Espinosa dirige el juego amarillo (Foto: PortalCadista.com)

Espinosa dirige el juego amarillo (Foto: PortalCadista.com)

En el fútbol ya se sabe que las cosas cambian con demasiada rapidez. Un simple rebote o el sencillo hecho de que la pelota comience a entrar cuando antes no lo hacía puede decidir el futuro de entrenador y jugadores, pero la principal beneficiada siempre será la afición.

Esta temporada lo saben bien en Cádiz, lugar -en los últimos años- de continuas desgracias futbolísticas. Desde descender fallando un penalti en la última jugada del último partido a que te remonten una eliminatoria en el descuento de la misma, pasando por marcar dos penaltis de una tanda de cinco. Pero este año en La tacita de plata el fútbol, al menos de momento, alegra a su gente.

Y el comienzo no fue bueno a pesar de que Manuel Vizcaíno, ex vicepresidente del Sevilla y mano derecha del recluso Del Nido, adquirió las acciones (no sin dificultades añadidas por los anteriores dueños de la entidad), conformó un plantel de garantías y renovó al entrenador que había protagonizado una remontada milagrosa la temporada anterior (quedaban ocho partidos cuando Antonio Calderón aterrizó en el banquillo amarillo: seis victorias y dos empates).

No había impedimentos a la vista para ser líderes desde muy pronto: todos los jugadores llegados en esta campaña al Carranza vienen de Segunda División (Mantecón de Primera -Elche-), plantilla al 90% a principios de agosto, afición volcada por la causa y empleados al día de cobros.

Pero esto es fútbol y, cuando algo no funciona, la mala suerte llega sola. El Cádiz ha llegado a finales de octubre sin haber ganado dos partidos consecutivos en Liga. Por aquel entonces, Jona (ex del Jaén) y Airam Cabrera compartían delantera.

El 15 de octubre es la fecha clave en el cambio de un equipo mediocre a un conjunto que sabe a qué juega y qué persigue esta temporada. Es el día de la tercera ronda de la Copa del Rey y los amarillos se enfrentan a la Balompédica Linense en un derbi provincial. Los balonos lideran la clasificación del Grupo IV y el técnico gaditano decide que los dos atacantes de lujo del equipo no van a compartir minutos, sino que será el canario el titular. Resultado: 1-2.

Antes de ese choque, cuatro victorias en diez partidos (cinco empates y una derrota). Después de jugar en La Línea de la Concepción, cuatro encuentros seguidos ganando (y cada vez convenciendo más: 1-2, 2-1, 1-3 y 4-0).

El cambio de dibujo (quitar a un delantero para añadir un jugador en el centro del campo) sonríe al Cádiz, que baila al son que marca Juanma Espinosa (ex Jaén). El ‘8’ amarillo tiene la calidad suficiente para distribuir a bandas cuando hay que abrir el campo, buscar a Fran Machado o conectar con Kike Márquez y Villar. Desde el cambio táctico el Cádiz sólo conoce la victoria. Por eso sonríe a los amarillos. Por eso sonríe la afición.