Irán volverá a un Mundial tras el fiasco en Alemania 2006

Irán volverá a un Mundial tras el fiasco en Alemania 2006

En un Grupo E donde Argentina se debería encontrar como pez bajo el agua quedó encuadrada también una desconocida Irán, una selección iraní que llegó a Brasil tras clasificar como el segundo mejor combinado de Asia, sólo por detrás de la Japón de Zaccheroni. Eran -y siguen siendo- considerados una de las cenicientas del sorteo y, a priori, el más débil de se grupo, pero parece que los asiáticos quieren dar que hablar…

Además de Irán y Argentina, el grupo E lo componen dos selecciones de nivel medio como son Bosnia y Herzegovina, que disputará este verano el primer Mundial de su historia; y Nigeria, que llega con uno de los seleccionados más flojos de su historia reciente. El hecho de que el único favorito del grupo sean los argentinos representa una gran baza para el resto de equipos, puesto que se jugarán el pase entre ellos.

Queiroz impone el trabajo ante la falta de calidad

Lo que es innegable es que Irán es, seguramente, una de las 5 peores selecciones en lo que a calidad y argumentos técnicos se refiere, pues a excepción de Dejagah, o quizás Nekounam, el resto de jugadores muestra un nivel técnico por debajo de la media. Sin embargo, con un entrenador de la experiencia del portugués Carlos Queiroz no se podía tirar la toalla tan pronto, y este ha convertido a Irán en una selección que, con sus limitaciones, pelea prácticamente todos los enfrentamientos.

El modelo de juego que plantea Queiroz es principalmente defensivo, aunque sin llegar nunca a un Catenaccio, pues siguiendo la mítica sentencia de Cruyff <<Si nosotros tenemos la pelota, ellos no pueden hacer gol>>, ha construído una Irán basada en la retención del balón, el dominio de la posesión y las combinaciones muy trabajadas.

Bosnia y Argentina serán los dos rivales a tener en cuenta

Bosnia y Argentina serán los dos rivales a tener en cuenta

Las principales dudas llegan en defensa, paradójicamente. La baja estatura de la mayoría de los zagueros sumado a la poca velocidad de la mayoría de ellos siembra un mar de dudas al tenerse que enfrentar en su grupo a portentos aéreos como Bosnia, con jugadores como Edin Dzeko (City) o Emir Spahic (Leverkusen); y a velocistas como los argentinos Ángel di María (Madrid) o el ‘Kun’ Agüero (City). Por lo tanto, el hecho de tener el balón y juntar las líneas deberá ser más importante que nunca.

Un once tipo a la defensiva

Hay dos claros aspirantes a la portería, a priori. Se trata de Rahman Ahmadi (Sepahan) y Daniel Davari (Braunschweig). El primero parece tener la confianza de Queiroz, y ha rendido a mejor nivel que Davari en los amistosos que ha disputado, por lo que se postula como principal candidato a ocupar la meta.

Presumiblemente, Reza Khanzadeh (Persepolis) será clave en el eje de la zaga, un central caracterizado por su gran estatura y corpulencia, de vital importancia para parar los ataques de sus rivales. Además, Steven Beitashour (Whitecaps), un joven jugador bastante rápido y con gran recorrido, podría acompañarle por el centro o en banda derecha, aunque dicho carril parece adjudicado a Pejmann Montezeri (Umm Salal), cuya labor es de admirar, tanto defensiva como ofensivamente. Si Hashem Beikzadeh (Esteghlal) consigue recuperarse a tiempo de su talón debería ocupar el carril izquierdo, aunque en caso de no hacerlo jugadores como Mehrdad Pooladi o Hossein Mahini (Persepolis) podrían suplirle a la perfección.

Dejagah, Nekounam y Andranik (de izq. a der.), la columna vertebral de Irán

Dejagah, Nekounam y Andranik (de izq. a der.), la columna vertebral de Irán

En el centro del campo, Queiroz acostumbra a jugar con cuatro hombres. Un doble pivote formado por dos creadores a los que no da excesiva libertad, y que se encuentran muy comprometidos con sus labores defensivas. Además, otra cosa que hace mucho es comprometer defensivamente a los jugadores de banda, que normalmente actúan de carrileros complementándose con los laterales, y para ello se vale mucho del recurso de utilizar a algunos de sus laterales en esa posición. El doble pivote parece claro para el ex de Osasuna, Javad Nekounam (Al Kuwait) junto a Andranik Teymourian (Esteghlal). En bandas, podría jugar con Khosro Heydari (Esteghlal) en la derecha para ayudar a un lateral ofensivo como Montezeri; mientras que en la izquierda podría optar por el perfil más defensivo de Ehsan Haji Safi (Sepahan) o por Masoud Shojaei (Las Palmas), algo más ofensivo.

Por último, el aspecto ofensivo es el que más aislado queda del resto, aunque para facilitar la unión contará con un futbolista de la índole de Askhan Dejagah (Fulham), que en principio jugaría con total libertad, ayudando en el doble pivote o incluso como segundo punta.

Arriba hay dos claros candidatos para ser el «cañonero» de esta Irán, como son Reza Ghoochannejhad (Charlton) y Karim Ansarifard (Persepolis). El primero es un perfil más trabajador, que en principio utilizaría para aguantar el balón y buscar más el juego aéreo. El segundo es un jugador más ágil, con más olfato goleador, y que podría ser un revulsivo que Queiroz guardase en la recámara en más de una ocasión.

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Ahora que Queiroz ya dispone de todas las piezas que, en las probaturas previas al Mundial, han hilado y funcionado de maravilla, tan solo queda por ver cómo pondrán en práctica su juego en Brasil. Lo que está claro es que esta vez no se marcharán sin antes plantar cara, pero aún queda una gran duda por resolver: ¿Estará este combinado a la altura de tal cita? Tan sólo en Brasil se descubrirá esta carta…