La liga de filiales, una opción siempre en mente. ¿triunfaría? Foto: realmadrid.com

La liga de filiales, una opción siempre en mente. ¿triunfaría?
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Hoy es un nuevo día para disfrutar del fútbol y precisamente hoy, 26 de julio, además de los clásicos partidos de pretemporada podremos disfrutar de una nueva jornada del Europeo Sub’19 de Lituania. Viendo a las jóvenes promesas de Europa, y viendo sobre todo la ausencia de selecciones como Inglaterra o Italia.

No cabe duda de que en dichos países existe mucha calidad en sus jóvenes, tanto en la actualidad como tradicionalmente. Son además grandes potencias futbolísticas, que en campeonatos mayores siempre optan al título. Pero ya no es solo lo que trae el Europeo actual. Italia no estuvo presente en el pasado Mundial Sub’20, aunque hizo un muy buen Europeo Sub’21, e Inglaterra decepcionó claramente en ambos campeonato tropezando en la primera ronda del torneo final.

¿Y por qué resaltamos tanto los resultados de ingleses e italianos? Pues porque estos discretos resultados a la hora de competir nos ha despertado una vez más el debate sobre la liga de filiales y si sería conveniente adaptarla a España. Inglaterra tiene su liga de reservas, competición centenaria en la que se foguean sus jóvenes jugadores, mientras que Italia mantiene su Liga Primavera Sub’19 para canteranos jóvenes. ¿Es una ventaja una competición que mantiene juntos a todas las promesas del fútbol nacional o es mejor que entren en competición cuanto antes?

No podemos ocultar que la liga de filiales trae muchos beneficios, pero como todo tiene sus pros y sus contras y hay que valorarlos. En España incluso se ha planteado adaptar el sistema inglés, o al menos uno similar. En 2008 estuvo muy cerca de llegarse a un acuerdo en nuestro país, pero finalmente se descartó la idea.

Y es que este tipo de competición tiene muchas ventajas. Los equipos filiales desvirtúan la competición actual, pues no actúan con los mismos criterios que el resto, no luchan por un ascenso, y en muchas ocasiones se dejan ir en competición. Es lógico, no tienen esa posibilidad y su principal objetivo es formarse, no pelear por los éxitos deportivos de la categoría. Ejemplo de ello son FC Barcelona B o Real Madrid Castilla en la Liga Adelante.

También sería interesante por la expectación que despierta en el aficionado ver reunidas a las jóvenes promesas de su equipo compitiendo con otras de la región. Favorece el seguimiento a los jóvenes, jugadores, y la formación de los jugadores que jugarían con otros de sus mismas edades o similares. Además, no ocuparían plazas en competiciones como Liga Adelante o Segunda B, dejando el puesto a clubes que opten realmente al ascenso, ayudando también económicamente al estar en una categoría superior a algunos de ellos o incluso podría facilitar la remodelación de una categoría que mantiene una estructura algo obsoleta.

Por contra, los equipos reducen su competitividad. Barcelona y Madrid, dado su poderío económico y que sus canteras fichan perlas de muchos otros escalafones inferiores, serían sin duda los grandes al igual que ocurre en primera división y sería difícil competirles. En base a esto, y aún en edades formativas, estos jóvenes jugadores perderían esa experiencia que aporta la competitividad. El jugar ante equipos que se juegan cosas importantes y que buscan ganar por todos los medios.

Este sin ir más lejos, es uno de los problemas que se achacan a sistemas como el inglés. Si alguna vez habéis visto partidos de los equipos «reserva» en Inglaterra, habréis podido observar que la intensidad es poco más que la que puede haber en una liga de tercer nivel a pesar de ser grandes promesas del fútbol internacional. Al llegar a categorías superiores, hay muchos jugadores a los que le cuesta un mundo la adaptación al ritmo e intensidad que requiere la Premier League.

En España sin embargo, pudimos ver en casos como la Euro Sub’19 del año pasado como futbolistas como Deulofeu, Jesé u Oliver Torres, acostumbrados a competir aún siendo muy jóvenes, se mostraban un paso por delante de otros jugadores. Lo mismo para los conseguidos en categoría Sub’21. Este año sin ir más lejos, las diferencias las han marcado futbolistas como Isco, Illarramendi o Morata, acostumbrados a competir contra equipos que se lo juegan todos y que hace a los jugadores está ese paso por delante que, por ejemplo, los ingleses. También tienen que ver las generaciones de jugadores, pero sin duda esa experiencia adquirida afecta positivamente.

En vista de esto, ¿Cuál es el mejor sistema a seguir por España? ¿Se debería cambiar todo por una liga de filiales y quizás ceder o subir al primer equipo a los chavales que despunten para que se vayan haciendo o dejar a los jóvenes competir ante equipos más intensos y competitivos en categorías inferiores? Un debate de lo más entretenido.