El mediapunta celebra un gol con Colombia Sub'20 Foto: diarioadn.co

El mediapunta celebra un gol con Colombia Sub’20
Foto: diarioadn.co

Con la finalización del campeonato italiano, se confirmó el descenso a la Serie B del Pescara como colista en el Calcio. Era un destino anunciado desde hacía varias jornadas, porque el equipo blanquiazul no conseguía levantar cabeza e incluso ha acabado ocho puntos por debajo del penúltimo clasificado en la Serie A, el Siena.

Lo cierto es que la escuadra italiana comenzó jugando bastante bien en liga, aunque los resultados nunca terminaron de acompañar y acabó viniéndose abajo como un castillo de naipes sin poder nunca sacar la cabeza de los últimos puestos. De los diez encuentros de liga finales solo fue capaz de arañar un empate ante la Roma, mientras que el resto fueron todo derrotas que minaron la moral y el fútbol de la escuadra de Bucchi.
Los motivos son analizables y podrían ser muy numerosos, pero sin duda uno de ellos fue la juventud de la plantilla, que aunque contenía jugadores talentosos quizás carecía de experiencia y oficio para sacar adelante determinados momentos durante los partidos.

Y es que el Pescara planificó la temporada haciendo apuestas muy interesantes más los jugadores que ya tenían, con futbolistas prometedores como el rapidísimo Vladimir Weiss (23), los zagueros Marco Capuano (21) y Uros Cosic (20) internacionales con las selecciones inferiores de Italia y Serbia respectivamente, el habilidoso extremo sueco Mervan Çelik (23) o el joven Gianluca Caprari (19).

Pero si hay un jugador que destacaba entre los jóvenes talentos del conjunto italiano, ese es el colombiano Juan Fernando Quintero Paniagua, que nació el 18 de enero de 1993 en Medellín, Colombia. Un futbolista que comenzó en su país natal jugando en las filas de Envigado, club con el que debutó como profesional.
Tras una lesión que le fracturó la tibia y lo mantuvo alejado de los terrenos de juego durante cuatro meses, regresó en el torneo apertura 2011 en Colombia para acabar fichando al año siguiente por el Atlético Nacional.
Después de seis meses jugando como verdiblanco en la liga colombiana, decidió probar suerte en Europa con su fichaje por el Pescara. Este año participó en diecisiete partidos con el conjunto italiano y se estrenó como goleador en Europa con un soberbio tanto de libre directo ante el Bologna aprovechando su buen disparo lejano.
Además de la competición entre clubes, si por algo se ha ganado ser una gran promesa a nivel internacional es por el Sudamericano Sub’20 celebrado en Argentina a principios de este año 2013 donde Juan Quintero fue elegido mejor jugador del campeonato e incluso acabó siendo el máximo goleador de la selección colombiana con cinco tantos, es decir, no es una promesa actual descubierta por el FC Porto. No obstante, tras el descenso del Pescara fueron los portugueses los más rápidos realizando un fichaje que no ha necesitado de mucho tiempo para revalorizarse y llamar la atención de otros grandes del continente.

Quintero es un mediapunta que a veces ha jugado incluso pegado a la banda izquierda. Es zurdo y si hubiese que definirlo con una característica concreta, quizás sería la clase.
Es un futbolista que juega «sencillo», apoya la jugada con los compañeros, recibe y devuelve el balón con facilidad, muchas veces incluso al primer toque. Tiene muy buena técnica de pase, y una gran visión de juego. Defensivamente no es un futbolista muy sacrificado aunque suele aparecer, eso sí, en labores de creación bajando al circulo central para iniciar la jugada de ataque y desahogando el fútbol del equipo con aperturas a banda o pases en profundidad.

Entre sus puntos fuertes se encuentra el tiro a portería desde media distancia. Su buena zurda le permite tener mucha llegada y eso se nota también a balón parado donde es un auténtico peligro debido a su potencia de disparo. Además tiene un regate muy aseado, es hábil y tiene la capacidad de librarse de su marcador con mucha facilidad, bueno con los amagos, pisando el esférico, es uno de esos jugadores que hacen bonito el espectáculo del fútbol. Siempre tiene en mente el caño, el taconazo, una filigrana que despierte al público en la grada y que le otorga esa aureola de «jugador especial». Su juego sencillo pero que mete velocidad a la circulación de balón, lo convierte en un jugador muy atractivo a la hora de verlo jugar. Quizás entre sus puntos débiles estarían su ligero sacrificio defensivo y que a veces elige opciones en los pases muy espectaculares que no siempre tienen un resultado positivo, pero es un jugador con unas cualidades sobresalientes que ante el descenso de los italianos ha encontrado una plataforma inmejorable para desplegar su fútbol.

Una promesa que realmente es ya una realidad y uno de los grandes atractivos de la Liga Zon Sagres.

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