Dani Ceballos conduce el balón ante la presión rusa. Foto: es.uefa.com

Dani Ceballos conduce el balón ante la presión rusa.
Foto: es.uefa.com

La selección de España U’19 se proclamó campeona del Europeo de la categoría tras vencer en a Rusia por 2-0 en la final del campeonato. Un torneo de buen nivel al que España llegaba como una de las favoritas para hacerse con el título junto a Francia y que ha tenido como gran revelación a la selección de Rusia, que ha tenido una participación destacada.

El torneo disputado en Grecia comenzó con la joven selección española venciendo a Alemania. Un partido más complicado de lo que el marcador reflejó (3-0), pero los rápidos contragolpes de España incrementó el resultado de forma ostensible. La segunda jornada de la fase de grupos tuvo una final anticipada. Un partido en el que a España le faltó intensidad y en el que Rusia aprovechó sus puntos fuertes, la rapidez al contragolpe, una sobria defensa y el aprovechamiento del fallo rival. La derrota ante Rusia igualó el grupo y dejó todo en el aire hasta la última jornada, cuando un empate ante Holanda clasificó a la selección de Luis De la Fuente como segunda de grupo.

En semifinales los rusos se enfrentaban a los anfitriones, Grecia, mientras que España quedó encuadrada con Francia, que había arrasado en su grupo. Ante la mayor fortaleza y resistencia de los franceses, España tiró de oficio, con un partido muy completo, llevando la batuta al principio y aguantando bien las embestidas galas. En los minutos finales, dos goles del nuevo jugador madridista, Marco Asensio, dieron el pase a la final.

Y así llegaron al último partido. Rusia, de menos a más en el torneo mostró también su potencial goleando 4-0 a Grecia en semifinales, con mucha velocidad arriba gracias a jugadores como Gasilin, Guliev o Golovin. Dando sentido en el centro del campo gracias especialmente a la visión de juego y el criterio de Barinov y con gran seguridad defensiva con Chernov, Yakuba, Khodzhaniyakov o Makarov, aunque el gran destacado de Rusia en el torneo, como ya lo fue en el Europeo Sub’17, es su portero Anton Mitryushkin.

Precisamente el portero ruso fue la estrella de su selección ayer, pues abortó una y otra vez las ocasiones del equipo español con una técnica soberbia y un temple digno de elogio, como si tuviese años de experiencia como profesional. España por otra parte, dejó para la final el mejor partido del campeonato.

Sivera estuvo cuando más se le necesitaba, con tranquilidad para desbaratar las ocasiones del equipo ruso. Con Vallejo que desplegó jerarquía y oficio y un contundente Jorge Meré, Borja San Emeterio asumió un rol más defensivo que Aaron Caricol, que se sumo más al juego con balón. En el centro del campo Rodrigo Hernández y Mikel Merino hicieron de engranajes en el productivo juego creativo español, madurando la jugada, moviendo el balón hasta encontrar a Dani Ceballos. El jugador del Betis, jugando en tres cuartos pero retrasando una y otra vez su posición a la zona de creación, se sumaba a ambos para crear el juego y aparecía también en zonas más adelantadas ara desequilibrar con una acción individual o una combinación decisiva. Junto a él, Marco Asensio, ese jugador diferente, capaz de marcar la diferencia con una jugada individual buscando portería o asistencia, decisivo durante el campeonato también, especialmente los últimos partidos, cuando debía aparecer.

Pedraza entrando desde la segunda línea y al que gusta pisar área acompañaba en sus desmarques a Borja Mayoral, especialista en colocarse y buscar cualquier rechace o balón suelto en el área. Dos jugadores a los que se suma Nahuel. El rápido futbolista del Villarreal ha sacado gran rendimiento a los minutos jugados y ha anotado dos goles jugando solo algunos partidos como revulsivo. Ayer también cerró el marcador y España levantó el Europeo Sub’19 marcando lo que podría ser parte del futuro de la absoluta.