Javi Gracia enmudeció al templo culé (Barcelona 0-1 Málaga)

Juanmi cambió la mala racha a domicilio del Málaga. Lo hizo en uno de los escenarios más difíciles para puntuar, el Camp Nou.

Salieron decididos los hombres de Javi Gracia y en el minuto 7 ya mandaban en el coliseo azulgrana. Una pájara de Dani Alves al ceder a Bravo permitió adelantarse a los visitantes. A partir del gol, asedio culé. Esta vez no estuvo el tridente acertado de cara a gol y los tres puntos fueron para el conjunto andaluz.

Gracia oprimió las arrancadas laterales de Neymar y Messi colocando a Horta y Castillejo en las bandas. Le salió bien la jugada y desdibujó el plan por antonomasia del Barça de Luis Enrique.

A cuatro puntos del Real Madrid se quedan los catalanes. Ya no les vale con ganar el clásico, tienen que esperar a que pinchen los blancos.

Riazor se tiñó de celeste (Deportivo 0-2 Celta)

Regaló el derbi gallego. No hay muchas más interpretaciones para entender el resultado.

Tras una primera parte en la que el Deportivo salió en tromba para llevarse el triunfo, este acabaría a manos de los trequartistas de Berizzo: Nolito, Orellana y Charles. Oriol Riera fue el principal protagonista del partido, perdió el balón en el 0-1 y desaprovechó a portería vacía el empate. Genial Nolito en la acción del primer gol celtiña. Orellana hizo el resto y Charles remató bajo palos.

A raíz del gol, se volaron los locales a buscar la igualada. Pero no iba a suceder, sencillamente, no fue la noche de los atacantes deportivistas. Cuando más cerca estaba el empate, Lopo cometería la falta con la que dejó a su equipo con un efectivo menos sobre el campo. Entrada fuerte en el centro del campo y segunda amarilla. Error de juveniles.

No sería la única pifia de los de Victor Fernández. El segundo gol de los vigueses fue la colmatación de lo que nunca se debe hacer: ceder balones con peligro al portero. Esta vez protegió mal Luisinho y Larrivey no desaprovechaba la oportunidad.

Imagen vía: telecincostatic.net

Imagen vía: telecincostatic.net

La suerte europea no surtió efecto en Anoeta (Real Sociedad 4-3 Sevilla)

Hasta tres veces se adelantaron los donostiarras en el marcador. Comenzaron ganando el encuentro con un gol de Agirretxe tras una pérdida de concentración de Arribas. Perdió la marca y el vasco no perdonó. Empataría justo antes del descanso el conjunto sevillista en una jugada ensayada. Deulofeu se hartó de colgar saques de esquina al primer palo hasta que Kolo ganó su marca y cabeceó al fondo de la red.

La segunda parte tuvo dos remontadas. Volvía a anotar primero el conjunto de David Moyes por medio de Xabi Prieto, pero el conjunto nervionense no se derrumbó y consiguió voltear el resultado. Hasta que Arribas cometió de nuevo otro craso error marcando en su propia portería e igualando el marcador. Ya en las postrimerías Xabi Prieto pondría el 4-3 definitivo con un buen remate de cabeza.

Caos en el Ciutat de Valencia (Levante 2-1 Granada)

Cerraban la jornada Levante y Granada, un partido que no hubiera sido reseñable a la hora de destacarlo en un resumen semanal. Pero el Álvarez Izquierdo, el colegiado, se empeñó en cambiar el rumbo del partido.

Se marchaba al descanso el conjunto nazarí ganando por la mínima, resultado que les permitía quedarse a un punto de la salvación. Hasta que pasado el ecuador de la segunda mitad el árbitro expulsó a Colunga. Debió ver una zancadilla antológica para expulsarlo. Aquí empezó el acecho del Levante a la portería de Oier, virgen hasta el momento.

Posteriormente llegaría el culmen de los errores. Si la expulsión al delantero nazarí fue rigurosa, más aún la doble expulsión directa que se llevó al tunel de vestuarios a Ramis y El Arabi, por una supuesta trifulca que nadie vio. Fue una discusión acalorada fruto de lo que ambos se jugaban, nada más. Una simple advertencia habría bastado, a lo sumo una tarjeta amarilla. Un par de despistes y expulsiones acrecentó la esperanza de remontar de los granotas.

Con este resultado el Levante se acerca a la permanencia y el Granada deambula por el descenso sin ofrecer garantía alguna de agarrarse a «la mejor liga del mundo».