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Colas en el Villamarín para el exilio malagueño. 1996

13 de marzo de 1996. Colas en los exteriores de las taquillas de Preferencia en un día lluvioso, en el que  se pusieron a la venta unas 2.000 entradas para el Betis-Salamanca de la jornada 31 del Campeonato de Liga de Primera División que debía disputarse en el estadio malagueño de La Rosaleda. También se canjeaban los abonos de los socios béticos por entradas para dicho encuentro en Málaga.

El Villamarín había sido sancionado con el cierre por un partido tras los incidentes acaecidos en enero en el partido de vuelta de los octavos de final de Copa por el desafortunado y parcial arbitraje de Rubio Valdivieso. Tras los correspondientes recursos el Comité Español de Disciplina Deportiva falló en contra del Betis el 8 de marzo, por lo que el Betis se dispuso a cumplir el partido de sanción en La Rosaleda, según había sido elegido por la afición en una consulta realizada en febrero.

Cuando todo parecía ya más que dispuesto una resolución del gobernador civil de Málaga denegó el permiso para disputar el partido, ante la ausencia de tornos automáticos en las puertas de La Rosaleda, tal como establecía el reglamento del fútbol profesional. Hay que recordar que esa temporada el Málaga CF militaba en Segunda B, donde no era obligatoria la existencia de esos tornos.

Finalmente el partido contra el Salamanca se jugó el 17 de marzo en el Villamarín, quedando pendiente la sanción para el mes de abril. 

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