Olaitan celebra un gol con Olympiacos Foto: www.fcnaija.com

Olaitan celebra un gol con Olympiacos
Foto: www.fcnaija.com

Ver jugadores jóvenes que llegan a la élite para jugar en equipos importantes y que consiguen con su esfuerzo, hacerse con un hueco en el once y aprovechar las oportunidades de que disponen, siempre gusta a los buenos aficionados al fútbol. Eso es, sin ir más lejos, lo que está ocurriendo en dos de los equipos más importantes de la liga griega. Las coincidencias en esta ocasión están a la orden del día. Y es que ambos jugadores son de origen africano (nacidos en Nigeria), los dos tienen la misma edad (21 años) y los dos suman como un gran éxito para la dirección deportiva de sus respectivos equipos, pues llegaron con la carta de libertad bajo el brazo.

Es el caso de Michael Olaitan Oyeneye (1 de enero de 1993, Jos, Nigeria), delantero del Olympiacos griego que entrena el técnico español, Michel. Se trata de un espigado delantero de 1,84 metros, con una elegante zancada, buena técnica para conducir, controlar y combinar con los compañeros y unos movimientos muy inteligentes sin balón. Un atacante al que no le importa bajar a recibir, asistir al compañero o jugar de espaldas por el bien del equipo y que luego siempre llega a zonas de finalización para recibir un último pase que empujar a las mallas. Incluso se le ha podido ver jugando escorado a cualquiera de las bandas.

Comenzó su carrera en Nigeria, en el Mighty Jets, equipo desde el que fichó por el Veria, de la segunda división griega con tan solo 18 años. En su primera temporada con el equipo griego anotó siete goles y consiguió ascender a la máxima categoría del país heleno, siendo además uno de los candidatos a «Talento del año» en su primer año europeo. Tras el ascenso, Olaitan no notó el cambio de categoría y a pesar de debutar en la élite griega con un equipo modesto como el Veria, consiguió igualar sus registros y marcar otros siete tantos, ocho si contamos el que también anotó en copa. Unas actuaciones que evitaron en buena parte el descenso y sellaron una deseada permanencia, lo que llamó la atención de otros equipos de mayor importancia a nivel histórico.

Todo eso le valió este año su fichaje por el equipo más laureado del país, Olympiacos, al que llegó libre. En el equipo griego está jugando con bastante asiduidad, más aún con las importantes bajas que ha tenido esta temporada, primero con la inoportuna lesión de Mitroglu y su posterior traspaso, además de la salida de Vladimir Weiss, otro de los titulares atacantes en el cuadro griego que emigró a tierras de pocas ambiciones deportivas y mucho dinero. Este año está aprovechando el mayor potencial ofensivo de su nuevo club y a estas alturas de la temporada ya lleva los mismos siete tantos que marcó las dos anteriores además de los tres goles que ha conseguido en copa. Sin ir más lejos, este sábado volvió a jugar, contra su ex-equipo, el Veria, en un partido que terminó en goleada del líder 0-5, con asistencia y doblete de Michael Olaitan. Un joven africano que con el 99 a la espalda cuenta con un futuro prometedor de seguir por este camino.

Abdul Ajagun durante el Mundial Sub'20 con Nigeria Foto: www.nigeriafootball.com

Abdul Ajagun durante el Mundial Sub’20 con Nigeria
Foto: www.nigeriafootball.com

La otra perla africana de la que hablábamos es Abdul Jeleel Ajagun (10 de febrero de 1993, Port Harcourt, Nigeria). Su perfil es muy diferente al de Olaitan. Ajagun no es delantero, es mediapunta, aunque tiene mucha llegada y buena calidad para definir ante la portería rival. No tiene la zancada de su compatriota y es bastante más bajo, 1.67 metros, pero posee unas cualidades realmente valiosas. Es un jugador bastante rápido, con buena precisión de tiro y muy inteligente a la hora de usar numerosos gestos técnicos.

Su situación es muy curiosa, y es que Ajagun jugaba en el Dolphins FC de Nigeria. Este pasado verano participó con Nigeria Sub’20 en el Mundial de la categoría y a pesar del pobre rendimiento de las águilas verdes, fue el jugador más destacado de su equipo. Jugando de mediapunta, mostró una llegada asombrosa,  con goles de velocidad o técnica. Enseñó a todos que era un jugador de lo más interesante.

Lo cierto es que el más rápido en mover ficha fue el Panathinaikos griego, que lo reclutó con la carta de libertad bajo el brazo. Este año, al contrario que Olaitan, ha ido entrando poco a poco en el equipo y no ha sido de la partida desde el principio. No en vano, el futbolista de Olympiacos ya llevaba tres años en Grecia, mientras que Ajagun debutaba en Europa este mismo año. Aún así, en nueve partidos que ha jugado como titular entre liga y copa ha conseguido anotar cuatro goles partiendo desde la mediapunta, lo que deja claro su buen nivel.

Con él, el Panathinaikos ha ganado en dinamismo, en movilidad sin balón y llegada desde la segunda línea y aunque le ha costado media temporada, al fin se ha hecho con el puesto de titular en el equipo. Su adaptación ha sido buena y ya suma juego, goles y mucha alegría al ataque. Un jugador con un futuro esperanzador que ya demostró en el Mundial ser capaz de echarse un equipo a la espalda y sacar su mejor versión. Seguirá mejorando.