Illarramendi tras renovar con la Real (Foto: goal.com)

Illarramendi tras renovar con la Real (Foto: goal.com)

Hoy se ha hecho oficial que el Real Madrid de Florentino Pérez ha depositado los 39 millones de euros correspondientes a la cláusula de Asier Illarramendi. Aunque en realidad para la Real Sociedad tan sólo irán a parar 30 millones. Los 9 restantes son correspondientes a impuestos.

Pero pongámonos en situación.

Naces en Guipúzcoa. Eres producto de la cantera txuriurdin. Juegas en Primera División. Eres titular y la afición te aclama. Se te atisba un futuro prometedor en un equipo grande de Europa. Haces la campaña de tu vida y contribuyes enormemente a que tu equipo del alma, aquel al que animabas desde las gradas de Anoeta cada 15 días, se clasifique para la máxima competición europea. Ganas una buena suma de dinero y pasas a formar parte de la historia del equipo al que sientes como tuyo.

Pero llega un equipo como el Real Madrid. Te cuatriplica el sueldo y, evidentemente, el peso de la camiseta y la historia de una entidad tan enorme como la blanca te tira. Te ilusionas.

Toca elegir: jugar la Champions con tu equipo y esperar un año para fichar por los blancos o pasar, mañana mismo, a ser pupilo de un entrenador como Carlo Ancelotti.

Illarramendi lo tuvo claro: »Era una propuesta irrechazable». Pero en Donosti no lo ven así, ni mucho menos. Has logrado el sueño de toda una afición, qué menos que quedarte y disfrutar con los tuyos. Sería comprensible que, la próxima temporada -en la que la Real Sociedad tiene difícil volver a meterse en Champions-, fichara por el club blanco.

El fútbol no es comparable a ninguna otra profesión normal. En una empresa no hay sentimentalismos; en el fútbol, sí, muchos. En una empresa, para un trabajador normal, el sueldo, en la mayoría de ocasiones, es precario, por lo que sería hasta raro que, si una multinacional te ofrece un salario cuatro veces mayor, no aceptaras. Una empresa no juega la Champions; la Real Sociedad sí.