Hay que reconocer, que uno de los equipos que más me han sorprendido en este comienzo de Mundial es México. No porque esté arrasando, ya que se jugará la clasificación en el último partido ante Croacia pase lo que pase hoy entre croatas y cameruneses, sino por el cambio de la tricolor de unas fechas hasta aquí.

Admitiré que no he visto partidos de la selección azteca en las previas al Mundial. Los últimos que pude ver fueron en las clasificatorias de la CONCACAF, y su imagen distaba mucho de la actual. Un fútbol soso y ramplón, un equipo sin carácter, sin sangre. Tuvieron que entregarse a la épica de las dos últimas jornadas clasificatorias para entrar en la repesca, por detrás de E.E.U.U. y Costa Rica, e incluso por detrás de Honduras, cuando hoy por hoy parecen mucho mejor equipo en cuanto a argumentos futbolísticos.

Guillermo Ochoa fue uno de los héroes en el empate de ayer. Foto: televisadeportes.esmas.com

Guillermo Ochoa fue uno de los héroes en el empate de ayer.
Foto: televisadeportes.esmas.com

De aquella México a la que le costaba llegar al área rival y que fácilmente hacía aguas atrás no queda más que el nombre. El cambio de seleccionador tras las numerosas críticas recibidas ha sido muy positivo, sobretodo anímicamente. La «tri» se muestra como un equipo muy compacto, aguerrido en defensa y que gusta del toque para sacar el balón, incluso con la sensible e importante baja de Luis Montes. Si ante Camerún dominaron y merecieron ganar el partido holgadamente (aunque solo terminase con una victoria por la mínima), ayer ante Brasil hicieron un partido muy serio y de mucho mérito, asfixiando el centro del campo brasileño formado por Paulinho y Luiz Gustavo y anulando por completo a Ramires, Oscar, Neymar y cuantos jugadores de tres cuartos pusiera la canarinha sobre el césped.

Curiosamente un día después, todo el mundo habla de Ochoa, que hizo dos o tres paradas de mucho mérito a la calidad de Neymar, pero nadie habla del buen partido de Andrés Guardado por la izquierda, el trabajo de Herrera en el centro del campo, la brega de Gio en punta, como Layún subía una y otra vez por banda o como Peralta buscó siempre sorprender a Julio César. Y eso que en el banco guardaba armas como el «gullit» Peña o «chicharito» Hernández, que si saltó al campo al final. El empate ante la anfitriona, en cualquier caso, es un buen marcador.

El «piojo» Herrera le ha dado otro aire a esta selección, un lavado de cara que conseguirá, pasen o no la fase de grupos, que los mexicanos se sientan orgullosos de su selección.