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Una anécdota de García De la Puerta

 

Mariano García De la Puerta militó en el Betis entre los años 1931 y 1934. Un extremo de gran calidad técnica, pero que dejó numerosas muestras de indisciplina por los clubs por los que pasó y que le provocaron bastantes problemas a lo largo de su carrera.

 

Son varias las muestras de su excentricidad fuera de los terrenos de juego. Hoy traemos una muestra en este artículo que aparece recogido en la obra que vimos ya hace un par de semanas, Apuntes del historial del Real Betis Balompie, conservada por Eduardo Juliá y al que una vez más agradecemos su predisposición en dar a conocer estas maravillas de la historia verdiblanca.

 

En un viaje de vuelta en tren desde Madrid a Sevilla, después de un partido contra el Athletic de Madrid, García De la Puerta se presenta en el tren, que coge ya prácticamente en marcha, cargado con un saco en el que lleva un cerdo de 20 kilos…

Los que conocimos al gran jugador García De la Puerta sabíamos de las excentricidades del mismo.

En una ocasión que regresaba el equipo de Madrid, después de haber jugado con el Athletic, se presentó García De la Puerta en la estación de Atocha con el tiempo justo para tomar el exprés.

Sólo tuvo tiempo de coger el tren en marcha. Pero no iba solo, metido en un saco llevaba un cerdo de unos 20 kilos, que unos amigos de Madrid le regalaron. Colocó al animal debajo de un asiento. Paquirri desató al animal que, el verse libre del saco, echó a correr por los pasillos del vagón de lujo, sembrando el pánico en las mujeres y la hilaridad del resto de los ocupantes.

García De la Puerta corría tras su presa, formándose un espectáculo en el cual tuvo que intervenir el revisor y la pareja de escolta, el delegado del Betis y el entrenador.

García De la Puerta cogió su lechoncito después de hacer varias estiradas estilo Eizaguirre, pero la pareja de escolta quería incautarse del asustado animalito e imponer una multa a dicho jugador por el alboroto formado.

Por fin García De la Puerta, con su cerdo bajo el brazo, encarándose con el guardia le dijo:

  • Este cochino es mío y lo llevo a Sevilla para que sirva de tapas en un bautizo que voy a hacer en la Puerta del Arenal
  • Este cerdo lo entrega usted inmediatamente o queda detenido

García De la Puerta, al ver la cosa un poco seria y convencido de la realidad, en un abrir y cerrar de ojos, abriendo una ventanilla arrojó el cerdo a la vía, diciéndole al mismo tiempo:

  • ¡En Sevilla te espero¡   

 

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