hay motivos fundados para esa enemistad,  capitalizan el partido en exagerado tipo.

Otros,  efectúan contratos con cláusulas especiales para que el once contratado no juegue con ningún equipo de la Región dónde reside el contratante.

Los más,  no cumplen los compromisos contraídos con sus colegas y,  claro,  perjudican a éstos en sus intereses,  pues hacen gastos de propaganda,  etcª.

Si hablamos de los teams,  no existen en ellos la formalidad y disciplina que debiera,  escaseando también el juego colectivo,  sin llegar a comprender que al obtener la victoria no la consigue el individuo sino el equipo,  siendo por consiguiente las glorias para el club.

Y al ocuparme de los jugadores,  diré que la onceava parte de lo dicho en el párrafo anterior le incumbe a ellos,  más lo que váis a leer:

Al momento de alinearse en el campo debe desaparecer el afán de lucirse,  sino procurar defender,  todos y cada uno en completa unión,  los colores de su equipo,  para lo cual en varias ocasiones he dicho que un entrenamiento constante y colectivo es el factor importantísimo,  el factor número uno e indispensable para alcanzar laureles en la carrera futbolística.

Otro de los puntos capitales al que en un 99% de los casos se deben las derrotas que sufren las colectividades futbolísticas es el mal concepto que se tiene de la extricta obligación y necesidad de obedecer en un todo al capitán sin atender a enemistades,  a intrigas o envidias con la persona.

Mal puede vencer un ejército en el que todos quieran ser Generalísimos.

Y por último,  y cómo consecuencia lógica de lo que dicho queda,  se puede creer cual un axioma que mientras éstas pésimas cualidades presiden en los clubes,  en los equipos y en los jugadores,  la armonía entre los mismos no reinará jamás.

¡¡ Así no se hace sport ¡¡

José Juliá y Pérez.-Cádiz, 1917.

-DEPORTES-Martes 20-Noviembre-1917.

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