En los últimos días hemos hemos asistido a un hecho que ha dejado indiferente a pocos seguidores del fútbol francés. La primera jornada de la Ligue 1 dejó una sorpresa clara con la derrota del Olympique de Marsella en casa ante el Caen, con un solitario gol de Andy Delort. Esto no pasaría de ser un tropiezo más (algo relativamente común en las primera jornadas), si no fuera porque tras la derrota, el técnico marsellés Marcelo Bielsa, presentó su dimisión.

En sociedades tan arraigadas al trabajo, tan poco acostumbradas a asumir o ver dimisiones de trabajadores y en el mundo del fútbol profesional donde es habitual ver entrenadores agarrarse al puesto hasta ser destituidos para cobrar el resto de su contrato, la salida de Bielsa llamó la atención originando numerosas opiniones con una noticia que recorrió como la pólvora las redes sociales. Entre las distintas visiones, la más común fue la tildar al técnico chileno como valiente, como una persona integra y fiel a sus pensamientos y/o principios. No obstante, en este artículo me gustaría expresar mi opinión personal, que es justamente la contraria. La actitud de Bielsa y su actuación, estás más cercanas a la cobardía que a su antónimo y el principal perjudicado no es él por perder su cargo, sino el O. Marsella.

Si te marchas, es porque no te ves capaz de cumplir los objetivos, no eres capaz de sacar rendimiento al grupo o capaz de vencer a rivales como el serio Caen que te ganó la partida en este primer encuentro. Y si es así, si no te ves capaz, no es algo que descubras como iluminado por el comienzo de la liga, sino en pretemporada.

Has trabajado al equipo, los jugadores nuevos han asimilado el sistema y tu forma de trabajar y ahora se quedan sin técnico, vendrá un nuevo entrenador y habrá que volver a empezar de cero. ¿Es eso valentía? Existe otra versión, otra vertiente, que es la de no ser feliz con tu trabajo. En las mismas condiciones que si no te ves capaz, es algo que podrías haber visto antes del comienzo de liga y otro técnico habría preparado al equipo. Igualmente, si la iluminación para tomar esta decisión llegó con la derrota, por vergüenza torera, por esos aficionados que hace solo unos meses te pedían que no te fueras, deberías trabajar con más ímpetu aún, pero no abandonar al equipo.

Es cierto que se marcha sin cobrar su contrato por haber dimitido pero ahora el comienzo de temporada del Olympique de Marsella está condicionado, y las opciones para el banquillo escasean al estar las competiciones comenzadas o a punto de empezar. Veremos como se reponen los franceses, que además han visto como una de sus pasadas estrellas, Valbuena, descartado la temporada pasada por el técnico argentino, ha reforzado a uno de sus máximos rivales, el Olympique de Lyon.

¿Realmente esta actitud, como cuando se marchó del Espanyol, es valentía? Personalmente lo considero cobardía, la cobardía de Bielsa. Un entrenador cuyas excentricidades, admiradas a veces, son muy perjudiciales en otras ocasiones.