Andres-Iniesta-David-Silva-SpainPartido de preparación ayer de España ante Bolivia que más allá de ser un partido de preparación, del lógico carrusel de cambios propio de este tipo de eventos y del debut de jugadores como Gerard Deulofeu, futuro de la selección española, dejó una clara muestra de cuales son las virtudes pero también los defectos de los que viene adoleciendo la selección española.

Y es que la primera parte fue, por momentos, soporífera. Los equipos ante España se encierran, y eso Bolivia lo interpretó a la perfección. Los de Azkargorta fueron ordenados, no cometieron casi errores en la primera mitad e intentaron salir buscando a Arce (gran temporada la suya en Bolívar) y Martins, aunque como es lógico estas intentonas en lo ofensivo fueron escasas. España volvió a dar sensación de calidad, capaz de rotar el balón, de marear al rival, de asfixiarlo en la presión y controlar la posesión, pero de nuevo sin profundidad.

Torres, aunque no jugó uno de sus peores partidos, dejó claro el mal momento de los delanteros españoles. Y eso que bregó y marcó, desde los once metros, pero no parece en la actualidad el goleador que necesita un aspirante a campeón del mundo. Entre las probaturas, la ubicación de Javi Martínez como central, dejando claro que será comodín del seleccionador, el debut como apuntábamos de Deulofeu en la segunda mitad o la posición de Cesc Fabregas que parece que para Vicente del Bosque seguirá siendo una alternativa en ataque a pesar de las críticas recibidas en la Confederaciones.

Sin embargo, eso fue la primera mitad, porque en la segunda saltó al césped un futbolista de talla mundial cuyo nombre responde al de Andrés Iniesta y el cambio de España con el manchego sobre la cancha fue descomunal. Y es que es uno de esos jugadores de fantasía que siempre te da cosas distintas, incluso en sus peores partidos. Apareció, se asoció y su calidad subió exponencialmente desde que pudo asociarse con el siempre infravalorado David Silva. Cuando el canario saltó al campo, España cambió. Lo previsible se volvió inevitable, se movieron entre líneas, se asociaron, evitaron la presión y los pases en profundidad se sucedieron creando las mejores oportunidades para la roja.

Dos jugadores que hoy por hoy deberían ser insustituibles en la roja, dos jugadores distintos, capaces de decidir partidos en una sola acción. Hoy con la lista del seleccionador aparecerán los debates, de quienes faltan o quienes no merecen estar, pero lo que está claro es que en el once de España no deberían faltar mientras puedan estar, estos dos magos del balón, porque España juega cuando ellos se encuentran sobre el césped.