Harry Kane en el derby de Londres.

Harry Kane en el derby de Londres. Foto: independent.co.uk

Sin duda, lo más destacado en esta semana de Premier se ha centrado en la capital de la vieja Inglaterra, precisamente entre las zonas del norte y King’s Road. El derby más importante, histórica e icónicamente, de la ciudad se saldó con una victoria de los Spurs sobre un Arsenal que ha devenido, aun más si cabe, en un equipo totalmente irregular, capaz de haberse ido dejando puntos hoy vitales frente a clubes como Leicester, Stoke o este mediocre United y, sin embargo, puede vencer en casa al City; al equipo revelación de la Premier, el Southampton, brillantemente dirigido por Koeman; o a un West Ham que ha ido de más a menos, aunque con una grata octavo plaza a estas alturas de la temporada, bajo la batuta de “Big” Sam Allardyce. Sea como fuere, el nuevo rey de Londres es Harry Kane, o Hurrikane como le han apodado en un ingenioso juego de palabras, que decidió el partido para los de White Hart Lane con un doblete de bandera, repitiendo la gesta del día de año nuevo frente al Chelsea de José Mourinho. El nuevo chico prodigio del fútbol inglés, con una irrupción que no se recuerda desde los tiempos de Wayne Rooney, tiene contrato hasta 2020, suma 12 goles en Premier (y 22 en total) y está resultando absolutamente crucial para intentar dejar al Arsenal en la cuneta de su eterno idilio con la cuarta plaza, la del acceso a la previa de Champions League, que hoy ocupan los chicos de Van Gaal.

En el barrio más rico de la ciudad, los blues refuerzan su liderato sacando una victoria frente al Aston Villa gracias a un tremendo testarazo de Ivanovic en el minuto 68 para anular el empate producido por Okore poco antes, mientras que Hazard se encargó de abrir el marcador a los 7 minutos de juego. Una victoria que tuvo un sabor doble por el pinchazo del City en el Etihad Stadium frente al Hull City, lo cual les descuelga un poco más de la pelea por el liderato, y es que los pupilos de Pellegrini están notando fuertemente la ausencia de Yaya Touré, pues desde que el costamarfileño se marchó a la Copa África de Naciones los citizens no conocen la victoria. No en balde, su última victoria fue el 1 de enero en un apretado 3-2 al Sunderland de Gustavo Poyet. El Manchester City tiene una plantilla con una calidad temible y conocida por todos, pero si bien adolecía de altibajos en la máxima competición europea, esta condición se está trasladando al torneo doméstico, y su estadio ha perdido la fama de fortín que otrora ostentaba, llegando casi a los niveles del Bridge de Mou, de modo que los campeones en la pasada edición se coloca a siete puntos del liderato, y sus inmediatos perseguidores están a solo 4, 5, 6 y 7 puntos respectivamente de hacerse con el subcampeonato, quedando algo más alejado el Liverpool de Rodgers, que no pudo sacar más que un empate sin goles en el derby del Merseyside en un encuentro aburrido hasta la extenuación.

El vecino de Old Trafford no marcha mucho mejor, y es que a pesar de que Van Gaal mantiene que, mientras hayan opciones matemáticas, el United se puede alzar con la liga, la realidad nos dice algo mucho más duro, y es que, en la jornada 24 de la temporada pasada, David Moyes solo llevaba 4 puntos menos… con un equipo netamente inferior, sin la amalgama de fichajes de este verano y con 150 millones de libras más en la cuenta bancaria. Las nuevas adquisiciones de los red devils no terminan de dar sus frutos, si bien es la primera temporada del técnico neerlandés para encajar tantas piezas nuevas en tan poco tiempo, de modo que parece que la prioridad, al menos este año, es entrar en una de esas 4 plazas para los 6 aspirantes antes mencionados, contando con que el Liverpool no dé un sprint final con la vuelta de Sturridge tras varios meses de lesión, pero parece que si Louis da con la tecla, el United 2015-2016 puede ser uno de los grandes rivales a batir nos solo en las islas, sino en Europa.