Entrevista Manuel Simó 1969.

En 1969 Manuel Simó fue galardonado por la Federación Andaluza de Fútbol con al Medalla de Oro al Mérito Deportivo, reconociendo así su labor diaria durante 36 años de trabajo en el seno del club verdiblanco.
Con tal motivo fue entrevistado en el diario ABC a finales de agosto de ese año. Una interesante entrevista en la que repasaba su paso por la entidad, los puestos que desempeñó, tanto en las oficinas como en el terreno de juego como delegado de campo. Muy emotivo su recuerdo al bueno de Andrés Aranda, así como esa lucha constante y continua por ver consolidado un equipo que en buena parte de su vida no estuvo a la altura de la afición que lo seguía con pasión desbordada.
Cualquier trabajo merece recompensa. Sin embargo, hay trabajos que no se pueden pagar. En estos casos las corporaciones, los organismos conceden una medalla, una cruz, una condecoración. Sucede, viene sucediendo, que entonces se crea el tópico, y la “costumbre” hace que se desprestigie la concesión de algo que no es más que el reconocimiento a una labor sin precio.
El hombre con el que ayer estuve conversando ha sido galardonado con una medalla de oro. Pero esta concesión no es la tópica, eso es lo importante, y lo que quisiera demostrar a la par que le voy relatando al lector la entrevista que con él mantuve. Me preocupa el que quizás no lo consiga; me preocupa, porque este hombre se merece que los signos de mi máquina escribieran de forma diferente a como habitualmente lo hacen para no caer en el tópico.
Manuel Simó Medalla al Mérito del Trabajo Deportivo, concedida por la Federación Andaluza de Fútbol. Humano, sencillo, trabajador y bético… Treinta y seis años de servicio a la entidad verdiblanca. Treinta y seis años de sufrimientos y alegrías, de desvelos y satisfacciones. Treinta y seis años de entrega a unos ideales deportivos a su “Beti manque pierda”.
- Don Manuel, ¿qué ha hecho usted en el Betis?
- De todo, amigo, de todo
- ¿Su comienzo?
- De secretario técnico, allá por la temporada 32-33
- ¿Y directivo?
- Como directivo he ocupado muchos puestos: vocal, secretario… E incluso he hecho las veces de presidente
- ¿Recuerda alguna persona especialmente querida de su familia bética?
- A muchos. Pero a uno en particular: al bueno de Andrés, Andrés Aranda
Manuel Simó refleja la tristeza en su rostro. Suspira. Piensa. Guarda unos segundos de silencio… Hablamos de ratos amargos.
- Mira, me dice, como yo soy tan bético he pasado muy malos ratos. Son la contrapartida de los triunfos. Cualquier tropiezo del Betis ha significado mucho para mí. Lo he sentido, porque era como un tropiezo mío.
- Pero también habrá tenido muchas alegrías
- Sí, claro. Los ascensos siempre han sido los ratos mejores. Y, sobre todo, dos fechas claves en nuestra historia: la del año 35 cuando fuimos campeones de Liga, y en 1964, cuando conquistamos el X trofeo Carranza. Pero siempre qué gana el Betis es una alegría, algo que se le mete a uno muy adentro
- Don Manuel, ¿por qué el Betis no llega a cuajarse en ese gran equipo que Sevilla y la afición verdiblanca espera y desea?
- Es que el Betis parece que tiene un sino. Seguimos una trayectoria que constantemente está dando vueltas y que es difícil enderezar. Para ello, para enderezarla, luchamos cada día, trabajamos con la esperanza puesta en que llegará la fecha en que nuestro club sea el que todos deseamos
- ¿Qué le ha dado usted al Betis?
- Mi entrega total durante 36 años, los mismos que llevo como delegado de campo en Heliópolis
- Un puesto difícil, ¿no?
- He pasados ratos muy amargos a causa de él. Los aficionados se desbordan, son apasionados y es difícil hacerles comprender algunas cosas
- ¿Recuerda algún hecho anecdótico?
- Ahora mismo el que se me viene a la cabeza es uno, en el que tuve que llevar a un árbitro en taxi hasta Palma del Río, para que allí tomara el expreso con dirección a Madrid. ¡Ah¡, Y el taxista lo escogió la autoridad competente, porque cualquiera se fiaba como estaban los ánimos
- ¿Cómo son los seguidores béticos?
- Apasionados, muy apasionados
- ¿Es esto un defecto?
- Hombre.. Con sinceridad, al amigo le diría que sí. Pero es una gran afición.
- ¿Y es muy distinta a la de hoy a la de pongamos hace 10 años?
- Muy distinta, sí señor. Todo ha evolucionado, todo cambia, y los aficionados también. Actualmente un seguidor indaga, investiga al futbolista; antes esto no ocurría
La charla con Manuel Simó nos es muy grata a él y a mí, a los dos. Varios asuntos le esperan en su despacho. Como siempre, el trabajo por su club, que no puede dejar para mañana. El entrevistador también tiene una cita informativa. Lástima. Nos gustaría seguir charlando. Una última pregunta:
- ¿Qué ha representado para usted el galardón conseguido?
- Un honor, que no sé sinceramente si es merecido. Me ha emocionado muchísimo; no sé…
Que el lector juzgue. Que el lector aprecie como debe la labor callada, diaria, llevada a cabo durante 36 años de un hombre que tiene ya consagrada media vida, ojalá sea más de media, al Real Betis. Todo un ejemplo de honradez y de trabajo.
Cuando abandono el local social de la entidad de verdiblanca salí plenamente convencido de que allí había dejado a un hombre que merece más que la justa medalla de oro concedida por su trabajo deportivo. Y salí también convencido de que contaba con un buen amigo más.

Mi querido tío Manolo, que alumbró la frase » soy bético porque sí » cuando le preguntaron por que era bético y nos inoculó a toda su familia el gusanillo del beticismo, concretamente en mi parte, somos 23 miembros entre nosotros los padres, hijos, nietos y parejas y todos del Real Betis Balompie y sus tres hijas y su hijo, ni que decir tiene, sobre todo la mayor Isabel Simó Rodriguez que es la que ha mantenido el legado de la Historia del Betis, contada por su padre.