Foto: joe.co.uk

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No sería justo comenzar este escrito hablando del Niza como la gran revelación de la Ligue 1 porque no lo es. La liga en Francia está muy bonita en estos inicios porque clubes modestos como el recién ascendido Angers o el Caen, que ya el año pasado dejó buenas pinceladas de fútbol están siendo auténticas revelaciones que nadie esperaba y que han entrado en la zona alta de la tabla desplazando a otros como Olympique Lyonnais, AS Mónaco u Olympique de Marseille. Sabiendo de antemano que el PSG es el rival a batir y probablemente acabe de nuevo levantando el título de liga salvo sorpresa, en esta lucha por los puestos altos y por Europa, aún en estas fases iniciales de la liga, está lo bonito en el país galo.

Y si por Caen y Angers se lo están pasando bien, no os queremos ni contar como lo están viviendo en Niza. Los de Claude Puel están a un nivel espectacular y lo que es mejor, dando espectáculo, que al fin y al cabo es de lo que se trata. Las águilas ya son el equipo más goleador de la Ligue 1 y arrasan con todo cuanto les sale a su paso. En los cuatro últimos partidos de liga suma diecisiete goles a favor ¡una media de más de cuatro goles por partido!

Ya goleó al Bordeaux por 6-1 y derrotó en su propio estadio al Saint-Etienne por 1-4 en un partido que terminó con dos futbolistas menos. Y siendo el ASSE uno de los clubes que mejor fútbol viene haciendo en este inicio en Francia. ¿Pero cual es el secreto de este Niza? Sin duda un fútbol vertical, directo, lleno de velocidad, desequilibrio y gol, mucho gol. El equipo de Claude Puel es finalizador de jugadas y con espacios, a la contra, es letal. Y para ser letal, cuenta con una figura que ha recuperado para el fútbol, el díscolo pero genial Ben Arfa.

Antes de esta temporada cuando pensábamos en Hatem Ben Arfa lo hacíamos en su trayectoria, manchada de temas extradeportivos que de una u otra forma ha acabado marcando su carrera para mal. Como apareció en Lyon como un niño prodigio para el fútbol y como su personalidad fue creándole problemas. Su enfrentamiento con Squillaci y su mala salida del O. Lyonnais hacia su máximo rival, el Olympique de Marsella. También allí tuvo problemas con compañeros de equipo. Se enfrentó con Djibril Cissé y más tarde lo haría con M’Bami. Su fama de problemático acabó eclipsando a su fútbol y su fútbol se acabó resintiendo de su fama.

Se marchó a Inglaterra buscando en la Premier un cambio de aires. Newcastle fue su destino pero entre otras cosas, unas lesiones que no le permitieron encontrar continuidad acabaron torpedeando su estancia en el país británico. Eso y de nuevo su marcado carácter, como demostró con su enfrentamiento con Steve Bruce, técnico que sentenció y resumió su carrera con la frase «tiene un comportamiento que no le lleva a ningún sitio».

Diez años después de su debut en Lyon, con una carrera más llena de sombras que luces, repleta de lesiones y enfrentamientos, Ben Arfa cierra el círculo. Lo hizo este fin de semana, vistiendo la camiseta del equipo ante el que debutó hace diez años, el Niza, y marcando al equipo frente al que jugó su primer partido como titular, el Rennes. Hoy Ben Arfa se siente feliz en Niza, ha vuelto a encontrarse con el fútbol, es la estrella de un equipo joven, valiente y descarado. Un equipo valiente, como él. Un equipo que ahora enamora a Francia, y el francés de origen tunecino ya sueña con la Eurocopa.

Verlo jugar es un espectáculo. No lo estropees esta vez. Por si acaso, nosotros seguiremos disfrutando de este Niza y sus tsunamis goleadores que ya arrasan en Ligue 1. Hoy vuelve a ser ese niño genial que se destapaba, que salía de lo común y corriente, que te dejaba en la retina algo especial que te hacía pensar en lo bien invertido que estaba el dinero de tu entrada. Hoy ha vuelto y no queremos que se vaya hasta que la edad abra la puerta de salida.