Meses han pasado desde que todos los diarios deportivos italianos le dedicaran un amplio reportaje al recién ascendido Hellas Verona, recordando incisivamente cómo obtuvieron su único “scudetto” en el 85, y cómo hicieron historia aquel año sorprendiendo a toda Italia. Con un comienzo de temporada fulgurante, el equipo dirigido por Andrea Mandorlini sorprendía a todo el panorama futbolístico. Ahora, después de 23 jornadas, podemos decir que la consolidación en la zona media-alta de la tabla del conjunto veronés es una realidad.

Luca Toni celebrando un gol ( Foto: www1.skysports.com )

Luca Toni celebrando un gol ( Foto: www1.skysports.com )

      Después de años muy duros desde aquel fatídico descenso de 2002, certificado en Piacenza con un 3-0, la “squadra” del Hellas Verona conseguía su tan anhelado ascenso la temporada pasada. Decididos a mantener el bloque y el entrenador del ascenso, se buscó en el mercado veraniego reforzar la plantilla con jugadores que dotaran al equipo con mayor experiencia en la máxima categoría, convenciendo así a uno de los mejores y más conocidos “killers” de la historia reciente de la Serie A, Luca Toni, que después de pasar de club en club, necesitaba un nuevo comienzo en algún lugar donde tuviera un papel destacado. A su vez, la secretaría técnica veronesa manejaba otro perfil de jugador que actualmente está siendo clave en el esquema de Mandorlini: el de jugador joven con gran potencial. Con esa premisa encontraron a un pelotero con mucho fútbol en sus botas: Juan Iturbe, que con tan solo 20 años se desenvuelve en la zona de ataque con una facilidad pasmosa, motivo por el cual su desembarco a Europa desde su Paraguay de adopción fuera tan prematuro. No pudo demostrar por falta de continuidad en este gran Porto, qué tan buenos ojos tiene para las jóvenes promesas, de lo que es capaz y decidió aceptar el reto de ganar experiencia en una liga tan exigente como la italiana.

     Y desde la victoria en la primera jornada de la Serie A frente al imponente AC Milan por dos goles a uno, los “gialloblù” han mantenido vivo el sueño que dio comienzo aquel día, consiguiendo no despegarse de los puestos que dan acceso a la clasificación para la Europa League. Alternando entre el juego directo y el toque de balón en el mediocampo, el Verona ha conseguido poner firma a su manera de jugar y, que todo aficionado al balompié italiano, conozca casi de memoria los roles sobre el campo de los jugadores del Hellas. Destacaba sobremanera Jorginho como pieza clave en ese esquema, pero el Napoli llegó con una cifra por su traspaso que los dirigentes del Verona no pudieron rechazar (5 millones de euros por el 50% de los derechos federativos). Mediocampista eléctrico con un gran sentido táctico e inteligente en el robo de balón, hacía de sus incorporaciones al ataque su virtud más “seductora”, consiguiendo llamar la atención de los de Rafa Benítez con 7 goles y 3 asistencias en su haber.

Rômulo entregando un balón (Foto: www.zimbio.com)

     Pero no podemos decir que el equipo se vaya a descomponer con dicha baja, ya que se pueden poner nombres y apellidos a más de un artífice de esta “hazaña”. El ya nombrado Luca Toni, es en este momento el máximo goleador del equipo con 11 dianas, pero no solo se ha destapado como artillero en lo que llevamos de temporada, sino también como asistente. Gracias a su magnífico juego de espaldas, ha podido proporcionar balones de gol a sus compañeros hasta en 6 ocasiones. En el mediocampo, Rômulo aporta peligro con sus frecuentes subidas a la zona de tres cuartos, asistiendo con buenos pases al tridente que conforma el ataque. Se está destapando como el gran asistente del equipo, llegando a superar a Luca Toni con 8 asistencias en estas 23 jornadas. Iturbe y “Juanito” Gómez son los acompañantes del ariete ex viola, y destacan por su agilidad sobresaliente y una tremenda habilidad en el regate, sobretodo el primero de ellos. Entre los tres conforman una delantera muy completa y tremendamente efectiva.

    Pero en el fútbol no todo el mérito lo tienen los jugadores, claramente el entrenador tiene gran parte de “culpa” de lo que está consiguiendo el equipo. Andrea Mandorlini, ex jugador del Inter de Milan, llegó en el 2010 cuando el equipo se encontraba en la Serie C1 y logró darle al equipo un giro de 180º grados ascendiéndolo el primer año a la serie B. Sus anteriores experiencias no habían sido fructíferas, excepto en el CFR Cluj de Rumanía, dónde consiguió una liga y una copa rumana. 

    Esta última jornada volvieron a puntuar, esta vez frente a la Juventus, actual líder. Con un gol de “Juanito” en el descuento de la segunda parte lograron un empate in extremis que les permite permanecer con los mismos puntos que el Inter, 5º clasificado. Ya no son cuatro o cinco jornadas las que van disputadas, han pasado 23 y siguen ahí arriba. Están demostrado de sobra que han vuelto para no irse, y sus nombres ya suenan en las secretarías técnicas de toda Europa. Son los “Gialloblù”, y quieren volver a hacer historia.