Si les comienzo hablando de un jugador zurdo, de corte ofensivo, que se gusta de arrancar en banda derecha, que hace gala de buenas dotes para el desborde y además tiene gol, les podría sonar a un perfil muy típico, que pasaría desapercibido hoy en día. Sin embargo, no iba a tomarme la molestia de robarles su tiempo para hablarles de algo tan común; si bien hay algo en este futbolista que le hace destacar, que a la vez que lo diferencia del resto lo pone a la altura de los mejores en su puesto. Se llama Izet Hajrovic, nació en Suiza pero juega con Bosnia, tiene tan solo 22 años en su haber, y llega a la Bundesliga para seguir deslumbrando al mundo y convertirse en una estrella.

Hajrovic celebra un gol con el GCZ, su equipo de origen | Foto: ZAMAN Spor

Hajrovic celebra un gol con el GCZ, su equipo de origen | Foto: ZAMAN Spor

Desde muy joven, Izet comenzó a brillar por encima del resto de jugadores, pues a los 9 años se incorporó a las categorías inferiores del Grashoppers suizo, para debutar en su primer equipo con tan solo 18 años, consiguiendo afianzarse en su segunda temporada, a los 19. Para la próxima temporada, llega al Werder tras quedar libre del Galatasaray –que le fichó en invierno cuando le pretendían clubes como Atlético, Valencia o Napoli-, equipo con que no ha cumplido su contrato por un presunto impago. Con todo, el futbolista firma este verano su primer gran contrato hasta 2018, el contrato que podría catapultarle de una vez por todas.

Sus dotes para el fútbol hacen recordar a algunos de los jugadores más grandes de todos los tiempos, pero en especial me voy a permitir, salvando las diferencias, equipararlo a alguien con quien se cruzará este año en los terrenos de juego en Alemania. Y es que su juego es extremadamente similar al del extremo holandés del Bayern, Arjen Robben. Gran manejo de la zurda, la capacidad de conducir el balón como si tuviera un imán, un trallazo considerable pero, sobre todo, mucha, mucha clase. Elegante como pocos, trata el balón como si su vida dependiera de ello, es de esos jugadores que te ponen la piel de gallina con cada control, pase… hace de un partido de fútbol un salón de vals.

Sin embargo, se preguntarán cómo ‘el nuevo Robben’ –permítanme llamarlo así- no ha firmado un contrato con un equipo grande hasta los 22 años, cómo no ha habido equipos que se hayan fijado antes en él. Pues bien, el verano pasado su traspaso fue pretendido por equipos como Atlético o Napoli, pero las pretensiones de los suizos eran demasiado altas para un futbolista que tan solo era una promesa. Y es lo que sigue siendo, un hombre con unas cualidades para llegar a ser un futbolista de élite, pero que tiene sus carencias y sus defectos.

Su fichaje por el Werder puede ser su catapulta hacia la fama | Foto: MiBundesliga

Su fichaje por el Werder puede ser su catapulta hacia la fama | Foto: MiBundesliga

 

Muchas veces hemos visto pecar al joven bosnio de individualista, le cuesta mucho soltar el balón y ello le lleva a entorpecer el juego en equipo cuando no se encuentra bien anímicamente. Por otra parte, cubre bien el aspecto defensivo, se gusta de ayudar al lateral de su banda, cosa que le supone una ventaja; pero una vez sobrepasado el umbral de su resistencia, pierde mucho fuelle y resta más defensivamente que aporta en ataque. Son flecos que le privan de ser un futbolista de la talla de un equipo de Champions, pero con tan solo 22 años tiene mucho margen para pulirlos, llegar a cumplir su sueño y deleitarnos con su magia, como lo lleva haciendo Arjen desde hace más de 10 años. Este joven tiene buena materia prima y los medios para desarrollarla, por lo que solo depende del mismo Izet que este traspaso sea el clímax de su carrera o un mero trampolín hacia la gloria.